miércoles, 15 de julio de 2026

Los asentamientos arqueológicos de Bonares.

 

                                                         


 

         Dentro de las prospecciones superficiales desarrollada por el profesor don Juan Aurelio Pérez Macías en el año de 2001.

      El primero que recoge este catálogo, es el yacimiento del conocido por los vecinos locales es el Alto de la Piedra. Que se encuentra sobre un pequeño cabezo muy cerca del río Tinto. Es una de las alfarerías que deben su origen a las posibilidades de comercio fluvial del cercano asentamiento de los Bojeos y a las cualidades plásticas de las margas azules sobre las que se asienta la factoría. En las barrancadas se han puesto al descubierto dos hornos cerámicos de planta circular y pilar central, un tipo de horno bien documentado en Hispania. No obstante, desconocemos su producción, aunque es probable, que estuviera diversificada como otras figlinae próximas.

       El material cerámico recogido es de los siglos IV y V d. C., bien definidos por la las Sigilaras africanas, además de Sigílate Lucense y diferentes variedades de piezas de ánforas.

   La curiosa y bonita foto  que se expone en la portada es uno de los hornos catalogado, despés de 24 años pasados, pero los temporales los volvieron de nuevo a la vista, para mostrasno que los romanos, hace ya 2,000 ya notaron la importancia que ha tenido este pueblo en su historia la cerámica como medio de vida.

   Lo más curioso de este milinario horno, es como se contempla que en su centro ha servido para criar un olivo,  que actualmente cortado y seco por los avatares de los años.

       Arenales I. (para los lugareños que somos tan complicado con el vocablo lo conocemos como sitio de los “Cerenales”). Se sitúa sobre una loma de las alturas que dan vista al río Tinto, sobre suelos de limos arenosos de tipo Entisoles, muy próximo a los asentamientos tardorromanos de Alto de la Piedra y en los de los Arenales II. Por su extensión puede considerarse una pequeña alquería, muy conocidas por sus vecinos de las tierras de Manolito Benito.

      Aunque no ha aportado gran cantidad de material cerámico, los tipos representados se encuadran dentro de los siglos X y XI d.C., son pequeños ataifores con decoración de verde morado, ataifores con cubierta vítrea transparente, y marmitas de borde saliente.

      Arenales II. Sobre una elevación cercana al Alto de la Piedra se encuentran los restos de una villa rústica romana, que puede corresponder al área de vivienda de le fundus al que correspondería esta alfarería.

       El material cerámico nos señala un largo período de ocupación que se extiende desde el siglo I d. C., bien representado por las sigillatas Hispánicas, hasta los siglos IV y d.C., al que pertenece los trozos encontrados de las sigillatas africanas.

     Arroyo de los Granados. (Antiguamente conocida como “La Caña del Ganado”, cuyas aguas termina en el Puente de las Pasas; en el mismo arroyo, según en el año de 1785 el cura cronista local don Diego Garrido afirmaba que había alojado un manantial de agua sulfurosa medicinal).  Se encuentra situada al Sur del casco urbano de este pueblo, concretamente en el nacimiento del citado Arroyo, el asentamiento ocupa un pequeño cerro, cercano a un asentamiento tardorromano. Suelos de limos arenosos de tipo Entisoles. La dispersión del material cerámico lleva a considerarlo como una alquería. Contando que los restos superficiales son muy escasos, los encontrados son algunas formas de jarras de acarreo que siguen los tipos de los siglos XII y XIII d. C.

      El Belbí. Situado en la allanada que se encuentra entre el alcor de este pueblo y el río Tinto. Con suelos de margas de tipo Alfisoles. La dispersión del material cerámico corresponde en extensión a una pequeña aldea. Presenta dos ocupaciones, una romana y otra andalusí, entre las cuales seguramente no hay biatus. Los materiales romanos más abundantes son las siguillatas africanas de los siglos IV y V d.C., aunque no faltan materiales más antiguos, siguillatas itálicas e Hispánicas del siglo I d.C. Las cerámicas encontradas son andalusíes más características son las marmitas de cuello carenado, de los siglos XI y XII d.C. faltando formas almohades, momento en el asentamiento debería estar abandonado debido a los fenómenos de concentración de población que hemos detectado en esta época. Abundan también las escorias de forma de instalaciones doméstica siderúrgicas.

                                                   

       En la foto encontramos el curioso paraje, que lleva en su espalda el nombre de Matamujeres, para tras de su macabro apelativo, lo encontramos documentado en el plano local de don Tomás Lopez, del año de 1785.

    También, por parte de estudiosos del A.M.N., creen encontrar que este nombre podría estar definido, como una matanza de mujeres cristianas por parte de los serracenos, pero sin definir el lugar o paraje ??

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         En Bonares. Del casco urbano de este pueblo procede un vaciado de tierras arrojadas en las escombreras del río de esta localidad, en las que hemos recogido cerámica a mano del III milenio a d. C. Entre las forman predominan los platos de bordes almendrado, los cuencos paraltados, y los cuencos de borde entrante. Con estos materiales permiten suponer la existencia de un hábitat de la Edad de Cobre, aunque desgraciadamente no hemos no se ha podido encontrar la zona exacta donde se extrajeron estas tierras citadas.

        Buenavista. Se encuentra una pequeña meseta que bordean el Arroyo Hondo y el Arrollo de la Huerta Vieja, muy próximo a los asentamientos contemporáneos de la citada de Huerta Vieja y Herrería, con los que formaría una unidad de poblamiento disperso. Con suelo de margas de tipo Alfisoles. Se trataría de una pequeña aldea, cuyo núcleo central sería el asentamiento de una pequeña aldea, cuyo núcleo central sería el asentamiento de la Herrería, topónimo que está relacionado con las escorias que aparecen en la zona, una pequeña producción siderúrgica por la explotación de las costras ferruginosas de los alrededores. Los tipos de ataifores y marmitas situarían el asentamiento entre el siglo XI y la primera del siglo XII, e incluso en los comienzos de época almohade.

     Cañada de las Vacas. Este asentamiento se encuentra en la penillanura que bascula ligeramente hacia la red hidrográfica de Guadalquivir, en los alrededores de la carretera de Bonares a Rociana del Condado. El material arqueológico aflora por el trazado de un camino vecinal que se dirige hacia una granja de pollo próxima, y es imposible conocer sus dimensiones exactas, aunque debe inventariarse como un establecimiento rural. Suelos de limos arenosos de tipo Entisoles.

      Las cerámicas y el material constructivo son de época romana, y aunque falten especies de mesa pueden en el siglo I d.C. Entre las cerámicas destacan los dolios, las orzas de borde saliente, y las ollas de cocina. Faltan comunes  africanas, que se introducen a partir de finales del siglo I y comienzos del siglo II d.C.

        Los Charquillos. Asentamiento rural romano en suelos de limos arenosos en los alrededores del cruce de las carreteras de Lucena del Puerto-Rociana del Condado y Bonares –Mazagón. Ha sido parcialmente destruido por la construcción de una gran balsa de agua para el riego de una plantación de fresas. El material cerámico responde a formas tardías de los siglos IV y V d. C., momentos bien definido por las siguillatas africanas.

        La Cruz del Calvario. Próximo a la carretera que desde este pueblo se dirige a Lucena del Puerto, en los alrededores de esta peana, abundan los materiales de construcción de módulos y tipología romana. El material cerámico es escaso, y se destaca como índice cronológico un fragmento de galbo de sigillata africana estampillada, que fecha el asentamiento en época bajo-imperial. Debe tratarse de una pequeña villa rustica.

         Cuesta de la Venta. (Antigua Venta de Isidro el Manco) Junto a la Casa del Pino, a la entrada al casco urbano de este pueblo. Suelos de limos arenosos de tipo de Entisoles. La extensión del asentamiento se corresponde con una pequeña alquería. El registro cerámico es uniforme, y se destacan los ataifores con decoración de verde y morado y las marmitas de cuerpos ovoides y bordes salientes. Este elenco puede situarse en el siglo X y la primera mitad del siglo XI d.C. (esta venta tenía incorporada en su trastero una cueva almacén y cuadra excavada en la barranca).

   Los Espinos. En las proximidades del nacimiento de una de las barrancadas que forma el Arroyo Hondo, que desagua al río Tinto.

    Suelos de limos arenoso de tipo Entisoles. El asentamiento ha sido muy afectado por el arado superficial y el resto de material está tan fragmentado que casi imposible su descripción. No obstante, en uno de los barrancos se ha podido recoger una pátera de sigillata africana del siglo IV d.C., que coadyuva a asignar una cronología tardorromano, pero no puede descartarse totalmente una ocupación en siglos anteriores.

      La Cerca. Junto al asentamiento andalusí de la Barrera, pero solo sobre las partes más altas del mismo, en el Cabezo Molino de Viento, abundan las cerámicas a mano, pequeñas láminas de sílex, y hachas pulimentadas, que delatan una ocupación asignable en el Neolítico Medio Final, similar a otros asentamientos conocidos en la zona.

        Majada del Avispero, En las inmediaciones del Arroyo de la Vaqueriza, que drena a la cuenca del Guadalquivir, en su intersección con la carretera de Bonares a Mazagón. Suelos de arena cuaternarias. Este terreno está plantado de eucaliptos y abundan en superficie cerámicas a mano atípicas y escorias de plata del tipo de sílice libre. Debe de tratarse de un asentamiento de Bronce Final y Período Orientalizante, que se aprovechó del comercio de Minerales entre el Ándalo y la costa. La situación del asentamiento señala una línea de contacto y comercio de minerales de plata entre la ribera baja del río Tinto y la desembocadura del Guadalquivir.

       Matamujeres. En los alrededores del casco urbano de este pueblo, camino del Corchito, se encuentra sobre un manto de costras ferruginosas y las arenas cuaternarias. Cuyo el registro arqueológico está formado por cerámicas a mano, en su mayor parte en forma de cuencos, abundante industria lítica, laminitas, núcleos, y puntas de flechas, que remiten a un ambiente de Neolítico Final.

       Los Matillos. Asentamiento en alto junto Arroyo Hondo. Entre la cerámica recogida destacan algunas formas a mano, bruñidas, con arena alto, borde ex vasado, y algunos fragmentos de asas amorcilladas de ánforas fenicia. Abunda también la escoria de plata del tipo de sílice libre.

    José García Díaz.

lunes, 13 de julio de 2026

¿La escritura es de Huelva o de Sumeria?

 

                                                     


           

       Así se expresaba un artículo, rescatado de la revista mensual de Muy Interesante, en agosto del 2006, sobre la piedra alojada en el Museo de Huelva, que mantiene unos signos escritos que pueden replantean la historia del Mediterráneo.

     Hasta ahora, se creía que la escritura había llegado a la península ibérica con los fenicios –entre 900 y 800 a. de C.-, tras haberse sido inventada en Súmer 2.500 años antes. Pero una profesora de Historia Antigua de UNED, Ana María Vázquez Hoys, acaba de descubrir que tal vez no fuera así. Después de examinar algunos útiles –un pulidor de flechas y una pequeña urna –del Museo Arqueológico de Huelva encontrados en las tumbas megalíticas de una antigua cultura onubenses -4.000-3.000 a. de C.-, comprobó que en dos de ellos aparecían signos escritos.

      Transcribió los mismos y vio que algunos eran similares a las letras N, W y Ñ, y que en ocasiones los signos se repetían. Ya se habían encontrado escritos del mismo periodo en otras zonas de Europa, por lo que Vázquez Hoys pensó que tal vez alguien hubiera llevado estos objetos hasta Huelva. Pero no, la arcilla con la que se hicieron era local. Esto apoya la mención de Estrabón de que los turdetanos, habitantes del sur de la península ibérica, poseían leyes escritas en versos de 6.000 años de antigüedad. Aún no se ha descifrado el significado de la grafía, pero el descubrimiento cuestiona que la escritura llegara a Europa procedente de Oriente. “Se han encontrado en Europa signos de escritura anteriores a Súmer y en las cuevas de Altamira -18.000 a. de C.- puede que haya algunos que revelen la firma del artista”, explica la investigadora. Con estos hallazgos, no es descabellado plantearse si no fueron los habitantes del sur de la península quienes enseñaron a escribir a los fenicios.

       Este hallazgo, fruto del azar y de la curiosa mirada de la historiadora, pone en evidencia muchas teorías hasta ahora defendida, y, sobre todo, otorga a Huelva una importancia que nadie daba a la provincia en esa época. “Nadie suponía que en aquella época pudiera haber signos de escritura aquí, ni en Huelva ni en España”, asegura Ana Vázquez Hoys. De hecho, “las más altas cronologías en contexto arqueológico para escritura paleo hispánicas correspondían al siglo VIII, últimamente al 900 antes de Cristo”, como lo explica en unos de los artículos publicados en su web a raíz del descubrimiento. Todo esto quiere decir que encontrar estos signos en Huelva ha sido como “de repente encontráramos un ordenador en la época de Jesucristo”, compara gráficamente.

    Si hasta entonces estos estos útiles con sus signos escritos habían pasado desapercibidos ha sido a causa de una pequeña confusión. “El excavador que descubrió los útiles (y que más tarde se convertiría en el primer director del Museo Provincial onubense), Carlos Cerdán, y el matrimonio alemán Leisner, especialistas en megalitismo de la Península Ibérica, (en aquellos años los que afirmaban los alemanes, había que admitirlo como una verdad verdadera) se refirieron a ellas en 1947 como escrituras ibéricas, sin embargo, los investigadores superiores que se referían a Ibéricas, de los íberos, más o menos del 500-300 a. de C.-. Esta es probablemente la causa por la que estos signos escritos estén expuesto en el Museo de Huelva sin que nadie reparara en ellos, al menos hasta el pasado año que tropezó la profesora con ella.

    La importancia que tiene este descubrimiento es que “toda la protohistoria de la Península se va al garete” afirma claramente la profesora Vázquez Hoys, aunque suaviza su afirmación añadiendo que todo hay que tomarlo como un inicio, “hay algo diferente a lo que pensábamos, ahora hay que estudiar, investigar, buscar…El abrir el camino es lo más difícil.” Dado que todo esto es hipótesis de trabajo, y es lamentable que en Huelva no se esté haciendo nada al respecto, ya que sus nuevos planteamientos sobre la Protohistoria Peninsular, está basado en la existencia de antiguos signos de escrituras en Huelva están siendo escuchadas por especialistas de toda Europa, pero lo que “yo no puedo hacer es meterme en el campo de los prehistoriadores de Huelva, son ellos los que se tienen que dar por enterados”.

                                                           


         

      El descubrimiento de la profesora Ana Vázquez en Huelva junto con otros nuevos hallazgos en Europa, ya viejos, puestos que los investigadores llevan refiriéndose a ellos desde el primer tercio del siglo XX, que adelantan miles de años antes de C.- la presencia de signos escritos en nuestra cultura europea. Donde se puede suponer, que algunas de sus afirmaciones obligan a entender la importancia y dimensiones de este citado descubrimiento que, pese a todo, está pasando desapercibido en Huelva. Supondría que este replanteamiento, no afectaría exclusivamente a la península, sino al mundo Mediterráneo entero.

    La lista de cuestiones que el hallazgo onubense empieza a ser interminable cuando la profesora Vázquez Hoys hace referencia a un historiador griego, Estrabón, “quien hablaba de la existencia de leyes en versos de más de seis mil años de antigüedad de los turdetanos, herederos de los tartesios en el sur de España.”

   “¿Recogía el historiador de la época de Augusto una tradición de “antiguas escrituras”, cuyo primer documento ahora se ha apreciado en Huelva? ¿Fue el recuerdo de un “glorioso pasado protohistórico” lo que los historiadores griegos reflejaron en las fuentes escritas de “Tartesos”, ese Tartesos que no terminase de aparecer… y que, tal vez, no acaba de desvelar uno de sus secretos?” (P.Nogales).

 José García Díaz.

viernes, 10 de julio de 2026

Prospección arqueológica superficial en Bonares.

 

                                                              

 


       Dentro del Anuario Arqueológico de Andalucía 2001.Por el profesor don Juan Aurelio Pérez Macía.

      En este trabajo es donde se da a conocer el resultado desarrollado en el término de este pueblo de Bonares, y se ofrece una evolución del poblamiento en la zona, que alcanza las mayores densidades durante el Neolítico, el Bronce Final y Periodo Orientalizarte, juntos con las épocas romana y andalusí.

    La prospección arqueológica superficial desarrollada en el Proyecto Niebla (Pérez, Campo, y Gómez, 2002), nos permitió conocer que en el aledaño término municipal de Bonares, que comparte algunos asentamientos en la linde municipal con Niebla, se estaba procediendo a roturar con potente maquinaria grandes superficies para la ampliación de los cultivos de fresas y olivos. Dado que algún asentamiento ya conocido había sido afectado por estos trabajos, propusimos al Ayuntamiento de este pueblo que sufragara los gastos de prospección de su término municipal e incorporara el catálogo de yacimientos a las Normas Subsidiarias de Planeamiento, que estaban redactándose entonces. (no se ha encontrado hasta ahora, documento que se afirme que este Ayuntamiento colaborase económicamente con esta importante actividad). El interés mostrado en la realización de estos trabajos, nos llevó a la redacción de un proyecto de prospección arqueológica superficial como actividad puntual, que fue aprobado por la Dirección General de Bienes Culturales.

     En este artículo vamos a tratar de los resultados de esta prospección había inventariados en éste término municipal tan solo cuatro ayuntamientos romanos, Los Bojeos, inspeccionados por el cura Mariano del Amo, director del Museo Provincial de Arqueología en la década de los años ochenta, un asentamiento romano en la cercanía del cementerio, según noticia oral J. Luzón, (de oral nada señores presencial por mi persona, que fui testigo como José el Sepulturero, sacaba en unos olivos junto al arroyo Roenero en varios trozos un mosaico, que más tarde desapareció?), que ha sido después confirmado en la prospección,

Es el lugar que se expone en la foto, es el camino del Cementerio, para coger el de San Lázaro manteniendo el Código 210140002. Periodo Genérico y Espeficico: EPOCA ROMANA.

Coordenadas: 295 Q B 051340. Información en periódico ODIEL, con fotografía, que por los años se encuentra el papel distorsionados para su observación.

                                                             


    

     Le sigue una necrópolis romana situada en el lugar de El Alcornocal, en la raya divisoria con Niebla, en cuyo término municipal se encuentra situada y localizada por el arqueólogo don José María Luzón, también en el año de 1974, donde se daba noticias sobre la existencia de vestigios de una población antigua en varios lugares de los alrededores, de la parcela de viñas de José Ramos “el Farol”. Cuya tipología genérica es CONSTRUCCIONES FUNERARIAS EPOCAS ROMANA. Coordenadas: 295 QB 063348.

         Y un asentamiento andalusí en la zona del campo conocida como el Molino de Viento, enfrente del Calvario y recogido en el Inventario de Yacimiento Arqueológicos de la Provincia de Huelva para la prevención de Urgencias (Tebas, Bedia y Pérez, 1986). El conocimiento de la arqueología de la zona era pues escaso, a lo que hay que añadir la existencia de localizaciones erróneas o dudosas. Pero por suerte actualmente, este yacimiento se encuentra localizado  y  protegido e inventariado en el (PGOU) de este pueblo, Catalogado como Bien de Interés Histórico (Grado I) bajo la referencia A-7, que se pone en evidencia que es una ocupación histórica importante cerca del pueblo.

      El término municipal de este pueblo se extiende desde la margen izquierda del río Tinto, en la plena tierra Campiña, hasta las proximidades de la playa de Mazagón. Junto al río y hasta el casco urbano está formado por margas de color azul claro y amarillentas, del Mioceno (Andaluciense), que pueden contener zonas más calcáreas en forma de bolos, yeso e impregnaciones de óxido de hierro. Por encima de ellas se encuentran limos arenosos-calcáreos amarillos, del Plioceno, que se extienden del casco urbano hasta unos dos Kilómetros al Sur. Hasta la línea de costa, ocupando la mayor parte del término municipal, como son las Arenas de Bonares, con algunos tramos de conglomerados, gravas, arenas, arcillas y glacis de tiempo cuaternarios (Rodríguez Vidal, 1988).

       Los modos de explotación se adaptan a estas formaciones geológicas y a las potencialidades de cada tipo de suelos. Las margas miocénicas y limos arenosos forman las “albarizas”, el “área de campos”, mientras que las arenas cuaternarias han sido aprovechadas como masa forestal, con pinos y eucaliptos repoblados en los años setenta, que suplantaron casi totalmente al antiguo sotobosque mediterráneo de jara, romero, jaguarzo, aulaga, almoradux, y escasas encinas.

         En los suelos terciarios las margas son los suelos más ricos, del tipo Alfisoles, de fácil drenaje y buenas capacidades agrológicas, donde predominan los cultivos de olivos y cereales. Sobre los materiales pliocenos de limos arenosos los suelos son de tipo Entisoles, de buen drenaje, pero de menor cualidades agrícolas por su contenido deficitario de arcilla, y sus cultivos característicos son los viñedos, higueras, y almendros.

         Las prospecciones citadas estuvieron centradas en las zonas de la campiña, en tierra de sembradura. En las arenas cuaternarias existieron también asentamientos, como el que da nombre al El Villar (Cerro del Villar), pero la densidad de ocupación se reduce drásticamente, y solo sería asiento de pequeños grupos dedicados a actividades silbo-pastoriles, la caza, el pastoreo extensivo, y el carboneo. Donde su toponimia está relacionada con estos usos, Palomera, Corchuelo, Avispero, Esconboncillos. Espartillos, etc.

     De forma previa realizamos una prospección de reconocimiento de toda la zona, de carácter extensivo, en la que se recorrió toda el área seleccionada al cien por cien. Una vez, localizados los yacimientos, la prospección fue de carácter intensivo y la recogida de materiales de forma aleatoria, estrategia de muestreo que vino impuesta por las condiciones del terreno, en su mayor parte roturado con potente maquinaria, lo que hace poco efectiva la determinación de sectores dentro de los asentamientos por el alto grado de dispersión del material cerámico.

    Habiéndose valorado la dispersión de material en superficie para establecer la extensión de los asentamientos, pero no se ha valorado el factor de la abundancia no tiene que ver con la mayor categoría de los mismos, sino la potencia y profundidad de la maquinaria empleada en la roturación. No obstante, el análisis espacial del poblamiento es válido en tanto que nos indica su relación son los distintos tipos de suelos y ofrece una densidad que puede servir de modelo a comparar con otras zonas de la campiña onubense.

José García Díaz.

martes, 7 de julio de 2026

Las ánforas romanas estilo Huelva.

 


                                                               

      Son las que se van añadir en esta ciudad al catálogo de la vida de los romanos, según el artículo publicado en el Huelva Información, el domingo 20 de mayo del 2004 por el periodista E. J. Sugrañez.

       Estas ánforas son las que se encontraron en la barriada de la Orden en un montículo asociado al poblado romano, que fue excavado en el año de 1975, donde aparecieron hornos de cerámicas dedicada a la fabricación de vasijas de barro con las que podían comerciar cualquier producto, que formaban parte de la vida romana.

        De esta manera Huelva se introduce así en una de las parcelas más dentro de la arqueología a nivel internacional. Ahora los arqueólogos Marco García y Aquilino Delgado Domínguez han podido comprobar cómo las siete ánforas que encontraron en seguimiento de las obras de canalización que realizaba la empresa Ono, donde se tratan de unas ánforas muy especiales, debido a que son única, ya que los distintos tipos de las citadas ánforas romanas se han podido catalogar siguiendo otros hallazgos.

      Estas ánforas que con su tamaño marcaban una medida de capacidad y con su forma en concreto un tipo de producto para su transporte, así se encuentra las ánforas vinarias, las olearias y las salarias. Las ánforas “eran como los tetra-Brik en la vida actual”, destaca Marcos García, para quien es importante este hallazgo por lo que pueda aportar al conocimiento de la vida romana en un periodo concreto en la historia de Huelva.

   Estas ánforas aparecieron en la calle Niágara en un montículo de cabezo entre la acera y las viviendas que en ningún momento se había tocado, como por el contrario había ocurrido en toda la zona de la Orden. Los arqueólogos Marco García y Aquilino Delgado, destacan que se encuentran contextualizadas dentro de lo que fue la intervención arqueológica que realizo el cura arqueólogo Mariano del Amo en 1975, cuando se encuentran un horno cerámico de gran capacidad, junto a un poblado cercano y su necrópolis. Todo ubicado en la zona de la barriada de la Orden Baja, junto con la gasolinera que se encuentra junto a la orilla del río Odiel.

      Se trataban de cuatro hornos cerámicos, de gran tamaño lo que hace intuir a los arqueólogos su producción industrial. Ahora a escasos 25 metros de aquel hallazgo del día 12 de junio de 1973, por parte de Mariano del Amo entonces ejercía como director del Museo Provincial de Bellas Artes, aparecen las nuevas ánforas que se denominado como Tipo de Huelva, por lo que los arqueólogos manifiestan que “cabe la posibilidad de que fuera en estos hornos donde se cocieron”.

                                                     


                  

       Tras el hallazgo y una vez las piezas trasladadas al Museo de Huelva, estos arqueólogos han llevado a cabo un profundo estudio de los restos encontrados que, han dado como resultado la definición del nuevo tipo anfóricos Tipo Huelva. Pero después de constatar que sólo está documentada en los hornos de la Orden, ha sido documentada la parte superior de un ánfora tipo de Huelva en las excavaciones llevadas a cabo en la plaza de la Encarnación de Sevilla, en un contexto de vertedero. Lo cual, según los arqueólogos onubenses, demostraría a priori un comercio entre Onoba (lugar de fabricación del ánfora) e Hispalis (que es el lugar de recepción del mismo).

   El ánfora además de ser el contenedor más usado en el comercio, es en muchos casos la única evidencia arqueológica de que este se produjo por lo que el estudio de las ánforas durante los últimos cien años ha aportado mucha información sobre qué se producía, donde se exportaba o quien lo realizaba.

   El comercio en el mundo romano se vio alentado por la tranquilidad que supuso para los territorios imperiales la paz romana, otro hecho que favoreció, las relaciones comerciales fue la homologación del sistema monetario, así como de las pesas y medidas para todo el imperio. En este sentido también hay que resaltar que las ánforas tenían formas, tamaños y capacidades normalizadas por el estado romano, tan es así que la unidad de medida para líquido era el quadrantal o ánfora de unos 364 litos.

domingo, 5 de julio de 2026

La fábrica de cerámica romana de Pinguele.

 

                                                         


              


      Que se encuentra alojada en los olivos de las Gagas, frente al río Tinto dentro del término de este pueblo, donde este taller esta también compartido con la parcela olivarera de propiedad de Manoli Limón “Petaca”.

    Este trabajo arqueológico, se encuentra elaborado por el ilustre Profesor Titular en esta materia en la Universidad de Huelva, Juan Aurelio Pérez Macía a quien tanto le debemos los amantes de la Historia local, ya que cuando apareció por este pueblo, sobre el año 2.000 del siglo pasado trayendo bajos los brazos un difícil y complicado trabajo, como era reabrir y, investigar el comienzo de la Historia de este pueblo, desde los primeros tiempos primitivos hasta la conquista de Niebla por el Rey Alfonzo X el Sabio.

      Durante años, tanto en invierno como en verano, con la ayuda de un matrimonio local, este humilde y sencillo profesor  repasaron todo el campo de este término buscando restos superficiales, que sirvieran para su catalogación y previo estudio para colocarlo en su lugar histórico, así como aquellos yacimientos arqueológicos que demostraran interés, para la formación de una propia “Carta Arqueológica”, por donde Bonares puede presumir de tenerla elaborada, dentro de los pocos pueblos andaluces que la tiene.

       El trabajo de este profesor sobre la fábrica de cerámica de Pinguele, está publicada en el año 2002 en una revista francesa que publicamos en la portada, afirmando lo siguiente:

       “Me ha parecido oportuno contribuir a este homenaje a B. Liou con la presentación de los primeros resultados de la investigación en un alfar romano situado en el término de Bonares. Dentro de este alfar se destacan tanto las producciones anfóricas como de cerámicas común. Por la significación que ha tenido la obra de B. Liou en el tema citado de la circulación anfórica y del comercio en la época romana, vamos a detenernos en el estudio de un tipo de ánfora fabricada en este alfar, es la forma Haltern 70, cuya caracterización morfológica quedó fijada desde la publicación encontrada en el pecio de Port Vendrés II. Contando además de varias modalidades, que adquieren un significado menos marcados en el asunto que vamos a tratar a continuación, los inicios de la colonización rural romana en el suroeste de la Península Ibérica a partir de la época augustea, dentro de un amplio programa de explotación del territorio, en el que se destacan los metalla del Cinturón Ibérico de Piritas y las tierras de la campiña, donde era preciso producir los alimentos necesarios para un correcto abastecimiento de los vici mineros que se crean en estos momentos.

                                                         


  

         Desde el punto de vista cronológico de la villa rustica se va imponer como forma de explotación agrícola a partir de tiempo augusteos, y esto trae consigo la aparición y difusión de los recipientes anfóricos béticos en el occidente romano, un índice de las cantidades y calidades de la agricultura y de la pesquería en la Provincia Ulterior en aceite, vino y salsa de pescado.

    Pero hasta el momento las áreas productoras se habían situado en el Valle del Guadalquivir y Bahía de Cádiz, en las investigaciones arqueológica ha sido más intensa por haberse encontrado los primeros alfares de su recipiente más señeros. La actual provincia de Huelva ha sido considerada como un área marginal, en la que Roma sólo se interesó de una manera directa por la explotación minera, pero una más detenida prospección de los asentamientos romanos demuestra que también participó en el relanzamiento económico que viven otros lugares de la Bética a partir del cambio de Era, como ocurre con la producción de salsas en la cetariae de la costa y los productos agrícolas de los fundi de la campiña, con la estaría esta figlina  de Pinguele que, vamos a comentar y otras aún inéditas.

     El alfar romano de Pinguele se encuentra a orillas del río Tinto, a escasa distancias de Onoba (Huelva), donde éste desagua en el Atlántico, y de Ilupa (Niebla), en cuyo territorium debía situarse. Hasta aquí llega todavía la influencia mareal, y por la calidad de las arcillas que rodean al asentamiento (margas azules), de buenas cualidades plásticas. En la zona se conocen otros alfares romanos de los siglos IV y V d.C., en el Barro de San Pedro y en el Alto de la Piedra, que sucedieron en el tiempo a las producciones de Pinguele.

       La implantación rural romana en su entorno está salpicada de numerosas villae, que se extienden cronológicamente desde el siglo VI d. C., y tienen razón de ser en las bondades agrícolas del suelo, margas (cretosis) y limo arenoso (salulosi), cuyas condiciones alaba Columena para el desarrollo de la vid y el olivar.

           El alfar de Pinguele representa el momento más antiguo de actividad de estas figlinae de la margen izquierda del río Tinto. El asentamiento está formado por dos zonas bien diferenciadas, una doméstica, en la que abundan el material de construcción (tégula, ladrillos, imbrices, lastras de mármol, etc), cerámicas finas de mesas, pesas de telar, etc, y otra industrial, en la que predominan los fragmentos de paredes de hornos (adobes escorificados al interior) y gran cantidad de material cerámico con fallos de hornos, con paredes en algún caso vitrificadas y en otros deformadas. Ambas áreas funcionales están separadas por unos cien metros.

    En el registro cerámico de la zona de vivienda se destacan las ánforas en varios modelos, y segillata itálica. Estos materiales abarcan una cronología desde época julio-claudia hasta el siglo IV d.C., aunque el momento de máximo florecimiento debe situarse a lo largo de los siglos I y II d.C., al que se adscriben la mayor parte de las cerámicas de mesa, sigillata hispánica, sigillata sudgálida y las sigillatas africanas, algunas de ellas indican la permanencia de la actividad en el siglo III d.C.

      Del alfar lo más representativo es el testar, el lugar donde arrojaban los recipientes desechados por defectos de cochura. El testar tiene forma circular de uno diez metros de diámetros, y se encuentra completamente relleno de fragmentos de cerámica y paredes de hornos. Por su forma, pensamos que el testar fue en primer lugar el sitio donde se extrajo la arcilla (margas) para el torneado de los recipientes, una pequeña barrera en forma de cantera circular de pequeñas dimensiones, y vez agotada la veta de arcilla se utilizó como escombrera hasta rellenarse completamente. Según los dueños de la parcela donde está el testar, plantada actualmente de olivos, a profundidad no dejan de aparecer fragmentos cerámicos completamente compactados, y algunos casi completos se encuentran en algunas colecciones de los vecinos de este pueblo. Por su significación, entre los fragmentos de cerámica y paredes de hornos hemos encontrado también algunos utensilios de alfarero, como un anillo- soporte de torno. A partir de la recogida de material cerámico del testar se deduce una producción muy diversificada. De cerámica común aparece  formas como el dolium, operculum, mortariun, leves, urceus, y caccabus.

    Resulta novedosa la producción anfórica de formas hasta ahora relacionadas con las fábricas de salsas de pescado de la Bahía de Cádiz, pero no debe olvidarse que algunos de estos recipientes pudieron servir también para el envasado de productos del campo. Tampoco puede descartarse que parte de la producción de este alfar se destinara al abastecimiento de ánforas para las factorías de salazones del litoral, con el que existía una fácil comunicación fluvial a través del río Tinto.

                                                         


     

   La forma que sin duda cabe relacionar con la producción agrícola es el tipo Haltern. Es el tipo de ánforas que más abunda en el testar junta con otra variedad. La pasta de los bordes correspondientes a esta forma es coloraciones sienas o anaranjadas, con desgrasantes de cuarzo y feldespato, y texturas hojaldradas en sección. Los perfiles de las embocaduras son ligeramente salientes, biseladas o almendrados al interior. Las asas tienen una fuerte acanaladura central, y los pivotes son macizos, con muñón central interior. El área de producción de estas ánforas se había situado en el Valle del Guadalquivir y en la franja litoral gaditana, en Puente Melchor, Venta del Carmen, y Puerto de Santa María.

    Por tanto, este tipo de ánfora nos sirve como indicador de la dedicación económica de estas villas rústicas de la campiña de Huelva, y de la extensión en ellas de los cultivos del olivar y el viñedo. En este mismo sentido apuntan los primeros datos de la prospección de algunas de ellas, donde son elementos corrientes los contrapesos de las prensas de viga, lo que confirmaría las existencias de “torcularia” en la mayor parte de estos asentamientos rurales. Conocemos incluso por las fuentes de época musulmana que estos cultivos seguían siendo los principales de la zona del medievo.

    En un nivel más general la dispersión de este tipo de recipientes por todo el occidente romano avala la potencialidad de la agricultura bética desde e comienzos del siglo I d.C., antes de que la forma Dr. 20 certifique los altos rendimientos de su producción aceitera. Esta forma se individualizó como tipo en las excavaciones que, se encuentra en la mayor parte de los asentamientos de Germania, y demás lugares europeos.

    En la Península Ibérica aparece en asentamientos del interior, Astorga, Campa Torres y demás lugares, con en Italia en Roma, Ostia, y Pompeya. Su distribución a partir de Augusto se produce en Hispania, costas mediterráneas, de donde a partir del Ródano llega hasta las fronteras del Rhin, y en costas atlánticas hispanas y británicas, circuito comercial que va a coincidir a grandes rasgos con el desarrollo por la Dr.20. En definitiva, el modelo de Pinguele abría paso a los productos béticos en el occidente romano en época de Augusto-Tiberio, antes que el aceite bético alcanzara las cotas comerciales que nos dibuja la dispersión de la Dr.20 a partir de Claudio-Nerón. La posición de estos alfares se organiza alrededor de un enclave que puede considerarse el verdadero lugar de embarque de esta producción. Los Bojeos, de donde se conserva todavía parte de un malecón de opus incertum con más de dos metros de altura. Así, en este caso puede proponerse que las alfarerías son industrias que surgieron en el lugar donde se embarca esta producción, con independencia de las áreas de producción agrícola. No cabe duda de que también jugó papel importante la existencia en esta zona de banco de arcilla, pero las posibilidades del transporte fluvial han de ser subrayadas, hasta tal punto que parte de este alfar de Pinguele pudo estar destinada a las fábricas de salazones costeras.

 José García Díaz.

miércoles, 1 de julio de 2026

El comienzo de la siembra de la frambuesa.

 

                                               

  Como cultivo complementario a la producción del fresón en la provincia de Huelva.

      Donde se expuso en las XII jornadas Agrícolas y Comerciales de El Monte, celebrada los días 14 y 15 de diciembre de este año de 1995, donde profundizarán en aspectos relacionados con la diversificación y nuevas variedades.

      El cultivo de las fresas y los cítricos constituye en la provincia de Huelva el motor fundamental del sector agrícola. Sin embargo, otros productos como se perfilan como complementarios –no sustitutos--de estas dos especies, que aprovecharán las estructuras agrícolas existentes. Es caso de la frambuesa, cultivo originario de Chile, cuyas fechas de producción coinciden con la campaña de las fresas.

     En la actualidad se cultivan 50 hectáreas de frambuesa en toda la provincia de Huelva, cuya producción resulta más complicada que la del fresón. Para ampliar el cultivo de esta especie chilena es necesario un proceso de reciclaje, toda vez que el sistema productivo de estas dos especies es diferente.

    Durante estas jornadas, que tiene un presupuesto de 10 millones de pesetas y en las que se espera la asistencia de unas 600 personas, se abordarán otros temas, entre ellos la reforma de la Organización Común de Mercados de frutas y hortalizas, los acuerdos con Marrueco, y la publicidad por parte del estado. Igualmente se trata las investigaciones y las nuevas variedades de fresas.

        Tradicionalmente en estas jornadas se estudia un país determinado. En este caso, se ha elegido el Reino Unido, que, según el director general del Monte, se trata de un territorio con un mercado “exigentes y elitista que puede ser un buen punto de referencia para nuestros productos".

   La sequía también ocupará un lugar destacado. Se estudiará el mejor aprovechamiento del agua de riego en las explotaciones agrícolas intensivas. Dado que estas jornadas supondrán un “nuevo cauce para que la agricultura continúe en la línea de la competitividad”.

      De último se trató un nuevo producto, que se puede complementar al bicultivo existente en la provincia de Huelva, como es la fresa y los cítricos, es una especie novedosa: “el arándano”. Este cultivo, que procede de la lejana China, es más desconocido aún que la frambuesa. Actualmente, en Huelva existen sólo dos fincas, con cuatro y cinco hectáreas respectivamente, en la que se cultiva esta nueva especie agrícola.

       Los expertos de la provincia consideran que este cultivo puede ir a más en poco tiempo, aprovechando los canales de comercialización de la fresa y los cítricos, para introducirse en los mercados europeos. Dado que en estas jornadas se van a profundizarán sobre este importante asunto.(Charo Toscano).

                                             


         El pantano del Chanza, olvidado y maltratado por los años por el Gobierno. donde actualmente, los expertos se echan las manos a la cabeza, ya que este embalse, tiene sus aguas tan contaminadas, que no podría usarse ni para riego, ni para utilizarla los humanos para los sanitarios del cuarto de 
baño.

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Asistiendo a este acto se encontraba como alcalde de Bonares, y Consejero de esta identidad, quien aceptó ser entrevistado por la periodista sobre el asunto de estos días, que es “ el trasvase de agua del polo para regadío agrícola”, comentando lo siguiente:

       “Los cultivos agrícolas de la comarca del Condado-Campiña recibirán próximamente del polo químico de Huelva, mientras se terminan las obras de trasvase del Plan Hidrológico II del Pantano del Chanza,” según manifestó el presidente de la Mancomunidad de Desarrollo del Condado y alcalde de Bonares.

     Siguiendo comentando: “los cultivos de esta zona deben de mantenerse porque generan un millón de jornales al año”, además cumple con una función social”.

“El proyecto de traslado del agua del polo al Condado está ya aprobado y se tramitará por el procedimiento de urgencia".

"En estos momentos la Mancomunidad del Condado impulsa diversos proyectos, como la construcción de una planta empacadora de plásticos, a la que se transportarán todos los plásticos que se utilizan en la zona Condado-Campiña, para que no terminen esparcidos por el campo, con el siguiente perjuicio para el medio ambiente. La instalación se ubicará en el término Municipal de Moguer, en unos terrenos que el ayuntamiento moguereño ha cedido al efecto en la conocida como de Avitarejo”.

      “La Mancomunidad de desarrollo del Condado ha mantenido reuniones con la Mesa del Senado y con las presidencias del Gobierno andaluz y las hidrográficas del Guadalquivir, así como el director general de Obras Hidráulicas para dialogar sobre los problemas de agua de la comarca”.

       Por otra parte, la Mancomunidad de Desarrollo del Condado-Campiña recibirán próximamente, como hemos citado anteriormente, que parte del agua destinada al polígono industrial onubenses se derivará a los cultivos agrícolas de municipios como Palos de la Frontera, Moguer, Lucena y Bonares. Igualmente, el primer alcalde y responsable del área de Agricultura del Ayuntamiento de Moguer, José Ángel Gil Flores, aclaró en estos días que, la empresa pública Egmasa es la encargada de recoger los plásticos de las distintas parcelas y transportarlos a la planta de reciclaje que hay en el municipio sevillanos de Los Palacios, pero “en el campo de Moguer hay toneladas pendientes de recoger.”

     Los plásticos se depositarán en estas instalaciones provisionalmente hasta que se busque otra solución a los desechos de estos plásticos, la línea de su reutilización, punto que aún no se ha concretado.

       Según Gil Flores, “aunque aún no se sepa qué se va a hacer con los plásticos, es mejor empacarlos en bloques, porque así es más fácil almacenarlos y tenerlos controlados” y añadió que estos bloques podrían utilizarse como elemento de contención en los muros. Los plásticos destinados a este almacén procederán de la zona de cultivos hortofrutícolas situados a lo largo del Tinto, al oeste de la comarca del Condado.

 José García Díaz.

 

   

  

       

lunes, 29 de junio de 2026

¿Hasta cuándo durará el engaño sobre el lince?

 

                                                         


  

         Por Purificación González de la Blanca, el día 25 de febrero del 2007.

    Tenemos que remitirnos al lunes 15 de este mes citado, cuando TVE emite el informativo de la 21:00 horas. Lorenzo Milá decía aquello que “en breve momentos hablaremos del lince”. Aparece un lince en una pequeña jaula-trampa, maullando desesperadamente y bufando a las personas que se encuentran alrededor. Va provisto de un enorme, coloreado y rígido collar que, es más que evidente que le impedirá la caza, no solo porque tendrá serias dificultades para girar el cuello. Le han colocado un conejo vivo a su lado, pero está asustado.

    Comienza a hablar Miguel Palomares, investigador de la Estación Biológica de Doñana (una de las personas que, junto con Delibes, lleva muchos años, en los denominados “planes de manejo del lince” en Doñana). Dice que el problema de los linces es la falta de conejos y que por eso se extinguen. Entre él y el periodista nos informa que “solo quedan 15 linces en Doñana”, a los que ahora capturan para colocarles un GPS y perseguirlos (otro nuevo experimento). Y que están embarcados –ahora—en un plan de cría en cautividad.

    Pero hay cosas que no nos dicen: --No nos dicen que el problema de la falta de conejos es general, y que también existe en las fincas situadas fuera de los límites del P.N. de Doñana –en las que, además, se practica la caza—y, sin embargo, en ellas el lince va en aumento.

    --No nos dicen que los investigadores –que en ningún caso puedan ser confundidos con conservadores-, llevan 27 años acosando a los linces con Planes de Manejo, y que las capturas que se hicieron con cepos acolchados (defendidos a ultranza por don Miguel Delibes) dejaron mutilados al 60 % de los animales: luxaciones, roturas de tendones, amputaciones con pérdidas de dedos, de manos, etc., existiendo constancia de que algunos de ellos murieron de hambre al quedar capacitados para cazar. Capturas, anestesias, colocación de radiotransmisores, tomas de muestras de sangre, persecución…Por si no fuese suficiente, han llenado el parque de flashes que se disparan al paso de los linces, que huyen asustado.

    --Tampoco nos dicen que hay cartas internas del director conservador del Parque en las que se acusa a Miguel Delibes y a su equipo de matar, con sus manipulaciones, a Nuria, una de las pocas hembras del lince que tuvo parto triple y sacó adelante a sus cachorros. Murieron los cuatro. Ni que el 75% de los jóvenes linces que marcaron con radiotransmisores, y el 50% de los adultos, pareció. Ni que un lince puede vivir trece años, pero los de Doñana solo llegan a dos a tres años de vida.

   Por supuesto, nada sobre el “lobby” montado por los investigadores de la EB Doñana a costa del lince (también del águila imperial, de la que trataremos en otro momento). Dinero, dinero, curricular, publicaciones, viajes, ascensos. Subvenciones que perciben de distintas fuentes: la Unión Europea (500millones de pts. Hace unos años, solo para uno de sus proyectos –fondos LIFE-), el Ministerio de M.A., la Consejería de MA (Junta de Andalucía), etc. Y también de empresas privadas, como Lubrificantes Visco, o laboratorios norteamericanos, como Glaxco Wellcom. Aunque el secretismo sobre estos enormes presupuestos es absoluto.


       En esta casa estubo alojado el bar de mi tío Felipe Domínguez Martín "Filipillo", donde en los años 70 y 80 del siglo pasado, ponía tapas de guisado  de "gato montes" y con tomate. Mientras por el pueblo se comentaba en aquellos días la curiosa frase "barato como la carne de gato".
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     Casi hoy exterminado los linces en Doñana el “lobby” se mantiene ahora con un “programa de cría en cautividad” consistente en robar cachorros de lince de fincas privadas –a esto le llaman translocación-, en las que sobrevivían sin aparentes problemas, para conseguir su reproducción en cautividad y, en caso de éxito, se suelta en Doñana. Tanto los animales robados como los escasos alumbrados en estas condiciones están muriendo. Pero la rueda sigue: Dinero para destruir, dinero para reintroducir. La nueva partida presupuestaria asciende ahora a 26.000.000 euros.

     No nos dicen tampoco con que finalidad van a realizar el programa del GPS. ¿Para saber por dónde campea el lince? ¿Pero no sabían ya esto, tras 27 años se seguimientos con radiotransmisores color butano y previstos de una antena de medio metro? ¿No habían sido un éxito esos experimentos? ¿Cómo se entiende que con los miles de millones de pts. Recibidos (ahora euros), se supone que en beneficio de los linces en Doñana y tienen que buscarlos en fincas particulares, ya no queda linces en Doñana y tiene que buscarlos en fincas particulares en donde jamás recibieron ayuda alguna para su conservación?

   ¿Hasta cuándo estos “investigadores” van a tener carta blanca para atentar sin escrúpulo alguno contra especie cuya conservación es un tema de interés general?

   Por cierto, cuando comenzaron los experimentos se estimaba que la población de linces en Doñana rondaba los 350 individuos…

Tenemos que decir que Purificación González de la Blanca ex vocal del Patronato del PN de Doñana.

José García Díaz.