sábado, 7 de marzo de 2020

Los otro microbios.


                                                            
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    Dado que el diario de mayor tirada en Huelva, por los años de 1884, era el conocido "La Provincia", fiel vasallo de la empresa Inglesa minera Río-Tinto, teniendo entre sus  mayores accionistas los  tres  hermanos abogados de la familia Vizcaínos de Valverde del Camino, que a su vez, letrados y defensores de la Compañía citada, donde uno de sus hermanos era consuegro del Señor de Bonares don José María Carrasco Vega "El Patuo·" ambos socios y dueños de cinco embarcaciones matriculadas en el puerto de Moguer.
   El diario La Provincia era muy prudente con las críticas relacionadas con el caciquismo local implantado en toda la población huelvana.
   No quitabas que ocasiones determinadas los criticasen con la "boca chiquita" ya que su lectura era para un grupo determinadas de personas, puesto que en aquellos años se contaba con una población que la mayor parte de sus gente eran analfabetos.
    Rescatamos de este curioso diario, el siguiente artículo con el nombre de "Los otros microbios". Que tiene que ver con lo que está pasando actualmente en nuestra sociedad.
     " La ciencia, aplicando su atención al misterioso origen de las enfermedades infecciosas, han descubiertos los microbios, esos pequeños organismos productores de terribles males; y el ánimo más entero, cuando se para a meditar en estas cosas, no puede menos de sobrecogerse la considerar como maquina tan bien dispuesta el organismo humano, se halla de continuo amenazada por la acción lenta y perseverante de lo infinitamente pequeño.
     Si, igual atención que en el origen de las enfermedades físicas se emplease en los males sociales, no sería difícil descubrir multitud de bacterias que podríamos llamar morales, y en ellos  hallaríamos el germen de epidemias no menos terribles que las que atacan al hombre en su parte material.
                                                        
El señor de Bonares, don José María Carrasco Vega. Del Archivo privado de Pepe el Carnicero.


    Aplicad el microscopio a la política, a la administración, al estado intelectual y moral de la sociedad en que vivimos, y veréis surgir, alentar, extenderse por todas partes innumerables especie de microbios.
    Mirad esa población rural pobre, inculta, abandonada; mirad esos vecinos que no pueden con la carga que sobre ellos pesa que se sienten oprimidos por mil trabas. ¿Que tienen? Una enfermedad terrible que los agobias; un microbio destructor los devora; es el cacique que acapara los bienes de todos, que forma expedientes que se resuelven a su gusto, que extiende a todas partes su perniciosa influencia.
    Ved esas oficinas donde solo se atiende a las recomendaciones, donde los asuntos que no convienen resolver se eternizan, donde lo que importa al bien del país se olvida. ¿Quién ejerce allí imperio tan funesto? Otro microbio; el político influyente, cortesano del ministro, que cobra en pernicioso favor su adulación constante, su apostasía continuada.
    Reparad lo flaco y desmedrado que se haya nuestro sistema parlamentario, mientras sus hermanos gozan en otros países robusta vida. ¿Qué tiene? ¿Cuál es la causa de su mal?.
    No es difícil averiguarlo; el manantial de su vida ser la opinión pública, libre e ilustrada, se ha enturbiado con la influencia oficial, y en la corrupción, han tomado aliento multitud de microbios. Vedlos como se agitan; aquel que guarda en el exterior forma estética es el jovenzuelo que perdió en disipada vida su caudal y a quien el favor abre las puertas de la política para que espigue en su campo y halle en él sus Indias; aquel otro que tanto se mueve es el político aventurero tránsfuga de los partidos, que ha hecho de su consecuencia en papel de Bolsa; aquel otro más reposado es el que por vanidad tan grande como su insuficiencias, llega a los cargos públicos  usurpando puesto que debía ocupar el mérito.
  El microbio está por todas las partes; el microbio a envenenado la atmósfera de la Hacienda pública que es un gran fraude, ese cólera de los intereses públicos, enflaqueciendo la Administración, que es para el país como nodriza de estériles pechos.
   La ciencia ha hecho prodigios en lo que refiere a la enfermedades contagiosas; el cólera no es hoy tan terrible como en otras épocas. Higiene, higiene dice continuamente  la voz autorizada de los doctores, y con buen  régimen higiénico se combate el funestísimo huésped asiático.
    La honradez es el orden moral, lo que la higiene en el físico, y mientras no purifiquen la atmósfera pública con el desinfectante poderoso de la buena administración y del buen gobierno, podremos librarnos de los microbios del doctor Koch, pero no nos libraremos de los microbios políticos, que son más funestos que aquellos que nos gobiernan en estos momentos.
  En Huelva a 22 de Junio del año de 1884.
  José García Díaz.
    
    

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