Y otros sucesos
análogos que han sucedidos en nuestras costas de Huelva, cuando esta pertenecía al
Departamento de Cádiz, que contaban con 324 kilómetros, comenzando desde la desembocadura
del río Guadiana en la frontera portuguesa, hasta el estrecho de Gibraltar, que
contaba con tres Comandancias: las de Cádiz, San Lucas y la de Huelva.
De las primeras
informaciones serias conseguidas, sobre este asunto de los varamientos en nuestras playas fue la publicada en el año de 1844, el día 12 de junio en el diario La
Posdata de Madrid.
Donde encontramos un
artículo publicado por un periodista de Sevilla desde el pueblo de Almonte (Huelva):
“En esta abandonada costa entre la Torre de los Asperillos, y la otra conocida
como La de Higuera, ha sido encontrado un pez disforme arrojado por la mar que
ha llamado mucho la atención, a todos aquellos que han ido a visitarlas antes
el espectáculo que ofrecía al contemplarlas”
“Tiene más de
treinta y seis varas de largo, desde el hocico hasta el nacimiento, diez varas
de ancho y seis de altura; las barbas y la cola son a proporción. Generalmente
se cree sin la menor duda que es una ballena. Muchas gentes de este pueblo y de
las inmediaciones han ido a verlo. Cuentas algunos testigos presenciales, que
salió a la playa dando unos bramidos tan espantosos, que dicen que se oyeron a
dos leguas de distancias.”
Hasta
aquí la carta de cuya autenticidad respondemos. Sería desear que el Señor Jefe
Político o algunas corporaciones científicas como hay en la capital sevillana,
para que enviasen alguna persona inteligente a reconocer y clasificar a este monstruoso
habitante de los mares que, acaso perteneciera a alguna clase muy extraña en nuestras
costas, o talvez a una nueva familia no descrita por la ciencia actual.
Mientras sobre el cometido que estamos tratando
de aquellos varamientos en nuestras costas, tenemos que destacar la información
que, fue la publicada en el año de 1863, por parte del Catedrático de Historia
Natural de la Universidad de Sevilla, don Antonio Machado, (Padre de los
ilustres dramaturgos, los hermanos Machado), nos dice en su Catálogo de los
mamíferos de Andalucía, poseen un esqueleto de ballena, que fue cogida en la
costa de la Higuerita en Isla Cristina. (también dispone esta universidad de
los primeros fósiles catalogados de Bonares).
En el BOP.
Encontramos algunas curiosas informaciones, entre ella:
Que el día 10 de
noviembre de 1882, desde la Comandancia de Marina de Moguer, que hace público
el siguiente Edicto: Habiéndose solicitado por el señor don Eugenio Schemeltz
de Kehz la concesión de para establecer un criadero artificial para la
propagación y aprovechamiento de mariscos, en el puerto llamado “Rio del Oro”
del Distrito de Moguer, que se encuentran recogido por las Leyes actuales.
Pero no fue hasta
en mayo de 1886, cuando esta citada Comandancia de Marina de Huelva, piden que se
acredite la aparición de ballenas en su litoral, sin época fija, creyéndose
accidental, no conociéndose las causas que la determinan. Es por donde la
Comandancia de Huelva, señala las apariciones en nuestras costas se
produce desde principio de mayo hasta fines del mes de septiembre, atribuyendo
la causa a la abundancia de pescada o merluza que se encuentra en los mismos
sitios; además, que se le vez unas veces aisladas y otras acompañadas.
Sobre los
varamientos espontáneo en nuestras playas, se queda en manos de los periódicos,
sin poder juzgar los criterios de veracidad que, se realizaban sobre ellos. Ya que
por aquellos años eran muy raro las arribadas de ballenas en nuestras playas huelvanas,
debido a las pocas que el azar quiso que llegasen, casi siempre solas o media
muerta, que según se decía no podían entrar cerca de Huelva, por el poco calado
que ofrecía el Canal del Tinto ni en el Odiel, además que nuestras aguas son
más templadas de las que ellas habitan.
Los hechos
demostrados por los pescadores de estas zonas, es que cuando las ballenas se
dan cuenta que son vista, salen huyendo a toda prisa a los mares articos que les dan
más confianzas para sobrevivir. También han servido para cubrir algunas inocentadas
como la del 28 de diciembre de 1892, cuando media Huelva se fueron a ver si era
verdad al Puerto, y de algunos pueblos que no faltaron a la broma gastada por
el diario La Provincia.
De hecho, dos años
antes, en el periódico La Provincia el día 24 de mayo de 1884, recogía unos
hechos ocurrido en la playa de Punta Umbría, a lo pasear un joven vallándose
hasta las rodillas, les llegó un escualo e intentó derribarlo de un coletazo y
con la misma violencia de la cometida perdió fondo y quedó en seco.
A las voces de socorro del zagal dos ingleses que se había adelantado de la temporada de baño, y otra persona más, y consiguieron sacar el escualo hacia la orilla donde lo dejaron, este es conocido vulgarmente como lobo de mar o como foca común.
Al mes siguiente,
el 24 de junio en el mismo diario, comenta que una jábega que pescan en la
costa de Castilla, en el sitio conocido por el de Morla, que se encuentra a
poco más de una legua de la barra, cogió en días pasados una monstruosa tortuga
que hizo grandes daños a las redes. Su diámetro no era menos de dos metros y su
peso de 16 a 18 arrobas. Los pescadores la ataron a un cabo sacándola a la
playa, donde algunos marineros de los botes de Obras del Puerto, que se
encontraban en aquel punto, la mataron con el fin de ofrécele la concha al
Ingeniero inspector de las obras don Amós de Lázaro, que mostró interés en
tenerla. La citada concha se asemeja por su forma y dimensiones a una lancha
patera.
Esta tortuga
debe ser la que en Zoología se conocen con el nombre de coriáceas,
perteneciente a la familia de las quelóridas, que son de mayor tamaño, pueden
llegar a pesar unos 500 kilos y a medir hasta unos 2´50 metros. Es muy
conocidas por los pescadores de zona, donde se les conoce con el nombre de
“vaca marina”.
Metido en
este año que fue muy positivo sobre noticias de animales marinos, cuando días después,
el mismo diario La Provincia comentaba con muy corta noticia, que días atrás
encalló en la playa del Morro en esta ría, frente al sitio conocido los faroles,
un cetáceo de 14 metros de longitud, ya que era una cría de ballenato donde la
citada playa estaba pegando años después fue en donde se colocó el monumento a
Cristóbal Colón, que con los años esta playa pasó a llamarse la de la “Ballena”.
En el año de 1893, en el diario citado de La Provincia, hace un comentario sobre la pesca en este año, donde los bancos de sardinas han huido de las costas de Huelva y Portugal dejando a multitud de padres de familia en las más grande de las ruinas
En el diario La
Provincia de 1895, el día 18 de agosto la barca de Juan Bravo pescó hace pocos
días en el mar enfrente del paraje conocido como de la “ Torre de la Higuera”, una “lija” o
tiburón de gran tamaño, con un peso de unos 400 kilos.
En 1903, el 20 de marzo donde aparece en la prensa nacional el incendio
de las chozas de la Playa de Castilla, saliendo la noticia por donar un
donativo de ayuda por parte del Rey que se encontraba cazando en el coto de
Doñana.
Por el año de 1905, el Día 14 de agosto, en el diario La Provincia, una
noticia que fue muy comentada en aquellos días, donde este producto se vendía
en casi todas las farmacias de esta provincia.
Para contener los
efectos de las descomposiciones de las carnes y del pescado, los vendedores
abusaban de un componente químico, conocido con el nombre de nievelina que fue bastantemente
prohibido su uso por Real Orden del 26 de enero de 1878, ya que en parte
ingerido provocaba cólicos y diarreas frecuentemente, siendo normal en aquel
tiempo encontrase familia entera infectada sin saber la causa de ello.
El
día 6 de febrero de 1907, La Capitanía General de Marina del Departamento de
Cádiz, ha fijado el día seis del presente mes, a las doce de la mañana, para la
celebración del usufructo de la Almadraba "Las Torres" que se cala en
el distrito de Moguer.
En 1908, En agosto aparece documentado por
medios de periódicos sevillanos la temporada de baño en la playa de Matalascaña,
donde la mayor parte de sus visitantes son de origen del pueblo vecino de
Pilas.
El 13 de septiembre de 1910, aparece en la
prensa dentro de la playa de Mazagón, el Arroyo del Gato, pegando cerca de las
paredes del cuartel de los carabineros, donde han recogido un jaulón arrojado
por la mar.
1911.-- El 24 de
abril, a través del diario "El Día de Madrid".
Ha sido aprobado el
presupuesto de la caseta de carabinero del puesto de Mazagón de una cuantía de
1930 pesetas. Puesto por encargo a los fondos asignados para estas atenciones
por el Ministerio de Hacienda.
En el mismo año en el Diario de Huelva, el 30 de agosto se nombra como nuevo Torrero del faro del Picacho, al señor Luís Maresca y Parra.
En 1913, siendo el día 27 del mes de agosto, cuando se encontraba, el pescador Antonio Martínez y Martínez, faenando cerca de la costa al coger una "araña de mar" fue mordido en la mano derecha. Al llegar a Huelva, se trasladó a la Casa de Socorro. donde se le curaron sus heridas ponzoñosas en el dedo pulgar derecho, calificada de leve, salvo complicaciones.Meses después, siendo el día 9 de Diciembre. En el medio día de hoy ingresó en la Casa de Socorro, otro sujeto de oficio pescador, llamado José M. Rodríguez Díaz, que tuvo también la desgracia de ser mordido de nuevo por otro pescado en la cara, en esta ocasión de devió al tropiezo con una "morena" cuando trataba sacarla de las redes.
En 1914,
el día 5 de mayo, y a través del diario "La Provincia" y por conducto
de la empresa de pescado, don José Medel, hemos tenido conocimiento de un caso
en extremo curioso, como en que, dentro de un barril, había una corvina.
La
tripulación de la barca de pesca de Lepe, denominada "Adelina",
propiedad de Antonio Suarez apodado El Niño, se encontraba en la playa de
Mazagón, entregada a las faenas de la pesca.
Entre las
diversas clases de pescado, "salió" un barril que al pronto fue
mirado con la natural diferencia, ya que esta clase de "pescado", no
es nada "comestible".
Pero pronto la
indiferencia se convirtió en curiosidad al notar que, dentro del barril, había
algo que se movía. Rotas algunas tablas pudo verse que la "cosa" no
era tan despreciable como parecía, ya que en el interior del
"barrilito", había una enorme corvina.
Esta fue conducida
a Huelva, donde se ha vendido, alcanzando el precio de 108 reales, lo que ha de
suponer que pesaba un buen número de kilos.
Es de creer que la
corvina se introduciría en el barril apenas comenzaba a dar sus "primeros
pasos", y no encontrando después la salida, se "resignó" a vivir
en su improvisada cárcel, de la que ha salido para pasar a las cocinas y
después a los estómagos. El caso relatado, ha llamado mucho la atención entre
los pescadores de tan singular caso.
1919, de que
hace referencia a un desagradable suceso:
En la costa de "Doña Ana"
enfrente del paraje de la Torre de la Higuera y Las Callas, apareció el cadáver
flotando de un hombre y resto de una embarcación menor.
Se supone en
principio que sea del falucho llamado "San Pedro", de la matrícula de
Moguer mientras los ahogados se creen que podría ser el patrón Pedro Gálvez, de
65 años de edad, a quien se le encontró un pañuelo atado a la cintura con una
pequeña cuerda, los funcionarios del Juzgado de Marina cuando rescataron el
muerto para llevarlo hacia la orilla.
El curioso pañuelo
era portador de la suma de nada menos que de 5.929´95 pesetas en billetes,
plata y cobre.
El citado cadáver
fue llevado a Sanlúcar para poder hacerle la práctica de la autopsia, la que se
llevó a efecto, dándole seguidamente sepultura en el cementerio local.
Hasta ahora no se
sabe nada de la suerte que haya ocurrido al resto de la tripulación, inspirando
serios temores que desgraciadamente se van confirmando.
En el año de 1920,
el 18 de marzo. En las costas del paraje de Doñana, el temporal ha arrojado
gran cantidad de huevos procedente de un velero que naufragó días antes, cuyas
orillas han quedado saturadas por tan curiosos regalos.
Y en el mismo año
el día 29 de octubre. el laúd Sebastopol, que se encontraba navegando desde el
puerto de Huelva a Cádiz, naufragó en el bajo conocido como "La Mata del
Difunto" en frente de las costas de Arenas Gordas; los barcos con
cargamento de anilina se han perdido, mientras toda la tripulación logró
salvarse.
José García Díaz.