Dentro de un
extraño y misterioso incendio que devastó la planta baja del Ayuntamiento de
este pueblo cuya investigación la dirige la Guardia Civil.
Los hechos
ocurrieron en la madrugada del viernes 27 de octubre de 1988. Donde el Teniente
Alcalde visiblemente cansado Andrés Coronel Gómez, se dirige al periodista del
diario Huelva Información, donde le comunica que parte de la Corporación tienen
suficientes indicios de que fue provocado y sospechamos de una “persona”
bastante conocida en este pueblo.
En
esa madrugada los policías locales, al descubrir el fuego, hallaron la puerta
abierta, mientras los concejales reunidos la noche anterior y terminada la
Sesión Ordinaria la cerraron perfectamente, haciendo constar de nuevo que
tienen una idea de quien ha podido ser el pirómano, pero nos hacen falta las
pruebas necesarias.
Igualmente, el
Alcalde de esta localidad el bonariego, Juan Coronel Martín, había recibido
amenazas de alguien que le dijo en su cara “que le iba a quemar el
Ayuntamiento”, además, dos concejales ambos del PSOE, han sufridos en sus
propiedades dos incendios, cuyas causas no llegaron a esclarecerse totalmente.
Uno de ellos a
mediados de septiembre, en una bodega-almacén de su propiedad, mientras al otro
“le ardió el coche”, hace esto hace un año y medio.
Andrés Coronel insiste: “El Alcalde y yo fuimos los últimos
en salir de la Casa Consistorial, sobre las 12 y 30 de la madrugada del jueves,
tras concluir un Pleno y cerramos perfectamente la puerta como hemos comentados
anteriormente, y como la pareja de la Policía Municipal la encontró abierta,
por lo que hay serios indicios de que alguien entró a quemar este Ayuntamiento.
De momento no hay detenido, mientras la Guardia Civil sigue con la
investigación del caso, “dado que ha estado aquí el grupo de atestado cogiendo
huellas”.
Dos agentes de la
Policía Local, Joaquín Asensio y Domingo Martín, son los que descubrieron las llamas,
hacia las cuatro de la madrugada, y dieron el aviso a algunos concejales, el
más cerca al primer teniente de alcalde, donde comenzaron a buscar la boca de
riego, y empezamos a echar agua, junto el manejo de extintores, hasta agotarlo.
El humo era muy intenso, asfixiante, pero pudimos acceder al interior del edificio
colocándonos tollas humedecidas en la cara; donde podríamos trabajar cuatro o
cinco persona al mismo tiempo en el achique de las llamas, ya que disponíamos de
pocos espacios para movernos, donde tan solo en media hora se pudo sofocar el
fuego; los daños no han sido mayores porque se detectó pronto.
Los daños más
sufridos, es el despacho del alcalde que quedó completamente destruido, seguido
de la destrucción totalmente de la secretaría y las oficinas de administración.
Los concejales buscaron algunos muebles que se hubiesen salvados de las llamas,
entre charcos de agua y paredes desconchadas. Ningún documento pudo salvarse
del despacho del alcalde, junto con el archivo donde el alcalde guardaba los
proyectos, los anuarios junto las instancias de gran importancia, untos con
aquellos papeles que cuentan con la entrada de esta Alcaldía en los
Ayuntamientos democraticos.
Este Ayuntamiento,
fue construido sobre los años 20 del siglo pasado donde en su fachada del
centro, contaba como soporte una columna romana, que fue quitada para poner una
de ladrillos y vendida a la señora Elena Whisaw de Niebla en la suma de 25
pesetas.
Se da la paradoja,
que el mismo día de este incendio, cinco años atrás salió ardiendo
intencionadamente el Juzgado de Instrucción de Moguer, donde algunos de los
documentos quemados prestaron un gran servicio a ciertos individuos.
Lo más
curioso del incendio del Ayuntamiento de este pueblo, es que tanto la
Corporación como la mayoría de los vecinos locales hicieron uno de esos juicios
rápidos, por donde es detenido el joven vecino (J.R.P.) y llevado al Juzgado
de 1ª Instancia de Moguer.
Este hombre
comenta según él, que, puede demostrar con documento que su detención se debía, a un
altercado que mantuvo el mismo día del incendio en Sevilla, y la Policía le
seguía el rastro hasta el pueblo, y de ahí su detención. Dice que dispone
todavía, fotocopias del veredicto de la Sentencia de su Juicio sobre el
incendio del Ayuntamiento, donde queda exonerado de culpa de provocar el fuego citado, y no contar con todas las pruebas necesaria, para culparle de estos
hechos según el Juez titular del caso.
Mientras la
sospecha recaída sobre su persona, en el incendio de la bodega del concejal
fontanero, en la calle del Talión, también quedó libre de sospecha, dado que
esa noche se encontraba detenido en los Juzgados de Moguer, como así quedó
demostrado.
José García Díaz.