En la madrugada del martes 20 de marzo de 1996,
una ballena de unos veinte metros de longitud apareció en la entrada del canal
Padre Santo, de la ría de Huelva flotando a la deriva, creándose el
consiguiente peligro para la navegación de algunas pequeñas embarcaciones. Fue
descubierta por el personal del práctico del puerto, embarcados en la Onuba
Práctico, el motorista Manuel López y el marinero Enrique Infante son los que
avisaron a las autoridades competentes en el caso. La ballena fue remolcada
fuera del canal y se estaba en la espera saber qué, se iba hacer con el animal.
La embarcación Salvamar Marítima se quedó de guardia tras macharse del lugar el
Onuba Práctico.
Enseguida se
avisaron a las autoridades de la Capitanía del Puerto. Autoridad Portuaria y
Guardia Civil, que acudieron rápidamente para inspeccionarla, para después
ponerla bajo el control de los científicos de la Estación Biológica de Doñana,
que en el día ayer se hicieron cargo del animal. Contando con un peso de más de
20.000 Kilos, y midiendo 17 metros de longitud.
Pese a que en
principio la intención era de enterrar el cuerpo en Cerro Carbonero, dentro de
la Estación de Doñana, para esperar su descomposición, pero el tamaño del
cetáceo anuló esta operación, por lo que se optó por esperar a hoy para
despedazarlo y llevarlo después a un cercado donde los científicos podrán
llevar sus análisis.
El
animal fue remolcado hasta la playa de Matalascaña, por el barco de vigilancia
ambiental AMA-VI. Donde allí esperaban los operarios de Doñana, que no la
pudieron sacar por completo del agua el cuerpo del cetáceo debido a su peso.
El biólogo Juan
Carlos Solís confirmó a este periódico que se trata de una ballena de la especie
“roncual”, probablemente hembra, que suele habitar en las aguas del Atlántico
Norte. Se desconoce las causas de su muerte y, aunque presentaba varias
heridas, que apuntan que fueron producidas por un barco.
Una vez que se
proceda a su despiece, la autopsia servirá para analizar los hábitos
alimenticios del animal y la presencia del cetáceo, según Solís, se destinará a
alguna colección científica y más tarde podría reconstruirse para instalarse en
algún museo.
Quince días después, la autopsia realizada por
la Estación Biológica de Doñana y el Centro de Estudios Marinos de Cádiz revela
que el animal murió desangrado por motivo de los dos disparos de armas de
fuego, según el análisis taxonómico que ha durado tres días, por parte de varios
especialistas dirigidos por el biólogo José Antonio Valverde, de la Estación
Biólogica, quien tomaron muestra anatómica y extrajeron el esqueleto de la
ballena.
Dicho examen evidenció la presencia de los
dos disparos citados sobre el costado derecho del cetáceo que, según la
autopsia, causaron a la hembra de “roncual común” sendas heridas abiertas y
sangrantes. Se da circunstancia de que este tipo de animales tiene cierta
tendencia a la hemofilia, por lo que pudo morir desangrada al no coagular la
sangre provocad por los disparos.
De la misma forma,
sobre el cadáver se apreciaron numerosas costillas fracturadas como fruto,
posiblemente, de las tracciones ejercida sobre la ballena por el barco de
vigilancia ambiental AMA VI, en su traslado.
Diversos estudios
señalan que puede tratarse de una ballena joven, con un mínimo de 15 años de
edad. El roncual común es la segunda criatura más grande del planeta, después
del roncual azul.
En este año la
costa de Huelva fue afortunada en recoger lamentables restos marinos, ya que
poco más de un mes, el 21 de mayo de este año de 1996. Aparecen dos raros
cetáceos en la playa del Parque, según el diario Huelva Información, de su
corresponsal en Matalascaña. - Uno de ello es un cachalote enano, pero más raro
aun el otro animal cadáver, calificado como un zifio que aparecieron ambos
muertos en la playa del Parque Nacional de Doñana, posiblemente al fuerte
temporal pasado, que produjo elevadas corrientes marinas. Según los biólogos de
la reserva, que se ha hecho cargo de los citados cadáveres para su estudiarlos
y guardarlos con idea de cederlos al museo que se instalará muy pronto en
Matalascañas, no es la primera vez que, se avista un cachalote enano en la
costa de Huelva. Este animal tenía unas medidas de dos metros a tenor del
tamaño de su cráneo, según los biólogos de la reserva, ya que el cadáver no se
encontró completo. Si tenemos constancia de otro cachalote enano muerto en la
playa de Mazagón el día 4 de mayo de 1987.
Por su parte, el
zifio media cuatro metros y se encontraba en mejor estado que el cachalote.
Ambos animales aparecieron alrededor de Torre Carbonero, dentro de los límites
del Parque Nacional y fueron avistados de inmediato por los guardas de la
reserva, que lo comunicaron a los trabajadores de la Estación Biológica de
Doñana.
El zifio pertenece a
la familia de los cetáceos, donde son confundidos a veces con delfines grandes,
por su hocico alargado en forma de pico, son famosos por ser los animales que
más profundidad consiguen en los mares y son habituales verlos por las Islas
Canarias. Las costas de Huelva tienen registrado las muertes de dos zifios más.
Dentro del citado año reconocido fructífero
como receptor de cadáveres marinos en nuestras playas. Tenemos que citar que el
día 10 de junio, en Matalacañas, una enorme tortuga laúd de más de metro y
medio aparece muerta en la playa, presumiblemente a causa de un disparo, según
afirmaron fuentes de la Guardería del Parque Nacional de Doñana.
Este ejemplar de
una especie protegida varó en la costa alrededor de las cinco de la tarde de
ayer, cuando hay una mayor influencia de turistas que, debido al calor, se
encuentran ya veraneando en este núcleo costero almonteño.
El suceso creó una
gran expectación entre los numerosos bañistas que se concentraron junto a la
tortuga muerta hasta que fue retirada. Se encontraba enfrente del restaurante
Sancho Panza, regentado por los hermanos señores Flores Márquez.
Según algunos
expertos de la Guardería del parque Nacional de Doñana, afirmaron que esta
tortuga podía pesar alrededor de unos doscientos kilos. Igualmente, los
responsables de este Parque y efectivos del Ayuntamiento de Almonte, fueron los
encargados de retirar esta tortuga laúd, que se encontraba en un avanzado de
descomposición, del lugar donde se encontraban los bañistas.
Debido a las
grandes dimensiones de este animal, de especie protegida, los responsables de
su retirada de la playa tuvieron que utilizar un tractor palas, lo que llamó
más la atención de las personas que se encontraban en la playa.
Serán ahora los
expertos del parque de Doñana los encargados de estudiar la causa de la muerte
de esta tortuga. Dado que actualmente siguen viendo salvajes, actuando
impunemente contra los ejemplares de especies protegida. Esta vez le ha tocado
a una tortuga laúd de grandes dimensiones.
El animal ha muerto,
al parecer, a causa de un disparo, aunque se desconocen las circunstancias. El
triste espectáculo del animal en descomposición ha sido observado por los
numerosos bañistas que, a la cinco de tarde, llenaban la playa de Matalascañas
intentando aliviarse del intenso calor.
El mal, como en
ocasiones anteriormente, ya está hecho, falta encontrar al culpable.
José García Díaz.