Fue el jueves
día 27 de diciembre de 1985, cuando la Junta de Andalucía aprobó varios
decretos declarando la zona del Condado de Niebla, incluirla dentro de la
Reforma Agraria para que entrara en vigor el 4 de febrero de 1986.
Ya
este pueblo, en que aquellos años estaban pareciendo las crisis de las fábricas
de ladrillos, metidos en los cultivos tradicionales que seguían aguantando como
era las viñas, los olivos, cereales etc. junto con los huertos en declive,
mientras otros pueblos vecinos como Lucena, Moguer, Palos ya llevaban tiempo
que su agricultura introducida en el mundo de las fresas, estaban cambiando sus
economías locales debido a la gran rentabilidad que ofrecían estos cultivos, en
aquellos momentos.
Es por donde esta
Alcaldía, supo en aquellos momentos la importancia de la labor del Servicio de Extensión
Agraria, estaba prestando a los campesinos locales, sobre todos a los mayores
que seguían sometidos a la agricultora tradicional y no apostaban del todo por
el cambio de cultivo como sería la siembra de las fresas, pero si aceptada por
los más jóvenes, que fueron los más emprendedores y así lo demostraron.
Este servicio prestado por estos peritos, son
los que propusieron a este Ayuntamiento la necesidad de disponer de tierras
adecuadas, contando para ellos con unas instalaciones provistas de gran
cantidad de agua, que conlleva las explotaciones de estas características
freseras.
Esta Alcaldía tomó
todas las notas necesarias para comprometerse en este proyecto que podía
ofrecer la inclusión de este pueblo en la Reforma Agraria, impulsando la
creación de una agrupación de agricultores interesados en el proyecto de
desarrollar dentro de una agricultura de riego, que en principio contaron con
la oposición inicial del Instituto Andaluz (I.A.R.A.), sobre disponer de
terreno agrícola municipal que, en su día fue de uso forestal y actualmente se
encontraba abandonado formando unas 30 hectáreas, en los parajes de Cabezo de
Elvira y la Grajera, para parcelarlas en superficie de 1 hectáreas, que
recomendaron los peritos como suficiente para colocar invernaderos, capaces de
mantener una casa familiar. Dado que uno
de ellos que ejercía como técnico del Servicio Agrícola fue la persona líder
que impulsó todo este gran proyecto, era el moguereño Antonio Flores, quien
afirmaba en aquellos días, que en una hectárea del terreno señalado podían
albergar para su siembra unas 46.000 plantas de fresas, que es lo que conllevaba
este nuevo cultivo de riego.
Las parcelas
nombradas fueron cedidas a los vecinos agricultores que las pidieron, sobre
todo aquellos más necesitados para dicha labor, pagando un canon de 7.000
pesetas anuales por cada parcela bajo criterio del Ayuntamiento, que no
faltaron críticas sobre algunos favoritismos, ya que fueron denunciados en sus
momentos. Contando con un total en aquellos momentos de 58 hectáreas entregadas
a 41 vecinos agricultores.
La finca Coto del Fraile, en 1988, y abajo la misma finca 20 años después, en su repoblación forestal organizada por Gen Madroño.
Mientras, la Alcaldía notifica que
se va a proceder a mantener y actualizar aquellas parcelas agrícolas que eran
de propiedad municipal que la forman un total de 20 de ellas, existente como tal
desde la Segunda República española, hasta del día de hoy.
Este nuevo
sistema agrícola de riego bajo abrigo, marcó una nueva etapa económica para
este pueblo, donde se hizo correr dinero en abundancia, para dejar en parte al
olvido, las viñas, los olivos y los huertos en labor de bajo rendimientos, para
mantenerse con los cereales, que gozaban de buenas subvenciones europeas, que
le hacían atractiva las siembras a sus propietarios.
Para el comienzo
de la recepción de la campaña fresera, junto con la recogida de las brevas y
demás frutas para su manipulación y su envío para sus ventas a los mercados, en
su mayor parte a Mercamadrid, se contó en principio con la cesión gratuita de
las instalaciones de la Cooperativa del Campo “Santa María Salomé” contando que
la mayor parte de los nuevos emprendedores eran socios o hijos de ellos.
Poco tiempo
después, la Consejería de Agricultura notifica un nuevo Decreto de Actuación de
la Reforma Agraria en la Comarca del “Coto del Villar”, donde se podrán
disponer en poco tiempo, puesto que se ha realizado unas perforaciones
subterráneas abiertas que arrojan, según estudio realizado, sobre 20 litros por
segundo lo que le hacen bastante rentables para el sembrado del cultivo
fresero. Este terreno era de propiedad en aquellos días de la Junta de
Andalucía, que sólo lo dedican al cultivo que soporta, es del eucalipto, que
ofrece poca rentabilidad económica, contando además la poca ayuda que presta al
ecosistema establecido.
Años después en
mayo de 1995, este Ayuntamiento comienza la petición sobre la famosa finca
“Coto de Fraile”, que la forman 239 hectáreas de tierra de secano, cultivadas
de viñas y olivos. Que en octubre de 1982 fue adquirida por la S.A.T. Antiscal
para destinarla a siembra de las citadas fresas, disponiendo para ello 46
hectáreas de regadíos, y el resto para la siembra de cereales.
Pero al cabo de
pocos años esta sociedad quedó en la mayor quiebra, pendiente de plantearse
varias soluciones, es por donde este pueblo hace la petición citada
anteriormente a la Consejería de Agricultura, sin tener noticias sobre ello.
Teniendo que esperar hasta el día 2 de abril del 2006, para dar comienzo un
convenio de colaboración para poner en marcha este proyecto, que cuenta con
cuatro pozos y dos sondeos.
Pero solo en dos
años después, el 30 de noviembre del 2008, la finca del Coto del Fraile, es
recuperado como monte púbico por los Ecologistas en Acción de Bonares, que como
cada año dedican una jornada a la reforestación dentro de la campaña andaluza,
un “Arbor. Por cada andaluz”.
El
tercer proyecto de la Reforma Agraria en este pueblo, sirvió para realizar el
cambio que tanta falta hacía que, en aquellos momentos de una agricultura
tradicional centenaria, pasarla a la regadío que tanto aportó a la economía
local.
José García Díaz.