lunes, 20 de julio de 2026

Las cuevas-silos almohade en este pueblo.

 


    


          En la foto de portada con mi coche entrando por lo que era la antigua Vereda de Carne de la Herrería, conocida desde muy antiguo por los ganaderos locales, que mantenía una anchura de 12 metros, además contando con la vista de lo más parecido a una selva de cañaveral; la cueva-silo que vamos a tratar se encontraba a una distancia hasta el pueblo de 2.500 metros.

      La cueva de la Herrería, se dio a conocer en la víspera de la fiesta de los Reyes del año de 1999. Cuando un grupo de jóvenes locales, haciendo aventura y correría por los campos que les llamaba la atención, dieron con lo que era una cueva o silos morunos que, estos informaron por pura causalidad a Francisco Morueta (q.e.p.d.), y este al grupo de vecinos aficionado a la arqueología pueblerina, que contando como invitado entre otros a un médico palmerino, en la tarde del  día 6 de enero dimo con ella, que enseguida los más técnicos del grupo, opinaron que la citada cueva moruna avía aparecido por el hundimiento del techo de su entrada, debido al peso de las ruedas del tractor que por aquellos días se encontraba faenando, en una besana de tierra próxima a este hallazgo, que esta mantenía como soporte del techo varias piedras calizas junto con algunos ladrillos romanos.

      La entrada sirvió para el reconocimiento visual por parte de varios miembros del grupo que se introdujeron acompañado de linterna, que les daba un campo visual de unos 11 metros de longitud de cuevas, antes de llegar al derrumbe de sus paredes de barro, que ya impedía cual quiera avance por ella.

                                                         

  

  Arriba la entrada de la cueva de la Herrería, y abajo un servidor lo más cerca posible a la salida, por si acaso, mientras Morueta andaba por el túnel explorando.
                               

                     

         
     De lo más curioso que encontramos en esta cueva, es la rueda de molino que se observa en la foto de abajo, que fueron realizadas por mi hermano Cristóbal García.
                                                                 


      Dos años después el profesor Juan Aurelio, publica en el Anuario Arqueológico, su trabajo de reconocimiento sobre este asentamiento: El paraje de la Herrería, se encuentra junto al Arroyo Hondo, en el lugar conocido como Las Gavilanas, sobre una loma que rodea el arroyo. Con este topónimo se conoce a toda la zona, desde los Matillos, donde abundan las escorias de hierro que han dado nombre a todo el paraje, hasta las Gavilanas, donde se encuentra el asentamiento. El suelo se compone de margas de tipo Alfisoles.

         Muy cerca han aparecido cuevas-silos como los que se encuentra en el paraje de la Barrera, con corredores de acceso y cámara de en altura selladas con piedra de molino de mano. La mayor parte de la cerámica es de época almohade, aunque existen formas de los siglos X y XI d.C. como las marmitas de cuerpo carenado y ataifores con decoración en verde y morado. Faltan restos de materiales tardo-almohades, y estos señalaría que el asentamiento se abandonó a comienzos del siglo XIII. Formaría una pequeña aldea de caseríos disperso conformada por los asentamientos de la Herrería, Gavilana, Huerta Vieja y Buenavista.

      Fue sin duda dentro de los 70 del siglo pasado, cuando aparecen documentados los primeros silos-cuevas. El primero que se sepa, contando que yo lo presencie, ocurrió cuando en Pleno Ordinario, celebrado el jueves día 5 junio de este citado año, la Alcaldía atiende a la solicitud presentada por el Hermano Mayor de la Hermandad de Santa María Salomé, el señor don Mariano Velo Suarez, en petición de ayuda a este Ayuntamiento, para el proyecto de la instalación de un “parque infantil” en esta localidad en el paraje solar situado a la derecha de la Ermita, que supondría un presupuesto de 29.334 pesetas, que dado lo que supone para los niños de esta localidad, la Corporación aprueba los gastos del citado proyecto, colaborando con la aportación de 18.500 pesetas.

       Es donde en la construcción de este parque infantil, cuando se ponían realizar el arranque de una higuera, el maestro albañil del municipio “Nicolás el de la Zalea”, informa a esta Alcaldía que ha encontrado con una cueva. No se informó, para nada a los miembros del Museo Arqueológico de Huelva, debido a que no motivaban el menor interés histórico por ello. Yo con los años, recuerdo que veían como algunos chicos de los más valientes, bajándose mediante un palo de techo de obras introducido en el agujero, hacían un recorrido por ellas, que se cortaban cuando llegaban a las casas de los vecinos.

                                                     

    

 Dentro del parque de la Ermita, donde se encuentra alojada la pequeña palmera, es donde más o menos quedaba la apertura de la entrada a la cueva.

  Mientras abajo es tambien de la Herrería,  pero es como en los años pasados podría ser ejemplo de la que yo observé en la citada Ermita.

                                             



   

    El cabezo de la Ermita, tiene de frente en vista el de la Barrera, por donde he de suponer que tanto las cuevas de la Ermita, la Barrera como la citada de la Herrería, son del mismo periodo almohade, para utilizarla sus pobladores como silo-granero.

     La segunda documentada, con fotografías tomadas por el mecánico chapista Andrés Romero Rodríguez “El Soldadito”, que según me dijo, se realizaron en septiembre de 1972, cuando el tractor palera de “Pepe Cachazo” se encontraba rebajando material de barro, para la fabricación de ladrillos. Vinieron a visitarlas muchos curiosos forasteros de la Historia, donde cada uno dieron una versión sobre ella, de lo más lejos de la realidad.

      Las 5 fotos realizas por parte del “Soldadito”, tardó, un tiempo en buscarla, cuando me las cedió para sacarles copias, que en aquellos años lo más prudente y fácil, fue unas fotocopias de color en una tienda especializada en Huelva.

                                                                 

                                                           

    
                    

     En el año 2002, dentro del inventario de la Carta Arqueológica Municipal del profesor Juan Aurelio expone su primer trabajo, sobre la  Barrera del Nuevo Arenal:

     Este conocido paraje como el mayor asentamiento andalusí, situado junto al casco urbano de este pueblo, que fue puesto al descubierto por una cantera de arcillas para las industrias cerámicas de la localidad. Ha sido casi totalmente destruido, pero los vecinos fueron recogiendo material en las distintas ampliaciones de la plaza de cantera, especialmente tinajas y molinos que se encontraban en las numerosas cuevas que estaban excavadas en las margas, que probablemente se construyeron para el almacenamiento de la producción agrícola. También se descubrieron restos de hornos de cerámicas, con cámaras de fuego y cocción excavadas en las margas.

        La mayor parte del material cerámico corresponde a la última de su ocupación, la de abandono, y sus formas cerámicas encajan en la tipología almohade y tardo-almohade del suroeste peninsular, lo que indica que se despobló después de la conquista de Niebla (1262) o, como parece más probable, a consecuencia de la revuelta mudéjar (1264). El inicio de la ocupación en el siglo X d.C. está asegurado por la presencia de ataifores con decoración de verde y morado.

                                                           


   

    En la foto de arriba fue tomada en junio de 1999, es de las últimas que pudimos conseguir de una cueva derrumbada, el grupo de vecinos “Amigos de la Historia Local”, grupo que se dirigía con palabras a esta Alcaldía, y  con aquellos Concejales con cargos culturales, para que tuvieran respecto con este yacimiento de la Barrera, que representaba la vida local de nuestros antepasados, de nada valió.

       Algunos miembros de este grupo, montaba guardia cuando comenzó el maldito rebaje del cabezo, para el desarrollo de la urbanización Nuevo Arenal, avisando al jefe de obras, donde podían quedar algunas de estas cuevas. De nuevo, las máquinas cuando veían que se marchaba el hombre cargado de paciencia viendo el atropello que se estaba cometiendo, comenzaba su expolio.

                                                

                 

    Arriba la máquina de la empresa denunciada por estafar a muchos vecinos locales, mientras la foto de abajo, los amigos de la Historia local, en domingo intentando rescatar algunas piezas de cerámicas, que ya era inútil por encontrarse totalmente destruídas.
         


      El citado rebaje contaba con un presupuesto, de 200.OOO.OOO millones de pesetas, por parte de la empresa constructora, lo que puso en aviso a algunos miembros de este Ayuntamiento, que sabían que se podían perder por el camino alguna cuantía económica, como así sucedió.

    Esta Alcaldía, con su silencio y cerrando los ojos participó en el expolio y en la destrucción del patrimonio histórico de este pueblo de Bonares.

   La oposición, igualmente se mantuvo completamente cayada antes la destrucción de este yacimiento, cuando se estaba cometiendo un delito al legado histórico local, penalizado en el Código Penal.

  Tiempo después, un camionero local que había participado en el rebaje y transporte del material de Barrera, fue testigo de la gran cantidad de materiales de cerámicas, que fueron rotos por las máquinas con toda la maldad que disponían para hacerlo. Ya que este cabezo era como un queso Gruyer, lleno de cuevas que, perecieron antes la excavadora una tras de otras cargadas de materiales históricos irrecuperables.

 José García Díaz.    

     

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