Siendo el martes día 10 de noviembre de 1984,
cuando el diario EL PAIS, hacía eco de esta noticia de parte de Luisa Isabel
Álvarez de Toledo, dijo ayer a este periódico que los documentos aparecidos en
los Ángeles podrían no ser más que un tercio de los papeles de la casa que se
encuentran fuera de ésta. La duquesa, denunció en 1973 la desaparición, se
responsabiliza de los papeles del ducado desde que lo heredó en 1956. Asegura
que le extrañaría que hubieran sido vendidos por su padre, fallecido en 1955.
No se hace responsable de los cuatro meses en que los legajos estuvieron en
poder de su madrasta, que en tiempo cedió documentos a los archivos de
Simancas.
La actual
duquesa de Medina Sidonia, que habita el palacio ducal de Sanlúcar de Barrameda
(Cádiz), ya tenía referencias de la dispersión de algunos de los documentos de
la casa ducal desde 1972, a raíz de una extraña denuncia anónima. Según explicó
la duquesa, en aquel año un estudiante de Oxford, que no quiso dar su nombre,
depositó en la embajada española en Londres una carta de un tal Richard Boulind
a la casa H.P. Kraus y Libros Raros, radicada en Liechtenstein y con sucursal
en Nueva YorK. En la carta, Richar Boulind informaba a la casa Kraus de la existencia
en el mercado de importantes documentos del ducado.
Con ocasión de
aquellas, Luisa Isabel Álvarez de Toledo estaba en París exiliada. La entonces
llamada “duquesa roja” había estado en la cárcel de marzo a noviembre del 69
por manifestación ilegal, y vivió fuera de España desde abril del 70 hasta
octubre del 76, por miedo a ser de nuevo encarcelada.
“Lo primero que supe
fue que unos policías habían estado en el palacio ducal, en Sanlúcar, para ver
si faltaba algo. Hablé con una joven, Pilar Valverde, que había hecho una
tesina con los documentos de la casa ducal, y se sabía el archivo perfectamente;
ella me dijo que no faltaba nada, Entonces pensé que se trataba de una maniobra
para quitarme la herencia, porque a mí me perseguían por roja. Pero como había
tenido una advertencia anterior de un personaje muy respetable, puse una
denuncia en el consulado español de París, en mayo de 1973.”
En la denuncia, de la que guarda copia,
solicitaba que se pidiera declaración a Rosario González Sabriega, contacto de
la casa Kraus en España, y al marqués de Lozoya, su introductor. “Yo no podía
responder plenamente del archivo de la ducal por dos razones. Primero, porque
estaba fuera, pero en este sentido me tranquilizaba el hecho de que Pilar
Valverde me aseguraba que estaba todo lo que yo había recibido; y segundo,
porque entre el fallecimiento de mi padre, sin testamento, el 11 de diciembre
de 1955, y la sentencia que me nombraba heredera universal, el 10 de abril de
1956, pasaron cuatro meses en lo que no tuve control ninguno con sobre los
legajos. De esta época data una donación de mi madrasta al archivo de Simancas.
Yo de esa donación tuve noticia cuando supe que Fraga le había concedido el lazo
de Isabel la Católica en agradecimiento por la misma. Monté en cólera, porque
ella no tenía derecho a ceder esos papeles a nadie, pero no comprendí ninguna
acción porque son papeles sin valor y porque pensé si está en Simancas está
bien guardados”
“Una segunda referencia la tuvo cuando
llegó un periodista americano de la revista “Time”, en junio de 1980, para
hacer una foto de un cuadro del séptimo duque, que comandó la Armada
Invencible, Alonso Pérez de Guzmán.
Yo le ofrecí
que estudiara las copias de su correspondencia con Felipe II, en la que se
hablaba largamente de todo el asunto de la Invencible, pero él me dijo que no
lo necesitaba porque ya había estudiado los originales, que estaban en Nueva
York. No me quiso revelar de la persona que los tenía”.
La tercera y
definitiva referencia le llega por la visita de Manuel Ravina, hoy director del
Libro, Archivo y Bibliotecas de la Junta de Andalucía, y entonces comisionado
por el Ministerio de Cultura para recabar información en torno al asunto. La
visita se produjo hace 8 meses, a raíz de una información enviada a Madrid por
la embajada de España en Londres según un librero de los Ángeles había ofrecido
al Gobierno británico los importantes documentos por un precio de próximo a los
“500 millones de pesetas”.
En Sanlúcar se
conservan 6.224 legajos de la casa ducal. Los Ángeles son 85, que incluyen las
cartas de entre Felipe II y el Almirante de La Invencibles, así como otros de
las colecciones “Capitanía del mar Océano” “Consejos de Estado y Guerra” y “Tesorería
General de Aragón”, que la duquesa considera de una gran importancia.
La duquesa de
Medina Sidonia es descendiente directa de Guzmán el Bueno. El nieto de éste
nombrado Conde de Niebla, y el nieto de este último el primer duque de Medina
Sidonia. La actual duquesa hace el número 21 la casa actual ducal y habita la
casa familiar de Sanlúcar de Barrameda, en la desembocadura del Guadalquivir.
Aparte de la casa, confiesa que apenas les quedan 30 hectáreas de pinares,
junto al archivo familiar, que está clasificando y que espera recuperar
totalmente.
Aparte de los 85
legajos en poder del librero de Los Ángeles, estima que hay otros 252 legajos
fuera de la casa ducal.
José García Díaz.
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