lunes, 4 de mayo de 2026

Cuando se arregló la Iglesia de Bonares.

 

                                                         


 

      Donde comenzó en los primeros días de agosto de 1982, para terminar cerca de un año después. Obra dirigida por el Cura Párroco de aquellos días, don Daniel Varela Hidalgo que, venía en sustitución del anterior interino, además de contar con la confianza el Obispado para emprender las obras que necesitaban en parte urgente, ante la actual situación en que se encuentran la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en estado lamentable.

       Dado que no se realizan los mantenimientos necesarios que conlleva su estado para las asistencias sus feligreses, por su mal pavimento y las humedades en sus paredes. Ya que, la última vez que se acometió un arreglo fue en 1953 el 17 de marzo, donde se inauguraba el órgano dela iglesia parroquial, después de importantes reparaciones llevadas a cabo por el artista mecánico Mediavilla, de Mérida. Hacía unos treinta años aproximadamente que no sonaba dicho órgano, que se estropeo durante la Misa del Gallo, en las navidades de 1922, pero ahora sonaría de nuevo gracia a la generosidad del ingeniero don Cristóbal Prieto Carrasco hijo de este pueblo, quien ha tenido el detalle de sufragar todos los gastos ocasionado en su reparación.

         Dicho aparato musical dejaba escuchar ahora sus hermosos sonidos perfectamente bien y con ello contribuía, por lo tanto, armonizar mucho más los actos religiosos que se celebran en esta iglesia parroquial. Había quedado como nuevo, después de lo deteriorado que estaba, ya casi destrozado a causa de del mucho tiempo que llevaba sin usarse y el poco cuidado tenido en tantos años en estado inservible.

      El párroco en aquellos días, era don Manuel López Vega expresó sus buenos deseos de esta gran necesidad para la buena marcha de la parroquia y pronto tuvo la feliz acogida en Prieto Carrasco de ofrecerse ayudando económicamente para dicha obra.

       De nuevo, en la citada obra del año de 1982, mediante a la labor realizada por el cura don Daniel, que supo ganarse la sensibilidad de la mayoría de los vecinos locales que ayudaron económicamente, dentro de sus posibilidades a los gastos que producidos por estas obras.

      Contando también principalmente con la ayuda de este Ayuntamiento que, es cuando la Alcaldía, terminada las obras eclesiásticas, atiende al corresponsal del ABC, Manuel Barba el 23 de noviembre de 1983, ante la polémica creada entre ambas partes, Iglesia y Ayuntamiento, donde le responde oficialmente que esta Alcaldía es actualmente aconfesional, pero debido a la importancia que tiene esta iglesia como entidad religiosa en este pueblo, así como lo que representa el patrimonio histórico –cultural que este edificio simboliza, podrían destinar para ello los medios disponible a su alcance.

        En el comienzo de las citadas obras, han dispuestos con operarios locales asignados dentro del llamado Empleo Comunitario, dentro de las necesidades que se iban produciendo los días como mano de obra, casi todo el año que perduraron. Contando que al terminar la misma, se llevó a cabo la primera mano de pintura exterior del edificio, además con la concesión de una subvención de 100,000 pesetas, asimismo podía la Iglesia quedar excluida del Impuesto de Construcciones y Obras (I.C.O.), que suponía el pago de una importante cantidad de dinero. ´

    Es por donde, esta Corporación en la misa en honor del estreno de la nueva parroquia, por terminada las citadas obras hicimos presencia en la hora que nos habían citado para dicho culto, toda llena de feligreses para darnos cuenta de que ya estaba a punto de finalizar en medio del ridículo.

                                                               


      Luego ante de terminar, uno de los dirigentes del acto nos pide perdón por haber cometido un error de “olvido” en dicho horario misal, para darnos información nueva, era que se encontraba presidiendo en dicha misa el Obispo y era una oportunidad para poder saludarlo en la sacristía. Por donde el Alcalde en nombre de la Corporación, le contesta que ellos reciben a todas las autoridades con el máximo del respecto, cuando estos son invitados, sin tener que cometer estos errores antes un buen número de vecinos dentro de la solemnidad que impone la misa en la propia Iglesia Parroquial.

        El Alcalde le sigue explicando al periodista que, para no alargar más la desagradable situación ocurrida, como le sugerí al citado dirigente, que su persona representaba el pueblo de Bonares, y como primer colaborador  que ha tenido esta Iglesia, por donde no habían motivo para dejarlo a él, y a los demás miembros de la Corporación en tan mal lugar. Por último, le dije que, si el señor Obispo quería saludar al Alcalde tendría que ir a la Casa Consistorial, y a los Concejales les recomendé que ellos hicieran lo mejor quisieran, pero yo por vergüenza ajena me marche, y enseguida se retiraron todos a continuación.

  José García Díaz.