Después de cerca
70 años al servicio sanitario de este pueblo, estrenado por mi abuelo,
utilizado por mi padre y por mi personalmente, durante muchos años de mi
juventud para el servicio de mi casa.
Pero todo cambia
en esta vida, cuando el 20 de mayo de 1995, la prensa de Huelva recogía la
siguiente noticia:
Debido a la
normativa comunitaria en materia de mataderos va a propiciar cambios en los que
actualmente hay nuestra provincia, que antes de finalizar el año tendrá que
cerrarse el de Bonares, y los demás de esta provincia, antes la dificultad de
adaptarse a los requerimientos de la Unión Europea o cesar sus actividades.
En estos momentos
sólo quedan tres mataderos dedicados al sacrificio de reses vacunas en la
provincia, que son de propiedad municipal y están ubicados en los pueblos de
Cartaya, Lepe y Ayamonte.
Los
Ayuntamiento de estas localidades han recibido ya los requerimientos de las
autoridades sanitarias para que a lo largo del presente año cancelen sus
actividades o adapten las instalaciones al “anexo 1” de las leyes vigentes.
La inversión necesaria para que el matadero
de Bonares, junto con los demás pueblos de esta provincia, es que los
ayuntamientos no pueden hacerse cargo de su reforma y que tenga que optar por
el cierre, además de contar con el inconveniente de que deben de construirse fueran del casco urbano, manteniendo una distancia como mínimo de 500 metros,
En Ayamonte, sin embargo, se está estudiando la posibilidad de que el matadero construido hace 17 años, pase a manos privadas y se convierta en el único existente en esta provincia de Huelva. La instalación de este matadero homologado en la ciudad fronteriza posibilitaría que pudiese servir para distribuir carne, además de toda Huelva, a la región del Algarve portugués, que tampoco dispone de un matadero de estas características.
Mientras tanto, la carnicería de Coborja y la del Mercado Municipal se tienen que proveer de carne desde el mes de junio de este año citado de 1995, del Matadero Cooperativa Comarcal de Pilas (Sevilla), en funciones desde tres años antes, para que actualmente se encuentren cerrado de actividad, producido sobre todo al bajo consumo que va tomando la carne roja, ya que los cerdos y terneros son sacrificados en mataderos industriales. Para quedar en la provincia de Huelva sólo varios de ellos, con destinos a las matanzas y preparación del cerdo ibérico.
De las notas que se encuentran olvidadas con los años, y no se puede encontrar cual fue su propósitos en su día, es una de 1986. Sobre un trabajo socio-económico hecho para Bonares, que, disponiendo de un
matadero, cuyo uso es exclusivamente local. Posee una superficie total de 600
metro cuadrado corresponde a superficie construidas.
Arroja un valor del estándar de 0‘10
metro cuadrado en construcción por habitantes, que es un valor aceptable,
aunque el estándar tomado con referencia sea para municipio de más de 10.000
habitantes.
Como dato informativo tenemos los
datos del sacrificio de animales de este año:
Cabrío Mayor 1.404 unidades, lo que dejaba dicho, que era la carne más consumidas en este pueblo desde siglo atrás, ya que formaban parte de la elaboración del cocido o puchero en las ollas express, que era casi a diario su consumo en las casas locales para el almuerzo, y sobre todo en las calderetas que, conllevaban una duración de 5 a 6 horas de fuego lento de leñas.
No fue hasta febrero del año del 2.015, cuando se dejó de vender la últimas carne de cabrío por parte de Coborja en este pueblo, siendo mi persona su vendedor por el tiempo de 35 años que había permanecido en este despacho. Con los años esta carne calificada tercermundista, tiene su buen mercado actualmente en las Islas Canarias y en muchos países nórdicos como en Alemania, donde se especifica como carne "brava ecológica", donde la ponen en un rico sabor, ya que es muy baja en sodio y potasio con un precio muy bajo.
Le sigue como no, el cabrío menor (chivos), 1,163, para guisado y asado. El lanar mayor 99, el menor o cordero 759, en especial para el asado en la Romería, donde Coborja solamente vendían sobre 100 unidades, y sobre 20 para el Domingo de Resurrección.
Vacunos menores, 81. Quedando el porcino en 482, mientras el casero de la cochiquera en el corral, ya iba en decadencia pocos más de un ciento.
Quedando un total de 4.000 animales sacrificados en este Matadero, para una población de 5.000 habitantes.
Los mataderos municipales como el de Bonares, tienen el carácter de instalaciones públicas, implantadas, en su mayoría a finales del siglo veinte pasado y principio del actual, con criterio fundamentalmente sanitario, por los propios ayuntamientos para el sacrificio de ganado con el abastecimiento de los respectivos núcleos de población.
Esta figura de los
mataderos municipales está perdiendo vigor, antes la aparición de los nuevos
mataderos frigoríficos.
En cuanto a la
normativa que los regula, es destacar la Ley de Régimen Local; establece que
sea obligatoria la apertura de un matadero a núcleos urbanos de más de 5.000
habitante.
La explotación vacuna
pertenece a la raza Frizona, estimándose una media de 4.000 litros de leche por
años por cada vaca, que son destinadas para el consumo local, quedando la misma proporción las de cabras, que ya pasaban a su destilación en la Central Lechera de Huelva
En este año contamos también en este pueblo con 10 granjas avícolas, dedicadas a la
crianza de pollos, con un volumen de 86.000 aves cada año.
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