viernes, 20 de octubre de 2017

¿Qué pasó en Bonares el 22 de Julio de 1936?

                                                 
                                                   
                       
                         Cuartilla parroquial de la Iglesia de este pueblo del año de 1936.

     Con la entrada en las elecciones pasadas del Frente Popular en toda la provincia, la vida cambió radicalmente en este pueblo. Fueron eliminadas por completo las autoridades que integraban el Ayuntamiento a pesar de haber ganado las elecciones por mayoría absoluta, permaneciendo sólo el Secretario el señor "Flores" conocido popularmente como el "Gato de Hierro" por su fuerte carácter y expulsando de empleo y sueldo al funcionario de oposiciones el señor don José Montés García.
    Las minorías socialista y republicana, empezaron sus ataques descarados al culto y a la Iglesia. Se impidió este año toda manifestación de la Semana Santa y en la solemnidad del Corpus Cristi, si bien autorizó la romería tradicional del Rocío, que salió no con menos problemas, cuando un exaltado bien conocido se tendió delante de la carreta, durante una hora, hasta que la autoridad pudo retirarlo.
    El Simpecado ya se encontraba en la aldea almonteña, que por prudencia había salido la  noche antes para evitar posible altercado.
    Pero la situación se acentuó mucho más a raíz del Alzamiento Nacional. En donde el pueblo estuvo pocos días en manos de las fuerzas revolucionarias, reducidas a un pequeño grupo, de exaltados que, por su barbarie y fiereza se impusieron a los tranquilos vecinos del pueblo, no faltando algunas amenazas.
  Pero tuvimos que esperar hasta el 22 de Julio, para  que este día perduraría  en la memoria de los antiguos vecinos locales durante mucho  años.
    Los lugareños llevaban desde días intranquilos, puesto que la Alcaldía Republicana había estado pidiendo información al Gobierno civil sobre la actitud de grupos incontrolados revolucionarios que están tomando la justicia por sus manos en los pueblos vecinos.
   Mientras la contestación por parte del Gobernador el señor don Diego Jiménez Castellano, es que carece de autoridad sobre estos grupos de exaltados que se escapa de su jurisdicción, en los momentos de crisis social como en la que nos hallamos.
    Los vecinos se encontraban angustiado y precavido debido a los últimos atentados cometido en el vecino pueblo de Niebla, cuando a la primera horas de la mañana del día 19 de Julio, aparecieron uno de estos grupos de milicianos que implantaron el terror en todo el pueblo.
     Entre los muchos desmanes como prender fuego a la parroquia, hicieron la salvajada cultural  más grande de su historia local como fue la de saquear el importante Museo Arqueológico haciendo desaparecer los objetos de más valor y destruyendo los otros, que ya jamás se recuperaría.
    Tanto en Bonares como en Niebla la Guardia civil se encontraban fueran de sus puestos por la orden de concentrarse en Huelva bajo el mando del Teniente Coronel don Julio Orts Flor (abuelo de un bonariego de adopción). Oficial que se mantuvo fiel a su juramento de lealtad hacia la República, costándole su propia vida.
      En el recuerdo local, quedaron como fue la entrada en este pueblo de dos pequeños camiones requisados a varios empresarios de la capital. Estos "cabecillas" venido de Huelva eran algunos delincuentes profesionales  bien conocidos entre ellos, como  El "Romero", y el "Potaje" que gracia a la amnistía del gobierno los pusieron en la calle, para disfrazarse como republicanos.
   Se decían algunos vecinos que aparecieron por la tarde del día 22 de Julio. otros que estaban durmiendo la siesta, pero los parroquianos que estaban en la taberna del "Taqueño" dieron voces de alarma, por toda la calle hasta llegar a la puerta del Centro Benéfico para pasar al Ayuntamiento y de allí a la puerta de la iglesia.
      En la puerta del citado centro es cuando aparece un coche con milicianos del vecino pueblo de Rociana del Condado; tomando el casino a la brava, rompiendo muebles y enseres; obligando al señor conserje colocar la bandera republicana en el balcón, y en la puerta pintaron la frase "Centro del Sindicato Agrario".
      En la puerta del Cabildo, apareció las llaves del Juzgado Municipal, cedida por el señor Juez don Andrés, que se había marchado a su finca del  coto del "Avispero".
     Días antes el 20 de Julio un diácono, hijo del pueblo, que se encontraba en periodo de vacaciones, después de tras administrar solemnemente un bautizo, retiró el Santísimo y lo guardó en su casa. El párroco local se encontraba oculto desde hace una semana, sin que nadie supiese su ubicación.
    El citado día Jueves 22 Julio es cuando aparece el pelotón de revolucionario asaltando la iglesia parroquial, penetrando toda clase de atropellos. Suerte que el día antes el sacristán había retirado todas las imágenes, cálices, cupones y objetos de valor a ciertas casas de confianzas. Pero de poco valió esta medida de prudencia. Puesto que este día se destrozó los altares, retablos y dependencia de la iglesia fue total. Para dos días después el 24 ya habían localizado la mayor parte de la imágenes, casi todas talladas en madera y del siglo XVI, era un exponente admirable de rica imaginería sevillana con sus prestigiosas firmas. Violentamente fueron arrebatadas de sus escondiste con el mayor escándalo por parte de algunos vecinos que no le tuvieron ningún miedo alguno, hasta colocarla en uno de los camiones y las condujeron a dos kilómetros del pueblo donde tras hacerlas pedazos a golpes de azadón, las redujeron pronto a cenizas.
      Era el conocido lugar desde entonces como "El Calvario", en la carretera de Bonares a Lucena del Puerto, y desde esta fecha que anualmente se ha venido celebrándose una procesión de un rosario penitencial de desagravios.
   Tenemos que resaltar la actitud, de algunos revolucionarios locales, vecinos y aun el alcalde del frente populista con la Corporación Municipal, impidieron por dos veces el incendiar el templo en manos de los delincuentes onubenses, con suerte de no pocos esfuerzos, acompañado de disparos fortuitos que pudo terminar en una verdadera carnicería. Apostaron por dejar quemar los santos en el campo, antes de la iglesia, teniendo las casas vecinales tan de cerca, podría terminar en una catástrofe sin límite.
    Se conserva un inventario de ésta época, certificado por el señor Cura Párroco, con relación de que pudo salvarse y de las obras y objetos valiosos que fueron destruidos. Las pérdidas que acusa este triste inventario hizo bastante daño al sentimiento de los católicos de este pueblo. Destacamos la bonita imagen de la Asunción; las de Santa María Salomé, con sus hijos Juan y Santiago, el patriarca San José con el Niño en brazos, nuestra señora de los Dolores, el señor de la Sangre, el señor en el Santo Sepulcro, la Virgen del Rosario, Santa Ana, el señor Resucitado, San Sebastián, nuestra Señora de la Concepción, en nuestro pueblo conocida como "La Candelaria"; nuestra señora del Amparo conocida como la "Virgen del Carmen" eran imágenes de gran talla y valor considerable de tamaño natural.
      Entre las pequeñas, pero de un gran valor artístico, cabe mencionar las de San Antonio de Padua, San Francisco de Asís, San Juan Nepomuceno, en Bonares "San Juan el Sereno", Santa Bárbara Bendita, San Marcos y un Jesús atado a una columna.
    Fueron además destruidas algunas más modernas y algunos lienzos centrales de retablos de apreciable calidad del templo. Valiosas eran también las cristaleras, hasta diez en número y de grandes proporciones. Respetaron la fábrica del templo (lo que es la renta afecto para la conservación de la iglesia, tanto para las reparaciones como para la celebración del servicio divino), con el empeño de convertirla en escuelas municipales.
     Con mucha suerte se pudo salvar la valiosa obra como es la Purísima Concepción, pequeña de tamaño y de la gubia de A. Cano con otras imágenes, amén de las alhajas, vasos sagrados y ornamentos del culto. El Archivo Parroquial quedó mutilado y desaparecieron sus primeros libros que databan del siglo XVI y numerosa documentación de gran valor histórico de este pueblo.
  El inventario original de lo que hemos relatados se encuentran inserto en el Libro de inventarios del la parroquia  de Bonares, según certificado del 9 de abril de 1957 de una copia literal que se halla remitida a la Curia Diocesana.

 
      José García Díaz.

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