Toda esta historia
comenzó, el día 15 de diciembre de 1980, cuando este Ayuntamiento dentro de un
Pleno de Sesión Ordinaria, adoptó, entre otros, el siguiente acuerdo.
Que certifico, como
Secretario-Interventor de este Ayuntamiento de Bonares don Antonio Rodríguez Rodríguez
dentro de las interpretaciones, como asunto del trámite y urgente. – Se da
lectura a el escrito de la Cooperativa Panificadora de Consumo “San Francisco
de Borja”,
(Para los vecinos era conocido como el “Economato” del pueblo
para el pueblo, pero sin el pueblo o algo así, se comentaba por aquellos años),
alojada en esta localidad, dando cuenta de que por acuerdo de su Junta General
celebrada el viernes 27 de noviembre del mes pasado, donde se acordó conceder a
este Ayuntamiento y con destino a financiar parte del equipamiento del Centro
Sanitario que actualmente se está construyendo, una subvención del orden de
OCHOCIENTAS MIL PESETAS, con cargo al Fondo de Obras Sociales, que tiene
prevista dicha Sociedad. La Corporación Municipal, previa amplia deliberación,
acuerda por unanimidad.
Aceptar la subvención citada, que está concedida para fines
señalados anteriormente cuya relación, en su día, lo será comunicada para su
conocimiento y satisfacción.
Expresar a la
referida Sociedad Cooperativa, el más profundo agradecimiento por tan
importante ayuda, que responde plenamente a los fines del Fondo que la nutre,
dado los beneficios que aportará a la totalidad de la comunidad de Bonares y
que mayoritariamente está encuadrada en la misma.
Para que conste en acta expresamente este reconocimiento para
general conocimiento de las generaciones presentes y futuras. Y que del
presente acuerdo se dé traslado integro a la Expresada Cooperativa de Consumo.
Esta donación era
un aparato de “radiología” para instalarlo como equipamiento en el citado
Centro de Salud en la calle Santa María Salomé nº 10, esquina frente del Banco
de Santander en la Plaza Nueva, donde anteriormente fue una Escuela de Enseñanza
local compuesta de dos plantas que, construida junto con el Mercado
Municipal por los años veinte del siglo pasado.
Esta citada
Escuela en los años sesenta, recogía en sus clases más de treinta chicos de mi
edad como alumno del Maestro don Emilio Romero Lloren y yo como uno de ello en la planta de arriba, mientras la planta de abajo la llevaba otro maestro.
Este Consultorio, vino a corregir las malas
atenciones sanitarias primarias que sufrían los vecinos locales para tener
consultas, donde su construcción contaba con un presupuesto de 9.000,000
millones de pesetas.
Una vez colocado embalado el aparato de rayos
x, en el citado Centro de Salud, los dos médicos titulares de este pueblo don
Manuel Granel y don Francisco Martín, se dirigen a esta Alcaldía para comunicarles
que, para aceptar esta inversión económica en este proyecto de 800,000 pesetas,
(Hay que tener en cuenta en aquellos días, que el salario medio de un
trabajador de Coborja era de 22.000 pesetas mensuales como oficial de
carnicería), hubiese sido necesario y prudente consultarles sus opiniones sobre
este asunto algo complicado, ya que en términos generales los médicos de
familia en España no están autorizados a realizar (“pasar”) ellos mismos radiografías
a los pacientes que se cree que lo necesitasen, ya que esta especialidad sobre
los rayos x están reservada para técnicos o radiólogos, que cuentan con la
formación y la protección necesaria.
Mientras el caso de don Manuel Granel, si
puedes utilizar este equipo en su consulta privada, dado que cumple con los estrictos
requisitos legales de seguridad y formación, dentro de una habitación que está
autorizada como instalación radioactiva y así lo hace constar en la pared de su
consulta.
Años después que
el equipo de radiología, todavía guardado en su embalaje de madera sin poder
ser utilizado, se les buscó una solución que fue la de meterlo en lo que era el
antiguo carro de transporte de la carne tirado por una mula, para llevarlo a
una chatarrería en San Juan del Puerto donde allí quedó.
Yo tuve la gran suerte
de trabajar en Coborja, más de treinta años para quedarse actualmente cerrada y
arruinada en más de 800 millones de pesetas, sin que nadie diga ninguna
explicación.
José García Díaz.