sábado, 6 de junio de 2026

El pulpo de Matalascaña.

 



      Hacía más de cuarenta años, cuando un grupo de bonariegos fotografiaron para la historia de esta bonita playa de Matalascaña, la famosa y conocida ballena, cuyos restos óseos fueron sacados de las arenas del vecino Coto Doñana, para colocarlo colgada en el techo de lo fue en su día el “Museo Marítimo” sin duda el más importante en toda la zona costera de esta Provincia, que sufrió un ajuste de cuenta por parte de las Autoridades almonteñas, que consiguieron provocar su cierre, afirmando que el Ayuntamiento no disponían de medios económicos para poder mantenerlo abierto, y la subvención aprobada por la Junta de Andalucía de 100,000 euros, nadie supo su destino final de la citada partida económica.

     Pero hablando de monstruos marinos playero, lo encontramos de nuevo en una publicación en un diario de Huelva, el martes 12 de septiembre de 1995, con el siguiente título: “En las playas de Matalascaña, hallan un pulpo de siete metros y medio de longitud”.

  Este curioso cefalópodo fue encontrado en la misma playa y estuvo siendo estudiado por científicos del Centro de Doñana, después de ser trasladado.

      Tras un efectivo análisis forenses, por parte de los biólogos del citado Parque Nacional este animal apareció en la orilla de la playa de Matalascaña el sábado pasado, por donde hasta el lunes de mañana no se pudo ser recogido por el día festivo por medio y encontrarse libre los empleados para realizar este cometido.

     El hallazgo de un animal de estas dimensiones sólo se produce cada bastantes años, por lo que los científicos del Parque se han puesto en contacto con expertos de las universidades de Sevilla y Madrid para que le ayuden en su estudio.

     Fuentes del Parque Nacional, manifestaron después que transcendió la noticia al diario La Voz de Huelva, que el nombrado pulpo gigante apareció en el amanecer del sábado en la zona de la playa del camping Rocío, aunque la marea lo desplazó hasta la roca, en plena playa de Matalascaña, desde donde fue recogido y su traslado a Doñana para su posterior estudio.

     Según estas las primeras investigaciones tomadas, los tentáculos del pulpo medían seis metros y treinta centímetros y su cabeza tiene un metro y veinte centímetros más, lo que suman siete metros y medio, “una longitud enorme pero no extraña en comparación con la de animales similares aparecidos en otras costas del mundo. El record está en un ejemplar tremendo de nueve metros, incluyendo la cabeza y los tentáculos.”

    El pulpo pesaba varios cientos de kilos, lo que hizo muy complicadas las tareas de transporte de la playa a Doñana, mediante un tractor de palas.

     Lo inusual del hallazgo ha provocado gran expectación entre los biólogos de Doñana que se encuentran recabando datos sobre estos animales. “Lo normal es que vivan en el fondo, en las profundidades abisales, de ahí que, pese a que hayan encontrado en otras ocasiones, sea una auténtica sorpresa que en las costas de Huelva haya aparecido un ejemplar de estas grandes características”, aseveraron las fuentes.

      El pulpo podría llevar muerto alrededor de un mes y la marea haberse encargada de traerlo a la playa, de momento no hay ninguna hipótesis definitiva que provocará su muerte, aunque los biólogos prácticamente descartan una de ellas: que la hélice de un barco hubiera sido la causa. El pulpo presenta varios de sus tentáculos cortados o rotos y entrelazados entre sí, lo que podría avalar esta posibilidad. No obstante, la gran profundidad a la que viven estos animales la hace inviable. Esas fuentes insisten en que posiblemente muriera mar adentro por causas naturales y las corrientes lo arrastraran.

                                                   


                  

      También de nuevo sabemos, que los científicos de Doñana estaban ayer esperando de que los departamentos de Biología de las universidades de Sevilla o Madrid contestaran a la solicitud de que se envíe un grupo de expertos, por donde de momento se ha recibido notificación desde Madrid, donde en lo menor tiempo posible saldrá para el Parque de Doñana, una inminente doctora en zoología e investigadora del departamento de Biodiversidad, Ecología y Evolución en la (UCM). Está especializada en meiofauna marina y taxonomía. Y fue la encargada de elaborar el informe técnico del animal antes de ser enterrado en el citado Parque.

       Días después en este mismo diario, un articulista publica un curioso e irónico soneto dedicado “Al pulpo de Matalascaña”:

   No crea, lector que ha llegado el 28 de diciembre (día de los Santos inocentes), no; que el “episodio marítimo-ecológico-pedrero de hoy, es verídico, como otros que escribe Agripina.

   Resulta que en Matalascaña apareció muerto un pulpo, más bien grandote, que habitan los “fondos abismales”; no en los reservados nuestros. Se cuenta que cuando el Difunto Paco pescaba en el Azor, ya estaba “enredado” el pez a babor o estribor del barco para que éste, al tirar anzuelo acertarse. Las malas lenguas cuentan que el pulpo iba destinado a Doñana, para que don Felipe González se hiciera las fotos de rigor.

                       La cosa ¡tiene castaña!

       Que aparezca el pulpo muerto, en

                       en sus playas, pues no hay puerto,

        en nuestra Matalascaña.

                        en la arena que te bañas,

                         quedó el pulpo al descubierto,

                 y lo cuento porque cierto, que no hay cuento ni  patrañas.  

              Pero en tan sólo un año después, el 15 de mayo de 1996.

       Una raya-manta de 500 kilos se enreda en las artes de un pesquero. Donde los marineros del pesquero “Angeles y Elena”, que tiene su base en el puerto de Isla Cristina, descubrieron subir los artes de pesca como una raya-manta de unos 500 kilos se encontraban enredada en ellos.

        La raya-manta, que popularmente se le conoce con el nombre de “vaca”, tiene unos dos metros de largo por tres y medio de ancho y fue capturada por la embarcación dedicada la pesca “artesanal del pulpo”, cuando las aletas de este pez se enredaron en los cajirones lanzados desde el barco y que son unas especies de botijos-trampa donde se meten los cefalópodos para resguardarse.

    La raya manta fue pescada en la madrugada de ayer y posteriormente se depositó en la antigua lonja de esta localidad isleña, donde quedó expuesta para la observación de los curiosos y aficionados a contemplar estos raros animales.

   Dada la mala conservación de animal, se pensaba trocear su cuerpo y arrojarlo al mar.

José García Díaz.

 

                         

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