Era el domingo día 21 de marzo del año de
1993.
Cuando el centenario árbol enclavado en la
entrada del paraje de “El Corchito”, dando la bienvenida a todos aquellos, que
se sienta con ánimo de poder saludarlo para mantenerlo en recuerdo, como uno de
los símbolos naturales más conocidos y queridos por todos los lugareños.
Llamado “Pino Gordo” fue declarado Monumento
Natural Local con motivo de celebrar el Día Mundial Forestal, recogido tan solemne
acto por el periodista Manolo Barba y publicado en el Huelva Información.
La grandiosa
idea partió del Grupo de Amigos de la Naturaleza “Madroño”, cuya petición fue
trasladada al Ayuntamiento, organismo éste se hizo eco de la misma.
En el acto, el
alcalde de Bonares consideró “acertada la propuesta, toda vez que dicho árbol
simboliza de algún modo la puerta de acceso hacia la zona recreativa municipal
y al singular paraje “El Corchito”, entorno natural de tanta aceptación popular
por parte de todos los bonariegos”.
El famoso y
conocido como “Pino Gordo”, del que consultando con los más ancianos de este
lugar dicen no saber cuántos años puede tener, (hay en una casa particular, una
foto de los años veinte donde recogen a varios niños con sus madres, portando
en sus manos la rosca y el huevo, esperando la vuelta de la gente rociera, y se
observa que por detrás se encuentra el grandioso “pino piñonero”). El citado
acto consiguió concentrar a un numeroso público, que vio descubrir la placa de
cerámica colocada en un montículo al pie del árbol.
Esta placa recogía
una célebre máxima del biólogo y ecologista español Joaquín Araujo, que reza
así: “Conservar un árbol es hermoso, te lo agradecerán tus ojos y oídos, los pájaros,
el suelo, el mimo aire y, sobre todo, tu descendiente”.
Presentes en el
acto estuvieron además del alcalde, miembros de la Corporación local
pertenecientes a los dos grupos políticos con representación municipal: Partido
Socialista y Partido Popular; el entrañable Francisco Morueta (Q.E.P.D.)
presidente y uno de los pilares de “Madroño”, junto con los tres poetas
locales, que leyeron unas semblanzas al árbol, al bosque y a la naturaleza.
Donde a fallar uno de ellos por no poder asistir a este acto,
delegó la lectura de su poema en un niño. Donde lo más significativo del
momento fue la siembra del símbolo de los ecologistas de este pueblo, el
madroño, llevado a cabo por los niños presentes, que cubrieron de tierra el
arbusto, mientras el alcalde y el presidente del grupo Amigos de la Naturaleza,
sostenían el árbol.
En
otro apartado fue protagonizada por los más pequeños fue la entrega ante el
“Pino Gordo” de los premios y diploma del concurso de dibujo y narraciones, ganados
por niños y niñas de distintos cursos de EGB y BUP de centros de esta
población.
De nuevo el presidente de “Madroño” Francisco Morueta, quiso dejar constancia de las instituciones que han contribuido a la celebración del singular evento, en la que se incluye Coborja, el Hogar de la Juventud, el Ayuntamiento de la localidad, la Biblioteca Municipal, entre otros, y agradecidos también su colaboración a todas aquellas personas que han colaborado de forma desinteresada para conseguir la declaración de Monumento Natural Local al “Pino Gordo” del paraje “El Corchito”.
Hablando del día Forestal, debemos de
recordar unas notas de los años de 1987, cuando rescatamos las siguientes sobre nuestros “Montes Públicos”, motivado por la inclusión de nuestro pueblo dentro
de la Reforma Agraria de la Comarca del Condado.
Pedir autorización a la Delegación de
Agricultura, Pesca y alimentación, de la Junta de Andalucía, para realizar el
cambio de cultivo de 100 hectáreas de los citados Montes de Propios, en los
parajes de “La Grajera” “Cabezo Elvira” y “Los Llanos”. Para convertirlas en
tierras de canon que, serían parcelas de propiedad municipal, que este
Ayuntamiento cederán temporalmente a los vecinos que la soliciten, para la
siembra del fresón mediante el pago de una renta determinada.
Así mismo, a la misma
Delegación, se le has trasmitido pedir la autorización necesaria para la
creación del nuevo Coto Municipal de caza, de 1.450 hectáreas en el paraje “El
Villar”.
En este mismo
paraje citado, tres meses después, se retoma una nueva gestión ante la misma Delegación,
para que una parte de este terreno pueda convertirse en zona regable, destinada
a la siembra de los frutos rojos.
José García Díaz.
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