sábado, 31 de octubre de 2020

La costa de Castilla.

 

                                                      


      Por el Ingeniero de Montes, don Luís Moreno y García. Sobre la desecación de las marismas de Huelva.

En Madrid el 29 de marzo de 1881.

En el célebre monasterio de la Rábida, que se levanta en no muy elevado otero donde concluyen los ríos Tinto y Odiel al Sur de Huelva, tiene como principio la “Costa de Castilla” que se extiende hasta la desembocadura del Guadalquivir, frente a Sanlúcar de Barrameda. Cierra por Sur un extenso territorio, poco conocido, y menos estudiado, en el centro lo forma una extensa faja de pinares de la especie Pinus Pinea, menos propia de esta latitud, clima y suelo que la maritíma o pinaster que mezclada de alcornoque y acebuches, pertenecen los pueblos de Moguer, Lucena del Puerto, Almonte e Hinojos, de esta provincia y limitando al Este y Oeste por las marismas arcillosas del Guadalquivir y las silíceas de Huelva.

   Este extenso desierto, de unos 70 kilómetros de longitud y 15 de anchura, no tiene actualmente población alguna ni aun vivienda de ninguna clase. La más espantosa soledad reina en aquella verdadera pampa española, no animada por las esquilas de los ganados, los cánticos de los labradores ni aún los trinos de las aves cantoras; es el silencio del Sahara se percibe allí constantemente, alterado tan solo por el ronco estridor de las olas del mar batiendo la costa.

   Su suelo es poco accidentado; llanuras extensas con algunas colinas de ancha base, las cuales, eslabonándose, forman ondulaciones que se levantan poco metros sobre el nivel del terreno, y cierran depresiones en que se acumulan las aguas de lluvia para formar lagunas, charcos y turbales, que al desecar por la acción del calor llenan el aire de emanaciones palúdicas, productoras de las fiebres perniciosas a cuyo destructor influjo no escapa el que se aventura en aquellas regiones alguna temporada.

   En la parte austro—oriental, en una extensión de más de 40 kilómetros de longitud a lo largo de la costa, la acción de las aguas del mar acarreando materiales silíceos, mezclado con resto de conchas, combinada con la energía del viento, ha dado lugar a la formación de cerros cónicos de arena, que, unidos por sus bases, forman un dédalo inextricable de montículos cuyas cimas volcadas por el viento huracanados, que sopla frecuentemente del África, adquieren un muy marcado movimiento de avance al interior, siendo conocido en el país este territorio, así formado con e nombre de las “Arenas Gordas”; y los montes arenosos de alguna extensión tiene nombres como los de Médano de la Retuerta, Charco del Toro, etc. que son otra cosa sino los que los franceses llaman duna, por ignorar los nombres de médano, mégano y medaño en nuestro país tienen estas formaciones.

                                                                


   En estos médanos, formado de arena fina, con exclusión de arcilla y calizas, solo vegetan algunos pinos piñoneros, P. Pinea L., raquíticos en general, unos casi enterrados en la arena, que no presentan al exterior más que sus copas de color verde oscuro, otros hundidos hasta las bifurcaciones de sus ramas madres, raros ejemplares de enebros y espinos, algunas matas de jaguarzo, cantueso y brezos, especialmente en las inmediaciones de los tollos, agujeros circulares en cuyo fondo existe agua cenagosa y fétida.

    El resto de esta estéril comarca, no ocupada por los médanos, está constituida por un suelo arenoso también, con poca arcilla, menos caliza, y casi ningún mantillo, que son los cuatros elementos esenciales de los suelos laborables; pero en muchos sitios descansa sobre un subsuelo excesivamente arcilloso, y por tanto eminentemente impermeable al agua, circunstancia preciosa para con el auxilio poderosa de la agronomía poder dedicar al cultivo agrario permanente en tan vasta región, cuando la iniciativa particular o empresa potentes piensen en tan lucrativo asunto.

    Como en todos los suelos arenosos el calor obra aquí sobre la arena, cuerpo muy reflector, pues que cada faceta de las que presentan el deformado cristal silicio es para la onda de calor un espejo, y de la infinita serie de reflexiones ejercidas sobre ellas, se forman a muy pequeña altura del suelo focos que, elevando la temperatura de la capa aérea inferior, producen la desecación del aire y la muerte de las plantas.

   Además, el aire atmosférico, así como los productos resultantes de la descomposición de las sustancias animales y vegetales que el suelo activo puede contener, no son retenidos en el, por su permeabilidad, para contribuir poderosamente a la nutrición de las plantas, pues sucede que gases y vapores les abandonan y se difunden en el aire, pasando a las capas superiores fuera del alcance de las plantas.

  Por lo cual este suelo es excesivamente suelto, seco, muy permeable para con el agua, el aire y los gases procedentes de la descomposición de las materias orgánicas, y con todos los caracteres comunes a los arenosos, y sería completamente impropio para el cultivo agrario permanente, a no ser por clima benéfico de la Bética, en que se halla, y por la propiedad citada de descansar sobre un subsuelo arcilloso, de cuya cualidad participa en diversos lugares el suelo inerte.

                                                                 


   Lo dicho hasta para deducir la pobreza de su flora. Algunos alcornoques en el coto de Doña Ana, o Doñana; escasos ejemplares de pinos, no porque las condiciones del terreno no se presten para la vegetación de este árbol, verdadera providencia de tales terrenos, como lo prueban los magníficos ejemplares del pino de la Corona, cuyo tronco mide tres metros de circunferencia, el Torice o del padre Céspedes, de cinco metros, y varios otros que se ven en  el monasterio de la Luz y dehesa del Estero; si no por la mala voluntad e incuria de los hombres; variadas especies de planta del género Cistus, algunos brezos, retamas, enebros, zarzas, helechos y gamones en las inmediaciones de los charcos, son los vegetales que se encuentran en aquellos solitarios sitios.

    Las condiciones del suelo, clima y situación de esta región, la hacen apta para vegetación del pino negral o marítimo, en primer lugar, que podía transformar las vastas soledades de los médanos en verdaderos vergeles, como se ha hecho en las Landas de Burdeos. La vid encontraría fuera de los médanos, admirables condiciones para desarrollarse, rindiendo buenos beneficios a los plantadores, que tendría fácil salida a productos por los puertos de Huelva, Palos y Sanlúcar de Barrameda, obteniéndose seguramente frutos análogos a los que recolectan en los limítrofes términos vecinales de Hinojos, Almonte y Moguer, que se exportan como de Jerez.

     El olivo vegetaría admirablemente en muchos pagos, como lo prueba al existir lozanos y robustos algunos ejemplares de acebuche u olivo silvestre en varios sitios de la comarca, especialmente si se aprovecharan para cultivo los puntos más a propósitos; y en general, todos los árboles propios de las zonas templadas, renderían productos notables, con lo cual no solo aumentaría la superficie agrícola de España con algunos miles de hectáreas, si no que, poblando aquellos solitarios lugares, cubriendo el blanco suelo de verdes plantas, e impidiendo el avance hacia el interior de las invasoras arenas de los médanos, se modificaría en parte el clima extremadamente seco de la parte meridional de la provincia de Huelva, y occidental de la de Sevilla.

       Para obtener tan grandiosos resultados, no puede prescindirse del concurso de la ciencia agronómica, que es la que enseña a dónde y cómo se han desecar las lagunas y turberas; en que terrenos se deberán aplicar los avenamientos o drenajes para sanearlos; cuando se emplearan los arados subsuelos para hacer des fondos los grandes de vertederas para mezclar la arcillas que constituyen la capa impermeable con el suelo activo e inerte y para transformar las arcillas, insalubres y triste llanuras de que nos ocupamos, en fértiles, pintorescos y productivos vergeles. Vasto campo es el que señalamos a la actividad de las grandes empresas agrícolas, que es seguro se constituirán en nuestro país, para explotar con gran provecho nuestro no muy atendido suelo, así como iniciativa particular, y si conseguimos llamar la atención hacia aquellas extensas soledades de la costa de Castilla marismas de Doñana, daremos por bien  empleado el tiempo que, en las vacaciones de nuestro territorio, defiriendo gustosos a las excitaciones de nuestro queridísimo y respetable maestro y amigo Sr. Abela, que nunca ceja en el generoso y noble afán de alentar a los que nos dedicamos al difícil estudio de la ciencia agronómica.

    José García Díaz.

miércoles, 28 de octubre de 2020

Un asesinato que terminó en leyenda.

 

  

 

                                                                 


 

  Nota de prensa del día 1 de marzo de 1894, en el diario La Provincia:

  Ayer, ante la sección segunda y ante jurado, vióse la causa incoada en el Juzgado de Moguer contra Vicente Garrido Molín, por el delito de homicidio en la persona de José Pérez Coronel, perpetrado en el pueblo de Bonares el pasado mes de abril.

   Por el veredicto del jurado le fueron apreciadas las circunstancias atenuantes de embriagues no habitual y las de arrebato por obrar bajo el impulso de una agresión, y en su consecuencia el tribunal de derecho impuso al procesado la pena de ocho años y un día.

    El defensor, señor Sánchez Mora, estuvo siempre elocuente en su discurso, principalmente en la parte en que trató de probar que el hecho no fue ejecutado con abuso de fuerza, agravante solicitada por el Ministerio Fiscal.

    Expediente nº 7.569 del A.H.P.H. Sobre las Sentencias de la Audiencia Provincial de Huelva, desglosado: Tribunales.

                                                               


  Los señores que han compuesto el citado Tribunal de Juzgado este cuatrimestre, correspondiente al distrito de Moguer y residente de la villa de Bonares que han participado en este sumario, presidida por el Juez señor don Felipe Carrasco.

  Don Alejo Diego Quintana; don Laureano Moreno Ponce; don Francisco Becerra Barrios; don Rodrigo Feria Vázquez; don Pedro González Rodríguez; don Lázaro Soto Bautista; y de suplente Ignacio Vega Moreno.

   Que los hechos ocurrieron el 12 de abril. Sobre las 11 de la noche en la posada de Alejo Diego Quintana. (Esta pensión regentada por el citado Alejo en contrato de alquiler, era de propiedad de don José María “el Patuo” y se encontraba situada en las Cuatro Esquinas, para pasar a ser tiempo después la taberna de José María “El Chirro”. Luego este salón pasó a ser escuela particular de la mano del maestro y alcalde local don Guillermo López Ugena y don Juan Avilés; para terminar de almacén de frutas, dirigido por el industrial Manuel Pínguele para terminar como la ermita de la Cruz de la Cuatro Esquina).

   Que los hechos resaltan, que la situación se alteró entre los dos individuos además del vino había por medio, una apuesta indecente comprometiendo aun familiar determinado y de ahí se llegó a la navaja certera. Lo demás lo aportó el ilustre abogado el señor Sánchez Mora, reconocido en toda provincia por su buena minuta y su buen saber de la abogacía.

  Se resalta también, que es uno de los primeros atestados que lo tuvo que desarrollar la Guardia Civil en este pueblo.


                                                                 


   Ya que 7 años antes, el jueves día 23 de agosto de 1887 el Ayuntamiento de esta villa, recibió la siguiente circular gubernativa: “Se aprueba el establecimiento de la Guardia Civil con un número de cinco individuos. En donde este municipio aportará todos los recursos necesarios que dicta la ley”.

  Destinaron para este fin la casa- cuartel de la familia Carrasco, que durante tantos años pernoctaron estas unidades, hasta los años 90 del siglo pasado.

 

     José García Díaz.

domingo, 25 de octubre de 2020

Las marismas y la Primera República.

 

                                                               


 

 Del diario El Gobierno del día 23 de Julio de 1874.

MINISTERIO De FOMENTO.—El presidente del Poder ejecutivo de la República, de acuerdo con lo propuesto por la dirección general de Obras públicas, lo dispuestos, con fecha del día 13 de este mes, que dejé en suspenso la resolución de los expedientes de petición de los terrenos de las marismas de Huelva, continuando solamente la tramitación de los que estén incoados hasta que se forme un plano general de los terrenos de aquella clase, en el cual se señalen los trozos concedidos y los solicitados, y se estudie u proyecto completo de saneamiento comprendido las secciones en que pueda dividirse para otorgar su concesión y las bases a que se han sujetar las obras para la realización de aquel proyecto. Ha dispuesto así mismo que se exceptúen de la anterior prescripción las peticiones que tengan por único objeto ocupar algunas partes de las marismas para la ejecución de una obra pública, concediéndose en tal caso solamente la parte de terreno necesaria para el establecimiento y explotación de la obra.

   Toda esta buena disposición, antes medio años que terminase la Primera República federal española en donde quebraría la Banca a favor de aumentar los nuevos capitalistas acompañados de los latifundistas que representaban la nobleza y el clero, que eran los verdaderos propietarios de las mayores partes de las tierras de esta provincia.

       Las compras de los llamados Bienes Nacionales, se destaca uno muy singular publicado por un diario sevillano el 13 de diciembre de 1891, donde  se comenta que el señor Conde de París ha extendido considerablemente sus posiciones de Villamanrique, con una importante compra que acaba de hacer, colindando con sus primitivos terrenos.

        Una de ella es el coto llamado “Lomo del Grullo”, en donde existe un gran caserío del tiempo de los Reyes Católicos, conocido con el nombre del Palacio del Rey, finca de una gran superficie y de gran utilidad para la caza, a cuyo fomento lo dedicaba el Señor Conde de París, que como es bien sabido, es un entusiasta por esa afición y unos de sus protectores. A demás ha incorporado a este coto las marismas llamadas de “Hinojo” y la de “Aznalcázar”.

     Estas tres fincas una superficie de cerca de unas 60.000 hectáreas, de las cuales, 8.500 de estas pertenecen al citado coto del “Lomo del Grullo”, que lo dedica a la caza y al arbolado dedicando las marismas al pasturaje del ganado de los pueblos inmediatos.

   Las tres fincas se unirán a la dehesa del “Gato” que pertenecía a la S. A. formando de esta suerte una sola finca de unos 45 kilómetros de longitud y más de ancho (unas 60 lenguas cuadrada aproximadamente). Lo que hace que el Conde de París tenga la posición de tierra más extensas de toda Andalucía.

   El año siguiente en el mismo diario con el título siguiente: “El Coto se Oñana”.

    Este coto es quizá por su extensión y abundancia de caza sea el más importante que hay en España y Europa occidental y central y seguro que es el más conocido entre los “sportmen” ingleses que viajan a nuestro país. Se han celebrado en el cacerías de gran renombre; tal la verificó para agasajar a Felipe IV y que anda escrita en crónica e historias y es el mayor ejemplo de fastuosidad que ha podido dar la antigua opulenta nobleza en obsequio de su soberano. Dicho coto de Doña Ana o “Oñana”, antigua propiedad del ducado de Medina Sidonia, arrendado actualmente por los señores Gualterio Buk, don Alejandro Williams y don Pedro Noriega González, “spormen” de Jerez y anfitriones de grandes cacerías, a las que suelen concurrir sus amigos de Inglaterra.                  

                                                             


   En Doñana se caza el venado y el jabalí, la chocha y la perdiz, el pato y la agachadiza, el conejo y la liebre, la codorniz y la tórtola; la caza de monte y la de agua; cuanto desea el cazador en sus fantásticos delirios y sus ansias incansables. ¡Que más ¡Pudieran cazarse camellos y dromedario en cuyo suelo feraz y totalmente africano se reproducen, como realmente se cazan burros salvajes a lazo, ni más ni menos como se hacen con los caballos en las Pampas! Burros, si, no lo duden los pacíficos cazadores de alondras y pinzones. Una de las cosas que más divierten a los que cazan en el coto es ver manadas de sanos cimarrones o remontados, que huyen del hombre como diablo de la cruz. Cuando los guardas necesitan alguno para sus menesteres procuran cazarlo a lazo, y a duras penas se somete al yugo de la domesticidad.

                                                                

                                                            

El Conde de París.

  Otra particularidad de Doña Ana. Los gatos cervales o monteses están acotados; los dueños de la posesión les han declarado inviolables; es una de las condiciones del contrato del arrendamiento les pone a cubierto de las escopetas, trampas, el lazo y el veneno. Y claro está, hay peste de ellos, y con su fuerza ingénita y sus mañas destructoras no dejan con vida una perdiz, ni un pato, ni un animal de los que se ponen delante de sus guarras. ¿Porque esta idea? Se preguntarán algunos lectores; ¿a qué conduce eso de rebajar la caza fina de ratas de montes y convertir el florón venatorio de la casa Medina sidonia en una inmensa gatería? Sencillamente porque Jhon Bull de desvive por cazar gatos cervales, y los propietarios de la finca aspiran a tener cazadero “sui generis” en España que es admiración de los ingleses, aun más de lo que ahora lo es.

    En cambio, y váyase el bollo por el coscarrón, se sigue la buena costumbre de no tirar a las ciervas como lo hacen los señores Calvo de León en “La Mezquitilla”, y todos los propietarios de “Forest” en Escocia, y todos los cazadores en terreno libre o ajeno, pero no se debe hacer ni consentir en los propios.

 

   A la montería que se dio en febrero último asistieron cerca de veinte aficionados, ingleses y andaluces, y en cuatro días se mataron 16 reses y alguna de caza menor. Por poca por motivos de los citados gatitos montañeses. La nota más saliente de esa montería fue el haberse matado una “Cochina mayor” sin señal alguna de colmillos ni de haberlos tenido, escapada hace meses del corral de unos de los guardas; pero en cambio tuvieron que echar los suyos los ojeadores para encontrarla y matarla. Mientras la montería que se celebró en marzo concurrió don Joaquín Rivero, don Pedro N. González y don Carlos H. Younber, donde le entraron al señor González nada menos que ocho venados uno tras otros, casi todos coronados, de los cuales a tiro de rifle, mató dos hirió otros dos que, por mucho que siguieron, no pudieron cobrar. Que se sepa nunca en las se ha dado un episodio semejante.

  José  García Díaz.

 

 

 

viernes, 16 de octubre de 2020

Los primeros soldados de Bonares, que pisaron tierra africana.

                                                               


                                                                                          

 La Guerra de Margallo.

     Llamada así a la primera Guerra del Rif, que comenzó en el año de 1893 hasta el 1894, duró poco esa guerra española en Marrueco, ya que la primera ocurrida hacía más de treinta años atrás, se había quedado ya olvidada en casi toda España, pero  en este nuevo conflicto bélico se vuelve a derramar sangre española allende del Estrecho, dado que en breve tiempo de dos días, marcó parte de la historia de este pueblo en donde por desgracia murieron una quinta completa de 14 mozos y más 5 de la anterior, ya que podemos creer que este pueblo quedó metido en una profunda amargura y sufrimiento para las madres bonariegas; pero como los sentimientos con el tiempo suelen quedarse en el olvido, dado que luego llegó la Guerra de Cuba y las nuevas y continuas con el moro africano.

    Los 260 soldados de esta provincia, unos 160 se incorporan al Regimiento de Extremadura que se encontraban de guarnición en Jerez de la Frontera, en donde habían recibido órdenes de estar preparado para marchar para Málaga al primer aviso. Mientras el de Borbón, ya llevaba días en Melilla.

   Pero que es lo que produjo este enfrentamiento, llamado “Guerra de Margallo”. Puesto que este militar ejercía como gobernador de esta plaza, el señor Juan García Margallo.

   Y todo comenzó por una rutina de fortalecer un cuartel en las afueras de Melilla, donde el grupo de Ingenieros realizaban unas trincheras, cerca del cementerio y de la mezquita de Sidi Aguariach dieron con o sin conocimiento con la tumba de un moro llamado “Santón Puntilla” y la destruyeron. El saqueo de la fosa provocó que los moros que vivían y trabajaban para España, avisaron y calentaron la situación a los jefes de las tribus de los alrededores.

   Provocando que el 2 de octubre, fueran atacados los soldados que mantenían la vigilancia y la protección de sus compañeros de trabajos. De  hay es donde comenzaron los enfrentamientos que costó la vida en toda la campaña a más de 9.000 españoles.

                                                              


        Al amanecer del 27, 28 y 30 de octubre este batallón mandado por el capitán Parra junto al teniente don Miguel Primo Rivera con el sargento mayor Laureano fueron sorprendido por más de 6.000 bereberes, que portaban unos de los mejores y modernos fusiles aportados y vendidos por los ingleses para este fin como casi siempre ha ocurrido a lo largo de la historia. Entre el Regimiento Extremadura, el de Borbón y el de los Cazadores de Cuba dejaron en los barrancos y en las cimas enrojecida por sangre en la “Cabrerizas” y en “Rostro Gordo” a más de 500 soldados de Huelva y Provincia, entres fuertes combates de bayonetas cuerpo a cuerpo con los moros. Soldados que pensaban que para pasar de recluta a veterano no necesitaban nada más que una batalla, en las que tanto sobran las balas como faltan los garbanzos y las patatas.

  Son los siguientes soldados muertos del Regimiento de Extremadura en combate el amanecer del día 27 de octubre:

1º Francisco Domínguez Domínguez, de profesión del campo hijo de Juan Dominguez y de Manuela Domínguez de la calle Rosal.

2º Cristóbal Martín Caballero, del campo su madre Lucía Caballero y su padre Vicente Martín de la calla Santamaría.

3º José Martín Aguilar, del campo de la Fuente.

4º Pedro Rivas Ramos de la calle San José.

 5º Juan Antonio Carrasco Moro, del campo de la calle Esperanza su madre María del Rosario Moro y su padre Juan Antonio Carrasco.

 6º Antonio Martín García de la calle Ruiseñores, del campo su madre María Díaz Quintero y su padre José Martín.

7º Francisco Martín Díaz, albañil de calleja de la Iglesia.

8º Juan Molín Borrero, tabernero de la calle Hospital.

9º Manuel Martín Padilla, del campo de la calle Huerto.

  Los del Regimiento Borbón muertos en la misma noche de los anteriores:

10º José Vega Martín, herrero vivía en La Fuente.

11º José Vega Riquel del campo y primo hermano del anterior, vivían en la calle del Huerto en la misma casa.

12º Diego Carrasco Toro.

13º Ildefonso Barba Mora.

14º José Domínguez Rodríguez.

                                                      


                              Del Regimiento de Cuba.

15º Celedonio Bueno Carrasco, del campo de la calle Santamaría.

                 Del Regimiento Cazadores de Cataluña.

16º Agustín Velo Martínez.

17º Francisco Hilazo Martín.

18º Diego García Iglesia.

19º José Barriga Camacho.

   Se libraron los cinco mozos afortunados a los que sus padres pagaron a la Caja del Tesoro las mil quinientas pesetas del importe de la redención de cada uno de los que se quedaron en casa y buscaron un sustituto para su reemplazo

Están también redimido del servicio activo militar por la suma de 3.500 reales por Escritura Pública los siguientes quintos:

Manuel Carrasco Barriga de la calle Esperanza.

Juan Manuel Conejo García de la calle Larga.

Juan de Vega Querido de la calle Esperanza.

Y aquellos tres que se encontraban en situación de penalidades en la familia. Se le otorgaban por las autoridades locales evitando la corporación a la fila.

       Mientras el amanecer del día 2 de noviembre desembarcan en el puerto de Melilla, la caballería de los lanceros del Regimiento de Dragones de Santiago, temido por los moros viejos, puesto que en la guerra africana anterior lancearos a miles de ellos en la batalla de Tetuán. Pero esta vez el enemigo no llevaba espada y gumía, si no fusiles máuser que en manos de experto tiradores mahometanos traían locos a los soldados españoles.

     El día siguiente prestaron servicio de vigilancia, donde lo primero que hicieron era cambiar los cascos por la gorra para evitar que los moros hagan blanco sobre el reflejo del metal; fueron tiroteados por la noche y de regreso a la compañía fueron alojados de mala manera en el cuartel de Mantelete.

                                                         


      Estaban cumpliendo el servicio militar con ellos dos bonariegos con más de tres años de servicio, el cabo primero Cristóbal Carrasco Romero y Francisco Becerra Martín. Donde fueron ascendidos en poco tiempo después.

  Tras el acuerdo del pleno de 15 de noviembre el Ayuntamiento junto con su alcalde don Pascual María Carrasco Guzmán acordaron lo siguiente, con gratificar con 50 pesetas a todo soldado vecino de esta población. Así con 150 pesetas a aquellos que sean herido y queden inútiles.

    Dar un socorro de 250 pesetas a las familias de los soldados de esta villa que fueron muertos en batalla o en los hospitales a causas de las heridas recibidas en combates.

   Podrán ocupar en los empleos municipales, con preferencia a otros, a los soldados que hayan jugado su suerte por esta villa, y sean heridos o inutilizados en Melilla.

 

 José García Díaz.

 

viernes, 9 de octubre de 2020

El bergantín inglés Affirws.

 

                                                       


 

   El Departamento de Marina de Cádiz.

   Siendo el jueves día 27 de agosto de 1880. Teniendo información de que el navío ingles Affaires, salió de Gibraltar días antes con un cargamento de tabaco de contrabando con destino la playa “Los Asperillos de Almonte”. Se le comunica al señor Capitán del cañonero guardacostas Arlanza don Francisco Castaño, que guarde medidas de seguridad y pase a la detención del citado bergantín.

   El navío inglés, al mando del Capitán Pittier Morgan era un gran conocedor de las costas de Doñana, cómo se demostró en el sumario instruidos antes el Tribunal Supremo por ser un implicado en más de una ocasión en el contrabando, y en donde se demuestra la complicidad de varios carabineros de la abandonada Playa de Castilla.

      El día 30 de agosto por la noche se observa el bergantín con rumbo para la descarga a la orilla  con el citado contrabando ; siendo observado por la marinería del Arlanza una señal de lumbre de aviso que partía de los montes cercanos. En la primera descarga por parte del cañonero Arlanza, se detiene por completo toda operación de trabajo por parte del navío inglés, que siendo detenido y conducido al puerto de Huelva. Donde le esperaba el segundo comandante de la Marina don Federico Aguilar para revisar el cargo que traía a órdenes, venía una partida de cincuenta bultos de losetas las cuales en su mayoría ha resultado ser rellenos de tabaco picado y prensado en libra y media de la famosa marca “Zorrilla”, haciendo un total de mil libras.

  La ventaja del contrabando del tabaco inglés, sobre los españoles dado las prestaciones se dan el precio inferior al español y de mayor calidad. Contando que el tabaco que se fabrica en Sevilla en la actualidad se expende en esta ciudad y la de Huelva, es de los más que pude darse por nefasto. La cajetilla de 35 céntimos, no es posible poderla fumar (ya que un jornalero de aquellos días, recibían un salario diario era de unos 10 a 12 reales), y no es sólo por el tabaco que henos dicho es malo, sino también por el papel, pudiéndose demostrar que de los 25 cigarrillos que tiene la cajetilla, sólo se pueden aprovecharse la mitad.

                                                        

              Media libra de tabaco de picadura de 1ª clase del año de 1888 propiedad de José García.


    En la Delegación de Hacienda, se dicen que en vista de las muchas quejas del público han llamado la atención a la superioridad que hasta ahora no se haya buscado una solución.

   Estos hechos produjeron que el señor don Miguel Barroso, Administrador de Aduanas abrieran expediente, sobre un carabinero  en la Comandancia  del Reyno destinado por la playa de Castilla fuera detenido y procesado en Consejo de Guerra por participar en complicidad de estos hechos y en caso anteriores.

  Dando a que este consejo ha existido el teniente auditor señor Tovar, llegado el día anterior de Sevilla.

                                                            


  Se da la paradoja que el mismo cañonero Arlanza, semanas después apresan un falucho en aguas de Ayamonte el 23 de septiembre cargado de contrabando, donde de los siete tripulantes, seis de ellos eran portugueses.

    La mercancía retenida se componía una carreta cargada de fosforo que fue trasladada para Huelva, acompañado el detenido supuesto propietario de la mercancía.

   El cañonero guardacostas Arlanza prestaba servicios costeros desde hacía años entre las costas de Ayamonte hasta Sanlúcar. Pertenecía la denominada de doble hélice de 3º clase, esta embarcación tenía una eslora de 24 metros, con poco calado, desplazando unas 86 toneladas con un armamento de dos cañones rayados de 120 mm. Mientras mantenía una velocidad de 9 nudos y disponiendo de una carga de 10 toneladas para los 80 Cv. Efectivos de potencia. Su tripulación la componía 23 hombres.

    Su capitán Francisco Castaño, que con el tiempo fue Ayudante de Marina y Capitán del Puerto de Huelva.

   José García Díaz.

 

 

 

martes, 6 de octubre de 2020

El lince ibérico.

                                                                         

                                                                               


 Podemos leer en el “Defensor de Granada” del día 20 de agosto de 1893.

    “Dos sujetos que antes de ayer sobre las tres de la tarde estaban cazando codornices en el término municipal de Pino Puente, se vieron sorprendido por la desagradable presencia de una fiera, que puso en grave riesgo sus vidas.

   José Molina Jaén, guarda del cortijo de “Chozuela”, y el vecino del pueblo de Lachar, Manuel Navarro, que era cazadores, venían alegremente ocupado en la caza, cuando advirtieron que cuatro hermosos perros que traían como acompañantes parándose asustados y ladrando horriblemente a respetuosa distancia de un zarzal, en el extenso coto conocido como por la “Isla de Guindo”, cerca del referido cortijo de “Chozuela”.

    Manuel Navarro se acercó a ver qué motivada el terror de los perros, y quedó petrificado por el espanto al observar que entre las zarzas había una fiera en actitud de acometerle.

   Era un animal de unos setenta centímetros de altura, de la longitud de un perro grande, su espalda y miembros de color bermejo claro con manchas negruzcas, orejas largas, puntiagudas y con un mechón de pelos negros por remate, ojos muy brillantes, cuyo alrededor, así como la garganta y el vientre, eran blancuzco, y la cola corta, leonada y con manchas oscuras.

   Retrocedió el cazador, refiriéndole a su compañero la novedad; pero el guarda José Molina, acostumbrado a encontrarse por aquel terreno gatos garduños, zorras y turones, únicas especies que allí suelen verse, creyó que se trataría de alguno de esos animales, y se acercó al zarzal sin temor alguno, aunque apercibido con la escopeta para tirarle.

    El animal dio un entonces un salto hacia atrás para ponerse a la defensiva, y observando el guarda que no era lo que se había figurado, si no se trataba al parecer, de una fiera temible, no vista jamás por aquellos contornos, se apresuró a dispararle un tiro, que recibió en un brazo.

   El animal se sintió herido, se lanzó con furioso ímpetu sobre su agresor, que casi milagrosamente logró salvar su vida.

   En efecto, viéndose desarmado el José Molina y ante la inminencia del peligro, cogió rápidamente la chaqueta que llevaba terciada al brazo, y cubriéndose con ella, le presentó al animal, que no tardó en hacer presa en la misma, destrozándola por completo en un momento con sus fuertes garras.

      Fue obra de un instante, ya que a tardar un segundo más en burlar de ese modo a la fiera, ésta hubiese destrozado al guarda con sus uñas. Mientras el animal se ocupaba en rasgar la chaqueta del cazador, su compañero hizo puntería con una escopeta de dos cañones y disparó a aquellos dos tiros, teniendo suerte de herirle mortalmente, por lo que, amedrantado, salió huyendo a grandes saltos de seis u ocho varas cada uno, y así continuó perseguido por los perros, que hasta entonces no se habían atrevido a hacerle frente. Medio kilómetro más allá le faltó fuerzas y cayó moribundo en medio de un sembrado de remolachas, del sitio llamado “Vega de Chozuela”.

   Los perros, que a pesar de su rápida carrera se habían quedado atrás, llegando jadeantes a dicho punto cuando ya había muerto el animal, y sin embargo no se atrevieron a acercase a él, contentándole con ladrarle.

   Los dos cazadores recogieron el cadáver, llevándolo al pueblo, donde lo presentaron al alcalde, el cual, teniendo en cuenta el buen servicio que han prestado matando una fiera que pudo haberse introducido en alguno de los pueblos inmediatos y hacer grandes destrozos en las personas y en los ganados, les dio una gratificación de 25 pesetas.

 Después vinieron los cazadores a esta capital de Granada, donde se presentó de noche en casa del sabio naturalista señor García Álvarez, Catedrático y Director del Instituto, el cual, al ver el cadáver, les dijo que era un lince pardo, animal carnívoro, del género de los felinos, muy común en los Pirineos, en los Alpes y en el Cáucaso.  Es un animal sanguinario, que aulla de una manera parecida a la del lobo, y ataca con preferencia a los cervatillos, a los que sujeta con sus fuertes uñas y los estrangula rompiéndoles la primera vértebra del cuello; después les hace un agujero detrás del cráneo y le chupa los sesos, guardando las carnes para comérselas cuando tiene hambre.

  Lo que no tiene fácil explicación es la presencia del lince en nuestra provincia. Es posible que proceda de una colección de fieras que, según hemos leídos en la prensa madrileña, que cuando se encontraba rodeadas hace pocos días por un fuego, una feria de un pueblo del Mediodía de Francia, por lo que muchas de ellas se escaparon, huyendo a la desbandada.

  El ejemplar, cuyo cadáver hemos visto, es hermoso y merece figurar en cualquier buen gabinete de Historia natural.

        José García Díaz.

 

 

jueves, 1 de octubre de 2020

Camino del Villar.

 

                                                                


 

    Según el diario Odiel en mayo de 1977, los campesinos del pueblo de Villanueva de los Castillejos, son los primeros que se rebelan bajo grandes protestas sobre las plantaciones de los eucaliptos; en donde una finca de explotación privada se encontraba secando sus huertos porque estaban sembrados cerca de ello.

   Daba comienzo, la declaración de odio al eucalipto por ser declarado responsable del agotamiento de los acuíferos, del empobrecimiento del suelo, y ser unos de los provocadores de los muchos incendios que padecemos en nuestra provincia. Pero que hasta estos momentos no haya constancia científica que lo demuestre y que lo avalen.

    Sin embargo, era muy querido y apreciado por la economía local de este pueblo, en donde cada día, unos treinta camiones acompañados de unos 120 trabajadores, vivían de la corta y transporte de esta madera para abastecer la empresa de la Celulosa S. A. de San Juan del Puerto, durante cerca de cuarenta años; ya que esta era la que mantenía el monopolio de la madera y marcaban los precios en la provincia.

    Estos arboles de crecimiento rápido y de gran valor económico, por adaptarse a los suelos pocos fértiles, tras de contar con una rápida reproducción tras su corta que lo hacía bastante rentable. Su madera una vez seca, proporcionaban una gran resistencia para su utilización en las obras de construcción y en soporte para las empresas mineras; de sus hojas se extraían a través de unas calderas industriales al vapor la conocida y medicinal esencia del eucalipto, ya que este pueblo llegó a contar hasta con nueve de estas calderas, de donde necesitaban de tres a cuatro operarios.

                                                        

                                                           


                                                                  

  Y de como una variedad determinada, sus hojas aportaban alimento para el ganado cabrío, en momento de escases de pastos en la campiña ya que habitaban en esta villa una media de 300 cabezas de estos animales citados.

   En este pueblo las mejores tierras para el cultivo de las fresas, son las que han estado sembrada de eucaliptus, como han quedado demostrado por los agricultores lugareños.

     Pero para poner a prueba estos árboles en las antiguas explotaciones, y para saber dónde podían sembrarse las diferentes especies para mejor rentabilidad en su uso, se crearon en la Comarca de Doñana diferentes campos de experimentación conocidos con los nombres de arboretos.

   Donde ha quedado como fiel testigo de esta historia en el término de nuestro pueblo el arboreto del Villar, de propiedad de la Junta de Andalucía, ubicado actualmente el monte del “Coto de la Matilla”. Donde este singular arboreto, se considere de los más importante de España y de Europa.

                                                              


  Una auténtica joya campestre de gran valor ecológico que sigue siendo un lugar desconocido para muchos vecinos de este pueblo.

  Y en donde la gran labor desarrollada en su día por el grupo ecologista local “Madroño”, cuando estos eran considerados como unos de los más activista en toda la provincia, pusieron en marcha incansablemente la recuperación y como no su salvación del abandono que sufría este citado arboreto por parte de las autoridades responsable de su mantenimiento.

     El grupo “Madroño” incentivó a la Consejería del Medio Ambiente, a través de la Delegación Provincial de Huelva se vieran obligados a invertir cerca de cuarenta millones de pesetas en prepararlo y dotarlos de grandes prestaciones para disfrute de sus visitantes.

   Desde aquí pido de nuevo a mis amigos y conocidos miembros del “Madroño” que retomen de nuevo su labor de protección y conservación de tal importante paisaje, y lo que representa para las nuevas generaciones tan generoso regalo de la naturaleza.

                                           José García Díaz.