Siendo el miércoles 11 de septiembre de 1996,
cuando el diario la Voz de Huelva, exponía el siguiente artículo por el cual
los miembros del grupo de amigos de la naturaleza “Madroño” están dispuestos a
llevar a cabo todas las medidas de presión que estén a su alcance para que se
recojan los plásticos agrícolas de los vertederos incontrolados, en medios de
los pinares municipales, que son patrimonios de todos los vecinos.
El grupo “Madroño” de este pueblo tiene muy
claro la amenaza con iniciar las medidas de presión necesaria junto a las
actuaciones contra la política medioambiental de la Junta de Andalucía, puedan
ellos disponer a su alcance, antes las autoridades administrativas y
judiciales, para luchar contra la citada política mencionada anteriormente, si
antes del próximo otoño no se soluciona el problema de los vertederos
incontrolados de plásticos agrícolas que existe actualmente en los campos de
este municipio.
“Madroños” ha
solicitado al delegado provincial de Huelva de Medio Ambiente de la Junta de
Andalucía, Juan Gómez, que retire en el menor plazo posible los plásticos
acumulados en los vertederos incontrolados con el fin de facilitar a los
agricultores de Huelva la retirada de estos residuos de sus fincas al finalizar
las distintas campañas. Ya que esta asociación dice que el citado delegado les
prometió solucionar el problema en varios meses y ya ha pasado más de un año, y
el problema no solo está por resolverse, sino que se ha agravado mucho más.
“Madroño”, ha
confirmado un comunicado a este diario, que se han dirigido al delegado
provincial del Medio Ambiente ante el grave estado en que se encuentran los
vertederos de recogidas de los plásticos agrícolas, “que en la actualidad están
saturados por una acumulación desmesurada de estos, formados auténticas
montañas”.
La asociación
indica en su nota que tras la campaña del fresón los campos están colapsados de
estos residuos y, en muchos casos, la cantidad acumulada ocupa carreteras,
caminos rurales y árboles “con el peligro que esto puede ocasionar”.
Días después, un nuevo grupo ecologista se
dirige a este mismo diario por parte de Lola del Valle, donde señala en su
artículo que en Huelva y su provincia utilizan la mitad del “bromuro de metilo”
que se consume por mayoría en toda España, producto fundamental para el cultivo
del fresón, en todas las campañas de siembra.
Los datos aportados por estos ecologistas,
demuestran que nuestro país es el segundo adquisidor de este compuesto dentro
de la Unión Europea, después de Italia. Esta organización solicita una decisión
gubernamental para prohibir esta biosida que se aplica principalmente en la
agricultura, en especial en la fresa y en el tomate. Además, puntualizó que, en
varios países, como Holanda y Dinamarca ya ha sido desautorizado el uso de este
bromuro de metileno debido a su capacidad de destruir la capa de ozono y por su
carácter contaminante del agua.
Siguen
afirmando estos ecologistas que, se pueden ser sustituido por otras medidas
como control biológico de las plagas, las rotaciones de cultivos, abonado
orgánico como es el estiércol de animales o de aves, junto con otras técnicas
que no son dañinas para el medio ambiente.
Este organismo se
suma a la conmemoración internacional por parte de las Naciones Unidas del
Segundo Día Internacional de protección de la Capa de Ozono, que celebra hoy,
con el objetivo de concienciar a la población del peligro que supone el
deterioro de la capa de la atmósfera y para pedir al Gobierno la prohibición
definitiva del uso de estos compuestos de gases nocivos.
Este organismo ha
informado que el llamado agujero de ozono cubre ahora todo el territorio de la
Antártida y una gran parte del océano en dirección en América del sur.
Treinta años
después según la NASA- Ciencia.
Es actualmente la que informa que el agujero
de ozono continua, pero está saneado, ya que se concentra alrededor de 20 a 30
kilómetros de altura, haciendo la gran labor de escudo protector contra las
radiaciones ultravioletas del Sol, mientras las siembras de las fresas han
menguado, perjudicando en años venideros a la economía de este pueblo, que se
está quedando sin agricultura, y sin la aportación que representa para la vida
social de Bonares.
Mientras el
bromuro de metilo, lo tenemos actualmente en los productos que compramos proveniente
del vecino Marrueco, a pesar de estar prohibido por la Unión Europea, pero sus
frutas pueden que sean las que más se venda, por su precio en este pueblo.
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