miércoles, 4 de mayo de 2016

La Cruz de los Pobres.

                                                               

                                                        De Romería. Museo del Prado.

       Uno de los problemas que tiene ser un humilde corresponsal periodístico es aceptar gustoso a la cariñosa invitación de los excelentes amigos, devotos de la Santa Cruz llamada de cariñosamente la "Los Pobres", que venera esta histórica villa de Niebla. He venido a pasar aquí las fiestas que la Hermandad había organizado en honor de aquella, y que se han celebrado con extraordinaria emoción y entusiasmo, sin decaer un momento la natural alegría.
         La excursión realizada el sábado último por los hermanos cofrades con destino a la Ermita del Pino, lugar verdaderamente deliciosos, constituyó una nota simpática, en la que reinó la mayor confraternidad, sin que afortunadamente se registrara incidente alguno desagradable.
       Tanto a la salida del pueblo, como al regreso, fue calurosamente aclamada la Hermandad, por fuertes aplausos de los numerosos público que invadía las calles.
         Los tamborileros y banda de música del inmediato pueblo de Bonares, acompañaban a los romeros que, montado en caballería mayores y menores, adornadas con lazos, llevaban a la grupa simpáticas muchachas, cuyas cabezas iban cubiertas materialmente de vistosas flores.
        En todo el trayecto se sucedían los vivas y las aclamaciones.
       Mientras el día del domingo se celebró, con la mayor solemnidad, una misa cantada, oficiando por el cura párroco don Cristóbal Jurado Carillo, y ocupándose de la cátedra sagrada el presbítero don Antonio Robles García, que pronunció un sermón tan sentido como elocuente.
          La parte musical estuvo como no, a cargo de un sexteto formado por individuo de la banda, muy acertadamente dirigida por su profesor don Fernando Vega.
      Terminada la misa, a la que asistieron numerosos fieles, además de los cofrades, se organizó la procesión que solemnemente hizo su recorrido por el pueblo, con su enorme acompañamiento, siendo procedida por el párroco, señor Cristóbal Jurado, el mayordomo don Antonio López, el Juez municipal don Agustín Alés, el profesor de instrucción primaria Sr. Rodríguez, el secretario del Juzgado señor Roldán y los cofrades don Antonio Vázquez, don Pedro Ferrero, don Rodrigo Pacheco, don Pedro Martín Toronjo y algunos otros.
         La procesión fue acompañada cada momento por los tamborileros y la banda de música bonariega, que durante todo el trayecto no dejó de tocar alegres números, con verdaderos gusto y afinación musical.
           En las dos noches ha habido fiestas populares, conciertos, bailes, iluminación, quedándose varias ruedas voladoras y disparándose multitud de cohetes de gran efecto, confeccionados por el reputado pirotécnico de La Palma del Condado don Juan Antonio García Lepe.
      Las fiestas han transcurrido en medio de mayor alegría, siendo muy digna de aplauso la labor de la Hermandad y muy particularmente de su mayordomo Sr. López y cofrades señores Vázquez Bejarano, Gómez Díaz, Ferrero Arisa, Alés y Roldán por sus grandes esfuerzos e iniciativas y trabajo realizados para que las fiestas de la Cruz de los pobres, resultarán con el mayor esplendor como se han demostrado.
       Termino de escribir estas notas, agradeciendo mi mayor reconocimiento a todos por las inmerecidas atenciones que me han dado durante mi estancia en este pueblo, aprovechando mi reconocimiento con grato gusto a don Pedro Martín Toronjo, que es viejo algo granuja.

 El corresponsal Juan Delgado.           

   José García Díaz.



                          

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