viernes, 10 de julio de 2026

Prospección arqueológica superficial en Bonares.

 

                                                              

 


       Dentro del Anuario Arqueológico de Andalucía 2001.Por el profesor don Juan Aurelio Pérez Macía.

      En este trabajo es donde se da a conocer el resultado desarrollado en el término de este pueblo de Bonares, y se ofrece una evolución del poblamiento en la zona, que alcanza las mayores densidades durante el Neolítico, el Bronce Final y Periodo Orientalizarte, juntos con las épocas romana y andalusí.

    La prospección arqueológica superficial desarrollada en el Proyecto Niebla (Pérez, Campo, y Gómez, 2002), nos permitió conocer que en el aledaño término municipal de Bonares, que comparte algunos asentamientos en la linde municipal con Niebla, se estaba procediendo a roturar con potente maquinaria grandes superficies para la ampliación de los cultivos de fresas y olivos. Dado que algún asentamiento ya conocido había sido afectado por estos trabajos, propusimos al Ayuntamiento de este pueblo que sufragara los gastos de prospección de su término municipal e incorporara el catálogo de yacimientos a las Normas Subsidiarias de Planeamiento, que estaban redactándose entonces. (no se ha encontrado hasta ahora, documento que se afirme que este Ayuntamiento colaborase económicamente con esta importante actividad). El interés mostrado en la realización de estos trabajos, nos llevó a la redacción de un proyecto de prospección arqueológica superficial como actividad puntual, que fue aprobado por la Dirección General de Bienes Culturales.

     En este artículo vamos a tratar de los resultados de esta prospección había inventariados en éste término municipal tan solo cuatro ayuntamientos romanos, Los Bojeos, inspeccionados por el cura Mariano del Amo, director del Museo Provincial de Arqueología en la década de los años ochenta, un asentamiento romano en la cercanía del cementerio, según noticia oral J. Luzón, (de oral nada señores presencial por mi persona, que fui testigo como José el Sepulturero, sacaba en unos olivos junto al arroyo Roenero en varios trozos un mosaico, que más tarde desapareció?), que ha sido después confirmado en la prospección,

Es el lugar que se expone en la foto, es el camino del Cementerio, para coger el de San Lázaro manteniendo el Código 210140002. Periodo Genérico y Espeficico: EPOCA ROMANA.

Coordenadas: 295 Q B 051340. Información en periódico ODIEL, con fotografía, que por los años se encuentra el papel distorsionados para su observación.

                                                             


    

     Le sigue una necrópolis romana situada en el lugar de El Alcornocal, en la raya divisoria con Niebla, en cuyo término municipal se encuentra situada y localizada por el arqueólogo don José María Luzón, también en el año de 1974, donde se daba noticias sobre la existencia de vestigios de una población antigua en varios lugares de los alrededores, de la parcela de viñas de José Ramos “el Farol”. Cuya tipología genérica es CONSTRUCCIONES FUNERARIAS EPOCAS ROMANA. Coordenadas: 295 QB 063348.

         Y un asentamiento andalusí en la zona del campo conocida como el Molino de Viento, enfrente del Calvario y recogido en el Inventario de Yacimiento Arqueológicos de la Provincia de Huelva para la prevención de Urgencias (Tebas, Bedia y Pérez, 1986). El conocimiento de la arqueología de la zona era pues escaso, a lo que hay que añadir la existencia de localizaciones erróneas o dudosas. Pero por suerte actualmente, este yacimiento se encuentra localizado  y  protegido e inventariado en el (PGOU) de este pueblo, Catalogado como Bien de Interés Histórico (Grado I) bajo la referencia A-7, que se pone en evidencia que es una ocupación histórica importante cerca del pueblo.

      El término municipal de este pueblo se extiende desde la margen izquierda del río Tinto, en la plena tierra Campiña, hasta las proximidades de la playa de Mazagón. Junto al río y hasta el casco urbano está formado por margas de color azul claro y amarillentas, del Mioceno (Andaluciense), que pueden contener zonas más calcáreas en forma de bolos, yeso e impregnaciones de óxido de hierro. Por encima de ellas se encuentran limos arenosos-calcáreos amarillos, del Plioceno, que se extienden del casco urbano hasta unos dos Kilómetros al Sur. Hasta la línea de costa, ocupando la mayor parte del término municipal, como son las Arenas de Bonares, con algunos tramos de conglomerados, gravas, arenas, arcillas y glacis de tiempo cuaternarios (Rodríguez Vidal, 1988).

       Los modos de explotación se adaptan a estas formaciones geológicas y a las potencialidades de cada tipo de suelos. Las margas miocénicas y limos arenosos forman las “albarizas”, el “área de campos”, mientras que las arenas cuaternarias han sido aprovechadas como masa forestal, con pinos y eucaliptos repoblados en los años setenta, que suplantaron casi totalmente al antiguo sotobosque mediterráneo de jara, romero, jaguarzo, aulaga, almoradux, y escasas encinas.

         En los suelos terciarios las margas son los suelos más ricos, del tipo Alfisoles, de fácil drenaje y buenas capacidades agrológicas, donde predominan los cultivos de olivos y cereales. Sobre los materiales pliocenos de limos arenosos los suelos son de tipo Entisoles, de buen drenaje, pero de menor cualidades agrícolas por su contenido deficitario de arcilla, y sus cultivos característicos son los viñedos, higueras, y almendros.

         Las prospecciones citadas estuvieron centradas en las zonas de la campiña, en tierra de sembradura. En las arenas cuaternarias existieron también asentamientos, como el que da nombre al El Villar (Cerro del Villar), pero la densidad de ocupación se reduce drásticamente, y solo sería asiento de pequeños grupos dedicados a actividades silbo-pastoriles, la caza, el pastoreo extensivo, y el carboneo. Donde su toponimia está relacionada con estos usos, Palomera, Corchuelo, Avispero, Esconboncillos. Espartillos, etc.

     De forma previa realizamos una prospección de reconocimiento de toda la zona, de carácter extensivo, en la que se recorrió toda el área seleccionada al cien por cien. Una vez, localizados los yacimientos, la prospección fue de carácter intensivo y la recogida de materiales de forma aleatoria, estrategia de muestreo que vino impuesta por las condiciones del terreno, en su mayor parte roturado con potente maquinaria, lo que hace poco efectiva la determinación de sectores dentro de los asentamientos por el alto grado de dispersión del material cerámico.

    Habiéndose valorado la dispersión de material en superficie para establecer la extensión de los asentamientos, pero no se ha valorado el factor de la abundancia no tiene que ver con la mayor categoría de los mismos, sino la potencia y profundidad de la maquinaria empleada en la roturación. No obstante, el análisis espacial del poblamiento es válido en tanto que nos indica su relación son los distintos tipos de suelos y ofrece una densidad que puede servir de modelo a comparar con otras zonas de la campiña onubense.

José García Díaz.

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