martes, 7 de julio de 2026

Las ánforas romanas estilo Huelva.

 


                                                               

      Son las que se van añadir en esta ciudad al catálogo de la vida de los romanos, según el artículo publicado en el Huelva Información, el domingo 20 de mayo del 2004 por el periodista E. J. Sugrañez.

       Estas ánforas son las que se encontraron en la barriada de la Orden en un montículo asociado al poblado romano, que fue excavado en el año de 1975, donde aparecieron hornos de cerámicas dedicada a la fabricación de vasijas de barro con las que podían comerciar cualquier producto, que formaban parte de la vida romana.

        De esta manera Huelva se introduce así en una de las parcelas más dentro de la arqueología a nivel internacional. Ahora los arqueólogos Marco García y Aquilino Delgado Domínguez han podido comprobar cómo las siete ánforas que encontraron en seguimiento de las obras de canalización que realizaba la empresa Ono, donde se tratan de unas ánforas muy especiales, debido a que son única, ya que los distintos tipos de las citadas ánforas romanas se han podido catalogar siguiendo otros hallazgos.

      Estas ánforas que con su tamaño marcaban una medida de capacidad y con su forma en concreto un tipo de producto para su transporte, así se encuentra las ánforas vinarias, las olearias y las salarias. Las ánforas “eran como los tetra-Brik en la vida actual”, destaca Marcos García, para quien es importante este hallazgo por lo que pueda aportar al conocimiento de la vida romana en un periodo concreto en la historia de Huelva.

   Estas ánforas aparecieron en la calle Niágara en un montículo de cabezo entre la acera y las viviendas que en ningún momento se había tocado, como por el contrario había ocurrido en toda la zona de la Orden. Los arqueólogos Marco García y Aquilino Delgado, destacan que se encuentran contextualizadas dentro de lo que fue la intervención arqueológica que realizo el cura arqueólogo Mariano del Amo en 1975, cuando se encuentran un horno cerámico de gran capacidad, junto a un poblado cercano y su necrópolis. Todo ubicado en la zona de la barriada de la Orden Baja, junto con la gasolinera que se encuentra junto a la orilla del río Odiel.

      Se trataban de cuatro hornos cerámicos, de gran tamaño lo que hace intuir a los arqueólogos su producción industrial. Ahora a escasos 25 metros de aquel hallazgo del día 12 de junio de 1973, por parte de Mariano del Amo entonces ejercía como director del Museo Provincial de Bellas Artes, aparecen las nuevas ánforas que se denominado como Tipo de Huelva, por lo que los arqueólogos manifiestan que “cabe la posibilidad de que fuera en estos hornos donde se cocieron”.

                                                     


                  

       Tras el hallazgo y una vez las piezas trasladadas al Museo de Huelva, estos arqueólogos han llevado a cabo un profundo estudio de los restos encontrados que, han dado como resultado la definición del nuevo tipo anfóricos Tipo Huelva. Pero después de constatar que sólo está documentada en los hornos de la Orden, ha sido documentada la parte superior de un ánfora tipo de Huelva en las excavaciones llevadas a cabo en la plaza de la Encarnación de Sevilla, en un contexto de vertedero. Lo cual, según los arqueólogos onubenses, demostraría a priori un comercio entre Onoba (lugar de fabricación del ánfora) e Hispalis (que es el lugar de recepción del mismo).

   El ánfora además de ser el contenedor más usado en el comercio, es en muchos casos la única evidencia arqueológica de que este se produjo por lo que el estudio de las ánforas durante los últimos cien años ha aportado mucha información sobre qué se producía, donde se exportaba o quien lo realizaba.

   El comercio en el mundo romano se vio alentado por la tranquilidad que supuso para los territorios imperiales la paz romana, otro hecho que favoreció, las relaciones comerciales fue la homologación del sistema monetario, así como de las pesas y medidas para todo el imperio. En este sentido también hay que resaltar que las ánforas tenían formas, tamaños y capacidades normalizadas por el estado romano, tan es así que la unidad de medida para líquido era el quadrantal o ánfora de unos 364 litos.

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