miércoles, 14 de septiembre de 2022

En busca del corso en Mazagón

 

                                                            


 

    Para salir en busca del corso, al mando de señor Duque de la Fernandina General de las Galeras de España por orden de su majestad, hijo del señor Don Pedro de Toledo, que dispone de diez galeras, y habiendo metido en ella todo lo necesario, y reforzada todos de los abastecimientos de la mejor gente de remo que pudieron, y tirando pieza de leva. Salió del gran puerto de Santa María, día de la gloriosa Señora Santa Ana, que fue viernes de veinte y seis del mes de julio del 1624, porque decidió de correr la costa de la Barbería, y caminando con sus galeras la vuelta del Cabo de Espartel; luego sábado en la madrugada, que fueron veinte y siete del dicho sábado de madrugada, que era descubrieron cuatro galeras como a cuatro leguas, cuatro bajeles, que tres de ello parecían de guerra, viendo el señor general la buena ocasión que se presentaba, mandó a poner en las arrumbadas en cada galera, mucha velas, colchones, mochilas de ropa como parapeto como medio de reforzar la defensa ante la artellería enemiga.

  Después de todo así ordenado, el señor duque mandó al capitán de su galera capitana, que manda a los mozos forcados a bogar poco apoco, y siguiendo la capitana a las demás galeras, que todos habían jurados servir a Dios y al Rey. Ya el valiente capitán Pedro Suzias (que es además de capitana, y natural de Mallorca), con orden del duque de la Fernandina que viendo que era posible hacer batalla, mando preparar piezas con bala y atento al toque del clarín. Permitió nuestro Señor que no nos faltasen viento, que era las alas de los navíos por el empuje que hacían por la popa.

   Ya metidos en las Arenas Gordas, dimos con ellos haciendo aguada en el arroyo de Oro. El que estaba por cabo de los enemigos, mando que la escuadra se juntasen toda, para guardar sus popas, y disparando su artillería y mosquetería, haciendo dura la batalla durante horas, haciendo algún daño en los nuestros, más como nuestro Señor por su misericordia siempre defiende su causa, nos hizo dar la victoria, pues diciendo la gente de las galeras en altas voces, victoria, victoria, a ellos, a ellos, Santiago, sierra España, se acobardaron los enemigos, y las gentes de las galeras saltaron dentro de los navíos; hallaron en ellos muchos moros muertos y heridos, y tomaron muchos despojos de ellos, y hallaron muchos, según confesaron, que en un bajel que traían consigo, lo avían cogido cargado con muchos fardos de mercaderías conseguido en una villa cerca.

                                                             


  La batalla duró desde la cinco de la mañana hasta las once de la noche.  Murió peleando como valeroso soldado, al servicio de Dios y al Rey; el capitán de galera “San Pedro” que era don Francisco Saez, hijo del señor Procurador. También fue herido el capitán Pedro Sufias, que lo es de la capitana y gobernador de la infantería; gran soldado, y muy privado del Duque de Fernandina, por sus grandes servicios.

 Otro herido fue el capitán de la galera Santa Catalina, que es diego de Biedma soldado viejo, que ha sido mucho tiempo capitán en las galeras de Portugal, dando siempre su pecho al servicio de su majestad.

   Entre turcos, moros y renegados serían cerca de ochocientos poco más o menos de los cuales los metieron en la baja de Cádiz y fueron ahorcados de las antenas, y que de allí los echaron a la mar.

  José García Díaz.

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