viernes, 20 de febrero de 2026

El curioso caso caso de los rayos x.

 

                                                       


      

 

    Toda esta historia comenzó, el día 15 de diciembre de 1980, cuando este Ayuntamiento dentro de un Pleno de Sesión Ordinaria, adoptó, entre otros, el siguiente acuerdo.

   Que certifico, como Secretario-Interventor de este Ayuntamiento de Bonares don Antonio Rodríguez Rodríguez dentro de las interpretaciones, como asunto del trámite y urgente. – Se da lectura a el escrito de la Cooperativa Panificadora de Consumo “San Francisco de Borja”,

(Para los vecinos era conocido como el “Economato” del pueblo para el pueblo, pero sin el pueblo o algo así, se comentaba por aquellos años), alojada en esta localidad, dando cuenta de que por acuerdo de su Junta General celebrada el viernes 27 de noviembre del mes pasado, donde se acordó conceder a este Ayuntamiento y con destino a financiar parte del equipamiento del Centro Sanitario que actualmente se está construyendo, una subvención del orden de OCHOCIENTAS MIL PESETAS, con cargo al Fondo de Obras Sociales, que tiene prevista dicha Sociedad. La Corporación Municipal, previa amplia deliberación, acuerda por unanimidad.

Aceptar la subvención citada, que está concedida para fines señalados anteriormente cuya relación, en su día, lo será comunicada para su conocimiento y satisfacción.

    Expresar a la referida Sociedad Cooperativa, el más profundo agradecimiento por tan importante ayuda, que responde plenamente a los fines del Fondo que la nutre, dado los beneficios que aportará a la totalidad de la comunidad de Bonares y que mayoritariamente está encuadrada en la misma.

Para que conste en acta expresamente este reconocimiento para general conocimiento de las generaciones presentes y futuras. Y que del presente acuerdo se dé traslado integro a la Expresada Cooperativa de Consumo.

     Esta donación era un aparato de “radiología” para instalarlo como equipamiento en el citado Centro de Salud en la calle Santa María Salomé nº 10, esquina frente del Banco de Santander en la Plaza Nueva, donde anteriormente fue una Escuela de Enseñanza local compuesta de dos plantas que, construida junto con el Mercado Municipal por los años veinte del siglo pasado.

      Esta citada Escuela en los años sesenta, recogía en sus clases más de treinta chicos de mi edad como alumno del Maestro don Emilio Romero Lloren y yo como uno de ello en la planta de arriba, mientras la planta de abajo la llevaba otro maestro.

     Este Consultorio, vino a corregir las malas atenciones sanitarias primarias que sufrían los vecinos locales para tener consultas, donde su construcción contaba con un presupuesto de 9.000,000 millones de pesetas.

     Una vez colocado embalado el aparato de rayos x, en el citado Centro de Salud, los dos médicos titulares de este pueblo don Manuel Granel y don Francisco Martín, se dirigen a esta Alcaldía para comunicarles que, para aceptar esta inversión económica en este proyecto de 800,000 pesetas, (Hay que tener en cuenta en aquellos días, que el salario medio de un trabajador de Coborja era de 22.000 pesetas mensuales como oficial de carnicería), hubiese sido necesario y prudente consultarles sus opiniones sobre este asunto algo complicado, ya que en términos generales los médicos de familia en España no están autorizados a realizar (“pasar”) ellos mismos radiografías a los pacientes que se cree que lo necesitasen, ya que esta especialidad sobre los rayos x están reservada para técnicos o radiólogos, que cuentan con la formación  y la protección necesaria.

      Mientras el caso de don Manuel Granel, si puedes utilizar este equipo en su consulta privada, dado que cumple con los estrictos requisitos legales de seguridad y formación, dentro de una habitación que está autorizada como instalación radioactiva y así lo hace constar en la pared de su consulta.

    Años después que el equipo de radiología, todavía guardado en su embalaje de madera sin poder ser utilizado, se les buscó una solución que fue la de meterlo en lo que era el antiguo carro de transporte de la carne tirado por una mula, para llevarlo a una chatarrería en San Juan del Puerto donde allí quedó.

   Yo tuve la gran suerte de trabajar en Coborja, más de treinta años para quedarse actualmente cerrada y arruinada en más de 800 millones de pesetas, sin que nadie diga ninguna explicación.

José García Díaz.

  

 

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