miércoles, 9 de septiembre de 2026

-Aquellos bichos raros en nuestras playas.

 

                                                       


        

 

        Corría el año de 1951, cuando el diario Odiel el día 5 de junio, recogía la curiosa noticia sobre un monstruo marino capturado por un pesquero, que medía cinco metros y medio y su peso se calcula en 800 a 1.000 Kilos.

    La noticia, como el pez, es las que entran “pocas en libra”. Ahí es nada capturar un bicho de esta clase. El hecho es auténtico cierto, (comenta el periodista Antonio Octavio) y se ha registrado en Huelva. O lo que es lo mismo por gente de “la mar”, radicada aquí, tripulantes además de un pesquero de nuestra matrícula, el “Arena del Mar”, del que es armador don Pedro Pelayo.

         Colosal la presa, informa la montaña que representa, los pescadores vulgarizan su nombre como el de elefante de la mar porque su tamaño se asemeja mucho a la morsa de los mares árticos. Le faltan, al contrario que aquellas, los dos caninos o colmillos que se prologan más de medio metro, partiendo de la mandíbula superior. Y tal vez provenga el nombre –usual entre nuestros marineros- en razón de su hocico picado casi en forma de trompa.

     Aceptado el animal como elefante marino a los efectos periodísticos, por cuanto que no existe coincidencia para determinar su especie, ni entre la inmensa variedad de la fauna marina es posible hallar su exacta definición, quede así constancia noticiera y aclaremos pronto a los lectores que es rarísimo y extraordinario ejemplar ha sido subastado en nuestra Lonja de pescados, luego de haber sido limpiado de despojes; y que dividido en dos mitades, la una de ella quedó para la venta de nuestro mercado y la otra para destinarla a la exportación.

    La información no la ha servido un azar fortuito; ya que el mismo que nos lleva a la Pescadería en hora de la media tarde en que el popularismo centro de contratación más parece una torre de babel; mucha gente para la cotización, cientos de cajas de gambas; de jureles o sables; brecas y pescadillas; cazones o rapes, corvinas, pargos y, que se yo, en diversidad tal, que el gusto más exigente y el bolsillo mejor dispuesto, pueden encontrar amplia satisfacción a poco que se lo propongas…

   Pues bien, Allí conocemos de la captura extraordinaria. Fue efectuada por la tripulación del pesquero “Arena del Mar”, dotada de una tripulación de catorce hombres, y del que es armador don Pedro Pelayo. Sabido sus proporciones son más que suficientes para atribuirle la condición de monstruo marino, concretamos que su peso bruto se calculó en una tonelada y en canal limpio dio 550 kilos. Esta ilustración nos la hace el autor del pasaje el citado señor Pelayo, hombre amable y atento a la tarea colaboradora con este diario, a nuestras preguntas.

       --Además de la cualidad propia de esa bestia marina, ¿ofrece alguna otra característica especial?

       --Que media cinco metros y medio y de que su buche se le extrajo gran cantidad de peces denominados padres. Es ahora cuando un muchacho moreno, curtido por los “por los soles” y de los aires del mar quien, solicito, intervienen afirmando:

   ---Lo despojé yo, y con los peces que le sacamos, llenamos tres cajas que pesaron noventa kilos. La digestión de este bicho, es decir su “bocadillo”, se lo cortaron los hombres del pesquero del “Arenas del Mar”, del que es director de pesca Martín Hernández Montoya, avecinado en Punta Umbría y el patrón de cabotaje Francisco Sosa Tierra, que lleva un mes en este barco y cinco años de marino en esta Casa.

         Entrevistado con el señor Sosa Tierra, nos refiere que esta especie suele darse espontáneamente por las costas de Huelva, Cádiz y contornos próximos, no obstante, lo cual, en sus cuarenta años de trajín marinero, sólo vio este y otro.

      --¿Qué impresión causó en ustedes la vista de este monstruo marino?

      ---Figuresé. En la tripulación provocó la natural inquietud, por cuanto desconocían esta especie y hasta que no estuvo a bordo no se quedaron tranquilos.

   ---¿Y su carne cómo es?

   --- Es muy blanca y sabrosa al paladar. Puedo asegurarlo porque la comimos a poco de ser apresado, bien muy parecida al pez espada.

                                                           


       

     Luego entra en el turno de las preguntas don Carmelo Pelayo, el cual nos aportó otros interesantes detalles, tales como los de que había sido pescado a la altura de la Barra de Huelva frente “El Picacho”, y que entró en el aparejo sin que nadie se apercibiera.

       ----Pues así fue. Claro que antes había sido observado en aquellas aguas por otros barcos nuestros de Huelva, pero nadie pudo pensar que entrara en la red cuando menos se esperaba.

       ---¿Se ha dado alguna otra vez esta clase de pesca?

      ----De este tamaño, no; se han apresado algunos “bajamares” que son tiburones de gran tamaño de cien a doscientos kilos –en Pescadería vimos uno también del último peso-, pero ninguno como aquél.

     ----¿Es peligrosa su captura?

      No; y contando por otra parte como la red es tan fuerte –nos muestras una que está tendida en el saladero--, no hay el menor que la parta. Luego la operación de izarlo a bordo, es bien sencilla. Basta con emplear la maquinilla. Si constituyó un problema su “alojamiento”.

   ---¿Y eso?

   ---Porque no cabía en la bodega, y hubo necesidad de descuartizarle.

       Y como aquí termina la presente historia, real y verdadera, que por otra parte es ya objeto de los más curiosos comentarios en los medios marineros, dejamos a su consideración y al “se dice” el resto, mientras el hecho se agiganta de esa manera propicia que por si demanda todo aquello que se estima extraordinario…

   Con la afirmación, de nuestra parte, de que esta pesca lo ha sido por añadidura, donde por ahora ya ha reportado cerca de 300 pesetas de beneficio.

José García Díaz.

        -