Así se expresaba un artículo, rescatado de la
revista mensual de Muy Interesante, en agosto del 2006, sobre la piedra alojada
en el Museo de Huelva, que mantiene unos signos escritos que pueden replantean
la historia del Mediterráneo.
Hasta ahora, se
creía que la escritura había llegado a la península ibérica con los fenicios
–entre 900 y 800 a. de C.-, tras haberse sido inventada en Súmer 2.500 años
antes. Pero una profesora de Historia Antigua de UNED, Ana María Vázquez Hoys,
acaba de descubrir que tal vez no fuera así. Después de examinar algunos útiles
–un pulidor de flechas y una pequeña urna –del Museo Arqueológico de Huelva
encontrados en las tumbas megalíticas de una antigua cultura onubenses -4.000-3.000
a. de C.-, comprobó que en dos de ellos aparecían signos escritos.
Transcribió los
mismos y vio que algunos eran similares a las letras N, W y Ñ, y que en
ocasiones los signos se repetían. Ya se habían encontrado escritos del mismo
periodo en otras zonas de Europa, por lo que Vázquez Hoys pensó que tal vez
alguien hubiera llevado estos objetos hasta Huelva. Pero no, la arcilla con la
que se hicieron era local. Esto apoya la mención de Estrabón de que los
turdetanos, habitantes del sur de la península ibérica, poseían leyes escritas
en versos de 6.000 años de antigüedad. Aún no se ha descifrado el significado
de la grafía, pero el descubrimiento cuestiona que la escritura llegara a
Europa procedente de Oriente. “Se han encontrado en Europa signos de escritura
anteriores a Súmer y en las cuevas de Altamira -18.000 a. de C.- puede que haya
algunos que revelen la firma del artista”, explica la investigadora. Con estos
hallazgos, no es descabellado plantearse si no fueron los habitantes del sur de
la península quienes enseñaron a escribir a los fenicios.
Este hallazgo,
fruto del azar y de la curiosa mirada de la historiadora, pone en evidencia
muchas teorías hasta ahora defendida, y, sobre todo, otorga a Huelva una
importancia que nadie daba a la provincia en esa época. “Nadie suponía que en
aquella época pudiera haber signos de escritura aquí, ni en Huelva ni en
España”, asegura Ana Vázquez Hoys. De hecho, “las más altas cronologías en
contexto arqueológico para escritura paleo hispánicas correspondían al siglo
VIII, últimamente al 900 antes de Cristo”, como lo explica en unos de los
artículos publicados en su web a raíz del descubrimiento. Todo esto quiere
decir que encontrar estos signos en Huelva ha sido como “de repente
encontráramos un ordenador en la época de Jesucristo”, compara gráficamente.
Si hasta entonces
estos estos útiles con sus signos escritos habían pasado desapercibidos ha sido
a causa de una pequeña confusión. “El excavador que descubrió los útiles (y que
más tarde se convertiría en el primer director del Museo Provincial onubense),
Carlos Cerdán, y el matrimonio alemán Leisner, especialistas en megalitismo de
la Península Ibérica, (en aquellos años los que afirmaban los alemanes, había
que admitirlo como una verdad verdadera) se refirieron a ellas en 1947 como
escrituras ibéricas, sin embargo, los investigadores superiores que se referían
a Ibéricas, de los íberos, más o menos del 500-300 a. de C.-. Esta es
probablemente la causa por la que estos signos escritos estén expuesto en el
Museo de Huelva sin que nadie reparara en ellos, al menos hasta el pasado año
que tropezó la profesora con ella.
La importancia que
tiene este descubrimiento es que “toda la protohistoria de la Península se va
al garete” afirma claramente la profesora Vázquez Hoys, aunque suaviza su
afirmación añadiendo que todo hay que tomarlo como un inicio, “hay algo
diferente a lo que pensábamos, ahora hay que estudiar, investigar, buscar…El
abrir el camino es lo más difícil.” Dado que todo esto es hipótesis de trabajo,
y es lamentable que en Huelva no se esté haciendo nada al respecto, ya que sus
nuevos planteamientos sobre la Protohistoria Peninsular, está basado en la
existencia de antiguos signos de escrituras en Huelva están siendo escuchadas
por especialistas de toda Europa, pero lo que “yo no puedo hacer es meterme en
el campo de los prehistoriadores de Huelva, son ellos los que se tienen que dar
por enterados”.
El descubrimiento
de la profesora Ana Vázquez en Huelva junto con otros nuevos hallazgos en
Europa, ya viejos, puestos que los investigadores llevan refiriéndose a ellos
desde el primer tercio del siglo XX, que adelantan miles de años antes de C.-
la presencia de signos escritos en nuestra cultura europea. Donde se puede
suponer, que algunas de sus afirmaciones obligan a entender la importancia y
dimensiones de este citado descubrimiento que, pese a todo, está pasando
desapercibido en Huelva. Supondría que este replanteamiento, no afectaría
exclusivamente a la península, sino al mundo Mediterráneo entero.
La lista de
cuestiones que el hallazgo onubense empieza a ser interminable cuando la
profesora Vázquez Hoys hace referencia a un historiador griego, Estrabón, “quien
hablaba de la existencia de leyes en versos de más de seis mil años de antigüedad
de los turdetanos, herederos de los tartesios en el sur de España.”
“¿Recogía el
historiador de la época de Augusto una tradición de “antiguas escrituras”, cuyo
primer documento ahora se ha apreciado en Huelva? ¿Fue el recuerdo de un “glorioso
pasado protohistórico” lo que los historiadores griegos reflejaron en las
fuentes escritas de “Tartesos”, ese Tartesos que no terminase de aparecer… y
que, tal vez, no acaba de desvelar uno de sus secretos?” (P.Nogales).
José García Díaz.