sábado, 19 de septiembre de 2026

Un onubense que triunfa en América.

 

                                                   


            

 

          Rescatando naves hundidas hace un siglo y pesqueros naufragados. ´

       Corría el año de 1962, cuando el día 8 de julio la prensa peruana trae la  siguiente noticia. Un buzo español, Diego Cordero, natural de Isla Cristina (Huelva) es el protagonista. El motivo ha sido una grandiosa labor suicida que ha llevado a cabo en aguas peruanas últimamente.

      Este onubense, que como queda dicho nació en una bella perla atlántica, cual es Isla Cristina, emigró al Perú hace algunos años. Sus familiares se trasladaron desde la citada población de su origen a la capital de España, donde en la actualidad viven.

      Diego Cordero gustaba enormemente de las cosas submarinas. Siempre demostró gran interés por ellas. Así al llegar a las tierras peruanas se especializó y consiguió ser buzo profesional. Entonces forjó la idea de rescatar una nave chilena hundida en 1860; la “Covadonga”. Esta fue torpeada en la bahía de Chancay por la Armada peruana, durante la guerra del Pacifico.

       Las autoridades de Marina del Perú consideraban este proyecto como una cosa imposible de realizar, cuando le fue presentado por el buzo español, pero al fin cedieron, acordándose en el caso de conseguirse, que aquellos objetos dignos de ser conservados, por tener carácter de reliquias, etc., pasarían a poder del Museo Naval, y el resto, en ese caso chatarras, a la propiedad del buzo.

      De esta forma empezaron los trabajos. Hubo sus inconvenientes, dado la profundidad y dificultades que se presentaban la extracción, pero tras muchos pesados esfuerzos y ante la sorpresa general, Diego Cordero localizó la corbeta “Covadonga” (Fue anteriormente esta embarcación propiedad de la Real Armada Española), a una profundidad de 30 metros. Rescató 3 cañones de 8 pulgadas de calibre, con 3 metros de largo cada artefacto bélico. Varias docenas de platos de porcelana, que por cierto se conservan casi intactos, centenares de casquillos de proyectiles, etc.

       Los comentarios en aquellos días por parte de la prensa peruana, fueron de grandes elogios para este huelvano, quien realizó una proeza enorme al conseguir rescatar una nave que se daba por seguro imposible de extraer. Y fue ahí, cuando comenzó a ser popular Diego Cordero, el “buzo suicida”.

      En ocasión de haberse hundido el pesquero “MJMC-I” y antes la posibilidad de percibir los familiares de las víctimas las indemnizaciones correspondientes por no haber aparecidos los cadáveres de los pescadores, recurren a nuestro buzo, cuando ya expertos extranjeros daban también por imposible el caso, para intentar el rescate de los cadáveres. No obstante, los grupos del mar daban como absurda la propuesta, ya que especialistas americanos se negaron a ello por lo difícil y complicado que presentaban el caso. Pero Cordero se animó y aceptó; encargándose inmediatamente del mismo. Tras unos días de exploración y sumergiéndose horas y horas, consiguió sacar a los familiares de aquellos quienes le habían hecho el encargo tan peligroso.

                                                   


                                                    La Corbeta Virgen de Covadonga.

        Es por segunda vez cuando los titulares aparecen en las primeras planas de la prensa de Lima con el nombre de este español. Ya la carrera fue sobre ruedas. Aquel avión que se hundió en el Pacífico, Cordero era el encargado de su extracción. Buque que naufragaba, a él se lo encomendaba a su puesta a flote. Y así sucesivamente en cada caso importante en las costas americanas iban sucediéndose, ya que no solamente Perú hacía uso de sus servicios, sino también países vecinos precisaron de su ayuda.

          Siempre se hacía la señal de la cruz al sumergirse. La Virgen y el Señor de los Milagros le acompañaban. Por eso su primer deseo al volver felizmente del trabajo era la visita a la capilla.

       Con motivo de estos éxitos, en los que ha rivalizado con los mejores buzos americanos, ha sido objeto de varios homenajes allá en aquellas tierras. Los pescadores, armadores y compañía de navegación le obsequiaron con una fuerte cantidad en metálico, además de entregársele públicamente varios diplomas de honor en señal de gratitud y festejos en su honor, a los que asistieron las principales autoridades política y militares del Callao.

       Desde Madrid, donde he captado la noticia cuando realizas gestiones para ser nuevamente condecorado por el Gobierno de aquel país me place enviar estas noticias, ampliadas por sus familiares, que leí en la prensa peruana, significado que es un gran honor para el pueblo de Isla Cristina, y por con siguiente para Huelva, que un buzo de estas latitudes deje tan alto el pabellón de España, haciendo proezas en la mayoría de las veces, solamente le guían fines puramente humanitarios. Por R.L-O.

José García Díaz.

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