Dentro del Anuario Arqueológico de
Andalucía 2001.Por el profesor don Juan Aurelio Pérez Macía.
En este trabajo
es donde se da a conocer el resultado desarrollado en el término de este pueblo
de Bonares, y se ofrece una evolución del poblamiento en la zona, que alcanza
las mayores densidades durante el Neolítico, el Bronce Final y Periodo Orientalizarte,
juntos con las épocas romana y andalusí.
La prospección
arqueológica superficial desarrollada en el Proyecto Niebla (Pérez, Campo, y
Gómez, 2002), nos permitió conocer que en el aledaño término municipal de Bonares,
que comparte algunos asentamientos en la linde municipal con Niebla, se estaba
procediendo a roturar con potente maquinaria grandes superficies para la
ampliación de los cultivos de fresas y olivos. Dado que algún asentamiento ya
conocido había sido afectado por estos trabajos, propusimos al Ayuntamiento de
este pueblo que sufragara los gastos de prospección de su término municipal e
incorporara el catálogo de yacimientos a las Normas Subsidiarias de
Planeamiento, que estaban redactándose entonces. (no se ha encontrado hasta
ahora, documento que se afirme que este Ayuntamiento colaborase económicamente con esta
importante actividad). El interés mostrado en la realización de estos trabajos,
nos llevó a la redacción de un proyecto de prospección arqueológica superficial
como actividad puntual, que fue aprobado por la Dirección General de Bienes
Culturales.
En este artículo
vamos a tratar de los resultados de esta prospección había inventariados en
éste término municipal tan solo cuatro ayuntamientos romanos, Los Bojeos,
inspeccionados por el cura Mariano del Amo, director del Museo Provincial de
Arqueología en la década de los años ochenta, un asentamiento romano en la
cercanía del cementerio, según noticia oral J. Luzón, (de oral nada señores
presencial por mi persona, que fui testigo como José el Sepulturero, sacaba en
unos olivos junto al arroyo Roenero en varios trozos un mosaico, que más tarde
desapareció?), que ha sido después confirmado en la prospección,
Es el lugar que se expone en la foto, es el camino del
Cementerio, para coger el de San Lázaro manteniendo el Código 210140002.
Periodo Genérico y Espeficico: EPOCA ROMANA.
Coordenadas: 295 Q B 051340. Información en periódico ODIEL,
con fotografía, que por los años se encuentra el papel distorsionados para su
observación.
Le sigue una
necrópolis romana situada en el lugar de El Alcornocal, en la raya divisoria
con Niebla, en cuyo término municipal se encuentra situada y localizada por el
arqueólogo don José María Luzón, también en el año de 1974, donde se daba
noticias sobre la existencia de vestigios de una población antigua en varios
lugares de los alrededores, de la parcela de viñas de José Ramos “el Farol”. Cuya
tipología genérica es CONSTRUCCIONES FUNERARIAS EPOCAS ROMANA. Coordenadas: 295
QB 063348.
Y un asentamiento
andalusí en la zona del campo conocida como el Molino de Viento, enfrente del
Calvario y recogido en el Inventario de Yacimiento Arqueológicos de la
Provincia de Huelva para la prevención de Urgencias (Tebas, Bedia y Pérez,
1986). El conocimiento de la arqueología de la zona era pues escaso, a lo que
hay que añadir la existencia de localizaciones erróneas o dudosas. Pero por
suerte actualmente, este yacimiento se encuentra localizado y
protegido e inventariado en el (PGOU) de este pueblo, Catalogado como
Bien de Interés Histórico (Grado I) bajo la referencia A-7, que se pone en
evidencia que es una ocupación histórica importante cerca del pueblo.
El término
municipal de este pueblo se extiende desde la margen izquierda del río Tinto,
en la plena tierra Campiña, hasta las proximidades de la playa de Mazagón.
Junto al río y hasta el casco urbano está formado por margas de color azul
claro y amarillentas, del Mioceno (Andaluciense), que pueden contener zonas más
calcáreas en forma de bolos, yeso e impregnaciones de óxido de hierro. Por
encima de ellas se encuentran limos arenosos-calcáreos amarillos, del Plioceno,
que se extienden del casco urbano hasta unos dos Kilómetros al Sur. Hasta la
línea de costa, ocupando la mayor parte del término municipal, como son las
Arenas de Bonares, con algunos tramos de conglomerados, gravas, arenas,
arcillas y glacis de tiempo cuaternarios (Rodríguez Vidal, 1988).
Los modos de
explotación se adaptan a estas formaciones geológicas y a las potencialidades
de cada tipo de suelos. Las margas miocénicas y limos arenosos forman las
“albarizas”, el “área de campos”, mientras que las arenas cuaternarias han sido
aprovechadas como masa forestal, con pinos y eucaliptos repoblados en los años
setenta, que suplantaron casi totalmente al antiguo sotobosque mediterráneo de
jara, romero, jaguarzo, aulaga, almoradux, y escasas encinas.
En
los suelos terciarios las margas son los suelos más ricos, del tipo Alfisoles,
de fácil drenaje y buenas capacidades agrológicas, donde predominan los
cultivos de olivos y cereales. Sobre los materiales pliocenos de limos arenosos
los suelos son de tipo Entisoles, de buen drenaje, pero de menor cualidades
agrícolas por su contenido deficitario de arcilla, y sus cultivos característicos
son los viñedos, higueras, y almendros.
Las
prospecciones citadas estuvieron centradas en las zonas de la campiña, en
tierra de sembradura. En las arenas cuaternarias existieron también
asentamientos, como el que da nombre al El Villar (Cerro del Villar), pero la
densidad de ocupación se reduce drásticamente, y solo sería asiento de pequeños
grupos dedicados a actividades silbo-pastoriles, la caza, el pastoreo
extensivo, y el carboneo. Donde su toponimia está relacionada con estos usos,
Palomera, Corchuelo, Avispero, Esconboncillos. Espartillos, etc.
De forma previa realizamos una prospección
de reconocimiento de toda la zona, de carácter extensivo, en la que se recorrió
toda el área seleccionada al cien por cien. Una vez, localizados los
yacimientos, la prospección fue de carácter intensivo y la recogida de
materiales de forma aleatoria, estrategia de muestreo que vino impuesta por las
condiciones del terreno, en su mayor parte roturado con potente maquinaria, lo
que hace poco efectiva la determinación de sectores dentro de los asentamientos
por el alto grado de dispersión del material cerámico.
Habiéndose valorado
la dispersión de material en superficie para establecer la extensión de los asentamientos,
pero no se ha valorado el factor de la abundancia no tiene que ver con la mayor
categoría de los mismos, sino la potencia y profundidad de la maquinaria
empleada en la roturación. No obstante, el análisis espacial del poblamiento es
válido en tanto que nos indica su relación son los distintos tipos de suelos y
ofrece una densidad que puede servir de modelo a comparar con otras zonas de la
campiña onubense.
José García Díaz.