domingo, 8 de febrero de 2026

Aquellas peleas entre carneros.

 

                                                           


   

    Que tanto hizo disfrutar a los vecinos locales,  en especial a los jóvenes y niños por los años cincuenta del siglo pasado. Era toda una aventura como distracción festiva, mientras para otros vecinos algo más sensibles tomaban esta actividad de enfrentamientos entre carneros, como algo bárbaro y disparatado.

   Estas peleas, ya se celebraban por los años 20, que según se comentaban por los mayores, los soldados venidos de las tierras africanas, fueron los responsables de avivarlas por medios de las apuestas económicas sobre los carneros vencedores. El día de su celebración era el 1 de mayo, por ser la “Festividad de Mayo” en este pueblo, mientras a nivel nacional la “Fiesta de los Trabajadores”. Todo se resumía, a que varias calles del pueblo engordaban cada año un carnero para este cometido, donde de pequeño se le enseñaba el arte de “topar”, por los jóvenes vecinos hasta dejarlo los más bravos posibles para combatir a sus contrincantes.

       Las competiciones se celebraban anualmente, en el “Llano del Pilar”, delante de la bodega de “Luis Colilla y su hermano”, que a su vez hacía la vez, de Juez y crítico sobre los combates, dado que los carneros dentro de los meses de abril y mayo, es donde se encontraba más motivados por los celos y es cuando los hacían más bravos para cornearse con su contrincante.

        Dentro de la poca documentación que se encuentra en el Archivo Municipal local, referente a este asunto es una Circular de Oficio de parte de don Mateo Sánchez Rovira, como Gobernador Civil de esta Provincia dentro de la Segunda República con fecha del 3 de mayo de 1935, daba Orden a esta Alcaldía, que quedaba prohibida las peleas entre carneros, como se venía haciendo en este pueblo como espectáculo público, igualmente todo lo que implique mal trato o crueldad hacia los animales, para quedar sujeto a las sanciones que conlleven tales delitos, quedando algunas actividad declaradas como bien local, las corridas de novillos de la plaza instalada en el Camino de Niebla, (se encontraba en lo que es el actual Centro de Día), donde las reses eran después sacrificada para su venta al público.

    Se tuvo que esperar este pueblo años, para que una nueva apertura local por parte la Alcaldía dirigida por su Presidente don Julián Guzmán “El Duque”, hiciera renacer de nuevo aquellas viejas tradiciones casi olvidadas, comenzando con apoyar las Romerías de las Cruces, de hecho, aún vive entre nosotros la primera mayordoma que fue la hija de Felipe el Comercial, María Josefa Martínez Bueno, que vive enfrente del Pozo de dicha calle, mientras el Hermano Mayor era el conocido como “Pepe el de la Contribución”.

                                                   


           

   Este Alcalde fiel a las tradiciones locales por aquellos años, tuvo que considerar las repetidas sugerencias de parte de mi tío el carnicero Ignacio García, donde le pedía recuperar de nuevo las peleas de los carneros, tanto insistió que se le concedió de nuevo el permiso para tal festejo, pero ya no existía la afición de los años anteriores y en pocos años calló por aburrimiento.

José García Díaz.

    

 

 

 

 

 

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