Fue sin duda
Manolo Barba, y en su recuerdo rescatamos uno de sus últimos artículos
publicado en su diario que contribuyó en su fundación como trabajador desde el
día 31 de julio de 1983.
Motivando este
hecho, que escribiera para su público 10 después, parte de su experiencia en
este diario del Huelva Información:
Escribir sobre los
diez últimos años de mi trabajo sobre el Festival de Cine Iberoamericano de
Huelva es tan difícil como analizar “El acorazado Potiomkín” en dos líneas. Y
es que tres folios no dan para mucho. Como efemérides sobre los diez años de
cumpleaños del diario Huelva Información, lo hacemos con alegría y alejándonos
un poco del tópico de los rostros famosos, premios y otras coyunturas, por ser
sobradamente conocidos por todos los onubenses. Si recordar, al menos, como los
mayores aplausos de estos diez años se los llevaron personalidades como tan
carismáticas como Barden, Cantinflas, Fernando Rey, Rafaela Aparicio y Alfredo
Landa.
Cuando este
diario salía a la luz pública por primera vez, faltaban escasos meses para la
novena edición del Festival de Cine citado de 1983, una edición que nacía
pletórica y fuerte, alegre y jovial, con retrospectiva a la actriz mexicana
Dolores del Río, homenaje al mítico Juan Antonio Barden, la extraordinaria
“Bajo el fuego” de Roger Spottiswoode en la clausura, pero sobre todo las
fiestas nocturnas, los saraos con la cubana Daisy Granados ganándose a pulso el
título de “reina de la noche”. Y rostro como los de Assumpta Serna y José
Sacristán, que eran entrevistados por quien suscribe estas líneas para las
habituales páginas de HUELVA INFORMACION, que esos días tenía el Festival de
Huelva como tema informativo casi exclusivo, y a veces en cuadernillos centrales
separables.
Las noticias se
sucedían día tras día, y así año tras año, con los famosos que acudían
–recuerden la llegada de los reyes de los culebrones televisivos fue de
apoteosis -, actividades paralelas culturales, películas que marcarían un hito
en la historia de nuestro Festival –porque ha sido y será el Festival de los
onubenses, lo dirija quien lo dirija –“Tiempo de revancha” de Aristaráin, “El
Norte” de Gregory Nava, “El beso de la mujer araña” de Babenco, “Adela” de
Carlos Balagué, “Lo que importa es vivir” de Alcoriza, “La deuda interna” de
Pereira. Títulos todos inolvidables.
Por la noche en
Huelva es mágica, y en los días del Festividad del Cine Iberoamericano la magia
se hacía cómplice de confesiones y revelaciones. Ahora ya se pueden contar
algunas interioridades –otras se callarán para siempre -, como aquel simpático
Sánchez Dragó que un año preguntó a este cronista, en su primera noche en
Huelva, “¿Por dónde se iba a la Calle Gran Capitán?” (La histórica calle de la
prostitución), En 1986, el intérprete de la serie televisiva de “Goya”, Enrico Mayó
- entonces jurado de certamen-, con entera libertad y sin tapujo alguno de sus
problemas de celos sentimentales, convivencia tortuosa y separación nada
amigable de su pareja de tantos años, el famoso Terenci Moix.
Hubo algunos problemas
–por otra parte – con algunas personalidades célebres que acudían a Huelva,
contratiempos de ésos que se rumoreaban a la hora del café en el hotel
Tartessos. Por ejemplo, el director e intérprete mexicano Emilio Fernández –también
fallecido -, hacía “huir” a quienes se le acercaban, por –al parecer no usar
debidamente el baño o la ducha. Era el año de 1984. Pero no es nada comparado
al miembro del jurado 1986, el italiano Gian María Volanté, histérico por completo,
quizás por una enfermedad que se le había diagnosticado…
Al intentar hacerle
una entrevista en el hotel Luz de Huelva, el intérprete de “Por un puñado de
dólares” y “Tirano Bandera”, salió al paso de este cronista, bastante iracundo
y enfadado porque quería un intérprete en el certamen onubense, cuando él
hablaba tan bien el español como el italiano. Ante la amenaza de sacar un arma
-que no supe si de verdad la llevaba – y el consejo de quienes le acompañaban,
opté por no hacerle la entrevista y marcharme de nuevo al hotel Tartessos. Hace
unos días, Ana Belén, Juan Diego y otros actores hablaban del mal carácter de
Volanté durante el rodaje en Cuba de “Tirano Banderas”.
Otras
interioridades de índole diferente han sido la dificultad -- siempre -, de
traer un filme español a concurso con una mínima dignidad. De ahí la frustración
en la edición de 1985, donde no se pudo conseguir-aunque se intentó – títulos
tan estupendos como “Matador” de Almodóvar, “Se infiel y no mires con quién” de
Trueba, o la menos conocida pero inquietante “En penumbra” de José Luis Lozano,
con Toni Cantó, Amparo Muñoz y Miguel Bosé. O bien, como la propia Pilar Miró
apostó en 1984 por la película española a concurso “Muñeca de Trapo” de Jorge
Grau, una historia de lesbianismo que no tuvo ningún éxito, aunque un argumento
ciertamente parecidos es el que ha hecho la Miró con su reciente y esplendida “El
pájaro de la felicidad”-
¿Y quién no
recuerda –muy tristemente que el Festival estuvo a punto de desaparecer en
1987? Los titulares de prensa también se escribían en interrogación “¿Huelva
sin cine?” Las huelgas y competencias diversas de la televisión y el video
hicieron que desaparecieran cine como El Rábida, Fantasio o el Palacio del Cine.
A muy última hora, el cine Emperador se convirtió en tres
mini-salas, lo que salvó el certamen iberoamericano de su no celebración.
Pero Rafaela
Aparicio alegró la edición del 89, como Landa la del 91, y el Gran Teatro –recién
inaugurado por la Reina Sofía se sumaba a los cines Emperador y Rábida en 1990;
al igual que el año pasado se contó con la Casa Colón. Este año de 1993, el
Festival se adelanta un mes –será en noviembre – con un nuevo director Diego
Figueroa, y viene con una loable intención: que el Festival se popularice y los
onubenses vuelvan a acudir a el nuevamente.
Manuel Barba nos
dejó hace años, pero sus recuerdos perduran anualmente en el Festival del Cine Iberoamericano
y en el de su pueblo natal.
José García Díaz.