Rescatando naves hundidas hace un siglo y pesqueros
naufragados. ´
Corría el año de 1962, cuando el día 8 de
julio la prensa peruana trae la siguiente noticia. Un buzo español, Diego Cordero,
natural de Isla Cristina (Huelva) es el protagonista. El motivo ha sido una
grandiosa labor suicida que ha llevado a cabo en aguas peruanas últimamente.
Este onubense,
que como queda dicho nació en una bella perla atlántica, cual es Isla Cristina,
emigró al Perú hace algunos años. Sus familiares se trasladaron desde la citada
población de su origen a la capital de España, donde en la actualidad viven.
Diego Cordero
gustaba enormemente de las cosas submarinas. Siempre demostró gran interés por
ellas. Así al llegar a las tierras peruanas se especializó y consiguió ser buzo
profesional. Entonces forjó la idea de rescatar una nave chilena hundida en
1860; la “Covadonga”. Esta fue torpeada en la bahía de Chancay por la Armada
peruana, durante la guerra del Pacifico.
Las autoridades
de Marina del Perú consideraban este proyecto como una cosa imposible de
realizar, cuando le fue presentado por el buzo español, pero al fin cedieron,
acordándose en el caso de conseguirse, que aquellos objetos dignos de ser
conservados, por tener carácter de reliquias, etc., pasarían a poder del Museo
Naval, y el resto, en ese caso chatarras, a la propiedad del buzo.
De esta forma
empezaron los trabajos. Hubo sus inconvenientes, dado la profundidad y
dificultades que se presentaban la extracción, pero tras muchos pesados
esfuerzos y ante la sorpresa general, Diego Cordero localizó la corbeta “Covadonga”
(Fue anteriormente esta embarcación propiedad de la Real Armada Española), a
una profundidad de 30 metros. Rescató 3 cañones de 8 pulgadas de calibre, con 3
metros de largo cada artefacto bélico. Varias docenas de platos de porcelana,
que por cierto se conservan casi intactos, centenares de casquillos de
proyectiles, etc.
Los comentarios
en aquellos días por parte de la prensa peruana, fueron de grandes elogios para
este huelvano, quien realizó una proeza enorme al conseguir rescatar una nave
que se daba por seguro imposible de extraer. Y fue ahí, cuando comenzó a ser
popular Diego Cordero, el “buzo suicida”.
En
ocasión de haberse hundido el pesquero “MJMC-I” y antes la posibilidad de
percibir los familiares de las víctimas las indemnizaciones correspondientes
por no haber aparecidos los cadáveres de los pescadores, recurren a nuestro
buzo, cuando ya expertos extranjeros daban también por imposible el caso, para
intentar el rescate de los cadáveres. No obstante, los grupos del mar daban
como absurda la propuesta, ya que especialistas americanos se negaron a ello
por lo difícil y complicado que presentaban el caso. Pero Cordero se animó y
aceptó; encargándose inmediatamente del mismo. Tras unos días de exploración y
sumergiéndose horas y horas, consiguió sacar a los familiares de aquellos
quienes le habían hecho el encargo tan peligroso.
La Corbeta Virgen de Covadonga.
Es por segunda vez
cuando los titulares aparecen en las primeras planas de la prensa de Lima con
el nombre de este español. Ya la carrera fue sobre ruedas. Aquel avión que se
hundió en el Pacífico, Cordero era el encargado de su extracción. Buque que
naufragaba, a él se lo encomendaba a su puesta a flote. Y así sucesivamente en
cada caso importante en las costas americanas iban sucediéndose, ya que no
solamente Perú hacía uso de sus servicios, sino también países vecinos
precisaron de su ayuda.
Siempre se
hacía la señal de la cruz al sumergirse. La Virgen y el Señor de los Milagros
le acompañaban. Por eso su primer deseo al volver felizmente del trabajo era la
visita a la capilla.
Con
motivo de estos éxitos, en los que ha rivalizado con los mejores buzos
americanos, ha sido objeto de varios homenajes allá en aquellas tierras. Los
pescadores, armadores y compañía de navegación le obsequiaron con una fuerte
cantidad en metálico, además de entregársele públicamente varios diplomas de
honor en señal de gratitud y festejos en su honor, a los que asistieron las
principales autoridades política y militares del Callao.
Desde Madrid,
donde he captado la noticia cuando realizas gestiones para ser nuevamente
condecorado por el Gobierno de aquel país me place enviar estas noticias,
ampliadas por sus familiares, que leí en la prensa peruana, significado que es
un gran honor para el pueblo de Isla Cristina, y por con siguiente para Huelva,
que un buzo de estas latitudes deje tan alto el pabellón de España, haciendo
proezas en la mayoría de las veces, solamente le guían fines puramente
humanitarios. Por R.L-O.
José García Díaz.
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