Que tanto hizo disfrutar a los vecinos locales, en especial a los jóvenes y niños por los años cincuenta del siglo pasado. Era toda una
aventura como distracción festiva, mientras para otros vecinos algo más
sensibles tomaban esta actividad de enfrentamientos entre carneros, como algo
bárbaro y disparatado.
Estas peleas, ya se
celebraban por los años 20, que según se comentaban por los mayores, los
soldados venidos de las tierras africanas, fueron los responsables de avivarlas
por medios de las apuestas económicas sobre los carneros vencedores. El día de
su celebración era el 1 de mayo, por ser la “Festividad de Mayo” en este
pueblo, mientras a nivel nacional la “Fiesta de los Trabajadores”. Todo se
resumía, a que varias calles del pueblo engordaban cada año un carnero para
este cometido, donde de pequeño se le enseñaba el arte de “topar”, por los
jóvenes vecinos hasta dejarlo los más bravos posibles para combatir a sus contrincantes.
Las
competiciones se celebraban anualmente, en el “Llano del Pilar”, delante de la
bodega de “Luis Colilla y su hermano”, que a su vez hacía la vez, de Juez y
crítico sobre los combates, dado que los carneros dentro de los meses de abril
y mayo, es donde se encontraba más motivados por los celos y es cuando los hacían más bravos para cornearse
con su contrincante.
Dentro de la
poca documentación que se encuentra en el Archivo Municipal local, referente a
este asunto es una Circular de Oficio de parte de don Mateo Sánchez Rovira,
como Gobernador Civil de esta Provincia dentro de la Segunda República con
fecha del 3 de mayo de 1935, daba Orden a esta Alcaldía, que quedaba prohibida
las peleas entre carneros, como se venía haciendo en este pueblo como espectáculo
público, igualmente todo lo que implique mal trato o crueldad hacia los animales,
para quedar sujeto a las sanciones que conlleven tales delitos, quedando
algunas actividad declaradas como bien local, las corridas de novillos de la
plaza instalada en el Camino de Niebla, (se encontraba en lo que es el actual
Centro de Día), donde las reses eran después sacrificada para su venta al
público.
Se tuvo que esperar
este pueblo años, para que una nueva apertura local por parte la Alcaldía dirigida
por su Presidente don Julián Guzmán “El Duque”, hiciera renacer de nuevo
aquellas viejas tradiciones casi olvidadas, comenzando con apoyar las Romerías
de las Cruces, de hecho, aún vive entre nosotros la primera mayordoma que fue
la hija de Felipe el Comercial, María Josefa Martínez Bueno, que vive enfrente
del Pozo de dicha calle, mientras el Hermano Mayor era el conocido como “Pepe
el de la Contribución”.
Este Alcalde fiel a
las tradiciones locales por aquellos años, tuvo que considerar las repetidas
sugerencias de parte de mi tío el carnicero Ignacio García, donde le pedía
recuperar de nuevo las peleas de los carneros, tanto insistió que se le
concedió de nuevo el permiso para tal festejo, pero ya no existía la afición de
los años anteriores y en pocos años calló por aburrimiento.
José García Díaz.