viernes, 25 de septiembre de 2026

Nuevos bichos e incidencias playeras.

 

                                                     


    

      Dos años después, encontramos de nuevo otro elefante marino, en esta ocasión sucedió en el año de 1953, el día 25 de marzo, se captura un nuevo monstruo, contando con la proeza mantenida por cuatro marineros cerca de la playa de Punta Umbría, contando con una pequeña embarcación la “Joven Luisa”, dedicada a la pesca de la sardina, la capturaron en la madrugada de ayer, utilizando para ello un instrumento de hierro llamado rompol con el que consiguieron clavárselo, para sacarlo a flote.

        Durante dos horas estuvieron los cuatro tripulantes del barco luchando con el monstruo con grave riesgo hasta que éste, desfallecido, pudo ser embarcado y conducido al puerto, para ser llevado a la Lonja municipal, dio un peso aproximado de trescientos kilos, teniendo una longitud de cerca de tres metros.

      Mientras, en el mismo año el 16 de diciembre, la prensa recoge el accidente ocurrido en el día de ayer en las aguas de la playa de Mazagón, donde el vapor dedicado a la pesca el “Stella” de matrícula de Cádiz, recibió un golpe de mar que arrebató de la cubierta el tripulante Antonio Facera Fernández, que ejercía como cocinero de este buque, desapareció bajo de las aguas, donde fueron inútiles los trabajos realizados por los demás compañeros, cuando lo encontraron ya era un cadáver.

        A primero de 1954, el día 14 de enero el diario Odiel, retoma esta noticia con algo de ironía: Otro nuevo turista de las costas de la Patagonia Argentina, visitas nuestras playas que, fue capturado por el “Joven Manuel” y mide cuatro metros. Motivando que del muelle del Bajamar a la Pescadería hubo de ser arrastrado en un carro tirado por dos mulas.

      La noticia por toda Huelva, procede de un experto en cuestiones de la mar. Y surgió al borde mismo de la Pescadería: en la tasca del “Siglo XX”, y de aquí hacemos honor de sus suculentas tapas acompañadas del vinillo de Bonares. Para atestiguar el curioso hecho y la personalidad del experto, contamos con dos Basilio Marquínes al lado nuestro:

     ---Sabe usted –nos dice el hombre de mar—que se acaba de capturar otro nuevo elefante marino por el estilo de los años pasados.

      ---¿Y qué habéis hecho con él?

      ----Que a poco más y vuelve a su líquido elemento, porque en el muelle, después de ser devuelto por la Pescadería “se nos fue de nuevo al agua”.

         Primero de explicación, recordemos que estos monstruos marinos tienen “células de permanencia” por aquí, puesto que en una sola jornada se trajeron hasta cinco el año pasado, al puerto de Huelva. Y que, hasta uno de ellos, colosal con sus mil kilos, que hubimos de escribir por entonces.

      Esta hazaña corresponde a los tripulantes de la lancha del “Joven Manuel”, de la matrícula de Isla Cristina, quienes los apresaron en la mar de Cádiz.

   Más antes de terminar, este reportaje que nos “sirvieran en bandejas”; nos informa que en el día de ayer entraron en la Pescadería, conseguido por las aguas de las Canarias cinco peces espadas, que por su gran peso el pesquero estuvo a punto de naufragar, ya que estos medían dos metros y que encerraban en su volumen, el mayor 97 kilos y 86 cada uno de los cuatros restante.

                                           
      


La foto expuesta es de propiedad de José Gomez Feria, del año de 1962 en el paraje tan singular como era "La Redonda" en Mazagón.

      Años más tarde el 23 de mayo de 1961, se publica una Circular por parte del Gobierno Civil de la Provincia de Huelva: Donde se informa que, para la próxima temporada de verano se les hace obligación a todos los pueblos costeros de esta provincia, la entrada en vigor las nuevas normas del reglamento sobre los Campamentos de Turismo “Camping”.

      Sobre lo que se entiende en vivir al aire libre, pernoctando bajo tienda de campaña, o remolque habitable. Lo que supuso el primer toque de atención sobre la colocación de los ranchos por las orillas de nuestras playas, que ya tenían su tiempo contado, dado que los técnicos de turismo lo calificaban como del tercer mundo, por las condiciones sanitarias que presentaban su convivencia de habitabilidad.

     Pero sobre todo por encontrarse en una zona de dominio público marítimo-terrestre careciendo de ningún título de propiedad legal del suelo que ocupan.

    Mientras entrado el verano de este año citado el día 5 de agosto, en donde el día de ayer en la playa de Punta Umbría, pasado los chalets conocidos por las Tres Marías, apareció una enorme tortuga que medía dos metros de la cabeza a la cola, y otros dos metros de aleta a aleta, que según nos informaron, fue arrojada por el mar. Pesaba unos 250 kilos y entre cuatro hombres quisieron volverla y no pudieron.

      Fue encontrada por un pescador que pasaba sobre la seis de la mañana por aquel lugar.

    Mientras en 1962, en pleno verano el día 22 de agosto se produce un incendio en los montes de Mazagón cerca de la playa, que después de creído apagado se reprodujo de nuevo, quemando una gran cantidad de arbolado perteneciente al Ayuntamiento de Moguer.

    De Huelva capital salieron elementos de refuerzo, que, juntamente con los de Palos y Moguer y el vecindario de este último pueblo, consiguieron apagarlo por completo.

          Un curioso caso de contrabando, fue aprendido en la noche del jueves día 10 de julio de 1964, y fue bien comentado por la playa de Mazagón, ya que se encontraba valorado en más de un millón de pesetas de aquella época, y todo como resultado del servicio 238 de la Guardia Civil, fue aprendido en la noche de 28 al 29 de junio pasado, un alijo de género ilícito que se trataba de introducirlo utilizando la orilla izquierda del río Tinto, contando para ello, con un auxilio además de una embarcación menor de motor, de un bote neumático y un camión.

      La fuerza de la Guardia Civil, pensaron en principio que el desembarco se podía realizarse en la playa de Mazagón. Los géneros fueron todos intervenidos, y los delincuentes detenidos, quienes, luego de ser interrogados, ingresaron en la Prisión Provincial a disposición del Presidente del Tribunal Provincial de Contrabando y Defraudación, jurisdicción competente para el enjuiciamiento y sanción de las infracciones de esta naturaleza.

       El alijo, procedente de Tánger, se encontraba integrado en su mayor parte por género de material sintético, principalmente nilón, de confección extranjera, por un importe total aproximado de más de un millón de pesetas. Igualmente han sido intervenidos los vehículos utilizados por los contrabandistas en su operación, frustrada por la intervención de las fuerzas de la Guardia Civil que, con motivo han sido una vez más felicitadas por la primera autoridad de la provincia.

     En 1964, el día 8 de agosto, otra nueva víctima que se cobra la playa de Mazagón, en esta ocasión el ahogado ha sido un vecino de la Palma del Condado de 47 años de edad, llamado Pedro Díaz Pinto.

        Mientras días después el 22 de este mes, otra nueva incidencia en la misma playa. Pero en esta ocasión y por el medio día los veraneantes estaban disfrutando de su apreciado baño, dieron de bruces con una gran tortuga de gran tamaño, pero muerta, donde la acercaron hacia la orilla. Allí permaneció varios días el cadáver de la grandiosa tortuga, (también conocida por los pescadores costeros, con el sobrenombre de “vaca marina”) pero el hedor que desprendía era cada vez más insoportable. Lo que motivaron que los vecinos rancheros, vecinos del conocido centro de recepción como era “La Redonda”, entre ellos el taxista diario de este pueblo de Bonares, el popular y conocido José Romero “Pablito”, acercaban viajeros y vituallas.

          Tomaron un acuerdo sobre la difunta tortuga, hacer una inscripción voluntaria económica entre todos los vecinos de los ranchos, y de ahí contratar al carrero de portes y zapatero, el bonariego Juan Martín, para que este se la llevase lo más lejos posible y enterrarla de la mejor manera. Para subirla al carro, se necesitó cuatro a cinco hombres para emprender su ansiado viaje.

       Varios días después, es cuando de nuevo en una noche de calma enfrente de la citada “Redonda” aparece de nuevo la misma tortuga, y al otro día la misma operación para enterrarla en otro mejor sitio con mayor preocupación sobre el incómodo asunto, no faltando algunas críticas.

José García Díaz.

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