lunes, 14 de marzo de 2022

La cerámica del Neolítico.

                                                                                  


                                                     

Por Antonio García Bellido, en memoria de mi amigo y maestro don Cristóbal Jurado Carrillo, párroco de la ciudad de Niebla.

   Pobres y escasas son las muestras de cerámicas, recogidas en los dólmenes hasta ahora investigadas en la provincia de Huelva. Destrozada en el dolmen de La Lobita por la presión de la arcilla durísima que invadía el interior del mismo, escasa y tal vez destruidas por falta de cuidado en las excavaciones, como los del Mirón, el de Agapo, el de La Pava, etc., pocos datos nos suministra de la habilidad y perfección de aquellos primitivos alfareros de nuestros suelos. Las escasas piezas y fragmentos que hemos podido estudiar nos mueven a firmar que, así como destacaron por la finura y habilidad en la talla y pulimentación de la piedra, no descollaron en el arte de la cerámica del que sólo dejaron muestras de escasos valor.

  Son conformes los más solventes investigadores de arqueología en atribuir la invención de la cerámica, al periodo del Neolítico. Tal vez favorecido por la benignidad del clima de nuestra Península, sobre todo en las regiones Sur y Sureste, el hombre Troglodita renuncia a la vida de nomadeo, acampa en sus templadas y fértiles llanuras, inicia el cultivo de las tierras, la domesticación y pastoreo de animales que les proporciona nuevas fuentes de la vida más reposadas, le queda más tiempo para discurrir valiéndose de ramas de árboles convenientemente curvadas, construye los primeros arados. Y adaptando trozos de sílex a los extremos de varas y leños rectos, sus primeros utensilios de trabajo y sus primeras armas de caza y guerra.

   Loa necesidad de retener líquidos, semillas lleva a la construcción de las primeras vasijas de barro. Comienza por copiar con el barro las formas cóncavas más conocidas por ellos como son las conchas de los moluscos y concavidad craneana. Para endurecerlas se limitan a dejarlas secar al sol. El modelado es tosco, como hecho por unas manos torpes, de bastos dedos y si acaso con la pobre ayuda de un palo ligeramente desbastado. Más adelante inician el arte de la cocción. En sus primeros intentos el resultado es pobre pues el barro se resquebraja. Para evitarlo empiezan a mezclarse partículas de mica, mármol, conchas marinas y otros diversos materiales con los que obtienen piezas de más fino acabado. La coloración de estas vasijas siempre es negruzca debido a la impureza del barro empleado y al rudimentario sistema de cocción que consistía en rodear las piezas de tierra y mantener el fuego en derredor de las mismas hasta que están suficientemente endurecidas. Cuando quiere producir vasijas de mayor tamaño y más acusada concavidad recurre al artificio de hacer una especie de formaletas o moldes de fibras de vegetales que recubre de barro y que desaparecen carbonizadas por efecto de la cocción.

   El hombre del Eneolítico realiza un notable progreso en esta industria, sobre todo en las zonas levantina y meridional de la Península. Sus primeras vasijas son cuencos en forma de casquete de paredes alargada. En muchas de ellas aparecen una especie de pezones para sujetarlos que más tarde se transforman en asas que presentan una gran variedad de fantásticas formas. Mayor riqueza decorativa consiguen aun con la ayuda de incisiones sobre la superficie del barro. Estas incisiones se agrupan en series de línea paralela horizontales, verticales, en aspas o en zigzags. Otras veces realizan el decorado con la aplicación a presión de un cordel sobre el barro aun tierno, por lo que reciben el nombre de acordonados. A veces rellenan las incisiones de pasta blanca para hacerlas resaltar más sobre el fondo oscuro del barro cocido.

                                                              



  Es de señalar que hoy se admite por las autoridades en la materia que el foco inicial de la fabricación de los célebres vasos campaniformes tuvo su cuna en Andalucía en la que aparece en épocas anteriores. Desde aquí seguirse su difusión por toda la Península, pasando a Italia por Cerdeña y luego a través de los Alpes hasta el Danubio. Es típica de esta cerámica la decoración en zonas, aunque no exclusiva pues la vemos en vasos de distintas formas copas, cazuelas y cuencos.

   Con la edad del Bronce aparece una cerámica más perfecta, de superficie enteramente lisa con adornos de perfiles y un ligero bruñido.

   No queremos terminar sin hacer resaltar el hecho de que fue aquí, en nuestro suelo, donde estuvo situado unos de los focos de civilización que irradió su cultura hacia esa Europa que olvidándose de ello nos mira hoy un poco por encima del hombro,como si fuéramos un pueblo de gente incultas y retrasada.

José García Díaz.

 

 

 

 

 

 

martes, 1 de marzo de 2022

Necrópolis prerromana en Niebla.

 


                                                     


                                                              

  Hace unos años, estando una tarde en casa de mi amigo y profesor arqueológico, don Cristóbal Jurado (q.c.p.d.), presbítero de la ciudad de Niebla, hombre de gran cultura y sabiduría y que dedicó una parte de su vida a las Ciencias Arqueológicas, me dijo que la habían avisado unos trabajadores que en el sitio de este término municipal llamado “Estación de Sevilla” (actualmente la de Bonares y Rociana), un compañero de trabajo, cavando en una viña, se había encontrado grandes y enormes sillares que denunciaban la presencia en aquellos lugares de viejas edificaciones.

   Por hacer calor, esperamos que fuera más tarde y nos dirigimos los dos a dicho lugar, el como profesor y yo como alumno, comprobando la veracidad del hallazgo.

   Con grandes esfuerzos levantamos algunas piedras y pudimos observar que contenía restos humanos, por lo cual se dedujo que eran sepulturas. Las sepulturas encontradas fueron tres.

   De su tosca construcción y primitivos materiales empleados en su labor, sacamos como consecuencia su remota antigüedad. Estas sepulturas podemos calcular que son del último periodo de la dominación cartaginesa en la provincia de Huelva, o principio de la época romana.

   Las fosas estaban construida a base de grandes losas de barro cocido, y además demostraban ser de origen caldeo o babilónico, según manifestaba mi citado profesor. Aproximadamente medía unos 70 centímetros de largo por 50 de ancho. En ellas se hallaban colocados los cadáveres boca abajo, según los usos de la antigua Babilonia, apoyándose el cráneo en un gran adobe que le servía de almohada.

   Con gran cuidado pudimos reconocer esto cadáveres, de los cuales dos eran de varones y uno de hembra.

   Cuando lo tocamos, se desintegraron, por lo cual no pudimos tomar medidas de ellos ni sacar otra cosa más, que la cabeza de uno de ellos, la cual aparecía unida a la base del cráneo teniendo lo que actualmente llaman los doctores “fractura conminuta. El otro, tenía hundido el temporal izquierdo, de lo cual se dedujo que había sido producido por piedra lanzadas, con hondas, o eran heridas recibidas en las guerras de aquellas edades.

   Las tres fosas de hallaban reforzadas de grandes ladrillos, formando un grueso muro, cubierta la parte superior por piedras de sillería que revelaban ser poco más o menos, del periodo dolménico o piedra del túmulo funerario.

   En uno de los cadáveres, mi profesor pudo comprobar que se trataba de un hombre de raza negra africana, (iguales a estas sepulturas, y con las mismas características los cadáveres, han sido encontrados en la finca que, en el término de Aljaraque, posee la señorita viuda de don Cristino González, cuyo maxilar inferior de tamaño no normal, se pudo conservar y lo conservó el ingeniero de minas, don Federico Mayboll).


                                                       

En la foto, el arqueòlogo Don Antonio García Bellido, en la finca donde apareció la Necrópolis era en aquel tiempo de mi tíos, y en donde algunos vecinos de Bonares, pudieron rescatar algunas vasijas que fueron reconstruida gozando de gran belleza.

   Sobre la cabeza de estas sepulturas estaba una pila de piedra con señales de grasa requemada, suponiéndose sirviera de recipiente para depositar las carnes o corazón del difunto.

   Las grandes piedras que cubrían las fosas eran adobes con agujeros, los que supusieron hechos para poner en comunicación con la atmosfera el interior de las sepulturas, o tal vez para darle salida a los espíritus de los muertos, o también para dar respiración a las lámparas que quedaban ardiendo y que según sus creencias servían par iluminar las almas de los difuntos en sus viajes a las regiones de un mundo desconocido.

    En los pies estaba cuatro ladrillos formando especie de circulo y todos tenían gravados un segundo circulo, que supusimos fuera un símbolo o imagen de la divinidad solar. También algunas presentaban labores toscas en forma de X, labrada al parecer con los dedos de la mano; pero lo que más nos llamó la atención es que algunos de los citados adobes, aparecía la figura de la mano impresa y extendida, símbolo mitológico de los cartagineses. (Según me comunicó uno de los ingenieros de esta Jefaturas de Minas, igual o parecidos a éstos, se habían encontrado adobes en las minas de Tharsis. Este señor me preguntó el significado de la mano y yo le expliqué el símbolo cartaginés). Parece ser que es el mismo signo, que tiene la estela votinea de Tharsis. Este señor me preguntó el significado de la mano y yo le expliqué el símbolo cartaginés). Parece ser que es el mismo signo que tiene la estela votínea de Tanit, en el templo de Cartago.

    Según don Cristóbal, la mano derecha extendida hacia el cielo o hacia lo desconocido, representará el poderío de la divinidad y quiere decir protección y bendición. Todavía los árabes, en algunas regiones, perpetúan estas viejas tradiciones, colocando manos pintadas en las puertas de sus casas para alejar los maleficios. El rito de la elevación de las manos a la Divinidad es de tradición antiquísima. En el sepulcro del cadáver femenino apareció un objeto parecido a la cabeza de mujer de mármol que recuerda las descubiertas en el Cerro de los Ángeles, o sea, la Tamit cartaginesa.

   Esta cabeza o cosa parecida, fue recogida por mi profesor para llevársela a su museo, y me dijo que con motivo de la próxima visita de una dignidad eclesiástica a Niebla, pensaba dedicarle un artículo de esta hallazgo.

   Por eso, al leer en la prensa, la noticia de que habían sido hallado restos romanos en el subsuelo de Niebla, no me llamó la atención.

Son muchos los que creen que los íberos, con el nombre de tartesios, fueron los que fundaron la ciudad de Niebla, entre ellos Tolomeo, y le dieron nombre que recordaba su país; pues no solo se llamó Ilipula Niebla los tiempos, aproximadamente, de la fundación de Cartago.

    Según el señor Martínez en sus datos epigráficos, la palabra Ilipula, es de origen griego. Parece que Tito Livio, al referirse en sus parajes a esta ciudad, dice que sirvió como punto de avanzada para contener la invasión de los celtas lusitanos. Acercándonos a los tiempos históricos, Plinio llama a Niebla Ilipula, los visigodos Elepla, y los árabes Lebla.

      Las monedas encontradas datan de mucho tiempo después de la fundación de la ciudad, pues según se desprenden le asignan unos 200 años a. de C. y son semejante a la acuñada durante la segunda guerra púnica, siendo en dicha época cuando estableció Escipión soldados en ola frontera del territorio español; época que los tartesios aprovecharon para adoptar parte del lenguaje romano. Estos son los orígenes que hasta ahora se saben de la milenaria ciudad de Niebla.

  Por  el profesor y Miembro de la Real Academia de la Historia don Antonio  García Bellido.

José García Díaz.

 

 

 

 

 

jueves, 17 de febrero de 2022

¿ Excavaciones arqueológicas de nuevo en Niebla ?

 

                                                                      


 

 

     Por Ramón Ortega, que he tenido el gusto de saludar y acompañar en sus primeras investigaciones arqueológicas en nuestro pueblo, al joven arqueólogo del Instituto Español de Prehistoria, perteneciente al Museo Arqueológico Nacional, don Pedro Garrido Roig.

   Actuando de introductor con una fina carta el elegante y magnífico poeta onubense serrano, ese querido y viejo amigo Jesús Asencio, le hemos atendido en cuanto ha sido posible en el corto posible de tiempo que estuvo en esta, debido a la ausencia del alcalde y conservador del Museo, en el que deseaba tomar algunos datos para la orientación de la misión que trae encomendada para llamar la atención oficial hacia las excavaciones en Niebla, las cuales se encuentran paralizadas desde el fallecimiento da la ilustre arqueóloga inglesa, doña Elena M. Whisarw.

   El señor Garrido Roig visitó distintos sitios de los alrededores y al pie de las murallas para hacer estudio sobre yacimientos arqueológicos en general y muy particular sobre la época pre-´romana, tomando algunos datos con los que se mostraba muy animado en cuanto a los vestigios que desean descubrir.

  El distinguido arqueólogo onubense, que acaba de dirigir unas excavaciones en Ampurias, ofreció visitarnos de nuevo con más tiempo de nuevo en el próximo mes de octubre y recoger aquellos datos más interesantes para poder llevar al ánimo de las autoridades la necesidad de estas excavaciones que tanto pueden importar a la arqueología nacional.

  Ni decir tiene que para todo cuanto afecte a su misión y particularmente, nos tiene a su disposición, como así también entendemos lo estarán nuestras autoridades, siempre prestas parea el mayor nombre y prestigio de nuestra histórica ciudad.

    Destacamos también, que su vista tiene que ver con el comienzo en breve con la reconstrucción parcial de la Puerta de Sevilla, esperando que no sea de nuevo una verdadera decepción, lo que, hasta la fecha de hoy se ha estado realizando.

   O se reconstruye o se deja como estaba en principio, pero poner parches aquí y allí sin ton ni son, no debe permitirse de ninguna manera por el Conservador de las murallas ni por las autoridades; se le está dando un aire nuevo, moderno a la entrada de la misma que no va con la vetustez de la referida Puerta; las esquinas de la parte deben ir exactamente igual a como estaban antes de su derrumbamiento; es decir, construidas de grandes piedras que en ningún lugar cercano dejan de encontrarse con gran porfusión y si estas piedras no existieran, deben construirse para darle a dicha entrada el tono serio e histórico que corresponde. Para que esta obra se lleva a efecto con la ortodoxia natural en esta clase de obras de interés histórico.

  En la semana siguiente y gracia al interés que todos los hijos del pueblo han puesto para que se lleve a cabo la reconstrucción de la iglesia parroquial que se encuentra en ruina, van a dar comienzo en breve tiempo las obras proyectadas, quizá en esta misma semana del 20 de septiembre de 1963.

                                                   

  La presenta postal es de marzo de 1970 de la editorial Everet. Se aprecia el carro de "Monolo el Tarritero" de Triguero. Del Archivo  de Pepe el carnicero.
    

   Las aportaciones que se han conseguido, tanto con la ayuda del pueblo como por otros medios son importantes y marcan un principio de reconstrucción muy halagüeño, ya que ello será base para que cuantos estén interesados en que la histórica iglesia de Santa María de la Granada se conserve, pongan a disposición de las autoridades encargadas de las obras todo cuanto sea preciso y haga falta.

   No creemos que nadie regatee su óbolo para para estos trabajos y estamos seguros que entre los interesados, se encontrará la Compañía de Río Tinto, que tanto interés ha puesto siempre en las cosas de Niebla, no solo por los muchos trabajos que viene desarrollando en esta, con excavaciones y extracción de piedras, sino por la multitud de obreros de Niebla que tiene a su servicio y confían todos en que la Compañía preste su ayuda decidida y material.

   Felicitamos a nuestro párroco, y a todas las autoridades por el tesón y energía que han puesto en todo momento para conseguir la culminación de estos comienzos de la citada obra, que tan lejos parecían encontrarse hace poco tiempo.

  José García Díaz.

 

 

miércoles, 9 de febrero de 2022

El tesoro de Saltés.

 

                                                             


  Todos los huelvanos, al ir a Punta Umbría, hemos pasado multitud de veces junto a la Isla de Saltés, arenosa y baja con algunos olivos y pequeños cabezos destacándose contra el añil del cielo, que se ven desde la canoa, en el plácido paseo por la ría; todo esto constituye para nosotros un cuadro hermoso y familiar.

   Pero lo que no todos sabemos sobre esa isla de nuestro estuario es una vieja y fascinante historia, muy ligada a la de nuestra bella y querida Huelva. No sucedió en los tiempos más antiguos, cuando los fenicios elevaron allí un templo a Hércules, que por su grandiosidad y belleza fue famoso en todo el mundo entonces conocidos; no fue tampoco en los tiempos en que los griegos fundaron en Saltés la orgullosa ciudad de Heracieous Nexos, ni cuando una tribu celta, la más meridional de todas, se estableció en la entonces llamada Certare, hoy Saltés. Esta historia ocurrió en tiempos relativamente más reciente: cuando, en el siglo XI, Huelva fue la capital de un culto y próspero reino taifa.

  En el año 1011, el aumento entre los huelvanos del ansia de independencia, coincidiendo con la debilidad del Califa de Córdova, permitió que un hijo de Huelva, Mohamed-Ibn Ayún-Abú Zaid-Al- Becri, segregase la comarca del califato, y la proclamase reino independiente, con el cómo rey y su capital en Huelva.

  Nuestra ciudad se convirtió pronto, bajo su inteligente gobierno, en un emporio industrial y mercantil, famoso en su tiempo, y pleno de riqueza y prosperidad. En tal ambiente, pronto brilló el genio huelvano, y las artes, las letras y las ciencias se cultivaron con sin igual esplendor; aquí florecieron literatos de la colosal tala de Aben Hazám, el mayor poeta y pensador hispanomusulmán, geógrafo del islam después del El-Edrisí, y tantos y tantos otros. También se llamó la ciudad de hermosos y nobles monumentos, que según frase de Abú-Obaid el Beerí, fueron “el ornato del mundo”.

                                                           


                                                        

  Desgraciamente, esta prosperidad y riqueza no pudo menos que excitar la codicia del rey de Sevilla, “Almothadir, conquistador brutal, ya se había apoderado de los reinos de Morón, Ronda, Jaén, Niebla y Santa María de Algarbe, cuando, en el año 1051, puso sitio por tierra y mar a la ciudad de Huelva.

  Aunque los huelvanos eran gente eminente culta y pacífica, se aprestaron animosamente a la defensa, y mandados por su rey que era Abdul-Aziz Abú-I- Mossablese, defendieron heroicamente hasta el último extremo. Pero la desigualdad de los combatientes era demasiado grande, y los sitiadores lograron al fin expugnar la ciudad no sin la feroz resistencia de los Huelva.

   Mientras los invasores se dedicaban a la matanza y al saqueo, al incendio y a la destrucción, Abdul- Aziz consiguió, a favor de la confusión del momento, pasar desapercibido y huir llevándose consigo el tesoro real. Eludió las tropas de Almothadir y se refugió en la isla de Saltés, donde se escondió por cuatro días, al cabo de los cuales, viendo lo inseguro que se volvía su refugio, intentó escapar en una barca, disfrazado de pescador. Pero el tesoro se quedó escondido en la isla de Saltés, en espera de mejores tiempos.

     A poco de cruzar la barca la Boca de la Barra fue interceptada por una de las galeras de bloqueo y Abdul-Aziz fue reconocido y preso. Le llevaron a Sevilla, donde negó a confesar el lugar de Saltés donde escondió  el tesoro; más tarde, le arrancaron los ojos, fue torturado, y, por último decapitado. Su cabeza fue clavada en una escarpia de los muros del Alcázar de Sevilla, antes de confeccionar con ella una pieza más para la “vajilla” del rey Almothadir.

    De la Huelva de los reyes becritas, nada queda, salvo una lápida y otros pequeños objetos encontrados en los patios de casas edificadas sobre el solar de las ruinas del palacio real de Huelva, que estuvo situado donde hoy están la iglesia y el convento de las Agustinas y calle Millán Astray arriba.

   Pero nadie ha encontrado hasta nuestros días, y por tanto permanece en su escondite, en algún lugar de la isla de Saltés, el tesoro de los reyes de Huelva.

Manuel Pizán Domínguez.

lunes, 24 de enero de 2022

! De nuevo don Ramón Ortega.!

                                                                             


   La ciudad de Niebla, clama siempre justicia por el estado de las murallas, mientras nosotros mantenemos silencio ante la realidad.

  Por el cronista oficial, don Ramón Ortega Uguerrola.

  Cuando en el mes de febrero del pasado año dimo la voz de alarma, siempre en la defensa de nuestros tesoros arquitectónicos, al derrumbarse uno de los torreones uno de los torreones de la barbacana del Castillo, se acogió nuestro S.O.S. en un interés inusitado, no solamente en el ámbito local, sino en el provincial, donde se consiguió con la mayor rapidez, la consignación de un crédito de quinientas mil pesetas de la Dirección General de Bellas Artes.

   Ante la presión por parte de varios diarios, se logró que la consignación que se había hecho de ochenta mil pesetas el año anterior, se dedicarse para conservar el torreón derrumbado; visitó nuestro pueblo el arquitecto, se envió un maestro de obras y comenzaron la reconstrucción; lenta, muy lentamente, pero se invirtieron varios meses en obras; estas, terminaron sin que el torreón quedase completo, siendo verdaderamente lamentable que después del dinero invertido, las obras quedasen amenos de la mitad y hoy, con el invierno encima con los temporales y con el abandono, estamos con unos metros de obras realizadas, expuestos a que el dinero invertido sea nuevamente sepultado por cualquier derrumbamiento. Es una pena que llevamos treinta años clamando sobre lo mismo para que todo siga igual, para que nadie se preocupe de que las obras que se comiencen para su conservación de nuestras milenarias murallas, sean terminadas; es una pena y una vergüenza para todo los niebleros, que los torreones que empezaron a reconstruirse con las primeras ochentas mil pesetas concedidas, fuesen solamente remendado, mal remendados, por cierto, y ya de esto se ha hablado en la prensa en más de una ocasión.

         Escribimos con la autoridad que nos da el ser hijo de Niebla y nuestra experiencia de tantos años; escribimos porque nos sale del alma todo lo que sea de Niebla; escribimos crudamente, por  que estamos saturados de los más preciado que pueda tener un hijo; querer a su madre y defenderla . Y Niebla es nuestra madre, además de la matrona excepcional de la provincia de Huelva y tenemos que defenderla, no los extraños, sino los que hemos nacido en ellas y ella le debemos, lo que somos.

                                                              


   Hemos llegado ahora, después de este estatismo, después de este silencio, a la realidad cruda, de que todo lo hecho ha sido en balde, dado que siempre hemos estado presto a la lucha en defensa de nuestros monumentos nacionales, para que todos aquellos que lo deseen, que estén interesados en la reconstrucción y conservación de nuestro castillo y murallas; se ha invertido ya ciento  sesenta mil pesetas en dos o tres años, que fueron consignadas y concedidas antes de las quinientas cincuenta mil de este año; se remendaron con las primeras algunos torreones (¡ que dan vergüenza de verlos ¡) y con las segundas, se ha atendido al torreón derrumbado hace poco tiempo, algo, pero algo son unos metros de murallas, que el verlo pone indignación en la mente y dolor en lo más frágil es de nuestro cuerpo cuando se trata de algo que nos afecta por aquello que más queremos.

     Cierto, que el antiguo Museo Arqueológico se ha destinado parte de este dinero, pero,… ¿se ha invertido debidamente, o se ha hecho igual que con las murallas y castillo…? Un poquito aquí, otro poquito allí y… que el tiempo o el Estado provean. Mientras tanto, las autoridades de Niebla, sin tener arte ni parte en estas cosas, se encuentran amarradas de pies y manos sin poder intervenir.. ¿Porqué..?.

   Mi silencio se ha roto gracias a ese suelto que Miguel González Jiménez, mi buen amigo y mejor iliplense, que ha publicado en el ABC de Sevilla no hace mucho; es un aldabonazo que ha roto mi silencio y ha puesto en mi alma algo de lo que ya, por imperativo de la indiferencia de muchos, se había cerrado como se cierra la corola al morir la flor consumida por el tiempo, y la realidad de la vida.

  Tenemos ante nosotros, ahora, una concesión que, siendo insignificante para lo inmenso de las obras de la reconstrucción y conservación de las murallas y castillo de Niebla, supone un paso adelantado conseguido por el celo de las autoridades de la provincia y de nuestro pueblo; son quinientas mil pesetas que ya se consignaron en los comienzos de nuestra campaña, y que ahora se han concedido y que, con la aportación obligatoria del Ayuntamiento de Niebla con- unas cincuenta  mil pesetas para que aquellas se pudieran conceder, ,o que hará a base de materiales por serle imposible hacerlo con dinero- hacen las quinientas cincuentas mil concedidas por la Dirección General de Bellas Artes.

   Es una perspectiva brillante de un comienzo de reconstrucción y conservación de murallas y castillo, pero es una ridiculez para llegar a una consecución de definitiva de poner el Monumento Nacional más importantes de la Historia de España, en el lugar exacto que le corresponde ante esta Historia de España, en el lugar que le corresponde ante esta Historia y ante el turismo general de España.

  En Niebla, en febrero de 1963.

 José García Díaz.

sábado, 8 de enero de 2022

! Un buzo muy original !

                                                                          


 

 En el diario El Comercio del Perú, con fecha del 8 de mayo de 1962 extraemos la siguiente noticia: Un onubense que triunfa en América, puesto que rescata naves hundidas hace un siglo y pesqueros naufragados.

  Este hombre llamado Diego Cordero Cordero, natural de Isla Cristina, es el protagonista. El motivo ha sido una grandiosa labor suicida que ha llevado a cabo en aguas peruanas, últimamente.

   Este onubense, que como queda dicho nació en la bella perla atlántica, cual es Isla Cristina, emigró al Perú hace algunos años. Sus familiares se trasladaron desde la citada población de su origen a la capital de España, donde en la actualidad viven.

   Al Diego Cordero gustaba enormemente de las cosas submarinas. Siempre demostró gran interés por ellas. Así al llegar a las tierras peruanas se especializó y consiguió ser buzo profesional. Entonces empezó a forjar la idea de rescatar una nave chilena hundida en diciembre de 1880; la corbeta “Covadonga”. Esta fue torpedeada en la bahía de Chancay por la Armada de peruana, durante la guerra de Pacífico.

   Las autoridades de Marina del Perú consideraron este proyecto como una cosa imposible de realizar, cuando le fue presentado por el buzo español, pero al fin cedieron bajo un acuerdo que aquellos objetos dignos de ser conservados, por tener carácter de reliquia, etc., pasarían a poder del Museo Naval, y el resto, en ese caso chatarras, a la propiedad del buzo.

   De esta forma empezaron los trabajos. Hubo sus inconvenientes, dado la profundidad y dificultades que presentaba la extracción, pero tras muchos y grandes esfuerzos y ante la sorpresa general, Diego Cordero localizó la corbeta “Covadonga” a una profundidad de 30 metros. Rescató 3 cañones de 8 pulgadas de calibre, con 3 metros de largo por cada artefacto bélico. Varias docenas de platos de porcelana, que por cierto se conservan casi intacto, centenares de casquillos de proyectiles, etc.

                                                                            


Los comentarios de la prensa fueron lleno de elogios para este, quién realizó una proeza enorme al conseguir rescatar una nave que se daba por seguro imposible de extraer. Y fue ahí, cuando comenzó a ser popular Diego Cordero, el “buzo suicida”.

   En otra ocasión de haberse hundido el pesquero “MJMC-I” y antes de la imposibilidad de percibir los familiares de las victimas las indemnizaciones correspondientes por no haber parecido los cadáveres de los pescadores, recurren a nuestro buzo, cuando ya expertos extranjeros daban también por imposible el caso, para intentar el rescate de los cadáveres. No obstante, los grupos del mar daban como absurda la propuesta, ya que especialistas americanos se negaron a ello por lo difícil y peligroso del caso. Pero Cordero se animó y acepto. Encargándose inmediatamente del mismo. Tras unos días de exploración y sumergiéndose horas y horas, consiguió sacar a los familiares de aquellos quienes le habían hecho el encargo tan peliagudo.

      Es por segunda vez cuando en los titulares aparecen en las primeras páginas de la prensa de Lima con el nombre de este español. Ya la carrera, fue sobre ruedas. Avión que se hundía en el Pacífico, Cordero era el encargado de su extracción. Buque que naufragaba, a él se le encomendaba su puesta a flote. Y así sucesivamente en cada caso importante que en las costas americanas iban sucediéndose, ya que no solamente Perú hacía sus servicios, si no también países limítrofes precisaban de su ayuda.

Siempre se hacía la señal de la cruz al sumergirse. La Virgen y el Señor de los milagros le acompañaban. Por eso su primer deseo de volver felizmente del trabajo era la visita a la capilla.

                                                       


  

  Con motivo de estos éxitos, en los que ha rivalizado con los mejores buzos americanos, ha sido objeto de varios homenajes allá en aquellas tierras. Los pescadores, armadores y compañías de navegación le obsequiaron con una fuerte cantidad en metálico, además de entregarle públicamente varios diplomas de honor, a lo que asistieron las principales autoridades del Callao.

  Desde Madrid, donde he captado la noticia cuando realizan gestiones para ser nuevamente condecorado por el Gobierno de aquel país me place enviar estas noticias, ampliadas por sus familiares, que leí en la prensa peruana, significando que es un gran honor para su pueblo de Isla Cristina, y por consiguiente para Huelva, que un buzo de estas latitudes deje tan alto el pabellón español, haciendo proezas en las que la mayoría de las veces, solamente le guías fines puramente humanitario.

  Reportaje por Rafael López—Ortega.

José García Díaz.

 

 

jueves, 6 de enero de 2022

! El arreglo de la carretera a Mazagón !

                                                                         


  El día 15 de junio de 1962, varios diarios recogían la noticia, en donde se da por aprobado la contratación de las obras de la carretera de Mazagón, por un importe de 12.664.362 pesetas, la cual merece, la extraordinaria importancia de la última reunión del Consejo Provincial del Movimiento que, presidido por el Jefe, camarada Hernán Pérez Cubilla, y por su propia iniciativa, hubo de pronunciarse en términos hondo patriotismo contra la estúpida mascarada de Múnich.

    (En este pueblo, en homenaje de celebración del día 18 de julio, se celebró en la plaza de Calvo Sotelo, una grandiosa adhesión por parte de la Corporación Municipal, junto una gran mayoría de vecinos jóvenes y adultos en solidaridad al Jefe del Estado.)

   Aparte de lo que afecta al orden político, trascendental en dicha reunión del consejo citado, para el presente y futuro de Huelva, capital y pueblo de su provincia, la relación de las obras positivas y en su realización que fueron ventiladas en el mismo, tales las construcciones del Puerto Pesquero, muelle de atraque, Hospital siquiátrico y la carretera de Mazagón.

    A propósito de ésta última, encontramos en la página 7.864 del “Boletín Oficial del Estado” del día 8 de junio de 1962, se publica un decreto del Ministerio de Obras Públicas por el que se autoriza la contratación mediante concurso del proyecto de replanteo del trozo primero de la carretera de Palos al faro de la barra de Huelva, por el valor económico citado anteriormente.

   De la cuantía de esta cantidad refleja la importancia de la obra que comenzará a ejecutarse seguidamente, esto es, tan pronto como se formalice su contratación.

                                                           


  Es de gran importancia la dicha construcción, es tanto que con ella lleva se resuelve definitivamente el acceso a una de las playas onubenses que, ha de verse muy solicitadas y concurridas por los veraneantes que procuran y buscan mucho sol, arenas limpias, agua impregnadas de sal y yodo junto a una temperatura ideal, a través de todas las estaciones del año. Pero también esta playa de Mazagón se verá favorecida por el turismo en cuanto que su carretera brinda fácil acceso a la misma, después de haberse recorrido pueblos de tanto abolengo histórico como son Moguer y Palos, y teniendo a dos pasos el monasterio de La Rábida.

   Estas son las obras constructivas y tal es la labor positiva y en constante rotación que distingue y acredita al Gobierno de Franco, cuyas directrices y consignas tan bien interpretadas y ejecutadas son, en nuestro caso concreto, por el Gobernador civil y Jefe del Movimiento, don Hernán Pérez Cubillas que, con las demás autoridades provinciales y locales, y funcionarios y técnicos de la dependencias y centro oficiales, laboran, con la mirada y el corazón puesto en el engrandecimiento y prosperidad de España que debe ser y constituir la suprema aspiración de todos los españoles.

José García Díaz.