lunes, 22 de agosto de 2022

Cuando en la España de Franco, se coló un disco pornográfico.

 

                                                   


          

  Y los beatos y beatas gritaron al Cielo, pidiendo clemencia terrenal.

   Corría el año de 1969, y a mediado de septiembre metido en el “verano del membrillo” fue cuando saltó la noticia. Mientras el Ministerio de Información y Turismo del señor Fraga, abrieron un expediente para determinar las responsabilidades, ordenando su inmediata retirada y dando cuenta al Ministerio Fiscal, sobre este atentado contra la moral católica, que encimas subía en las listas radiofónicas.

   Las responsabilidades cayeron sobre al sello fonográfico “Fontana” y a la empresa “Fonogram, S.A.” según el texto siguiente: Por incumplimiento de las disposiciones vigentes en materia de publicación de discos en España, con motivo de la distribución en nuestro país del disco “Je t´aime, moi non plus” (Yo te amo… yo tampoco”. Al mismo tiempo se ha prohibido su difusión por completo, y se ha ordenado la retirada de todos los discos que quedan para su venta.

  Queda pendiente el resultado penal, que dará cuenta el Ministerio Fiscal por los efectos que pudieran proceder por la difusión de este disco de contenido pornográfico.

  El disco ha sido prohibido también, en las radios de Italia y sobre todo en Francia, lugar de su grabación y de sus intérpretes. Además en Argentina, Brasil, Polonia, Portugal, Reino Unido, en uno de los países más abierto en temas sexuales como era en aquellos días Suecia, etc. En España, siguió subiendo en las listas de éxitos, y que tuve la suerte de escucharla en un medio día, (en hora laboral artesanal) en una curiosa emisora de los curas, cómo era la cadena de Radio Popular de Sevilla, dirigida por el progresista y liberal locutor como era Paco Herrera.

   Esta canción después de la censura franquista, fue todo un gran éxito por toda Europa, como la canción más erótica jamás cantada, llegando a ser número 1 en ventas en muchos países. En Huelva, se pudo comprar algunos bajo cuerda, a un precio tres veces superior al suyo.

  Pero en mi pueblo, en donde las gentes son más listas que el hambre, al mes siguiente apareció en la fiesta local de su Patrona La Santa María Salomé, en donde en una caseta privada como era la del Centro Benéfico, y de la mano de la orquesta de los “Bombines”, tuvimos la suerte de escucharla de nuevo, y en repetidas veces sin alterar el orden público establecido.

  José García Díaz.

 

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