Con este nombre
de la Carta Arqueológica Municipal, está basada en los datos recogidos en un
inventario, de la mayor parte de los yacimientos conocidos, junto a los restos
superficiales de aquellos materiales encontrados en su mayoría dentro del término
de este pueblo, realizada por el profesor Pérez Macía.
Siguiendo sus
trabajos, encontramos el paraje el de La Ranosa. En una elevación inmediata al
nacimiento del Arroyo Hondo, y teniendo de vecino el paraje del Corchito, se
encuentra en el límite de los limos arenosos y las arenas de Bonares. El
material cerámico, muy fragmentado a causa de la roturación, con evidencia una
ocupación prolongada de sitio.
A un primer momento
corresponden cerámicas a mano, pequeñas láminas de sílex, y hachas pulimentadas
de pequeño tamaño, que podría situarse en el IV milenio a. C., aunque es
probable que la ocupación se extienda hasta bien entrado el III milenio a. C. a
juzgar por la presencia de algunos fragmentos de plato de borde engrosado. Sin
solución de continuidad el asentamiento volvería a ser ocupado durante el
Bronce Final, y a este momento corresponden algunos fragmentos de cazuelas a
mano, bruñidas, con carena en el tercio superior y borde ex vasado de perfil
almendrado. Finalmente, existen evidencias de un asentamiento rústico romano,
con fragmentos de materiales de construcción, ánforas de la forma conocida como
Keay XXII, Sigillatas Focenses, y algunas formas a mano de bordes exvasados que
pueden situarse en estos momentos a pesar de que la ocupación prehistórica esté
también atestiguada por la cerámica a mano.
Este
asentamiento se encuentra en una viña y la mezcla de estos materiales con
cerámicas modernas por el estercolado y la roturación, no permite situar con
exactitud los límites de cada período de ocupación.
La Suerte I.
Asentamiento en ladera sobre la línea de cerros que separan la cornisa del
alcor de Bonares y el valle del río Tinto. Suelos de margas de tipo Alfisoles.
El hábitat tiene dos períodos de ocupación, uno tardorromano y otro andalusí.
Los restos
tardorromanos, especialmente las Sigillatas africanas que son de los siglos IV
y d.C., y muchos de sus materiales de construcción fueron aprovechados en el
asentamiento posterior.
Los materiales cerámicos andalusíes, cuya dispersión se
correspondería como una pequeña alquería, nos permiten considerar una ocupación
desde el siglo X d.C. a la primera mitad del siglo X d.C., a la primera mitad
del siglo XII d.C.
La Suerte II.
En la misma zona de la Suerte, pero algo separado del anterior, hemos podido
diferenciar un hábitat del Bronce Final y Periodo Orientalizante, definido por
cerámicas a mano bruñidas, con formas de vasos bicónicos y cazuela de carena en
el tercio superior y bordes exvasados de perfil almendrado, asas de ánforas fenecías,
y bordes de pithoi de cuello
estrangulado, bocas acampadas, y asas de sección gemida. Abundan también las
manchas de escorias de plata del tipo de sílice libre y nódulos de gossan,
mineral de las monteras oxidadas de las masas de pirita del Ándevalo.
La extensión de los restos y la abundancia de este tipo de escorias por todo el asentamiento, permiten considerar que una ocupación prolongada, que iniciaría en los albores del I milenio a. C. y se extendería hasta el siglo VII a. C. Ocupa más de una hectárea, lo que evidencia su importancia en el poblamiento de la margen del río Tinto durante estos momentos.
La foto expuesta en la entrada del blog, es la correspondiente a la que encontramos en la parte del cabezo del "Corchito" donde se aprecia parte de una vista parcial, del entrañable paraje que forma "La Ranosa", de frente era el lugar conocido como la cantera de arena "La Campanera", durante siglos servió para abastecer las obras locales, solo para su enlucido ya que eran de muy mala caliadad, por ser muy fina para otra labor de conctrucción.
Durante años, los enlucidos de las fachadas de estas arenas habían admitido el blanqueo por parte de la cal, desde el periodo romano, arabe y demás, pero cuando se comienza a utilizar las pinturas sinteticas metalizadas, para los enlucidos en los años 60 del siglo pasado, estos se venía al suelo, por presentar su baja calidad de conservación.
Mientras en la foto de abajo, aparece de nuevo el bosque de "La Ranosa" en la parte que se encuenta bastante clareada de sus pinos piñoneros, lo que hace de nuevo que el grupo Ecologista Madroño de Bonares, con su lider incombustible Juan Francisco Pérez, diera comienzo el día 5 de junio del 2022, la repoblación en este terreno con unos 250 plantones de retoños, en celebración del Día Mundial del Medio Ambiente.
Las Tozas. Se
encuentra en una de las zonas altas sobre la vega del citado río Tinto, cercano
al término municipal de Lucena del Puerto, sobre el suelo de Arenas de Bonares.
Los restos encontrados son de carámicas a mano y fragmentos de lascas de
desecho que evidencian un pequeño hábitat de corta ocupación del Neolítico
Medio-Final.
Valdecanto. Sobre
una loma en el nacimiento del Arroyo de los Granados, junto al Arroyo Hondo.
Suelo de limos arenosos de tipos Entisoles. Valdecanto es otra pequeña alquería
andalusí que se sitúa en las alturas aterrazadas que van rodeando las cañadas
formada por los arroyos, sobre los mejores suelos de calidades edafológicas,
las margas y los limos arenosos, desde el límite de éstos hacia la vega del río
Tinto. La tipología de la cerámica encontrada presenta tipos conocidos en los
restantes asentamientos andalusíes de la zona, y delimita un período de
ocupación del siglo XI d.C. hasta la primera mitad del siglo XII, sin
perduración en época almohade.
El Villar. En el Cerro de este paraje,
junto al Arboreto del Villar, en la carretera de Bonares a Mazagón. Con suelos
de arenas cuaternarias. Las repoblaciones de eucaliptos han puesto al
descubierto un hábitat prehistórico Neolítico o Calcolítico, con cerámicas a
mano con tipos de cuencos al borde entrante, platos de borde entrante, platos
de borde reforzado, e industria lítica de pequeñas láminas de sílex. Algunos
fragmentos de galbos vidriados y un borde de ataifor con cubierta vítrea
trasparente son también indicios de una ocupación andalusí de los siglos XI y
XII D.C.
La Zahurdilla.
Sobre las partes más alta de este pueblo, en las proximidades de la carretera
de acceso al casco urbano desde la comarcal que se dirige hacia Almonte.
Predominan las cerámicas a mano decoradas, con impresiones y acanaladuras, los
molinos de mano, y las hachas pulimentadas. Este registro cerámico y lítico es
ya conocido en la zona a partir de la publicación del asentamiento de La Dehesa
en Lucena del Puerto, al que se ha asignado una cronología del Neolítico
Medio-Final del IV milenio a. C.
José García Díaz.
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