viernes, 30 de octubre de 2015

Los repatriados de Almonte.

              Del diario”El Porvenir” del 25 de Marzo de 1898.

                      “Romería al Santuario del Rocío”    

     Por iniciativa de los soldados repatriados del pueblo de Almonte, eficazmente secundada por sus curas párrocos, celebrará una romería en el santuario del Rocío en los días 3 y 4 del mes de Abril.

    Mucho entusiasmo ha despertado la peregrinación, dado el culto tan fervoroso que allí se profesa a la Santísima Virgen del Rocío.
    S.A.R. la Serma. Infanta doña Isabel condesa de París y sus augustos hijos las princesas Isabel Luisa y Duque de Montpensier, dando una prueba más de sentimientos religiosos y amor a los repatriados, honrarán el acto con su presencia.
   Dicha romería saldrá de Almonte el lunes 3 de Abril, a la una de la tarde. En la noche de este día se rezará el santo Rosario, que recorrerá procesionalmente el real del Rocío, y terminado se quemarán vistosos y variados fuegos artificiales.
    A fin de que la romería lleve el mejor orden, se ha nombrado por los repatriados una junta compuesta de don Ignacio de Sancho y Arboleya, como presidente; don Francisco Villa, vicepresidente; don Manuel Bardo, tesorero; vocales: don José Ramírez, don José Pavón, don Francisco Acevedo, don Juan Antonio Lagares, y como secretario, don Julio González.
   Los repatriados de Almonte esperan que sus compañeros de los pueblos limítrofes, que tan amantes son de la Virgen del Rocío se asocien a ellos en este acto religioso, para rendir tributo de amor y agradecimiento a la Madre de Dios. 
                         “A los repatriados de Almonte”


       En el periódico “El Porvenir” con fecha del 26 de Marzo.

      La comisión provincial de los repatriados de Huelva y provincia, hemos tenido el placer de leer la noticia de la romería que tienen  que tienen proyectada al santuario de la Virgen del Rocío nuestros compañeros de armas los repatriados de Almonte; les agradecemos la invitación, a la cual asistiríamos algunos con bastante placer, a no encontrarnos sin recurso de ninguna especie para el transporte y los gastos que por tal concepto se originaran; no por eso dejamos de aprobar sus buenas ideas y sentimientos, y les damos un millón de gracias, esperando que unan a nuestras justas reclamaciones.

          Compañeros almonteños: visto que vais a tener la honra de ser obsequiados con la presencia de SS.AA.RR., debéis pedirles que nos sirvan de intérprete ante S.M. la Reina de España y su augusto hijo para que hagan nuestros ajustes totales, y que deroguen el art. 2.º de la R.O. de 16 de Marzo del presente año; en que tan perjudicados salimos todos, pues con lo que verdaderamente nos corresponde, algunos podríamos salir de la penuria en que nos hallamos.

      Os deseamos llegue el momento de ver cumplido vuestros deseos, y nos complaceremos mucho el saber que habéis logrado, después de tantas fatigas y penalidades, tener al lado de vuestra Santa Patrona un día feliz.

      Nos ha llegados noticias, por parte de algunos repatriados que los 38 del pueblo de Moguer y los 19 de Bonares, acompañados por sus respectivos párrocos familiares y amigos se han comprometido a participar en dicha romería.

   Al mismo tiempo, aprovechamos darle las gracias al corresponsal del diario "El Porvenir" en Huelva, el querer insertar nuestra nota de reclamaciones como hemos hechos en días anteriores, en diferentes medios periodísticos, que es el siguiente:

       Los repatriados de Huelva, y en su nombre, la Comisión, invita a sus compañeros de provincia que se unan para protestar de artículo segundo de la R.O. dada para el pago de la soldada en e 16 de Marzo del presente año, en que se designa el abono de cinco pesetas por cada mes que contare en campaña, como pago definitivo en sus liquidaciones; pues el que ha sabido sufrir los tormentos de un clima contrario a su salud, el hambre, la miseria, y llevando la muerte por do quier, no debe aceptar una limosna que lleva la usura centuplicada.
     Los que hemos sabido pelear en defensa de la patria, también debemos defendernos de un acto que nos perjudica, como el querer mermar los derechos ganado con nuestra sangre, y por eso nos  agrupamos  a  todos los que trabajan por nuestras justas y razonadas reclamaciones.
   Unámonos como un solo hombre hasta conseguir lo que nos pertenece, ya que actualmente somos más de 1.330 repatriados y esperamos las resoluciones de arriba; en tanto enviemos un saludo a todos los que apoyan nuestras quejas.

La comisión de los repatriados.

José García Díaz.





 


jueves, 29 de octubre de 2015

Los repatriados de Ultramar.



          De la guerra de Cuba y Filipina,  contra los invasores norteamericano lo más destacado sin duda fue la penosa y triste situación, de la repatriación de los pobres soldados derrotados, heridos o tocados por esas enfermedades tropicales, además de la anemia, la malaria y la disentería que tanto estrago le causaron, mucho más que las balas y metrallas enemigas.

      Estos jóvenes después del penoso servicio militar, en una jungla desconocida para ellos, semianafalbetos, la mayoría jornaleros del campo, que fueron despedidos en los puertos con bandas de música y fuertes aplauso, vuelven destrozados moralmente sin ilusión, sin porvenir ninguno. Tan solo por no tener las 1.500 pesetas, que costaba pagar la redención para librarse de ese maldito todo por la Patria, estando solo reservado para los jóvenes pudientes y ricos de los pueblos y ciudades. 


                                                                     Niebla. Huelva
        El gobierno autorizo al capitán general de Cuba, pleno poderes para contratar todos los navíos de la compañía naviera La Trasatlántica, como así con la consignataria de buques franceses e italianos.

             Diario "La Provincia" del día 28 de Septiembre de 1898.

            En la sesión de ayer, se acordó la Comisión provincial a poner a disposición de los repatriados que lleguen a Huelva heridos o enfermos, 80 camas que ha mandado adquirir; estas serán colocadas en la casa adjunta a la Huerta de la Merced, y nuevos salones que se habilitarán en el Hospital.

   Los soldados repatriados enfermos que desembarquen en la región Andaluza, serán destinado a Huelva y Sevilla los que desembarquen en Cádiz.  

   Hemos tenido noticias del amigo de nuestro periódico el ayamontino   don José Feu Martín, condestable de la armada, ha regresado de los Estados Unidos, donde estuvo prisionero. A bordo del “Colón” asistió a la batalla en la que fue hundida la escuadra  de Cervera, y cuando encalló el barco mando el comandante el Sr. Díaz Moreu que salvara a nado el que pudiera, se arrojo con otros al mar en el estuvo tres horas, hasta que fue recogido por un bote yanqui.

          Con fecha del 24 de Octubre, en el Boletín Oficial, comenta lo Siguiente: La zona de Huelva y provincia, dará los días 1º y 5 del próximo Noviembre 654 reclutas para el Regimiento de León numero. 38 y 200 reclutas para el África número 2 de Infantería

       Con el mismo parte oficial para el día 25 deben ir de esta Zona a Caballería: 141 hombres a Lanceros de la Reina número .2; 115 a Lenceros de Villaviciosa número.6, y 31 al primer depósito de caballos sementales, y a Artillería; 70 al regimiento de sitio; 19 al  tercer regimiento de Artillería de Montaña, y 45 para el tercer batallón de plaza.

    Se añade al mismo boletín, que el día 21 del próximo mes de Noviembre y dos de su tarde, tendrá lugar en el Gobierno civil la subasta para la conducción de la correspondencia pública, a caballo o en carruaje de cuatro ruedas, desde San Juan del Puerto a Moguer los pliegos de condiciones y vice-versa, bajo el tipo anual de 500 pesetas, cuyo pliego de condiciones esta de manifiesto en la Secretaría del citado Gobierno, pudiendo presentarse en la misma y Alcaldías de San Juan y Moguer los pliegos de la subasta duraran hasta el día 10 del propio Noviembre, a las cinco de su tarde.
              Del periódico “El Liberal” del 28 de Octubre.
       De nuestro corresponsal en Huelva: La Diputación provincial se había propuesto con organizar un hospital militar para los repatriados, que conformen están llegando del puerto de Cádiz, hospital que debiera ser capaz para 200 camas cuando menos, utilizar varios salones del antiguo convento de la Merced, hoy propiedad de la Excms. Corporación y donde actualmente están instalados sus oficinas y el hospital provincial; más como esto no bastara tenía el proyecto de alquilar una casa inmediata; y como aún todo eso no fuera suficiente se proponía en caso necesario  ocupar la iglesia de dicho convento, por lo cual se pidió respetuosamente autorización al señor Arzobispo, el cual contestó diciendo que tenía que estudiar el asunto, pero mientras lo estudiaba el capitán general ofició rechazando dicha iglesia para semejante uso.

    Esta noticia fue recogida también por el diario satírico sevillano “El Baluarte” con el siguiente título, de la mano del famoso periodista apodado el “Carrasquilla”.
       ¡ Con la Iglesia hemos topado Sancho!. Carrasquilla la critica por la falta de colaboración de los problemas sociales, el no haber contribuido con sus bienes a los gastos de la guerra, limitándose solo a sermones sobre el honor y el apoyo de Dios a la causa de la justicia. El poema que ponemos siguiente, hace referencia a las indulgencias plenarias concedidas por el Papa a los españoles.

                  Los soldaditos de Cuba

                 Hace un año que no cobran,

                En cambio los arzobispo


                Alhajas y oro le sobran.
---         --------       -------      ----------





  Del diario "La Gazeta :"
    El soldado José Alonzo Márques, falleció en Filipinas, en combate contra los enemigos siendo natural de Huelva. Otro soldado murió en la travesía del navío "Monserrat" de anemia. llamado Lázaro Susini natural de Ayamonte.
        Con fecha de hoy, se preparan para su traslado del Regimiento Segorbe destinado en esta ciudad.


   El último correo de las Islas de Filipinas llegado a Barcelona, ha desembarcado el médico señor Escalona, gran de conocido de esta ciudad; además los soldados siguientes: Juaquín Riquel Carrión de Valverde del Camino; Rafael de la Torre y Mora de Aracena; Antonio Toscano García de esta capital.
     Además el Gobierno ha dirigido nuevas peticiones al embajador de Francia, para que los yanquis gestiones con los tagalos la libertad de los soldados españoles. Puesto que el general filipino Aguinaldo se niega a liberal los prisioneros, mientras esté en el gobierno el señor Palovieja.
      La guerra de Ultramar junto con los problemas diarios, sobre todo la agricultura que por motivo de fallar las cosechas, produjo un elevado precio de los alimentos, abrieron las puertas a lo que sería el nuevo regionalismo.
    También hay que resaltar la lucidez y premonición del periodista R. G. que con el titulo de: "la Diplomacia Española" en el diario "La Provincia" de Enero de 1898, comentando lo siguiente:


      La postura del gobierno norteamericano en esta guerra es el económico, como para arrebatar las Antillas a los españoles. Se quedarían convertida en una potencia mundial, que intentaría de establecer su poder en todo el continente americano, dañando de paso a  los intereses europeos y modificando el equilibrio mundial.


José García Díaz.


La ciudad de Ceuta y el Hacho.

                                  Ceuta a 20 de Nobiembre de 1898

               Mucho hemos perdido en nuestra malograda contienda con los yanquis; pero, aun siendo grande y siempre llorando el quebranto que ha sufrido la integridad nacional, todavía queda algo, cuya pérdida sería tanto o más sensible que la de Cuba, que la de Puerto Rico, que la del Archipiélago Magallánico.
              Ya lo dijo el inmortal Cisneros en esta elocuente frase: Nuestro porvenir está en África."
              Situada  ésta en el extremo de una lengua de tierra que avanza hacia el centro del Estrecho, es la verdadera llave del Mediterráneo.
             La importancia de esta plaza marítima fue ya reconocida por los árabes, allá por  el siglo VIII, en que. por la traición de un conde godo, pasó a dominio de los infieles.

           Sin la plaza de plaza de Ceuta, jamás los musulmanes hubieran invadido la Península. En ésta organizaban sus expediciones para ir a guerrear con los cristianos. Tumba fue de un sultán, cuna de otros posteriores; los  magnates la elegían como punto delicioso para pasar su existencia.
           La consideraban como una joya, por lo cual, las obras de defensa y fortificación adelantaban tanto que la hicieron inexpugnable. Así lo justifica la magnífica fortaleza del monte Hacho, cuya muralla, altísima por su considerable perímetro es una obra colosal.

         Tras  los árabes vienen los portugueses, que consideran, como aquéllos, la alta importancia militar y marítima de Ceuta, los cuales continuaron las defensas con arreglo a los últimos inventos conocidos, y de aquel trabajo gigantesco nos dejan a los españoles como recuerdo la muralla real y el foso navegable, dos obras evidentemente colosales.
         Triste era el estado en que se hallaba Ceuta hasta hace 18 años, que a instancias de militares de arraigado sentimiento patrio, se han hecho algunos adelantos en la defensa de la plaza.
          Desde dicho tiempo se han construido bastantes baterías, y  en ellas se han emplazado cañones de distintos calibres. Con motivo de nuestra lucha con los yanquis, antes el temor de que vinieran a atacarla, pues parecía ser que también entraba la posesión de ésta en sus planes, las defensas han recibido un vigoroso impulso.
          Sin embargo, considerando el monstruoso poder naval de nuestros falsos amigos, los sajones, a juicio de personas muy competentes en fortificaciones y defensas, la plaza de Ceuta necesita todavía más artillados con cañones de los más potentes.
      El hacho, por ejemplo, gracias al celo y actividad del que actualmente desempeña el cargo de gobernador en dicha fortaleza, a experimentado notables mejoras.
        Anchas y suaves carreteras la cruzan por todas las partes; han desaparecidos los basureros que antes se notaban en los sitios más públicos; causa del aire mefítico que se respiraba; ha hecho cuantos arreglos caben dentro de sus facultades, hasta el extremo de que aquel que hace cuatro años saliera de esta fortaleza y hoy volviera a ella, la encontraría grandemente desconocida.
         Una sección de penados a sus órdenes son los que llevan a cabo las obras que constantemente se realizan en este castillo.
         Los edificios todos han sido reformados, se han montado tres estaciones telefónicas; una que está a cargo del cuerpo de Artillería, y comunica con casi todas las baterías de la plaza; otra la del Observatorio del Vigía, y, por último, la del señor gobernador, que comunica directamente con la Comandancia general.
                                  


   El cuerpo de Ingenieros ,comprendiendo la utilidad de la paloma mensajeras en caso de un asedio, está levantando sobre las ruinas de un antiquísimo edificio  un vasto palomar, en el cual, una  vez terminado, podrán albergarse centenares de dicha aves. En la actualidad hay 45 palomas de casta belga.
      Dícese que el mismo cuerpo, que tantas pruebas está dando de patriotismo en esta plaza, trata de instalar en el Hacho un potentísimo foco eléctrico que radia hasta Gibraltar y Tarifa.


      El artillado no ha sufrido variación. La causa de esto lo ignoramos, conformándonos con asegurar que, si la plaza de Ceuta, justamente con Algeciras y Tarifa, sería la verdadera llave del Estrecho, el Hacho potentemente artillado sería un baluarte inexpugnable que impediría toda entrada en la ciudad o la permanencia del enemigo en ella, si lograse hollar con sus plantas este hermoso suelo.
     Bastante henos perdido en esta triste y siniestra jornada.
     Sigan, pues, con toda actividad las obras de fortificación y defensa de Ceuta, que en ella, como dejo dicho, repitiendo la frase del inmortal Cisneros, "está nuestro porvenir.

                                                                   Emeterio Arraís.
  José García Díaz.
     

lunes, 26 de octubre de 2015

El barbero de Rociana.


                                 El   barbero de Rociana.

                           Los cuentos de nuestros abuelos.

            Había empezado la vendimia; las hermosas y bien cultivadas llanuras del condado de Niebla estaban muy animadas. Numerosos grupos de gente alegre y satisfecha, cantando, riendo, bromeando, se ocupaban en recolectar el precioso fruto que produce el transparente y dorado líquido tan estimado, porque da alegría al alma y salud al cuerpo… si le conviene.

          Por la carretera de Sevilla caminaba un joven, que por su traje y por el característico canuto de hoja de lata que pendiente de ancha cinta de seda, llevaba al cuello, demostraba bien a las claras que era un soldado licenciado que, después de forzada ausencia, volvía regocijado al pueblo de su naturaleza, al seno de su familia y tal vez a los brazos de la que de la que debía ser su mujer.

        Cerca de la Palma del Condado, abandonó la carretera y tomó el camino que, a través de viñedo y olivares, conduce al pueblo de Rociana; el joven, que visiblemente mostraba estar rendido por el cansancio, sin duda efecto de larga caminata, y que hasta aquel momento marchaba con cierta lentitud, apenas se vio el camino que directamente y en poco tiempo debía de conducirle al paraje donde existía todo lo que amaba, pareció no sentir ya la fatiga del viaje, y tirando la gorra por lo alto y gritando y cantando alegremente, continuó su camino a prisa como si temiera llegar tarde al pueblo.

       Ya cerca de él se encontró algunos vendimiadores conocidos y amigos que se retiraban del trabajo; inmediatamente lo reconocieron, y después de los abrazos, apretones de manos y otras muestras de afecto propias de la situación, continuaron el camino rodeando al recién venido, haciéndole millares de preguntas acerca de los incidentes y trabajos del servicio militar, de los países que había recorrido, poblaciones que había visto, y otra porción de cosas más, contestando a la infinitas que hacía el militar, deseoso de saber todo cuanto había ocurrido en el pueblo y en su familia durante larga ausencia.

         Todo había ido perfectamente; sus padres y demás parientes gozaban de perfecta salud, y su novia, que también la disfrutaba buena, le había guardado fidelidad y consecuencia, pero como hay dichas completas, una desagradable noticia vino a perturbar la que en estos momentos disfrutaba el recién llegado. Le dijeron que Antoñito el Miserias, su maestro Miserias, el único barbero que a la fecha existía en Rociana, estaba moribundo!...

                                                           II

         No vayan a creer nuestros lectores que Antoñitos Miserias es el barbero a que nuestro epígrafe se refiere. No, señores; porque si lo fuera no íbamos a presentarlo a ustedes a la hora de su muerte; pero como de ella arranca nuestra relación, creemos que no estará de más decir algo acerca de este personaje, aunque no sea más que por la importancia que tuvo entre sus contemporáneos y vecinos.


         
        De tal modo Antoñito Miserias no es el barbero de nuestro epígrafe, si no era ni siquiera de Rociana; había nacido en Niebla, y  en aquella vetusta ciudad había pasado la mayor parte de su vida hasta que la constante decadencia de la vieja Elepla le había obligado a emigrar buscando trabajo y sociedad harmónica con su expansivo y alegre carácter en el vecino pueblo de Rociana.


         Cuando nosotros conocimos a Antoñito Miserias, no era ni sombra de de lo que había sido, pues según decían sus convecinos, era más viejo que el palmar de Niebla; ya no veía, ni tenía pulso, pero no lo necesitaba para ejercer su oficio, porque, según se decían también sus convecinos, “afeitaba de memoria”.


          No tenía familia; vivía solo, sin más compañía que la de un perro de aguas, a quien llamaban “Hambre”. En los buenos tiempos de su amo el perro andaba siempre muy lavado, bien trasquilado, mejor peinado y hasta perfumado, y hacía mil travesuras y otras tantas miles monerías, pero en la época a que nosotros nos referimos andaba sucio, con las lanas largas y enmarañadas, mal humorado y hambriento. Como decían los chuscos del pueblo que su amo no lo mantenía más que con las piltrafas que arrancaba a sus parroquianos al afeitarlos.


             Cuando querían hacer rabiar a Antoñito Miserias por oírle le llamaban el “afrancesado” y le decían que fue barbero de cámara del general francés mientras ocupó a Niebla (1810-1812). Entonces Antoñito Miserias se exaltaba. Su patriotismo no le permitía oír con calma lo que el calificaba de calumnias y barbaridades; decía que si el general hubiera puesto su cabeza entre sus manos, le hubiera cortado la nuez aunque lo hubieran fusilado enseguida.


          Contaba muchas cosas de la ocupación de Niebla por los franceses; decía que a pesar de sus pocos años y por razón misma de la poca edad, que no le hacía sospechoso, había sido espía de las tropas del general don Francisco de Copons y Navia, nombrado comandante general de Niebla y su condado en Abril de 1810, cargo que desempeñó con suerte varias hasta mediado de Agosto de 1812. A esto una vez le dijo un chusco que por eso Copons no había podido sostenerse en Niebla, ni siquiera en la parte montañosa del territorio encomendado a su defensa, habiéndose visto obligado no una vez sola a internarse en Portugal, porque Antoñito Miserias, fingiéndose espías de los españoles, lo había sido de los franceses, a quienes los había entregado.


           Al oír esto perdió la cabeza, y cogiendo una navaja salió corriendo detrás del chusco, que era vecino de Bonares, y nos dejaron de correr uno tras otro hasta dicho pueblo, no creyéndose seguro el vecino hasta que se vio encerrado en su propia casa.


        Algunas veces solías referir con muchos pormenores y acento de indignación las escenas de la evacuación de Niebla por los franceses a mediados de Agosto del año 12; el terror de la ciudad saqueada e incendiada, y el momento de pánico cuando se oyó la horrorosa explosión que voló el Alcázar…..


            Antoñito Miserias se estableció en Rociana, y aunque ya viejo cuando yo lo conocí, lo pasaba tal cual; es verdad que le ayudaba mucho en su trabajo el joven a quien hemos visto regresar del servicio militar con su licencia; pero desde que éste tuvo que ausentarse del pueblo por haber caído soldado, la suerte del Miserias fue de mal en peor. Esto para el fue un desastre completo, y desde entonces vivió languideciendo hasta que, harto de hambre, como el decía, cayó para no levantarse, prolongando únicamente algunos días su vida merced a la compasión de alguno vecinos.


                                                              III
       
             EL aprendiz de Antoñito Miserias llegó todavía a tiempo de recoger el último suspiro de su maestro y los últimos restos de la barbería
    Con algunos ahorrillos que tría del servicio hizo al muerto un modesto entierro, y empleó el resto en arreglar la barbería y en casarse.
     El aprendiz de Miserias había estado en Sevilla y en Madrid de guarnición, algunas temporadas rebajado de servicio y trabajando en alguna peluquería, perfeccionándose en su arte, según decía, y entonces había soñado asombrar a sus vecinos montado en su pueblo una peluquería parecida a las de aquellas capital, pero ni Rociana podía sostener aquel lujo, ni sus pequeño ahorros daban para costearlo; pero, como el decía lo principal era el trabajo; los accesorios lo de menos, Unas manos ligeras, que hiciesen correr una navaja sobre el cutis sin dejarle sentir rapidez, aseo, agrado y buen gusto; he aquí todo.
         Y el establecimiento de Miserias, triste, silencioso, desaseado, envejecido, imagen de su amo caduco, abatido y decrépito se cerró y a las tres semanas se abrió el de Lamparilla, pintado, bien oliente, alegre y ordenado gusto. Ya se echaba de ver allí en muchos pormenores la dirección de una mujer de pocos años, alegre, risueña y primorosa como son por lo general las jóvenes del condado y como era  María del Rocío, recién casada con el joven “Fígaro” rocianero.
         Nada de lujo exóticos; todo muy natural, sencillo y a gusto del país, pero todo muy primoroso.  Sobre la puerta, a guisa de muestra, una vacía de azofar reluciente como el oro; a la calle puerta de cristales con discreto visillos, porque hay parroquianos que cuando se afeitan no les gusta que de la calle les vean la grotesca figura que hacen jabonados, o a medio rasurar. La mugrienta banqueta y los cojos sillones que al decir los chucos del pueblo eran criadero de chinches, habían desaparecidos, es decir eran los mismos, pero cepillados, forrados y barnizados de nuevo; parecían otros.
             Vacías, ajofaina y jaboneras de loza fina de la Cartuja, paños limpios, navajas bien vaciadas,  que cortaban un cabello en el aire, brochas y cepillos nuevos, peines y batidores que parecían de carey, aunque eran de sustancia conocida en el comercio  por “corno bobis”; paños blancos, no diremos como la nieve, porque en el Condado de Niebla no se conoce lo que es esto, pero si diremos como las  paredes blanqueadas todas las semanas con cal de Niebla o de Ayamonte, y algunas macetas con flores naturales

        La guitarra, aquella célebre guitarra con que Antoñito Miseria--- cuando todavía no era Miseria—diera serenata en la Palma del Condado y en la noche de San José de 1820 al mismísimo don Rafael del Riego, que procedente de Valverde del Camino, o mejor dicho, de Gil Márquez, donde abandonado de los suyos, estaba escondido esperando la ocasión de entrar en Portugal cuando recibió la noticia  de que el movimiento por el iniciado en Cabeza de San Juan había triunfado, aquella guitarra famosa que había hecho bailar a todas las mozas del Condado a ya  por los años anteriores a la primera guerra civil, aquella guitarra, en fin, de la cual jamás quiso desprenderse su dueño ni aun en los mayores apuros, y que de seguro hacía quince años o más estaba en silencio, muda, aburrida, como su amo, colgada de un clavo y polvorienta, volvió a resonar alegre bajo las bovedillas de la restaurada barbería, heridas sus cuerpos con gran habilidad por los ágiles dedos del sucesor de Antoñito Miserias.

       Los jilgueros y los verdones, que habían desaparecido todos los años, hacían muerto o vendidos, volvieron a ser con sus revoloteos y picoteros cantos de alegría del establecimiento.

         A los pocos meses vino a aumentar la colección ornitológica barberil una codorniz que daba siete golpes y repique.

          La apertura de la barbería de Plácido Lamparilla fue un acontecimiento en Rociana. No se habló de otra cosa durante toda aquella semana, y los rocianeros, que por falta de depilatorio adecuado a los adelantos de la civilización y a los progresos del arte contemporáneo, ya se habían acostumbrado a afeitarse solos o se dejaban la barba como corrida y las melenas como si fueran poetas románticos del año 40, acudieron solícitos a entregar sus cabezas entre las peritas manos del inteligente Plácido.

           Qué transformación se verificó en el pueblo! A los rocianeros mayores de edad parece que les habían quitado diez años de encima!

                                                         IV

        Desde que se abrió la barbería, no faltaron parroquianos, y a medida que pasaba el tiempo aumentaba el concurso. Aquello era una maravilla. Sobre todo había días en que Plácido no tenía manos para trabajar, y cuando llegaba la noche estaba rendido.

         Uno de estos días, varios meses después de haberse establecido, era un sábado en que había trabajado desde la salida del sol, empezando por los que se iban de madrugada al campo, hasta después del anochecido, concluyendo por los que se proponían ir el domingo siguiente a la misa del alba ya rasurado y acicalados, su mujer le dijo al acostarse:

         --- Plácido, estas rendido, tú trabajas demasiados.

         ----Sí; pero como esto no sucede todos los días, se puede sobrellevar.

         ----¿Por qué no busca un dependiente que te ayude


 

----Algunas veces he pensado en eso; pero no porque el trabajo sea mucho para mí, sino  porque me disgustas tener que hacer esperar en ciertas ocasiones demasiado a los parroquianos. Cuando estoy en la tienda, no tanto, porque mientras afeito a uno entretengo a los demás refiriéndoles aventuras, cuentos, enredos chascarrillos, exageraciones y mentiras. Yo se además la conversación que debo sacar a cada cual, y cuando veo juntos a individuos de opiniones opuestas ya procuro sacar conversaciones que los enzarcen, y así ellos solos se entretienen disputando y el tiempo que nos les parece largo; pero lo que a mí me fatiga es cuando tengo que dejar la tienda sola para ir a la casa de esos parroquianos que se afeitan en su domicilio. Pagan bien, si tal, y como tú comprenderás no conviene dejarlos, pero me disgusta dejar solo el establecimiento, sobre todo a ciertas horas y en ciertos días en que infaliblemente han de venir parroquianos.

          ----Por eso también, si, tienes razón; muchas veces he pensado que era conveniente que te procurases un oficial, tanto por no dejar la casa sola cuando tienes que ausentarte, cuanto porque no te des tan malos ratos como a veces tiene que darte, y, la verdad, si no te dije hasta ahora nada es porque no me atrevía, porque echarse encima la obligación de un sueldo, aunque sea corto, sin saber lo que esto podría dar de sí y con “aquel” de tu maestro que  no ganaba ni para comer..Ya ves…

        ----Eso no equivale, porque el pobre de mi maestro no podía ya trabajar, mientras que yo puedo trabajar ligero y bien.

       -----Si, y luego tienes ángel para atraerte la gente; pero con todo, no ver la cosa clara!...

        ……Mira; de todas maneras un oficial no nos conviene, porque sobre costarnos mucho, si cogía la tierra y caía en gracia, podía darle la idea de establecerse, y eso es lo que debemos de evitar cuanto podamos. Lo que nos convendría sería un aprendiz, muchacho todavía, pero ya grandecito, a quien enseñaría el oficio y haríamos a nuestras mañas; lo tendríamos en casa, y por la comida y alguna cosita más estaríamos aviados. Ya ves, esto no podría ofrecernos muchos gastos, porque donde pasa tres pasan dos, te diría que tenías  mucha razón; de todas maneras aplaudo tu proyecto, aunque haya que aumentar una ración, y algo se aumentará también mi trabajo (que yo doy por muy bien empleado, porque lo que yo quiero es que entre los dos partamos la carga y no la llaves tú solo, hijo mío;) de todas maneras algo se economiza, y sobre todo, y esto es lo principal, no corremos el riesgo que con el otro plan, o por lo menos lo alejamos por mucho tiempo.

                                                               V

    Desde el día siguiente  a aquel en que tuvieron los dos esposos la conversación que dejamos transcrita en el artículo anterior, empezaron a practicar gestiones para encontrar el dependiente deseado, empresa que no era fácil, pues como no tenían una extrema necesidad de él, no se precipitaban y esperaban con calma encontrar uno que llenara cumplidamente sus deseos.

      Unas veces porque tenía el candidato ya demasiado edad; otras veces porque era todavía muy niño; ahora porque parecía parado y torpe, y lo que se quería para aquel oficio era viveza; ahora porque parecía antipático; “hijo, decía la maestra a su marido, ¡qué cara de pocos amigos! Con esa jeta y ese gesto se echa a la gente a la calle en lugar de atraerla;” otra vez porque tenía trazas de ser comilón; “quita, quita!, decía la maestra, no me hables de ese aprendiz! ¿No ves que estomago y que barriga? ¿No ves todo el que gordo? ¡Si parece está hecho para fraile jerónimo.”


       Hay que advertir que a la maestra le daba horror la idea de que el aprendiz buscado pudiera comer desaforadamente; lo primero por el gasto, y lo segundo porque no comprendía ella que una persona que comiera mucho pudiera ser fina, viva y lista, porque el mucho comer, según ella decía, embotaba los sentidos.

           Por fin, después de mucho buscar, apareció el fénix de los aprendices de barbero! Era un muchacho de doce años, pero que aparentaba  quince, porque era muy espigado, pero delgado, finito, un poco pálido, vivo y de carácter alegre. Además  tenía una hermosa cabellera castaña, que bien cortada y bien peinada, sería un anuncio constante. Sabía ya algo, porque había estado varios meses de aprendiz en una peluquería de Moguer, y no tenía familia, circunstancia que gustaba mucho a la maestra, pues que la familia siempre tira y distrae; si es pobre quiere anticipos y favores; si no lo distrae con visitas y se lleva el muchacho a las fiestas, y un aprendiz criado así con holguras y mimado toma hábitos de independencia y de vagancia y no adquieren condiciones de obediencia y sumisión. El muchacho, en aquellas circunstancias, estaba sin colocación, con su padre, única familia que tenía, pasando necesidad y desando colocarse; de manera que a todo se avino, y sin discutir ni regatear aceptó a ojo cerrado y dando gracia a Dios, la proposición, y se instaló en casa de Plácido con el título de primer aprendiz y futuro oficial de la barbería de éste montada al estilo de Madrid.

                                                        VI

         A los pocos días de haberse establecido el aprendiz en casa de Plácido, dijo a éste su mujer;

    ------Oye, sabes que el aprendiz parece una señorita, pero come como un segador? Qué, como uno! Como una cuadrilla Hijo, qué dientes tiene! Estoy asustada!

    -----Bueno, mujer, no te asustes por tan poco. No ves que ese muchacho estaba sin colocación y habrá pasado el pobre algunas necesidades! Estos primeros días, ya verás como entra en caja---o como diría el maestro de escuela—en normalidad y come como cualquiera.

    ------ Dios lo quiera, hijo, porque si sigue así nos va a comer por los pies.

           Pasaron tres semanas; el aprendiz seguía comiendo lo mismo y la mujer asustada, no pudo menos de decir a su marido:

       ----Plácido, el aprendiz sigue comiendo como un zaratán; esto no puede seguir así!

        ----Bah! Mujer, no haga caso. No ves que ese chiquillo está creciendo? Se está desarrollando y tienes que comer, sobre todo en este tiempo de primavera, época de desarrollo, y sobre todo con este fresquito; pero deja tú que llegues el verano, que venga los calores, y ya verás como con un racimo de uvas y un bollo tiene para el día.

    ----Si; pero después volverá el fresco y con él este desordenado apetito.

     -----Ya para entonces se habrá acostumbrado a comer con moderación. Tú verás, en cuanto entre el calor no te va a costar su manutención ni seis cuartos al día.

    -----No me fio; este muchacho tiene canina. Y es el caso que no sé donde mete lo que come, que no le luce; ahí lo tienes; estas delgaducho como cuando vino; parece que come excomuniones.

   -----Tú verás; en cuanto llegue el verano va a comer menos y se le va a lucir más: porque ahora está dando un estirón grande.

   -----dios te oiga, hijo, porque si sigue así que vaya buscando colocación en un bodegón, o en otra parte así, porque solo en ella podrán tenerlo y mantenerlo.



 

                                                      VII


        Algún tiempo después de esta conversación llegó del servicio un compañero y amigo de Plácido. Habían sido camaradas mucho tiempo y se profesaban una franca y leal amistad. Plácido quiso obsequiarle con arreglo a su nueva posición y lo convidó a comer. Se llevó a casa un conejo como un borrego, y dispuso que su mujer lo guisara con una cuarta de arroz; encargó también a su mujer que estuviera a la mira por si pasaba pescado de Huelva comprara un rancho, porque  en el servicio militar no se comía pescado y a su amigo le gustaba mucho; mandó al aprendiz, que en los casos de apuro servía para todo, que fuera por una bota de aquel excelente vinillo que Rociana cría y exporta para Jerez. En una palabra, dispuso una comida abundante y buena. Pero precisamente el mismo día y pocas horas antes del banquete, un amigo de los dos, algo ricacho, dueño de una media bodega, y con quien no con venía a Plácido indisponerse, tuvo la exigencia de que fueran a ellas, donde tenía dispuesta una caldereta para varios amigos, que regarían con el mejor vinillo que tenía, y habría también una mijita de guitarra y su poquito de cante flamenco, porque la caldereta se daba en honor de una cantaora moguereña y de un cantaor sevillano, es decir, sevillano según él decía, porque vivía y cantaba en Sevilla; pero Plácido aseguraba que no era más que de Gilbraleón.



 

          El barbero de Rociana no tenía fama de cantaor, ni era su oficio, como sabemos; pero tocaba un poquito por lo jondo, y aseguraban loe que presumían de inteligentes, que tenía mucho estilo. Era de los que presumían de inteligentes, que tenía mucho estilo. Era de los que sabían remitir una nota y sostenerla, prolongarla, subirla del pecho a la cabeza, y bajarla de la cabeza a la laringe, llevarla de la laringe a las fosas nasales y volverla de aquí al pecho y adelgazarla y volverla dar volumen, estirarla, traerla y llevarla por espacio de un cuarto de hora con admiración y aplauso de los inteligentes y aficionados.


          Cuando iban al pueblo cantaores de profesión y de fama no era cosa de perder la ocasión de dejar de exhibir lo que había en materia de arte indígena, local, verdaderamente rocianero, y Plácido, por patriotismo, no pudo eximirse de asistir a la juerga con su guitarra y su compañero.


   -----Hija, dijo a su mujer, es un compromiso inevitable, ya ves que no puedo faltar a…

   ------Sí, sí, eso bien lo conozco yo, pero ¿qué quieres? Por eso no he dejado de sentir que tú y tu compañero no comáis en casa. ¡Con una comida ya dispuesta tan rica y tan abundante!..



     ------ ¡Qué vamos a hacer!... también yo lo siento; pero después de todo no hay nada perdido. Comed vosotros, tú y el aprendiz, y lo que sobre guardarla; ya tenemos hecho gasto para mañana. No hay nada perdido.

             Fuese Placido a su juerga y la mujer se dijo:

       ----Esos no se come en casa, yo no tengo gana de comer, estoy indispuesta… pues entonces voy a probar a este angelito de aprendiz, que al paso que va, dejaré tamañito a Cortés, el latero de Sevilla, que dicen que come siempre….. Si le voy a poner toda la comida por delante, y voy a dejarlo solo para que no tenga cortedad y se despache a su gusto; a ver donde llega el pobrecito animal.

       Y dicho y hecho. Apena llegó la hora puso en la mesa la cazuela con el conejo y su cuarta de arroz, el pescado frito y en blanco, casi medio queso portugués, una hogaza y la bota de vino, y dijo al aprendiz:

     ----Esos no come en casa, ni yo  tampoco, porque no tengo ganas; de manera que come tu solito y despáchate a tus anchas. Yo voy a casa de mi madre y no volveré hasta que mi gente se acueste, porque sabe Dios a qué hora vendrá el maestro, pues estas juergas se saben cuando empiezan, pero no cuando concluyen. Con que come, con tranquilidad y hártate.

           En efecto, cuando el aprendiz se vio solito ante aquella abundante comida, echó una plácida mirada sobre ella, sonrió tranquilamente, se frotó las manos  con ademán satisfecho, se quitó un botón  de la pretina y empezó su grave ocupación.

            A las diez de la noche, cuando la maestra regresó todavía lo encontró aplicado a tan grata tarea; pero es verdad que ya estaba ya concluyendo, como que no le quedaban más que las últimas raspas de queso y algunas migajas de pan.

       La maestra, cuando contempló este espectáculo, no dijo una palabra, sin duda porque; no pudo; se llevó las manos a la cabeza y se dejó caer en un asiento. Creo yo que no se desmayó porque no estaba allí su marido; pero éste llegó al poco rato y entonces pudo exclamar:

   ----Mira, Plácido, mira por tu salud.

   -----Mujer, ya miro, dijo Plácido creyendo que su mujer le reconvenía porque venía tarde y tal vez con alguna cañas demás, ya miro… y por eso no trasnocho, por eso no bebo. Mira tú, ahora queda la huelga, en lo mejor….

  ------- ¡Yo no hablo de eso! Exclamó sofocada la mujer.

   -------Pues di claro de que hablas.

   --------Pero hombre! ¿No ves esto? Fíjate en ello decía la mujer profundamente conmovida. Yo no comí en casa; no estaba buena y me fui a casa de mi madre.


 
          --------Vaya, vaya,-- contestó el barbero, que venía un poco alegrito, aunque lo disimulaba mucho,---he visto ayer tarde a la comadre, y me ha dicho que esos mareos, ese desgano y esa vascas que te dan, es que se trata de un Placidito con la bacía y todo debajo del brazo y la navaja en la mano.

  …….Déjame de los dicharachos de la comadre y de tus bromas, que no estoy en estos momentos para ellas, y escúchame lo que te digo.

------Habla, habla, ya te escucho.

------Antes de irme a mi casa puse el aprendiz la mesa y en ella toda la comida que teníamos preparada para los cuatros; esto pasada la seis; a las diez vuelvo y me encuentro todavía al aprendiz sentado en la mesa dando fin y remate a cuanto le puse delante.

-----Qué barbaridad!. ¿Dónde vas tú a ir a estercolar?...pero de veras se ha comido todo?

----Te digo que no ha dejado más que las espinas del pescado y los huesos del conejo, y esto bien limpios; por lo demás ni las cortezas del queso ni migajas de pan; yo no sé donde ha podido meter tanto; pero chiquillo, ¿noves que vas a reventar?

----Pues esto no es nada contestó el aprendiz, sonriendo y bajando modestamente la vista, esto no es nada, deje usted que venga las calores y entonces ya verá usted comer.

---Dio la maestra un salto de su asiento, exclamando espantada:

---Pero chiquillo! ¿Todavía más?

---Si esto no es nada, contestó el aprendiz sonriendo y dándose palmaditas en el abdomen.

------¡Pues hijo! Repuso asustado el maestro, desde mañana busca colocación, a ver si la encuentras en alguna panadería, porque nosotros no podemos mantenerte.

 

Del pequeño librito de:

 De los cuentos y leyendas del Condado de Huelva. Editado en Huelva en Enero de 1898 por Ignacio Olmedo.

José García Díaz.