Dos años después,
encontramos de nuevo otro elefante marino, en esta ocasión sucedió en el año de
1953, el día 25 de marzo, se captura un nuevo monstruo, contando con la
proeza mantenida por cuatro marineros cerca de la playa de Punta Umbría, contando
con una pequeña embarcación la “Joven Luisa”, dedicada a la pesca de la
sardina, la capturaron en la madrugada de ayer, utilizando para ello un
instrumento de hierro llamado rompol con el que consiguieron clavárselo, para
sacarlo a flote.
Durante dos
horas estuvieron los cuatro tripulantes del barco luchando con el monstruo con
grave riesgo hasta que éste, desfallecido, pudo ser embarcado y conducido al
puerto, para ser llevado a la Lonja municipal, dio un peso aproximado de
trescientos kilos, teniendo una longitud de cerca de tres metros.
Mientras, en el
mismo año el 16 de diciembre, la prensa recoge el accidente ocurrido en el día
de ayer en las aguas de la playa de Mazagón, donde el vapor dedicado a la pesca
el “Stella” de matrícula de Cádiz, recibió un golpe de mar que arrebató de la
cubierta el tripulante Antonio Facera Fernández, que ejercía como cocinero de
este buque, desapareció bajo de las aguas, donde fueron inútiles los trabajos
realizados por los demás compañeros, cuando lo encontraron ya era un cadáver.
A primero de
1954, el día 14 de enero el diario Odiel, retoma esta noticia con algo de
ironía: Otro nuevo turista de las costas de la Patagonia Argentina, visitas
nuestras playas que, fue capturado por el “Joven Manuel” y mide cuatro metros.
Motivando que del muelle del Bajamar a la Pescadería hubo de ser arrastrado en
un carro tirado por dos mulas.
La noticia por
toda Huelva, procede de un experto en cuestiones de la mar. Y surgió al borde
mismo de la Pescadería: en la tasca del “Siglo XX”, y de aquí hacemos honor de
sus suculentas tapas acompañadas del vinillo de Bonares. Para atestiguar el
curioso hecho y la personalidad del experto, contamos con dos Basilio Marquínes
al lado nuestro:
---Sabe usted –nos
dice el hombre de mar—que se acaba de capturar otro nuevo elefante marino por
el estilo de los años pasados.
---¿Y qué habéis
hecho con él?
----Que a poco
más y vuelve a su líquido elemento, porque en el muelle, después de ser
devuelto por la Pescadería “se nos fue de nuevo al agua”.
Primero de
explicación, recordemos que estos monstruos marinos tienen “células de
permanencia” por aquí, puesto que en una sola jornada se trajeron hasta cinco
el año pasado, al puerto de Huelva. Y que, hasta uno de ellos, colosal con sus
mil kilos, que hubimos de escribir por entonces.
Esta hazaña
corresponde a los tripulantes de la lancha del “Joven Manuel”, de la matrícula
de Isla Cristina, quienes los apresaron en la mar de Cádiz.
Más antes de terminar,
este reportaje que nos “sirvieran en bandejas”; nos informa que en el día de
ayer entraron en la Pescadería, conseguido por las aguas de las Canarias cinco
peces espadas, que por su gran peso el pesquero estuvo a punto de naufragar, ya
que estos medían dos metros y que encerraban en su volumen, el mayor 97 kilos y
86 cada uno de los cuatros restante.
Años más tarde el
23 de mayo de 1961, se publica una Circular por parte del Gobierno Civil de la
Provincia de Huelva: Donde se informa que, para la próxima temporada de verano
se les hace obligación a todos los pueblos costeros de esta provincia, la
entrada en vigor las nuevas normas del reglamento sobre los Campamentos de
Turismo “Camping”.
Sobre lo que se
entiende en vivir al aire libre, pernoctando bajo tienda de campaña, o remolque
habitable. Lo que supuso el primer toque de atención sobre la colocación de los
ranchos por las orillas de nuestras playas, que ya tenían su tiempo contado,
dado que los técnicos de turismo lo calificaban como del tercer mundo, por las
condiciones sanitarias que presentaban su convivencia de habitabilidad.
Pero sobre todo
por encontrarse en una zona de dominio público marítimo-terrestre careciendo de
ningún título de propiedad legal del suelo que ocupan.
Mientras entrado el
verano de este año citado el día 5 de agosto, en donde el día de ayer en la
playa de Punta Umbría, pasado los chalets conocidos por las Tres Marías,
apareció una enorme tortuga que medía dos metros de la cabeza a la cola, y
otros dos metros de aleta a aleta, que según nos informaron, fue arrojada por
el mar. Pesaba unos 250 kilos y entre cuatro hombres quisieron volverla y no
pudieron.
Fue encontrada
por un pescador que pasaba sobre la seis de la mañana por aquel lugar.
Mientras en 1962,
en pleno verano el día 22 de agosto se produce un incendio en los montes de
Mazagón cerca de la playa, que después de creído apagado se reprodujo de nuevo,
quemando una gran cantidad de arbolado perteneciente al Ayuntamiento de Moguer.
De Huelva capital
salieron elementos de refuerzo, que, juntamente con los de Palos y Moguer y el
vecindario de este último pueblo, consiguieron apagarlo por completo.
Un
curioso caso de contrabando, fue aprendido en la noche del jueves día 10 de julio
de 1964, y fue bien comentado por la playa de Mazagón, ya que se encontraba
valorado en más de un millón de pesetas de aquella época, y todo como resultado
del servicio 238 de la Guardia Civil, fue aprendido en la noche de 28 al 29 de
junio pasado, un alijo de género ilícito que se trataba de introducirlo
utilizando la orilla izquierda del río Tinto, contando para ello, con un
auxilio además de una embarcación menor de motor, de un bote neumático y un
camión.
La fuerza de la
Guardia Civil, pensaron en principio que el desembarco se podía realizarse en
la playa de Mazagón. Los géneros fueron todos intervenidos, y los delincuentes
detenidos, quienes, luego de ser interrogados, ingresaron en la Prisión
Provincial a disposición del Presidente del Tribunal Provincial de Contrabando
y Defraudación, jurisdicción competente para el enjuiciamiento y sanción de las
infracciones de esta naturaleza.
El alijo,
procedente de Tánger, se encontraba integrado en su mayor parte por género de
material sintético, principalmente nilón, de confección extranjera, por un
importe total aproximado de más de un millón de pesetas. Igualmente han sido
intervenidos los vehículos utilizados por los contrabandistas en su operación,
frustrada por la intervención de las fuerzas de la Guardia Civil que, con
motivo han sido una vez más felicitadas por la primera autoridad de la
provincia.
En 1964, el día 8
de agosto, otra nueva víctima que se cobra la playa de Mazagón, en esta ocasión
el ahogado ha sido un vecino de la Palma del Condado de 47 años de edad,
llamado Pedro Díaz Pinto.
Mientras días
después el 22 de este mes, otra nueva incidencia en la misma playa. Pero en
esta ocasión y por el medio día los veraneantes estaban disfrutando de su
apreciado baño, dieron de bruces con una gran tortuga de gran tamaño, pero
muerta, donde la acercaron hacia la orilla. Allí permaneció varios días el
cadáver de la grandiosa tortuga, (también conocida por los pescadores costeros,
con el sobrenombre de “vaca marina”) pero el hedor que desprendía era cada vez
más insoportable. Lo que motivaron que los vecinos rancheros, vecinos del
conocido centro de recepción como era “La Redonda”, entre ellos el taxista
diario de este pueblo de Bonares, el popular y conocido José Romero “Pablito”,
acercaban viajeros y vituallas.
Tomaron un
acuerdo sobre la difunta tortuga, hacer una inscripción voluntaria económica
entre todos los vecinos de los ranchos, y de ahí contratar al carrero de portes
y zapatero, el bonariego Juan Martín, para que este se la llevase lo más lejos
posible y enterrarla de la mejor manera. Para subirla al carro, se necesitó cuatro
a cinco hombres para emprender su ansiado viaje.
Varios días
después, es cuando de nuevo en una noche de calma enfrente de la citada “Redonda”
aparece de nuevo la misma tortuga, y al otro día la misma operación para
enterrarla en otro mejor sitio con mayor preocupación sobre el incómodo asunto,
no faltando algunas críticas.
José García Díaz.
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