jueves, 18 de junio de 2015

Una de piratas.

                                                               

       
   Expediente del Corregidor de la Villa de Palos en 1578, dirigidas a los Procuradores de la Ciudad de Niebla, pidiendo ayudas militares antes los numerosos ataques de los corsarios turcos a esta villa y alrededores.
En la villa de Palos, Martes veinte y dos del mes de agosto año de Nuestro Salvador Jesucristo de mil quinientos setenta y ocho.
Antes el señor Antonio Quintero Príncipe, teniente gobernador de esta villa, por el señor Conde de Miranda mi señor; Diego Hernández, alcalde por su Rey; Juan Rodríguez Paniagua, alcalde mayor por el Duque de Medinasidonia; el señor Francisco Quintero Príncipe junto con Francisco Galdín y Alonso Prieto de Castillo, alcaldes ordinarios; Gonzalo Galdín, Francisco Buenamono y Alonso Romero Jurado regidores de esta villa.
Ante mi Francisco Pardo, escribano público y del Cabildo de esta Villa.
Le responde el Consejo de Justicisia y Regimiento de la Villa de Niebla y de los lugares de esta Andalucía.
De que para las vigilancias de las costas de Palos y de las Arenas Gordas de destine y se organice comisión a través del Diputado y su Regimiento.
(A.M. N. legajo 71)

En el curioso libro del hispanista francés Bartolomé de Bennassar titulado “El Galeote de Argel “Vida y hechos de Mustafá de Six-Fours, donde nos narra la historia del joven francés François, capturado por piratas berberiscos y vendido como esclavo pero que teniendo suerte en la vida, se convierte en un rico pirata turco llamado Mustafá que sembró el terror en toda la costa de Huelva y Cádiz.
Extraemos de su libro el siguiente párrafo: Después de tantos años, todavía siento vergüenza al recordar dos de los pillajes que realizamos, de los que obtuvimos gran beneficio, con desprecio de nuestra de santa religión, y que yo soporto el peso principal de este pecado, porque yo había descubierto el secreto de aquellas correrías al quedarme escuchando a los borrachos en las tabernas, sin ningún esfuerzo más. Una noche, había emborrachado a un andaluz con una botella de vino, un esclavo muy devoto de Nuestra Señora del Rocío que tiene una pequeña ermita, distante dos leguas de la mar, más allá del estrecho, porque la Virgen, como una paloma, se la había aparecido a un pastor la mañana del domingo de Pentecostés. Y cada año, este mismo domingo, desde todos los pueblos de alrededores iban en procesión a la ermita, de manera que no quedaba alma viviente en aquellos pueblos, más que tres o cuatro viejos inútiles y los niños de pechos con sus madres. Concebí el proyecto de desembarcar con gran secreto al alba de aquel día, después de caer sobre los pueblos vacios y coger todo objeto de valor, sobre todo en las iglesias y provisiones de boca para cargarlos en el bergantín, tuvimos la ocasión de visitar y saquear cuatro pueblos, sin que tuviéramos que disparar un solo arcabuzazo. Argel 22 de Agosto del año de 1580.

José García Díaz.
Pepe El Carnicero .

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