En la foto de portada con mi coche entrando
por lo que era la antigua Vereda de Carne de la Herrería, conocida desde muy
antiguo por los ganaderos locales, que mantenía una anchura de 12 metros,
además contando con la vista de lo más parecido a una selva de cañaveral; la
cueva-silo que vamos a tratar se encontraba a una distancia hasta el pueblo de
2.500 metros.
La cueva de la
Herrería, se dio a conocer en la víspera de la fiesta de los Reyes del año de
1999. Cuando un grupo de jóvenes locales, haciendo aventura y correría por los
campos que les llamaba la atención, dieron con lo que era una cueva o silos
morunos que, estos informaron por pura causalidad a Francisco Morueta
(q.e.p.d.), y este al grupo de vecinos aficionado a la arqueología pueblerina,
que contando como invitado entre otros a un médico palmerino, en la tarde del día 6 de enero
dimo con ella, que enseguida los más técnicos del grupo, opinaron que la citada
cueva moruna avía aparecido por el hundimiento del techo de su entrada, debido
al peso de las ruedas del tractor que por aquellos días se encontraba faenando,
en una besana de tierra próxima a este hallazgo, que esta mantenía como soporte del techo varias piedras calizas junto con algunos ladrillos romanos.
La entrada sirvió
para el reconocimiento visual por parte de varios miembros del grupo que se
introdujeron acompañado de linterna, que les daba un campo visual de unos 11 metros de
longitud de cuevas, antes de llegar al derrumbe de sus paredes de barro, que ya
impedía cual quiera avance por ella.
Arriba la entrada de la cueva de la Herrería, y abajo un servidor lo más cerca posible a la salida, por si acaso, mientras Morueta andaba por el túnel explorando.
Dos años después
el profesor Juan Aurelio, publica en el Anuario Arqueológico, su trabajo de
reconocimiento sobre este asentamiento: El paraje de la Herrería, se encuentra
junto al Arroyo Hondo, en el lugar conocido como Las Gavilanas, sobre una loma
que rodea el arroyo. Con este topónimo se conoce a toda la zona, desde los
Matillos, donde abundan las escorias de hierro que han dado nombre a todo el
paraje, hasta las Gavilanas, donde se encuentra el asentamiento. El suelo se
compone de margas de tipo Alfisoles.
Muy cerca han
aparecido cuevas-silos como los que se encuentra en el paraje de la Barrera,
con corredores de acceso y cámara de en altura selladas con piedra de molino de
mano. La mayor parte de la cerámica es de época almohade, aunque existen formas
de los siglos X y XI d.C. como las marmitas de cuerpo carenado y ataifores con
decoración en verde y morado. Faltan restos de materiales tardo-almohades, y
estos señalaría que el asentamiento se abandonó a comienzos del siglo XIII.
Formaría una pequeña aldea de caseríos disperso conformada por los
asentamientos de la Herrería, Gavilana, Huerta Vieja y Buenavista.
Fue sin duda dentro de los 70 del siglo
pasado, cuando aparecen documentados los primeros silos-cuevas. El primero que
se sepa, contando que yo lo presencie, ocurrió cuando en Pleno Ordinario,
celebrado el jueves día 5 junio de este citado año, la Alcaldía atiende a la
solicitud presentada por el Hermano Mayor de la Hermandad de Santa María
Salomé, el señor don Mariano Velo Suarez, en petición de ayuda a este
Ayuntamiento, para el proyecto de la instalación de un “parque infantil” en
esta localidad en el paraje solar situado a la derecha de la Ermita, que
supondría un presupuesto de 29.334 pesetas, que dado lo que supone para los
niños de esta localidad, la Corporación aprueba los gastos del citado proyecto,
colaborando con la aportación de 18.500 pesetas.
Es donde en la construcción de este
parque infantil, cuando se ponían realizar el arranque de una higuera, el maestro
albañil del municipio “Nicolás el de la Zalea”, informa a esta Alcaldía que ha
encontrado con una cueva. No se informó, para nada a los miembros del Museo
Arqueológico de Huelva, debido a que no motivaban el menor interés histórico
por ello. Yo con los años, recuerdo que veían como algunos chicos de los más
valientes, bajándose mediante un palo de techo de obras introducido en el
agujero, hacían un recorrido por ellas, que se cortaban cuando llegaban a las
casas de los vecinos.
Dentro del parque de la Ermita, donde se encuentra alojada la pequeña palmera, es donde más o menos quedaba la apertura de la entrada a la cueva.
Mientras abajo es tambien de la Herrería, pero es como en los años pasados podría ser ejemplo de la que yo observé en la citada Ermita.
El cabezo de la Ermita, tiene de frente en
vista el de la Barrera, por donde he de suponer que tanto las cuevas de la
Ermita, la Barrera como la citada de la Herrería, son del mismo periodo
almohade, para utilizarla sus pobladores como silo-granero.
La segunda documentada, con fotografías
tomadas por el mecánico chapista Andrés Romero Rodríguez “El Soldadito”, que
según me dijo, se realizaron en septiembre de 1972, cuando el tractor palera de
“Pepe Cachazo” se encontraba rebajando material de barro, para la fabricación
de ladrillos. Vinieron a visitarlas muchos curiosos forasteros de la Historia,
donde cada uno dieron una versión sobre ella, de lo más lejos de la realidad.
Las 5 fotos realizas por parte del
“Soldadito”, tardó, un tiempo en buscarla, cuando me las cedió para sacarles
copias, que en aquellos años lo más prudente y fácil, fue unas fotocopias de color
en una tienda especializada en Huelva.
En el año 2002, dentro del inventario de
la Carta Arqueológica Municipal del profesor Juan Aurelio expone su primer
trabajo, sobre la Barrera del Nuevo
Arenal:
Este conocido paraje como el mayor
asentamiento andalusí, situado junto al casco urbano de este pueblo, que fue
puesto al descubierto por una cantera de arcillas para las industrias cerámicas
de la localidad. Ha sido casi totalmente destruido, pero los vecinos fueron
recogiendo material en las distintas ampliaciones de la plaza de cantera,
especialmente tinajas y molinos que se encontraban en las numerosas cuevas que
estaban excavadas en las margas, que probablemente se construyeron para el
almacenamiento de la producción agrícola. También se descubrieron restos de
hornos de cerámicas, con cámaras de fuego y cocción excavadas en las margas.
La mayor parte del material cerámico
corresponde a la última de su ocupación, la de abandono, y sus formas cerámicas
encajan en la tipología almohade y tardo-almohade del suroeste peninsular, lo
que indica que se despobló después de la conquista de Niebla (1262) o, como
parece más probable, a consecuencia de la revuelta mudéjar (1264). El inicio de
la ocupación en el siglo X d.C. está asegurado por la presencia de ataifores
con decoración de verde y morado.
Algunos miembros de este grupo, montaba
guardia cuando comenzó el maldito rebaje del cabezo, para el desarrollo de la
urbanización Nuevo Arenal, avisando al jefe de obras, donde podían quedar
algunas de estas cuevas. De nuevo, las máquinas cuando veían que se marchaba el
hombre cargado de paciencia viendo el atropello que se estaba cometiendo,
comenzaba su expolio.
Arriba la máquina de la empresa denunciada por estafar a muchos vecinos locales, mientras la foto de abajo, los amigos de la Historia local, en domingo intentando rescatar algunas piezas de cerámicas, que ya era inútil por encontrarse totalmente destruídas.
El citado rebaje contaba con un
presupuesto, de 200.OOO.OOO millones de pesetas, por parte de la empresa constructora,
lo que puso en aviso a algunos miembros de este Ayuntamiento, que sabían que se podían
perder por el camino alguna cuantía económica, como así sucedió.
Esta Alcaldía, con su silencio y cerrando los ojos participó en
el expolio y en la destrucción del patrimonio
histórico de este pueblo de Bonares.
La oposición, igualmente se mantuvo completamente cayada antes la
destrucción de este yacimiento, cuando se estaba cometiendo un delito al legado histórico local, penalizado en el Código Penal.
Tiempo después, un camionero local que había
participado en el rebaje y transporte del material de Barrera, fue testigo de
la gran cantidad de materiales de cerámicas, que fueron rotos por las máquinas
con toda la maldad que disponían para hacerlo. Ya que este cabezo era como un
queso Gruyer, lleno de cuevas que, perecieron antes la excavadora una tras de otras cargadas de materiales históricos irrecuperables.
José García Díaz.