viernes, 31 de julio de 2026

La ballena que apareció en la ría y terminó en Doñana.

 


                                                                        

       En la madrugada del martes 20 de marzo de 1996, una ballena de unos veinte metros de longitud apareció en la entrada del canal Padre Santo, de la ría de Huelva flotando a la deriva, creándose el consiguiente peligro para la navegación de algunas pequeñas embarcaciones. Fue descubierta por el personal del práctico del puerto, embarcados en la Onuba Práctico, el motorista Manuel López y el marinero Enrique Infante son los que avisaron a las autoridades competentes en el caso. La ballena fue remolcada fuera del canal y se estaba en la espera saber qué, se iba hacer con el animal. La embarcación Salvamar Marítima se quedó de guardia tras macharse del lugar el Onuba Práctico.

      Enseguida se avisaron a las autoridades de la Capitanía del Puerto. Autoridad Portuaria y Guardia Civil, que acudieron rápidamente para inspeccionarla, para después ponerla bajo el control de los científicos de la Estación Biológica de Doñana, que en el día ayer se hicieron cargo del animal. Contando con un peso de más de 20.000 Kilos, y midiendo 17 metros de longitud.

      Pese a que en principio la intención era de enterrar el cuerpo en Cerro Carbonero, dentro de la Estación de Doñana, para esperar su descomposición, pero el tamaño del cetáceo anuló esta operación, por lo que se optó por esperar a hoy para despedazarlo y llevarlo después a un cercado donde los científicos podrán llevar sus análisis.

       El animal fue remolcado hasta la playa de Matalascaña, por el barco de vigilancia ambiental AMA-VI. Donde allí esperaban los operarios de Doñana, que no la pudieron sacar por completo del agua el cuerpo del cetáceo debido a su peso.

    El biólogo Juan Carlos Solís confirmó a este periódico que se trata de una ballena de la especie “roncual”, probablemente hembra, que suele habitar en las aguas del Atlántico Norte. Se desconoce las causas de su muerte y, aunque presentaba varias heridas, que apuntan que fueron producidas por un barco.

     Una vez que se proceda a su despiece, la autopsia servirá para analizar los hábitos alimenticios del animal y la presencia del cetáceo, según Solís, se destinará a alguna colección científica y más tarde podría reconstruirse para instalarse en algún museo.

       Quince días después, la autopsia realizada por la Estación Biológica de Doñana y el Centro de Estudios Marinos de Cádiz revela que el animal murió desangrado por motivo de los dos disparos de armas de fuego, según el análisis taxonómico que ha durado tres días, por parte de varios especialistas dirigidos por el biólogo José Antonio Valverde, de la Estación Biólogica, quien tomaron muestra anatómica y extrajeron el esqueleto de la ballena.

        Dicho examen evidenció la presencia de los dos disparos citados sobre el costado derecho del cetáceo que, según la autopsia, causaron a la hembra de “roncual común” sendas heridas abiertas y sangrantes. Se da circunstancia de que este tipo de animales tiene cierta tendencia a la hemofilia, por lo que pudo morir desangrada al no coagular la sangre provocad por los disparos.

    De la misma forma, sobre el cadáver se apreciaron numerosas costillas fracturadas como fruto, posiblemente, de las tracciones ejercida sobre la ballena por el barco de vigilancia ambiental AMA VI, en su traslado.

    Diversos estudios señalan que puede tratarse de una ballena joven, con un mínimo de 15 años de edad. El roncual común es la segunda criatura más grande del planeta, después del roncual azul.

     En este año la costa de Huelva fue afortunada en recoger lamentables restos marinos, ya que poco más de un mes, el 21 de mayo de este año de 1996. Aparecen dos raros cetáceos en la playa del Parque, según el diario Huelva Información, de su corresponsal en Matalascaña. - Uno de ello es un cachalote enano, pero más raro aun el otro animal cadáver, calificado como un zifio que aparecieron ambos muertos en la playa del Parque Nacional de Doñana, posiblemente al fuerte temporal pasado, que produjo elevadas corrientes marinas. Según los biólogos de la reserva, que se ha hecho cargo de los citados cadáveres para su estudiarlos y guardarlos con idea de cederlos al museo que se instalará muy pronto en Matalascañas, no es la primera vez que, se avista un cachalote enano en la costa de Huelva. Este animal tenía unas medidas de dos metros a tenor del tamaño de su cráneo, según los biólogos de la reserva, ya que el cadáver no se encontró completo. Si tenemos constancia de otro cachalote enano muerto en la playa de Mazagón el día 4 de mayo de 1987.

                                                     


              

       Por su parte, el zifio media cuatro metros y se encontraba en mejor estado que el cachalote. Ambos animales aparecieron alrededor de Torre Carbonero, dentro de los límites del Parque Nacional y fueron avistados de inmediato por los guardas de la reserva, que lo comunicaron a los trabajadores de la Estación Biológica de Doñana.

   El zifio pertenece a la familia de los cetáceos, donde son confundidos a veces con delfines grandes, por su hocico alargado en forma de pico, son famosos por ser los animales que más profundidad consiguen en los mares y son habituales verlos por las Islas Canarias. Las costas de Huelva tienen registrado las muertes de dos zifios más.

      Dentro del citado año reconocido fructífero como receptor de cadáveres marinos en nuestras playas. Tenemos que citar que el día 10 de junio, en Matalacañas, una enorme tortuga laúd de más de metro y medio aparece muerta en la playa, presumiblemente a causa de un disparo, según afirmaron fuentes de la Guardería del Parque Nacional de Doñana.

      Este ejemplar de una especie protegida varó en la costa alrededor de las cinco de la tarde de ayer, cuando hay una mayor influencia de turistas que, debido al calor, se encuentran ya veraneando en este núcleo costero almonteño.

    El suceso creó una gran expectación entre los numerosos bañistas que se concentraron junto a la tortuga muerta hasta que fue retirada. Se encontraba enfrente del restaurante Sancho Panza, regentado por los hermanos señores Flores Márquez.

     Según algunos expertos de la Guardería del parque Nacional de Doñana, afirmaron que esta tortuga podía pesar alrededor de unos doscientos kilos. Igualmente, los responsables de este Parque y efectivos del Ayuntamiento de Almonte, fueron los encargados de retirar esta tortuga laúd, que se encontraba en un avanzado de descomposición, del lugar donde se encontraban los bañistas.

    Debido a las grandes dimensiones de este animal, de especie protegida, los responsables de su retirada de la playa tuvieron que utilizar un tractor palas, lo que llamó más la atención de las personas que se encontraban en la playa.

     Serán ahora los expertos del parque de Doñana los encargados de estudiar la causa de la muerte de esta tortuga. Dado que actualmente siguen viendo salvajes, actuando impunemente contra los ejemplares de especies protegida. Esta vez le ha tocado a una tortuga laúd de grandes dimensiones.

   El animal ha muerto, al parecer, a causa de un disparo, aunque se desconocen las circunstancias. El triste espectáculo del animal en descomposición ha sido observado por los numerosos bañistas que, a la cinco de tarde, llenaban la playa de Matalascañas intentando aliviarse del intenso calor.

        El mal, como en ocasiones anteriormente, ya está hecho, falta encontrar al culpable.

   José García Díaz.

 

     

     

   

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