jueves, 7 de mayo de 2026

Cuando el obispo de Huelva cerró para el culto la parroquia de Bonares.

 

                                                       


      

       Cautelosamente, claro, mientras dure el enfrentamiento de la Iglesia con la Hermandad de Santa María Salomé, metidos en la víspera de las fiestas de las Cruces de Mayo, que tanto representa en el folclore popular de este pueblo.

     Siendo el martes día 14 de mayo de 1985, y así se publicó en el diario ABC por parte del corresponsal local Manolo Barba.

      Y todo motivado por la titularidad de propiedad, de los terrenos que se encuentran en los alrededores de esta Ermita de su Santa Patrona, que se hallaba en aquellos años bajo el cuidado de un grupo de monjas ejerciendo de ermitañas, para su cuidado y mantenimiento.

      Este mal clima entre ambas entidades eclesiásticas, sobre quien son los verdaderos propietarios de estos terrenos citados, ya se venían incubándose tiempo atrás, para llegar al límite establecido, cuando estalló en la celebración de una Misa Dominical, cuando el Cura Párroco provisional don Manuel Cepeda Toresano hace un comentario, sobre el deber de los católicos en el respeto de las propiedades que son de la Iglesia, para acabar abucheados por la mayoría de los asistentes, lo que motivó agravar la situación creada entre ambas partes.

         Seguidamente, las monjas ermitañas fueron el blanco perfecto de la crítica local, donde le cayeron toda clase de habladuría. Ya era el momento, en que el Presidente de la Hermandad de la Santa junto con otros miembros, creyó conveniente recurrir a esta Alcaldía para que ejerciera como mero mediador, antes el cariz que iban tomando los sucesos.

     El Ayuntamiento, que se había quedado al margen de esta situación, ya tomada por los medios informativos y televisión antes las vísperas de las fiestas. Se pone en contacto con el Cura- Párroco, para tratar buscar una solución en breve, este le indica que en su caso tenía que comunicárselo al Vicario, para tenerlo como ayuda pastoral en esta lamentable situación antes de llegar a sus superiores.

     Terminó, en una reunión entre la Alcaldía con los representantes de la Iglesia, afirmando que ellos actuaban en nombre del encargo recibido por parte de la Hermandad de la Santa, con la idea de encontrar una solución posible.

     Lo que provocó, que tomara la palabra el Vicario, para confirmar de entrada que el terreno colindante con la Ermita era de propiedad solo de la Iglesia, y no había nada que negociar con la Junta Rectora de la Patrona en relación con la disputa abierta entre ambas instituciones.

                                                             


    Las Fotografías presentadas, son de propiedad privada de Pepe Gómez Feria, ellas por si sola representan un paisaje cargado de la Historia local, es del año de 1963, cuando se da comienzo de las obras del parque de la Ermita de la Santa Patrona.

    La Alcaldía, tomando nota sobre el asunto se encontró en una difícil situación, sin poder encontrar una salida satisfactoria, antes la soberbia demostrada por parte de la Iglesia.

     Ya metido dentro de las fiestas de las Cruces de Mayo, el Vicario en nombre del Obispo decidieron seguir con la Iglesia cerrada, creando el oportuno enfado entre los vecinos locales, que veían como no se podían celebrarse las novenas de sus respectivas calles, haciéndoles responsables de la actitud tomada a favor de la Hermandad de la Santa, en contra la opinión mantenida por la Iglesia sobre los terrenos de la Ermita.

         Antes los momentos tensionados, el Ayuntamiento tomó una iniciativa valiente que fue convocar una reunión con las 12 mayordomas, para que nos informaran sus opiniones sobren si sacarían los pasos de las Cruces, haciéndose el recorrido oficial por las calles locales si no se celebrasen las misas correspondientes, o bien desistían de hacerlo.

    Haciéndoles constar a estas representantes que este Ayuntamiento no tomaba responsabilidad en este complicado asunto, ya que es un hecho interno religioso, pero necesitaba contar con la información suficiente, para tomar las medidas necesarias que conllevara suspender la procesión, para anunciarlo en la prensa, radio y la televisión avisando que la fiesta de las Cruces se suspendía y que no se desplazaran a Bonares, antes la cantidad de personas del exterior que cada año lo hacían, las Mayordomas se comprometieron que, aunque no hubiera misa antes de sacarlas, las Cruces realizarían la procesión con el itinerario de costumbre, como así se hicieron.

     La Alcaldía, no comprendió en aquellos momentos la actitud tomada por la Iglesia local, ante una festividad tan representativa para los vecinos de este pueblo como son las fiestas de las Cruces y su Romería, cuando llevan casi todo el año preparándose para ello. Además aparece una nota, de la Diócesis de Huelva publicada en un diario a fines de ellos, firmados por todos los Curas hijos de este pueblo, criticando la postura tomada por este Alcalde para reunirse con las Mayordomas, sin contar con el visto bueno de la Iglesia, que es la cabeza visible como entidad representativa de las Cruces.

    Pero todo al final las fiestas se celebraron, como años anteriores cargadas de alegrías y de buen ambiente. Para la celebración siguiente del Corpus Cristi, ya los ambientes se encontraban más relajados entre Iglesia y la Hermandad de la Santa, para otro mejor tiempo para ambas partes.

     Meses después el Ayuntamiento siguió colaborando con la Iglesia Parroquial, en esta ocasión fue para concederles una subvención económica para la compra de una nueva campana para su torre y así quedó la cuestión.

José García Díaz.

    

 

     

 

 

 

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