Entre ello fue
sin duda, el cierre de una de sus fábricas más emblemática como fue la “Pedro
Barriga”, alojada en la actual barriada conocida como el “Nuevo Arenal”.
Entrando en
conflictividad laboral en los primeros días del mes de febrero del año de 1983,
para pasar el jueves 19, formar una concentración en la puerta del
Ayuntamiento, con el fin de dar a conocer la situación de la empresa, a la que,
se sumaron trabajadores de las otras fábricas de cerámicas locales, cómo la de
Santa Justa y la de los hermanos Beltrán, por donde se llegó a concentrar
alrededor de 200 personas.
La situación de la
citada empresa en aquellos días, bajo información disponible que mantenía el
Sindicato de Comisiones Obreras, es la siguiente, dentro de la cual exponemos:
desde hace más de dos años, no se le paga a los trabajadores la totalidad de
los salarios estipulados en el convenio del sector de la Cerámica, con lo que
se le debían por aquellos días a cada trabajador, en concepto de atrasos una
cantidad de cerca de 400,000 pesetas, más las dos semanas completas; lo que dio
lugar a que los trabajadores temiendo que la deuda siguiera engordando,
decidieron por mayoría en los últimos días llevar a cabo una acción de
protesta, que fue contestada, por parte de la empresa, con la suspensión de
empleo y sueldo de 9 trabajadores durante 60 días; lo que denuncia la totalidad
de la plantilla compuesta por 36 trabajadores. Por ello, han solicitado una
huelga legal, para los días de hoy y mañana, contando además con los días 1, 2
y 3 del mes de marzo; asimismo está prevista una manifestación en el pueblo
para mañana día 24 a las 6 de la tarde, que dará comienzo en la plaza del
Ayuntamiento y recorrerá las principales calles del pueblo. (Esta marcha quedó
en parte deslucida, debido a que, en aquellos días, había a unos contratiempos
motivados por las relaciones de enfrentamientos, entre los miembros de la
Hermandad de la Santa Patrona, contra varias monjas, que se alojaban en la
Ermita, debido a que marcaron discrepancia entre ambas partes, que para muchos
vecinos era más importante que la partida puesta por los ladrilleros).
“La situación
–dice Comisiones Obreras, dentro de un comunicado dirigido a varios periódicos
de esta Provincia – que esta empresa es cada día es más tensa y delicada ya que
en numerosas ocasiones y por medio de la Delegación Provincial de Trabajo, han
pretendido llegar a un acuerdo de solución, dando toda clases de facilidades a
la empresa; pero ésta, después, nunca ha cumplido con los compromisos
adquiridos llegando incluso a una situación de agresión.
Entendemos que
las soluciones a los problemas deben de buscarse por la vía del entendimiento,
y no a base de cacicada propias de otros tiempos”.
Tres días después
de esta publicación en los diarios provinciales, el señor Antonio Barriga
Pérez, propietario de esta empresa de su nombre, saliendo al paso de esta
información por parte de Comisiones Obreras había publicado, facilitando varias
aclaraciones respecto al conflicto laboral aludido. En la nota que ha enviado a
los periódicos que, en principio, es sorprendente dado que alude a la empresa
“Pedro Barriga”, cuando el cambio de titularidad se produjo, y fue aceptado por
los trabajadores, hace más de cinco años, salvo que los citados trabajadores, o
sus representantes, pretenden retrotraer los efectos de la huelga al año de
1978. Señala igualmente que no se ajustan a la realidad las informaciones sobre
la cantidad que se dice deberse de atrasos, que no hayan cobrado las dos
últimas semanas, que la huelga tenga por motivo el impago de los atrasos y que
toda la plantilla haya secundado la mencionada huelga. “La empresa de mi
propiedad -dice la nota- sufre la misma crisis que ha obligado a cerrar a más
de la mitad de las empresas de la provincia, crisis agravada por la actitud de
parte de los trabajadores en no aceptar unas tablas de rendimiento que al menos
justificaran los salarios que se abonan, no obstante, lo cual, a pesar de haber
tenido que soportar múltiple demandas, muchas infundadas, se ha seguido
manteniendo el nivel de empleo, aunque como se ha dicho, con las lógicas dificultades
motivadas por la recesión del mercado”.
Concluye el escrito
señalando que, a pesar de la huelga, que no ha sido secundada por la mitad de
la plantilla, la fábrica sigue funcionando normalmente, destacando que resulta
sospechoso que se declaren en huelga cuando se han impuesto unas sanciones y no
antes, lo que induce a pensar que no es precisamente la causa económica el
motivo determinante de la huelga.
El resultado
fue, que meses después la fábrica cerró, y los trabajadores quedaron en la
calle, en la más completa de las ruinas, donde nos les quedó que esperar casi
un año para percibir del Fondo de Garantía Salarial, donde le ayudaron a cobrar
las deudas salariales y el despido, para que algunos de ellos se integraran a
las labores de recolección y siembra de las fresas que comenzaban a despuntar
por aquellos días.
En la foto
de arriba, es una de las más antiguas que refleja la vida local industrial, es
del año de 1922, conocida como el “Horno de Pepe Vitón” fábrica de ladrillos y
canales, donde apreciamos al dueño abuelo de los hermanos Beltrán, el guarda
jurado con la escopeta, apodado el “Mazantini” y el que tiene en la mano el
formero para hacer ladrillos Antonio “Priano”.
Se encontraba
alojada, en la calle Santa Justa en lo que actualmente es la cochera de Agustín
el Maestro.
Mientras en
la foto de portada, tenemos a dos vecinos locales ejerciendo una labor
histórica centenaria en la vida laboral de este pueblo, era Felipe Martínez, (abuelo
del actual Felipe, el auxiliar de este Ayuntamiento), acompañado de su hermano Joselito, elaborando el singular y conocido ladrillo como
los “bastos o clásicos” de toda la vida, de la manera más sencilla y antigua
que se conocía para su elaboración, que era la simple mezcla amasada a mano
entre barro y agua para dejarlo macerar un tiempo, antes de pasarlo al formero
de madera, que mantenía una longitud de 25 centímetros por otra de 13 ancho,
para luego dejarlo secar al sol un tiempo, antes de pasarlo a cocerlo
artesanalmente en el horno de leña, para luego sacarlos en óptimas condiciones metalizados, manteniendo un peso
aproximado de dos kilos y medios, este sistema perduró hasta los años 60 del
siglo pasado.
Mientras, ya hacía
años que algunos avispados empresarios locales, habían apostado por introducir
en sus fábricas, las conocidas prensas mecánicas eléctricas, que vino a
revolucionar la fabricación de los ladrillos, aumentando su producción y
calidad, además de permitir el trabajo de otras variedades del producto, como
era los conocidos, los gafas, finos, dobles etcétera. Pero lo más curioso que
presentaba esta nueva actividad, era que los cuatros prensas locales, estaban
atendida en su trabajo, por “mujeres jóvenes locales”, desde que se instaló la
primera de ella, según algunos viejos ladrilleros sobre el año de 1947, todo un
logro en la vida local de este pueblo, que tanto le debemos con los años a la
vida del ladrillo.
José García Díaz.