Corría el año de 1953, cuando el domingo día
17 de mayo, celebrando el día de las Cruces, sobre las cuatro y media de la
tarde se celebró un festival taurino, en la antigua plaza artesanal, alojada en
la calle de Camino de Niebla, (donde se encuentra actualmente en su lugar, el
Centro de Día) en que se lidiaron reses de Gerardo Ortega, que resultaron bastante manejables.
Donde el diestro
Joselito Romero, el gran artista onubense alcanzó un ruidoso triunfo, premiado
esta jornada con 1,000 pesetas, ya que realizó una extraordinaria faena de
muleta con pases de todas las marcas conocidas en este arte, por donde el
público entusiasmado aclamó y amenizó la música, el gran Joselito Romero, sacó
a relucir el mejor repertorio de su toreo, pases estatuarios, naturales con el
pecho, molinetes de rodillas y otros de magnífica factura, todo cargado con
garbo y elegancia. Mató de un pinchazo, estocada y descabello, pidiendo el
público para el torero las dos orejas, donde se vio obligado a saludar desde
los medios del ruedo entre una gran ovación.
Y es
aquí, cuando comienza el problema, dado que le tocaba seguir la corrida al
diestro Juan Riquelme, que se encontró que no podía realizar su faena, ya que
el novillo muerto se encontraba en la plaza un tiempo determinado, y la vaca de
Macaco no había aparecido para realizar el arrastre de sacarla para a las
afueras, para su degüello inmediato, seguido de su despellejo.
En las fotos que exponemos
arriba las realizó el “Mudo de la Palma”, y refleja cómo se arregló la
situación, en cuando las autoridades, recurre al ordenanza Lucas el Municipal,
que se dirija al grupo de carniceros, que se encontraban presenciando la citada
corrida, y que podían hacer ante la grave situación, los matarifes recomienda,
que ya por el tiempo que lleva el animal muerto, hay que desangrarla a toda
prisa, antes que se estropee la carne para su
venta mañana en el Mercado, por donde los carniceros junto con el
veterinario, los vemos en la foto arrastrando el novillo; está mi padre, su
primo Joselito el Sacristán de la calle Misericordia, sus tres hermanos, y el
chico, el joven vive actualmente es Joselito de la Ermita. (Las fotos expuestas
pertenecen al archivo privado de Pepe García).
(Esta curiosa y conocida vaca por todo el
pueblo, era en realidad un buey, que trabajaba en la fábrica de ladrillos de “Pepe
Vitón” en la calle Santa Justa, acarreando el barro para su elaboración, así
como ladrillos, arenas finas de la “Campanera” y demás materiales que le fueran
necesario, para aquellos vecinos que lo necesitasen para sus obras, gozando
además de la simpatía que le prestaban los locales a esta citada vaca).
Lo más curioso del
caso, es que alguien se percató que la vaca del Macaco, se encontraba más cerca
de los esperado, la pobre se encontraba amarrada casi de frente de la plaza,
pero no quedaba expuesta a la vista de los concurrentes de la corrida, ya que
su propietario el Macaco, se encontraba de frente en la bodega de “Rodrigo” y
el mucho vino, le hizo perder la noción del tiempo y de su responsabilidad de sacar
el novillo; pero pudo terminar su trabajo, animado por los espectadores, que se
lo tomaron con gracia.
El segundo
novillero Juan Riquelme, se lució mucho con el capote y muleta por lo que
escuchó fuertes ovaciones. Mató con brevedad, siendo despedido con aplausos.
La gran afición que mantienen estos novilleros en Huelva, ha motivado que la empresa DAMAS, establecerá un servicio especial a la estación de Niebla para recoger a los citados aficionados que lleguen en el tren de la 1 y con regreso para llegar a Huelva en el tren de las 10 de la noche.
También habrá
servicios especiales si fueran necesarios, si se cuentan con un número
determinados de viajeros para cubrir las camionetas desde Huelva y regreso.
José García Díaz.
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