lunes, 20 de julio de 2026

Las cuevas-silos almohade en este pueblo.

 


    


          En la foto de portada con mi coche entrando por lo que era la antigua Vereda de Carne de la Herrería, conocida desde muy antiguo por los ganaderos locales, que mantenía una anchura de 12 metros, además contando con la vista de lo más parecido a una selva de cañaveral; la cueva-silo que vamos a tratar se encontraba a una distancia hasta el pueblo de 2.500 metros.

      La cueva de la Herrería, se dio a conocer en la víspera de la fiesta de los Reyes del año de 1999. Cuando un grupo de jóvenes locales, haciendo aventura y correría por los campos que les llamaba la atención, dieron con lo que era una cueva o silos morunos que, estos informaron por pura causalidad a Francisco Morueta (q.e.p.d.), y este al grupo de vecinos aficionado a la arqueología pueblerina, que contando como invitado entre otros a un médico palmerino, en la tarde del  día 6 de enero dimo con ella, que enseguida los más técnicos del grupo, opinaron que la citada cueva moruna avía aparecido por el hundimiento del techo de su entrada, debido al peso de las ruedas del tractor que por aquellos días se encontraba faenando, en una besana de tierra próxima a este hallazgo, que esta mantenía como soporte del techo varias piedras calizas junto con algunos ladrillos romanos.

      La entrada sirvió para el reconocimiento visual por parte de varios miembros del grupo que se introdujeron acompañado de linterna, que les daba un campo visual de unos 11 metros de longitud de cuevas, antes de llegar al derrumbe de sus paredes de barro, que ya impedía cual quiera avance por ella.

                                                         

  

  Arriba la entrada de la cueva de la Herrería, y abajo un servidor lo más cerca posible a la salida, por si acaso, mientras Morueta andaba por el túnel explorando.
                               

                     

         
     De lo más curioso que encontramos en esta cueva, es la rueda de molino que se observa en la foto de abajo, que fueron realizadas por mi hermano Cristóbal García.
                                                                 


      Dos años después el profesor Juan Aurelio, publica en el Anuario Arqueológico, su trabajo de reconocimiento sobre este asentamiento: El paraje de la Herrería, se encuentra junto al Arroyo Hondo, en el lugar conocido como Las Gavilanas, sobre una loma que rodea el arroyo. Con este topónimo se conoce a toda la zona, desde los Matillos, donde abundan las escorias de hierro que han dado nombre a todo el paraje, hasta las Gavilanas, donde se encuentra el asentamiento. El suelo se compone de margas de tipo Alfisoles.

         Muy cerca han aparecido cuevas-silos como los que se encuentra en el paraje de la Barrera, con corredores de acceso y cámara de en altura selladas con piedra de molino de mano. La mayor parte de la cerámica es de época almohade, aunque existen formas de los siglos X y XI d.C. como las marmitas de cuerpo carenado y ataifores con decoración en verde y morado. Faltan restos de materiales tardo-almohades, y estos señalaría que el asentamiento se abandonó a comienzos del siglo XIII. Formaría una pequeña aldea de caseríos disperso conformada por los asentamientos de la Herrería, Gavilana, Huerta Vieja y Buenavista.

      Fue sin duda dentro de los 70 del siglo pasado, cuando aparecen documentados los primeros silos-cuevas. El primero que se sepa, contando que yo lo presencie, ocurrió cuando en Pleno Ordinario, celebrado el jueves día 5 junio de este citado año, la Alcaldía atiende a la solicitud presentada por el Hermano Mayor de la Hermandad de Santa María Salomé, el señor don Mariano Velo Suarez, en petición de ayuda a este Ayuntamiento, para el proyecto de la instalación de un “parque infantil” en esta localidad en el paraje solar situado a la derecha de la Ermita, que supondría un presupuesto de 29.334 pesetas, que dado lo que supone para los niños de esta localidad, la Corporación aprueba los gastos del citado proyecto, colaborando con la aportación de 18.500 pesetas.

       Es donde en la construcción de este parque infantil, cuando se ponían realizar el arranque de una higuera, el maestro albañil del municipio “Nicolás el de la Zalea”, informa a esta Alcaldía que ha encontrado con una cueva. No se informó, para nada a los miembros del Museo Arqueológico de Huelva, debido a que no motivaban el menor interés histórico por ello. Yo con los años, recuerdo que veían como algunos chicos de los más valientes, bajándose mediante un palo de techo de obras introducido en el agujero, hacían un recorrido por ellas, que se cortaban cuando llegaban a las casas de los vecinos.

                                                     

    

 Dentro del parque de la Ermita, donde se encuentra alojada la pequeña palmera, es donde más o menos quedaba la apertura de la entrada a la cueva.

  Mientras abajo es tambien de la Herrería,  pero es como en los años pasados podría ser ejemplo de la que yo observé en la citada Ermita.

                                             



   

    El cabezo de la Ermita, tiene de frente en vista el de la Barrera, por donde he de suponer que tanto las cuevas de la Ermita, la Barrera como la citada de la Herrería, son del mismo periodo almohade, para utilizarla sus pobladores como silo-granero.

     La segunda documentada, con fotografías tomadas por el mecánico chapista Andrés Romero Rodríguez “El Soldadito”, que según me dijo, se realizaron en septiembre de 1972, cuando el tractor palera de “Pepe Cachazo” se encontraba rebajando material de barro, para la fabricación de ladrillos. Vinieron a visitarlas muchos curiosos forasteros de la Historia, donde cada uno dieron una versión sobre ella, de lo más lejos de la realidad.

      Las 5 fotos realizas por parte del “Soldadito”, tardó, un tiempo en buscarla, cuando me las cedió para sacarles copias, que en aquellos años lo más prudente y fácil, fue unas fotocopias de color en una tienda especializada en Huelva.

                                                                 

                                                           

    
                    

     En el año 2002, dentro del inventario de la Carta Arqueológica Municipal del profesor Juan Aurelio expone su primer trabajo, sobre la  Barrera del Nuevo Arenal:

     Este conocido paraje como el mayor asentamiento andalusí, situado junto al casco urbano de este pueblo, que fue puesto al descubierto por una cantera de arcillas para las industrias cerámicas de la localidad. Ha sido casi totalmente destruido, pero los vecinos fueron recogiendo material en las distintas ampliaciones de la plaza de cantera, especialmente tinajas y molinos que se encontraban en las numerosas cuevas que estaban excavadas en las margas, que probablemente se construyeron para el almacenamiento de la producción agrícola. También se descubrieron restos de hornos de cerámicas, con cámaras de fuego y cocción excavadas en las margas.

        La mayor parte del material cerámico corresponde a la última de su ocupación, la de abandono, y sus formas cerámicas encajan en la tipología almohade y tardo-almohade del suroeste peninsular, lo que indica que se despobló después de la conquista de Niebla (1262) o, como parece más probable, a consecuencia de la revuelta mudéjar (1264). El inicio de la ocupación en el siglo X d.C. está asegurado por la presencia de ataifores con decoración de verde y morado.

                                                           


   

    En la foto de arriba fue tomada en junio de 1999, es de las últimas que pudimos conseguir de una cueva derrumbada, el grupo de vecinos “Amigos de la Historia Local”, grupo que se dirigía con palabras a esta Alcaldía, y  con aquellos Concejales con cargos culturales, para que tuvieran respecto con este yacimiento de la Barrera, que representaba la vida local de nuestros antepasados, de nada valió.

       Algunos miembros de este grupo, montaba guardia cuando comenzó el maldito rebaje del cabezo, para el desarrollo de la urbanización Nuevo Arenal, avisando al jefe de obras, donde podían quedar algunas de estas cuevas. De nuevo, las máquinas cuando veían que se marchaba el hombre cargado de paciencia viendo el atropello que se estaba cometiendo, comenzaba su expolio.

                                                

                 

    Arriba la máquina de la empresa denunciada por estafar a muchos vecinos locales, mientras la foto de abajo, los amigos de la Historia local, en domingo intentando rescatar algunas piezas de cerámicas, que ya era inútil por encontrarse totalmente destruídas.
         


      El citado rebaje contaba con un presupuesto, de 200.OOO.OOO millones de pesetas, por parte de la empresa constructora, lo que puso en aviso a algunos miembros de este Ayuntamiento, que sabían que se podían perder por el camino alguna cuantía económica, como así sucedió.

    Esta Alcaldía, con su silencio y cerrando los ojos participó en el expolio y en la destrucción del patrimonio histórico de este pueblo de Bonares.

   La oposición, igualmente se mantuvo completamente cayada antes la destrucción de este yacimiento, cuando se estaba cometiendo un delito al legado histórico local, penalizado en el Código Penal.

  Tiempo después, un camionero local que había participado en el rebaje y transporte del material de Barrera, fue testigo de la gran cantidad de materiales de cerámicas, que fueron rotos por las máquinas con toda la maldad que disponían para hacerlo. Ya que este cabezo era como un queso Gruyer, lleno de cuevas que, perecieron antes la excavadora una tras de otras cargadas de materiales históricos irrecuperables.

 José García Díaz.    

     

sábado, 18 de julio de 2026

La Carta Arqueológica Municipal.

 

                                                                   


             

 

       Con este nombre de la Carta Arqueológica Municipal, está basada en los datos recogidos en un inventario, de la mayor parte de los yacimientos conocidos, junto a los restos superficiales de aquellos materiales encontrados en su mayoría dentro del término de este pueblo, realizada por el profesor Pérez Macía.

       Siguiendo sus trabajos, encontramos el paraje el de La Ranosa. En una elevación inmediata al nacimiento del Arroyo Hondo, y teniendo de vecino el paraje del Corchito, se encuentra en el límite de los limos arenosos y las arenas de Bonares. El material cerámico, muy fragmentado a causa de la roturación, con evidencia una ocupación prolongada de sitio.

    A un primer momento corresponden cerámicas a mano, pequeñas láminas de sílex, y hachas pulimentadas de pequeño tamaño, que podría situarse en el IV milenio a. C., aunque es probable que la ocupación se extienda hasta bien entrado el III milenio a. C. a juzgar por la presencia de algunos fragmentos de plato de borde engrosado. Sin solución de continuidad el asentamiento volvería a ser ocupado durante el Bronce Final, y a este momento corresponden algunos fragmentos de cazuelas a mano, bruñidas, con carena en el tercio superior y borde ex vasado de perfil almendrado. Finalmente, existen evidencias de un asentamiento rústico romano, con fragmentos de materiales de construcción, ánforas de la forma conocida como Keay XXII, Sigillatas Focenses, y algunas formas a mano de bordes exvasados que pueden situarse en estos momentos a pesar de que la ocupación prehistórica esté también atestiguada por la cerámica a mano.

        Este asentamiento se encuentra en una viña y la mezcla de estos materiales con cerámicas modernas por el estercolado y la roturación, no permite situar con exactitud los límites de cada período de ocupación.

     La Suerte I. Asentamiento en ladera sobre la línea de cerros que separan la cornisa del alcor de Bonares y el valle del río Tinto. Suelos de margas de tipo Alfisoles. El hábitat tiene dos períodos de ocupación, uno tardorromano y otro andalusí.

    Los restos tardorromanos, especialmente las Sigillatas africanas que son de los siglos IV y d.C., y muchos de sus materiales de construcción fueron aprovechados en el asentamiento posterior.

Los materiales cerámicos andalusíes, cuya dispersión se correspondería como una pequeña alquería, nos permiten considerar una ocupación desde el siglo X d.C. a la primera mitad del siglo X d.C., a la primera mitad del siglo XII d.C.

         La Suerte II. En la misma zona de la Suerte, pero algo separado del anterior, hemos podido diferenciar un hábitat del Bronce Final y Periodo Orientalizante, definido por cerámicas a mano bruñidas, con formas de vasos bicónicos y cazuela de carena en el tercio superior y bordes exvasados de perfil almendrado, asas de ánforas fenecías, y bordes de pithoi de cuello estrangulado, bocas acampadas, y asas de sección gemida. Abundan también las manchas de escorias de plata del tipo de sílice libre y nódulos de gossan, mineral de las monteras oxidadas de las masas de pirita del Ándevalo.

        La extensión de los restos y la abundancia de este tipo de escorias por todo el asentamiento, permiten considerar que una ocupación prolongada, que iniciaría en los albores del I milenio a. C. y se extendería hasta el siglo VII a. C. Ocupa más de una hectárea, lo que evidencia su importancia en el poblamiento de la margen del río Tinto durante estos momentos.


                                                                 

           

      La foto expuesta en la entrada del blog, es la correspondiente a la que encontramos en la parte del cabezo del "Corchito" donde se aprecia parte de una vista parcial, del entrañable paraje que forma "La Ranosa", de frente era el lugar conocido como la cantera de arena "La Campanera", durante siglos servió para abastecer las obras locales, solo para su enlucido ya que eran de muy mala caliadad, por ser muy fina para otra labor de conctrucción.

     Durante años, los enlucidos de las fachadas de estas arenas habían admitido el blanqueo por parte de la cal, desde el periodo romano, arabe y demás, pero cuando se comienza a utilizar las pinturas sinteticas metalizadas, para  los enlucidos en los años 60 del siglo pasado, estos se venía al suelo, por presentar su baja calidad de conservación.

    Mientras en la foto de abajo, aparece de nuevo el bosque de "La Ranosa" en la parte que se encuenta bastante clareada de sus pinos piñoneros, lo que hace de nuevo que el grupo Ecologista Madroño de Bonares, con su lider incombustible Juan Francisco Pérez, diera comienzo el día 5 de junio del 2022, la repoblación en este terreno con unos 250 plantones de retoños, en celebración del Día Mundial del Medio Ambiente.



                                 

       Las Tozas. Se encuentra en una de las zonas altas sobre la vega del citado río Tinto, cercano al término municipal de Lucena del Puerto, sobre el suelo de Arenas de Bonares. Los restos encontrados son de carámicas a mano y fragmentos de lascas de desecho que evidencian un pequeño hábitat de corta ocupación del Neolítico Medio-Final.

     Valdecanto. Sobre una loma en el nacimiento del Arroyo de los Granados, junto al Arroyo Hondo. Suelo de limos arenosos de tipos Entisoles. Valdecanto es otra pequeña alquería andalusí que se sitúa en las alturas aterrazadas que van rodeando las cañadas formada por los arroyos, sobre los mejores suelos de calidades edafológicas, las margas y los limos arenosos, desde el límite de éstos hacia la vega del río Tinto. La tipología de la cerámica encontrada presenta tipos conocidos en los restantes asentamientos andalusíes de la zona, y delimita un período de ocupación del siglo XI d.C. hasta la primera mitad del siglo XII, sin perduración en época almohade.

       El Villar. En el Cerro de este paraje, junto al Arboreto del Villar, en la carretera de Bonares a Mazagón. Con suelos de arenas cuaternarias. Las repoblaciones de eucaliptos han puesto al descubierto un hábitat prehistórico Neolítico o Calcolítico, con cerámicas a mano con tipos de cuencos al borde entrante, platos de borde entrante, platos de borde reforzado, e industria lítica de pequeñas láminas de sílex. Algunos fragmentos de galbos vidriados y un borde de ataifor con cubierta vítrea trasparente son también indicios de una ocupación andalusí de los siglos XI y XII D.C.

        La Zahurdilla. Sobre las partes más alta de este pueblo, en las proximidades de la carretera de acceso al casco urbano desde la comarcal que se dirige hacia Almonte. Predominan las cerámicas a mano decoradas, con impresiones y acanaladuras, los molinos de mano, y las hachas pulimentadas. Este registro cerámico y lítico es ya conocido en la zona a partir de la publicación del asentamiento de La Dehesa en Lucena del Puerto, al que se ha asignado una cronología del Neolítico Medio-Final del IV milenio a. C.

José García Díaz.

     

miércoles, 15 de julio de 2026

Los asentamientos arqueológicos de Bonares.

 

                                                         


 

         Dentro de las prospecciones superficiales desarrollada por el profesor don Juan Aurelio Pérez Macías en el año de 2001.

      El primero que recoge este catálogo, es el yacimiento del conocido por los vecinos locales es el Alto de la Piedra. Que se encuentra sobre un pequeño cabezo muy cerca del río Tinto. Es una de las alfarerías que deben su origen a las posibilidades de comercio fluvial del cercano asentamiento de los Bojeos y a las cualidades plásticas de las margas azules sobre las que se asienta la factoría. En las barrancadas se han puesto al descubierto dos hornos cerámicos de planta circular y pilar central, un tipo de horno bien documentado en Hispania. No obstante, desconocemos su producción, aunque es probable, que estuviera diversificada como otras figlinae próximas.

       El material cerámico recogido es de los siglos IV y V d. C., bien definidos por la las Sigilaras africanas, además de Sigílate Lucense y diferentes variedades de piezas de ánforas.

   La curiosa y bonita foto  que se expone en la portada es uno de los hornos catalogado, despés de 24 años pasados, pero los temporales los volvieron de nuevo a la vista, para mostrasno que los romanos, hace ya 2,000 ya notaron la importancia que ha tenido este pueblo en su historia la cerámica como medio de vida.

   Lo más curioso de este milinario horno, es como se contempla que en su centro ha servido para criar un olivo,  que actualmente cortado y seco por los avatares de los años.

       Arenales I. (para los lugareños que somos tan complicado con el vocablo lo conocemos como sitio de los “Cerenales”). Se sitúa sobre una loma de las alturas que dan vista al río Tinto, sobre suelos de limos arenosos de tipo Entisoles, muy próximo a los asentamientos tardorromanos de Alto de la Piedra y en los de los Arenales II. Por su extensión puede considerarse una pequeña alquería, muy conocidas por sus vecinos de las tierras de Manolito Benito.

      Aunque no ha aportado gran cantidad de material cerámico, los tipos representados se encuadran dentro de los siglos X y XI d.C., son pequeños ataifores con decoración de verde morado, ataifores con cubierta vítrea transparente, y marmitas de borde saliente.

      Arenales II. Sobre una elevación cercana al Alto de la Piedra se encuentran los restos de una villa rústica romana, que puede corresponder al área de vivienda de le fundus al que correspondería esta alfarería.

       El material cerámico nos señala un largo período de ocupación que se extiende desde el siglo I d. C., bien representado por las sigillatas Hispánicas, hasta los siglos IV y d.C., al que pertenece los trozos encontrados de las sigillatas africanas.

     Arroyo de los Granados. (Antiguamente conocida como “La Caña del Ganado”, cuyas aguas termina en el Puente de las Pasas; en el mismo arroyo, según en el año de 1785 el cura cronista local don Diego Garrido afirmaba que había alojado un manantial de agua sulfurosa medicinal).  Se encuentra situada al Sur del casco urbano de este pueblo, concretamente en el nacimiento del citado Arroyo, el asentamiento ocupa un pequeño cerro, cercano a un asentamiento tardorromano. Suelos de limos arenosos de tipo Entisoles. La dispersión del material cerámico lleva a considerarlo como una alquería. Contando que los restos superficiales son muy escasos, los encontrados son algunas formas de jarras de acarreo que siguen los tipos de los siglos XII y XIII d. C.

      El Belbí. Situado en la allanada que se encuentra entre el alcor de este pueblo y el río Tinto. Con suelos de margas de tipo Alfisoles. La dispersión del material cerámico corresponde en extensión a una pequeña aldea. Presenta dos ocupaciones, una romana y otra andalusí, entre las cuales seguramente no hay biatus. Los materiales romanos más abundantes son las siguillatas africanas de los siglos IV y V d.C., aunque no faltan materiales más antiguos, siguillatas itálicas e Hispánicas del siglo I d.C. Las cerámicas encontradas son andalusíes más características son las marmitas de cuello carenado, de los siglos XI y XII d.C. faltando formas almohades, momento en el asentamiento debería estar abandonado debido a los fenómenos de concentración de población que hemos detectado en esta época. Abundan también las escorias de forma de instalaciones doméstica siderúrgicas.

                                                   

       En la foto encontramos el curioso paraje, que lleva en su espalda el nombre de Matamujeres, para tras de su macabro apelativo, lo encontramos documentado en el plano local de don Tomás Lopez, del año de 1785.

    También, por parte de estudiosos del A.M.N., creen encontrar que este nombre podría estar definido, como una matanza de mujeres cristianas por parte de los serracenos, pero sin definir el lugar o paraje ??

                                                  --------------------
         En Bonares. Del casco urbano de este pueblo procede un vaciado de tierras arrojadas en las escombreras del río de esta localidad, en las que hemos recogido cerámica a mano del III milenio a d. C. Entre las forman predominan los platos de bordes almendrado, los cuencos paraltados, y los cuencos de borde entrante. Con estos materiales permiten suponer la existencia de un hábitat de la Edad de Cobre, aunque desgraciadamente no hemos no se ha podido encontrar la zona exacta donde se extrajeron estas tierras citadas.

        Buenavista. Se encuentra una pequeña meseta que bordean el Arroyo Hondo y el Arrollo de la Huerta Vieja, muy próximo a los asentamientos contemporáneos de la citada de Huerta Vieja y Herrería, con los que formaría una unidad de poblamiento disperso. Con suelo de margas de tipo Alfisoles. Se trataría de una pequeña aldea, cuyo núcleo central sería el asentamiento de una pequeña aldea, cuyo núcleo central sería el asentamiento de la Herrería, topónimo que está relacionado con las escorias que aparecen en la zona, una pequeña producción siderúrgica por la explotación de las costras ferruginosas de los alrededores. Los tipos de ataifores y marmitas situarían el asentamiento entre el siglo XI y la primera del siglo XII, e incluso en los comienzos de época almohade.

     Cañada de las Vacas. Este asentamiento se encuentra en la penillanura que bascula ligeramente hacia la red hidrográfica de Guadalquivir, en los alrededores de la carretera de Bonares a Rociana del Condado. El material arqueológico aflora por el trazado de un camino vecinal que se dirige hacia una granja de pollo próxima, y es imposible conocer sus dimensiones exactas, aunque debe inventariarse como un establecimiento rural. Suelos de limos arenosos de tipo Entisoles.

      Las cerámicas y el material constructivo son de época romana, y aunque falten especies de mesa pueden en el siglo I d.C. Entre las cerámicas destacan los dolios, las orzas de borde saliente, y las ollas de cocina. Faltan comunes  africanas, que se introducen a partir de finales del siglo I y comienzos del siglo II d.C.

        Los Charquillos. Asentamiento rural romano en suelos de limos arenosos en los alrededores del cruce de las carreteras de Lucena del Puerto-Rociana del Condado y Bonares –Mazagón. Ha sido parcialmente destruido por la construcción de una gran balsa de agua para el riego de una plantación de fresas. El material cerámico responde a formas tardías de los siglos IV y V d. C., momentos bien definido por las siguillatas africanas.

        La Cruz del Calvario. Próximo a la carretera que desde este pueblo se dirige a Lucena del Puerto, en los alrededores de esta peana, abundan los materiales de construcción de módulos y tipología romana. El material cerámico es escaso, y se destaca como índice cronológico un fragmento de galbo de sigillata africana estampillada, que fecha el asentamiento en época bajo-imperial. Debe tratarse de una pequeña villa rustica.

         Cuesta de la Venta. (Antigua Venta de Isidro el Manco) Junto a la Casa del Pino, a la entrada al casco urbano de este pueblo. Suelos de limos arenosos de tipo de Entisoles. La extensión del asentamiento se corresponde con una pequeña alquería. El registro cerámico es uniforme, y se destacan los ataifores con decoración de verde y morado y las marmitas de cuerpos ovoides y bordes salientes. Este elenco puede situarse en el siglo X y la primera mitad del siglo XI d.C. (esta venta tenía incorporada en su trastero una cueva almacén y cuadra excavada en la barranca).

   Los Espinos. En las proximidades del nacimiento de una de las barrancadas que forma el Arroyo Hondo, que desagua al río Tinto.

    Suelos de limos arenoso de tipo Entisoles. El asentamiento ha sido muy afectado por el arado superficial y el resto de material está tan fragmentado que casi imposible su descripción. No obstante, en uno de los barrancos se ha podido recoger una pátera de sigillata africana del siglo IV d.C., que coadyuva a asignar una cronología tardorromano, pero no puede descartarse totalmente una ocupación en siglos anteriores.

      La Cerca. Junto al asentamiento andalusí de la Barrera, pero solo sobre las partes más altas del mismo, en el Cabezo Molino de Viento, abundan las cerámicas a mano, pequeñas láminas de sílex, y hachas pulimentadas, que delatan una ocupación asignable en el Neolítico Medio Final, similar a otros asentamientos conocidos en la zona.

        Majada del Avispero, En las inmediaciones del Arroyo de la Vaqueriza, que drena a la cuenca del Guadalquivir, en su intersección con la carretera de Bonares a Mazagón. Suelos de arena cuaternarias. Este terreno está plantado de eucaliptos y abundan en superficie cerámicas a mano atípicas y escorias de plata del tipo de sílice libre. Debe de tratarse de un asentamiento de Bronce Final y Período Orientalizante, que se aprovechó del comercio de Minerales entre el Ándalo y la costa. La situación del asentamiento señala una línea de contacto y comercio de minerales de plata entre la ribera baja del río Tinto y la desembocadura del Guadalquivir.

       Matamujeres. En los alrededores del casco urbano de este pueblo, camino del Corchito, se encuentra sobre un manto de costras ferruginosas y las arenas cuaternarias. Cuyo el registro arqueológico está formado por cerámicas a mano, en su mayor parte en forma de cuencos, abundante industria lítica, laminitas, núcleos, y puntas de flechas, que remiten a un ambiente de Neolítico Final.

       Los Matillos. Asentamiento en alto junto Arroyo Hondo. Entre la cerámica recogida destacan algunas formas a mano, bruñidas, con arena alto, borde ex vasado, y algunos fragmentos de asas amorcilladas de ánforas fenicia. Abunda también la escoria de plata del tipo de sílice libre.

    José García Díaz.

lunes, 13 de julio de 2026

¿La escritura es de Huelva o de Sumeria?

 

                                                     


           

       Así se expresaba un artículo, rescatado de la revista mensual de Muy Interesante, en agosto del 2006, sobre la piedra alojada en el Museo de Huelva, que mantiene unos signos escritos que pueden replantean la historia del Mediterráneo.

     Hasta ahora, se creía que la escritura había llegado a la península ibérica con los fenicios –entre 900 y 800 a. de C.-, tras haberse sido inventada en Súmer 2.500 años antes. Pero una profesora de Historia Antigua de UNED, Ana María Vázquez Hoys, acaba de descubrir que tal vez no fuera así. Después de examinar algunos útiles –un pulidor de flechas y una pequeña urna –del Museo Arqueológico de Huelva encontrados en las tumbas megalíticas de una antigua cultura onubenses -4.000-3.000 a. de C.-, comprobó que en dos de ellos aparecían signos escritos.

      Transcribió los mismos y vio que algunos eran similares a las letras N, W y Ñ, y que en ocasiones los signos se repetían. Ya se habían encontrado escritos del mismo periodo en otras zonas de Europa, por lo que Vázquez Hoys pensó que tal vez alguien hubiera llevado estos objetos hasta Huelva. Pero no, la arcilla con la que se hicieron era local. Esto apoya la mención de Estrabón de que los turdetanos, habitantes del sur de la península ibérica, poseían leyes escritas en versos de 6.000 años de antigüedad. Aún no se ha descifrado el significado de la grafía, pero el descubrimiento cuestiona que la escritura llegara a Europa procedente de Oriente. “Se han encontrado en Europa signos de escritura anteriores a Súmer y en las cuevas de Altamira -18.000 a. de C.- puede que haya algunos que revelen la firma del artista”, explica la investigadora. Con estos hallazgos, no es descabellado plantearse si no fueron los habitantes del sur de la península quienes enseñaron a escribir a los fenicios.

       Este hallazgo, fruto del azar y de la curiosa mirada de la historiadora, pone en evidencia muchas teorías hasta ahora defendida, y, sobre todo, otorga a Huelva una importancia que nadie daba a la provincia en esa época. “Nadie suponía que en aquella época pudiera haber signos de escritura aquí, ni en Huelva ni en España”, asegura Ana Vázquez Hoys. De hecho, “las más altas cronologías en contexto arqueológico para escritura paleo hispánicas correspondían al siglo VIII, últimamente al 900 antes de Cristo”, como lo explica en unos de los artículos publicados en su web a raíz del descubrimiento. Todo esto quiere decir que encontrar estos signos en Huelva ha sido como “de repente encontráramos un ordenador en la época de Jesucristo”, compara gráficamente.

    Si hasta entonces estos estos útiles con sus signos escritos habían pasado desapercibidos ha sido a causa de una pequeña confusión. “El excavador que descubrió los útiles (y que más tarde se convertiría en el primer director del Museo Provincial onubense), Carlos Cerdán, y el matrimonio alemán Leisner, especialistas en megalitismo de la Península Ibérica, (en aquellos años los que afirmaban los alemanes, había que admitirlo como una verdad verdadera) se refirieron a ellas en 1947 como escrituras ibéricas, sin embargo, los investigadores superiores que se referían a Ibéricas, de los íberos, más o menos del 500-300 a. de C.-. Esta es probablemente la causa por la que estos signos escritos estén expuesto en el Museo de Huelva sin que nadie reparara en ellos, al menos hasta el pasado año que tropezó la profesora con ella.

    La importancia que tiene este descubrimiento es que “toda la protohistoria de la Península se va al garete” afirma claramente la profesora Vázquez Hoys, aunque suaviza su afirmación añadiendo que todo hay que tomarlo como un inicio, “hay algo diferente a lo que pensábamos, ahora hay que estudiar, investigar, buscar…El abrir el camino es lo más difícil.” Dado que todo esto es hipótesis de trabajo, y es lamentable que en Huelva no se esté haciendo nada al respecto, ya que sus nuevos planteamientos sobre la Protohistoria Peninsular, está basado en la existencia de antiguos signos de escrituras en Huelva están siendo escuchadas por especialistas de toda Europa, pero lo que “yo no puedo hacer es meterme en el campo de los prehistoriadores de Huelva, son ellos los que se tienen que dar por enterados”.

                                                           


         

      El descubrimiento de la profesora Ana Vázquez en Huelva junto con otros nuevos hallazgos en Europa, ya viejos, puestos que los investigadores llevan refiriéndose a ellos desde el primer tercio del siglo XX, que adelantan miles de años antes de C.- la presencia de signos escritos en nuestra cultura europea. Donde se puede suponer, que algunas de sus afirmaciones obligan a entender la importancia y dimensiones de este citado descubrimiento que, pese a todo, está pasando desapercibido en Huelva. Supondría que este replanteamiento, no afectaría exclusivamente a la península, sino al mundo Mediterráneo entero.

    La lista de cuestiones que el hallazgo onubense empieza a ser interminable cuando la profesora Vázquez Hoys hace referencia a un historiador griego, Estrabón, “quien hablaba de la existencia de leyes en versos de más de seis mil años de antigüedad de los turdetanos, herederos de los tartesios en el sur de España.”

   “¿Recogía el historiador de la época de Augusto una tradición de “antiguas escrituras”, cuyo primer documento ahora se ha apreciado en Huelva? ¿Fue el recuerdo de un “glorioso pasado protohistórico” lo que los historiadores griegos reflejaron en las fuentes escritas de “Tartesos”, ese Tartesos que no terminase de aparecer… y que, tal vez, no acaba de desvelar uno de sus secretos?” (P.Nogales).

 José García Díaz.

viernes, 10 de julio de 2026

Prospección arqueológica superficial en Bonares.

 

                                                              

 


       Dentro del Anuario Arqueológico de Andalucía 2001.Por el profesor don Juan Aurelio Pérez Macía.

      En este trabajo es donde se da a conocer el resultado desarrollado en el término de este pueblo de Bonares, y se ofrece una evolución del poblamiento en la zona, que alcanza las mayores densidades durante el Neolítico, el Bronce Final y Periodo Orientalizarte, juntos con las épocas romana y andalusí.

    La prospección arqueológica superficial desarrollada en el Proyecto Niebla (Pérez, Campo, y Gómez, 2002), nos permitió conocer que en el aledaño término municipal de Bonares, que comparte algunos asentamientos en la linde municipal con Niebla, se estaba procediendo a roturar con potente maquinaria grandes superficies para la ampliación de los cultivos de fresas y olivos. Dado que algún asentamiento ya conocido había sido afectado por estos trabajos, propusimos al Ayuntamiento de este pueblo que sufragara los gastos de prospección de su término municipal e incorporara el catálogo de yacimientos a las Normas Subsidiarias de Planeamiento, que estaban redactándose entonces. (no se ha encontrado hasta ahora, documento que se afirme que este Ayuntamiento colaborase económicamente con esta importante actividad). El interés mostrado en la realización de estos trabajos, nos llevó a la redacción de un proyecto de prospección arqueológica superficial como actividad puntual, que fue aprobado por la Dirección General de Bienes Culturales.

     En este artículo vamos a tratar de los resultados de esta prospección había inventariados en éste término municipal tan solo cuatro ayuntamientos romanos, Los Bojeos, inspeccionados por el cura Mariano del Amo, director del Museo Provincial de Arqueología en la década de los años ochenta, un asentamiento romano en la cercanía del cementerio, según noticia oral J. Luzón, (de oral nada señores presencial por mi persona, que fui testigo como José el Sepulturero, sacaba en unos olivos junto al arroyo Roenero en varios trozos un mosaico, que más tarde desapareció?), que ha sido después confirmado en la prospección,

Es el lugar que se expone en la foto, es el camino del Cementerio, para coger el de San Lázaro manteniendo el Código 210140002. Periodo Genérico y Espeficico: EPOCA ROMANA.

Coordenadas: 295 Q B 051340. Información en periódico ODIEL, con fotografía, que por los años se encuentra el papel distorsionados para su observación.

                                                             


    

     Le sigue una necrópolis romana situada en el lugar de El Alcornocal, en la raya divisoria con Niebla, en cuyo término municipal se encuentra situada y localizada por el arqueólogo don José María Luzón, también en el año de 1974, donde se daba noticias sobre la existencia de vestigios de una población antigua en varios lugares de los alrededores, de la parcela de viñas de José Ramos “el Farol”. Cuya tipología genérica es CONSTRUCCIONES FUNERARIAS EPOCAS ROMANA. Coordenadas: 295 QB 063348.

         Y un asentamiento andalusí en la zona del campo conocida como el Molino de Viento, enfrente del Calvario y recogido en el Inventario de Yacimiento Arqueológicos de la Provincia de Huelva para la prevención de Urgencias (Tebas, Bedia y Pérez, 1986). El conocimiento de la arqueología de la zona era pues escaso, a lo que hay que añadir la existencia de localizaciones erróneas o dudosas. Pero por suerte actualmente, este yacimiento se encuentra localizado  y  protegido e inventariado en el (PGOU) de este pueblo, Catalogado como Bien de Interés Histórico (Grado I) bajo la referencia A-7, que se pone en evidencia que es una ocupación histórica importante cerca del pueblo.

      El término municipal de este pueblo se extiende desde la margen izquierda del río Tinto, en la plena tierra Campiña, hasta las proximidades de la playa de Mazagón. Junto al río y hasta el casco urbano está formado por margas de color azul claro y amarillentas, del Mioceno (Andaluciense), que pueden contener zonas más calcáreas en forma de bolos, yeso e impregnaciones de óxido de hierro. Por encima de ellas se encuentran limos arenosos-calcáreos amarillos, del Plioceno, que se extienden del casco urbano hasta unos dos Kilómetros al Sur. Hasta la línea de costa, ocupando la mayor parte del término municipal, como son las Arenas de Bonares, con algunos tramos de conglomerados, gravas, arenas, arcillas y glacis de tiempo cuaternarios (Rodríguez Vidal, 1988).

       Los modos de explotación se adaptan a estas formaciones geológicas y a las potencialidades de cada tipo de suelos. Las margas miocénicas y limos arenosos forman las “albarizas”, el “área de campos”, mientras que las arenas cuaternarias han sido aprovechadas como masa forestal, con pinos y eucaliptos repoblados en los años setenta, que suplantaron casi totalmente al antiguo sotobosque mediterráneo de jara, romero, jaguarzo, aulaga, almoradux, y escasas encinas.

         En los suelos terciarios las margas son los suelos más ricos, del tipo Alfisoles, de fácil drenaje y buenas capacidades agrológicas, donde predominan los cultivos de olivos y cereales. Sobre los materiales pliocenos de limos arenosos los suelos son de tipo Entisoles, de buen drenaje, pero de menor cualidades agrícolas por su contenido deficitario de arcilla, y sus cultivos característicos son los viñedos, higueras, y almendros.

         Las prospecciones citadas estuvieron centradas en las zonas de la campiña, en tierra de sembradura. En las arenas cuaternarias existieron también asentamientos, como el que da nombre al El Villar (Cerro del Villar), pero la densidad de ocupación se reduce drásticamente, y solo sería asiento de pequeños grupos dedicados a actividades silbo-pastoriles, la caza, el pastoreo extensivo, y el carboneo. Donde su toponimia está relacionada con estos usos, Palomera, Corchuelo, Avispero, Esconboncillos. Espartillos, etc.

     De forma previa realizamos una prospección de reconocimiento de toda la zona, de carácter extensivo, en la que se recorrió toda el área seleccionada al cien por cien. Una vez, localizados los yacimientos, la prospección fue de carácter intensivo y la recogida de materiales de forma aleatoria, estrategia de muestreo que vino impuesta por las condiciones del terreno, en su mayor parte roturado con potente maquinaria, lo que hace poco efectiva la determinación de sectores dentro de los asentamientos por el alto grado de dispersión del material cerámico.

    Habiéndose valorado la dispersión de material en superficie para establecer la extensión de los asentamientos, pero no se ha valorado el factor de la abundancia no tiene que ver con la mayor categoría de los mismos, sino la potencia y profundidad de la maquinaria empleada en la roturación. No obstante, el análisis espacial del poblamiento es válido en tanto que nos indica su relación son los distintos tipos de suelos y ofrece una densidad que puede servir de modelo a comparar con otras zonas de la campiña onubense.

José García Díaz.

martes, 7 de julio de 2026

Las ánforas romanas estilo Huelva.

 


                                                               

      Son las que se van añadir en esta ciudad al catálogo de la vida de los romanos, según el artículo publicado en el Huelva Información, el domingo 20 de mayo del 2004 por el periodista E. J. Sugrañez.

       Estas ánforas son las que se encontraron en la barriada de la Orden en un montículo asociado al poblado romano, que fue excavado en el año de 1975, donde aparecieron hornos de cerámicas dedicada a la fabricación de vasijas de barro con las que podían comerciar cualquier producto, que formaban parte de la vida romana.

        De esta manera Huelva se introduce así en una de las parcelas más dentro de la arqueología a nivel internacional. Ahora los arqueólogos Marco García y Aquilino Delgado Domínguez han podido comprobar cómo las siete ánforas que encontraron en seguimiento de las obras de canalización que realizaba la empresa Ono, donde se tratan de unas ánforas muy especiales, debido a que son única, ya que los distintos tipos de las citadas ánforas romanas se han podido catalogar siguiendo otros hallazgos.

      Estas ánforas que con su tamaño marcaban una medida de capacidad y con su forma en concreto un tipo de producto para su transporte, así se encuentra las ánforas vinarias, las olearias y las salarias. Las ánforas “eran como los tetra-Brik en la vida actual”, destaca Marcos García, para quien es importante este hallazgo por lo que pueda aportar al conocimiento de la vida romana en un periodo concreto en la historia de Huelva.

   Estas ánforas aparecieron en la calle Niágara en un montículo de cabezo entre la acera y las viviendas que en ningún momento se había tocado, como por el contrario había ocurrido en toda la zona de la Orden. Los arqueólogos Marco García y Aquilino Delgado, destacan que se encuentran contextualizadas dentro de lo que fue la intervención arqueológica que realizo el cura arqueólogo Mariano del Amo en 1975, cuando se encuentran un horno cerámico de gran capacidad, junto a un poblado cercano y su necrópolis. Todo ubicado en la zona de la barriada de la Orden Baja, junto con la gasolinera que se encuentra junto a la orilla del río Odiel.

      Se trataban de cuatro hornos cerámicos, de gran tamaño lo que hace intuir a los arqueólogos su producción industrial. Ahora a escasos 25 metros de aquel hallazgo del día 12 de junio de 1973, por parte de Mariano del Amo entonces ejercía como director del Museo Provincial de Bellas Artes, aparecen las nuevas ánforas que se denominado como Tipo de Huelva, por lo que los arqueólogos manifiestan que “cabe la posibilidad de que fuera en estos hornos donde se cocieron”.

                                                     


                  

       Tras el hallazgo y una vez las piezas trasladadas al Museo de Huelva, estos arqueólogos han llevado a cabo un profundo estudio de los restos encontrados que, han dado como resultado la definición del nuevo tipo anfóricos Tipo Huelva. Pero después de constatar que sólo está documentada en los hornos de la Orden, ha sido documentada la parte superior de un ánfora tipo de Huelva en las excavaciones llevadas a cabo en la plaza de la Encarnación de Sevilla, en un contexto de vertedero. Lo cual, según los arqueólogos onubenses, demostraría a priori un comercio entre Onoba (lugar de fabricación del ánfora) e Hispalis (que es el lugar de recepción del mismo).

   El ánfora además de ser el contenedor más usado en el comercio, es en muchos casos la única evidencia arqueológica de que este se produjo por lo que el estudio de las ánforas durante los últimos cien años ha aportado mucha información sobre qué se producía, donde se exportaba o quien lo realizaba.

   El comercio en el mundo romano se vio alentado por la tranquilidad que supuso para los territorios imperiales la paz romana, otro hecho que favoreció, las relaciones comerciales fue la homologación del sistema monetario, así como de las pesas y medidas para todo el imperio. En este sentido también hay que resaltar que las ánforas tenían formas, tamaños y capacidades normalizadas por el estado romano, tan es así que la unidad de medida para líquido era el quadrantal o ánfora de unos 364 litos.