sábado, 8 de enero de 2022

! Un buzo muy original !

                                                                          


 

 En el diario El Comercio del Perú, con fecha del 8 de mayo de 1962 extraemos la siguiente noticia: Un onubense que triunfa en América, puesto que rescata naves hundidas hace un siglo y pesqueros naufragados.

  Este hombre llamado Diego Cordero Cordero, natural de Isla Cristina, es el protagonista. El motivo ha sido una grandiosa labor suicida que ha llevado a cabo en aguas peruanas, últimamente.

   Este onubense, que como queda dicho nació en la bella perla atlántica, cual es Isla Cristina, emigró al Perú hace algunos años. Sus familiares se trasladaron desde la citada población de su origen a la capital de España, donde en la actualidad viven.

   Al Diego Cordero gustaba enormemente de las cosas submarinas. Siempre demostró gran interés por ellas. Así al llegar a las tierras peruanas se especializó y consiguió ser buzo profesional. Entonces empezó a forjar la idea de rescatar una nave chilena hundida en diciembre de 1880; la corbeta “Covadonga”. Esta fue torpedeada en la bahía de Chancay por la Armada de peruana, durante la guerra de Pacífico.

   Las autoridades de Marina del Perú consideraron este proyecto como una cosa imposible de realizar, cuando le fue presentado por el buzo español, pero al fin cedieron bajo un acuerdo que aquellos objetos dignos de ser conservados, por tener carácter de reliquia, etc., pasarían a poder del Museo Naval, y el resto, en ese caso chatarras, a la propiedad del buzo.

   De esta forma empezaron los trabajos. Hubo sus inconvenientes, dado la profundidad y dificultades que presentaba la extracción, pero tras muchos y grandes esfuerzos y ante la sorpresa general, Diego Cordero localizó la corbeta “Covadonga” a una profundidad de 30 metros. Rescató 3 cañones de 8 pulgadas de calibre, con 3 metros de largo por cada artefacto bélico. Varias docenas de platos de porcelana, que por cierto se conservan casi intacto, centenares de casquillos de proyectiles, etc.

                                                                            


Los comentarios de la prensa fueron lleno de elogios para este, quién realizó una proeza enorme al conseguir rescatar una nave que se daba por seguro imposible de extraer. Y fue ahí, cuando comenzó a ser popular Diego Cordero, el “buzo suicida”.

   En otra ocasión de haberse hundido el pesquero “MJMC-I” y antes de la imposibilidad de percibir los familiares de las victimas las indemnizaciones correspondientes por no haber parecido los cadáveres de los pescadores, recurren a nuestro buzo, cuando ya expertos extranjeros daban también por imposible el caso, para intentar el rescate de los cadáveres. No obstante, los grupos del mar daban como absurda la propuesta, ya que especialistas americanos se negaron a ello por lo difícil y peligroso del caso. Pero Cordero se animó y acepto. Encargándose inmediatamente del mismo. Tras unos días de exploración y sumergiéndose horas y horas, consiguió sacar a los familiares de aquellos quienes le habían hecho el encargo tan peliagudo.

      Es por segunda vez cuando en los titulares aparecen en las primeras páginas de la prensa de Lima con el nombre de este español. Ya la carrera, fue sobre ruedas. Avión que se hundía en el Pacífico, Cordero era el encargado de su extracción. Buque que naufragaba, a él se le encomendaba su puesta a flote. Y así sucesivamente en cada caso importante que en las costas americanas iban sucediéndose, ya que no solamente Perú hacía sus servicios, si no también países limítrofes precisaban de su ayuda.

Siempre se hacía la señal de la cruz al sumergirse. La Virgen y el Señor de los milagros le acompañaban. Por eso su primer deseo de volver felizmente del trabajo era la visita a la capilla.

                                                       


  

  Con motivo de estos éxitos, en los que ha rivalizado con los mejores buzos americanos, ha sido objeto de varios homenajes allá en aquellas tierras. Los pescadores, armadores y compañías de navegación le obsequiaron con una fuerte cantidad en metálico, además de entregarle públicamente varios diplomas de honor, a lo que asistieron las principales autoridades del Callao.

  Desde Madrid, donde he captado la noticia cuando realizan gestiones para ser nuevamente condecorado por el Gobierno de aquel país me place enviar estas noticias, ampliadas por sus familiares, que leí en la prensa peruana, significando que es un gran honor para su pueblo de Isla Cristina, y por consiguiente para Huelva, que un buzo de estas latitudes deje tan alto el pabellón español, haciendo proezas en las que la mayoría de las veces, solamente le guías fines puramente humanitario.

  Reportaje por Rafael López—Ortega.

José García Díaz.

 

 

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